La pareja no da la felicidad

Por: | 22 de junio de 2013

 

Alferd_Eisenstaedt-el-beso-1945

"El beso", Alfred Eisenstaed, 1945.

Hollywood nos ha hecho un flaco favor. Nos entretienen sus películas pero nos crean modelos sociales que casi nunca existen. Así sucede con el amor. Posiblemente la pareja sea el apartado de nuestra vida donde habiten más fantasías e ideas preconcebidas: soñamos con príncipes o princesas azules (o rosas) que salen en las películas con final feliz, nos peleamos con forzar la realidad a lo que tenemos en la cabeza y buscamos esa pareja como bote salvavidas a nuestros problemas. Sin embargo, nos equivocamos. Como explica Joan Garriga en su libro El buen amor en la pareja: 

“la pareja te puede dar la felicidad, pero no tiene el poder de hacerte feliz, lo cual es un matiz importante”.

Según este psicólogo y amigo, a quien admiro por su trabajo desde hace años, a través de la pareja podemos encontrar intimidad, sexualidad, ternura, sentido de pertenencia… pero no es el elixir para rescatarnos de nuestras insatisfacciones vitales. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros anhelamos otra relación pensando que ahí estará la superación de nuestras frustraciones? Y no hablo solo de personas que están solteras o separadas, sino también de quienes están casados e insatisfechos, pero que mantienen ese sueño interior.

La pareja tiene múltiples formas y expresiones. No hay un único modelo, sino anhelos o necesidades relacionadas con amar y ser amados, con compartir una intimidad profunda, una estabilidad afectiva, con sentirnos vinculados y con la posibilidad de dar vida, de servirla o de cuidarla de algún modo. Dichas necesidades pueden expresarse en un matrimonio o en relaciones abiertas. Por tanto, no hay modelos perfectos, sino relaciones que nos enriquecen o que nos empobrecen.

Y ¿qué ha de ocurrir para que una relación de pareja nos ayude a crecer? Joan describe cinco condiciones, apoyado en el libro Una vida feliz, un amor feliz de Arnaud Desjardins, discípulo del sabio hindú Swami Prajnanpad, y que resultan de aplicación para todo tipo de parejas. A saber:

  1. Que sea fácil, que fluya sin demasiado esfuerzo. Cuando una relación cuesta, es difícil que nos enriquezca. Las cosas han de ser sencillas, que no significa simples. Tampoco quiere decir huir de los problemas o de las dificultades, ya que son inherentes al ser humano. Cuando fluye una relación nos sentimos grandes y hacemos que la otra personas también lo sienta. Sin embargo, es curioso como hay parejas que tienen relaciones destructivas y son incapaces de separarse (evidentemente, no hablamos de situaciones límites). El motivo lo explica Joan: el intercambio desde el malestar o el maltrato crea vínculos muy poderosos y profundos y el miedo a la soledad corta cualquier vuelo.
  2. Que no se traten de naturalezas demasiado incompatibles, no demasiados diferentes. A veces el enamoramiento nos introduce una incapacidad real de valorar si la otra persona encaja con nuestro modelo de entender la vida, nuestras expectativas, la educación recibida, nuestra realidad cultural y social… no significa que las diferencias no puedan salvarse, en absoluto, lo que supone es aceptarlas, afrontarlas y conciliarlas. No sirve con decir “no importa”, porque a la larga dichas diferencias van tomando presencia y pueden ser motivos de desencuentro.
  3. Que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que sean amigos. Lo que significa que hemos de sentir que el otro nos entiende y nosotros a él o a ella. De este modo, la pareja es una relación de acompañamiento hacia un objetivo común, donde cada uno hará su camino, a su modo, con sus peculiaridades, pero sabiendo que la otra persona es un refugio para sentirse comprendido y querido.
  4. Que exista plena confianza en el otro. Es decir, tener la certeza de que la pareja quiere nuestro bien y no nos va a dañar. No estamos hablando de una confianza infantil, controladora, donde se reclame sinceridad o infalibilidad absoluta. Tampoco una confianza que exija garantías. Hablamos de la convicción de saber que no es necesario protegerse del otro, que no nos va a hacer daño con reproches, malas caras o acciones más agresivas. O como canta Joaquín Sabina, saber que no “vuelve la guerra a la cocina”.
  5. Que exista el deseo espontáneo de que el otro también esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Quizá sea lo más difícil de lograr, porque implica una generosidad profunda y significa cambiar el punto de vista de la pareja. A veces querer a alguien puede significar dejar que se vaya de nuestro lado, aunque nos duela. 

Las condiciones anteriores son realmente difíciles de alcanzar. Como afirma Joan Garriga, no ha conocido ninguna pareja que las cumplan a rajatabla. Sin embargo, nos dan pistas para entender cuál es el camino para crecer juntos y es un buen diagnóstico para saber cómo estamos: cuando en una relación solo se da una o dos de las condiciones anteriores al final lo acaba pasando mal. 

La experiencia del amor es posiblemente lo más grande que podemos vivir. Por eso, casi todo el mundo es capaz de recordar el primer beso o las primeras palabras susurrantes. Sin embargo, el problema radica cuando nuestro anhelo de pertenencia y de amor impide ver al otro en toda su dimensión y nos empeñarnos en encapsular la relación en modelos que solo residen en nuestra cabeza o quizá en las películas de Hollywood con final feliz. En la medida que sepamos trascender y aprender a amar, seremos capaces de abrirnos a una experiencia de plenitud y, cómo no, de felicidad, más allá de quien esté a nuestro lado.

 

Recetas:

Aunque en este terreno son difíciles cualquier receta, veamos algunas reflexiones que podemos plantearnos:

  1. Identifica cuál es el modelo de pareja que para ti es perfecto. ¿Qué esperas que la otra persona haga? ¿Y qué estás dispuesto a hacer tú por él o ella? Sé sincero contigo mismo.
  2. Repasa las cinco condiciones anteriores aplicándola a tu pareja actual, a la que tuviste en un pasado o a la que te gustaría tener. ¿Qué puedes hacer tú para conseguirlas?
  3. Y por el miedo a la soledad, ¿qué estás dispuesto a soportar?

 

Fórmula:

La pareja te puede dar la felicidad, pero no tiene el poder de hacerte feliz. Depende de uno mismo.

 

Basado en el libro de: Garriga, Joan: El buen amor en la pareja, Destino (2013).


Hay 14 Comentarios

Jeje la verdad es que cuanto menos es debatible si la pareja da la felicidad o no, yo en cualquier caso ya me he decidido por el intercambio de parejas con mi novia..

Cuando uno encuentra artículos como este, es importante no solo leerlos, sino aplicarlos! Mi esposo y yo habíamos cometido muchos errores en nuestra relación anterior. Al ser personas mayores nuestras prioridades cambian, y en algunos momentos tal vez creíamos que teníamos menos oportunidades. Los dos nos inscribimos en la misma página de citas en línea (www.cupidoparamayores.com para los que quieran el servicio es gratuito). Nos pudimos dar el tiempo de conocernos en línea, de realmente conocernos antes de tomar una decisión. Y acá estamos! Felices!
Cupido ayuda, pero uno tiene que ayudar!

Pero qué manía de mezclar la pareja con la felicidad.

Yo no quiero felicidad.

Quiero tener pareja.

Si la felicidad existiera, la cambiaría por tener pareja, ya que veo que todo el mundo está loco por la felicidad.

¿Cómo que la pareja no da la felicidad? Descúbrelo en http://locosdeamor.org/

Muchas gracias, me han dado una gran enseñanza para encontrar a ese alguien :D Los 5 puntos me han gustado mucho, porque la verdad es como encontrar ese equilibrio del que no somos capaces de ver a simple vista. El primer punto no lo sabía en absoluto, así que eh aprendido enormemente de él. El punto dos y el punto tres son increiblemente complementarios, porque según mi opinión y como eh mencionado antes, entre éstos dos puntos se guarda un equilibrio que no había notado. En cambio el punto 3 y 4 también se complementan, ya que a partir de ahí, sabemos que debe de existir cierta confianza entre las personas con las que tenemos una relación, pero teniendo en cuenta, en el caso de los hombres, que no debemos de volvernos en "mejores amigos" porque si no ahí sencillamente no habrá nada. Sin embargo, creo que se puede ser un simple amigo, del cual se comience a notar una atracción entre las dos personas. Y por supuesto, el último punto y no menos importante es desear el bien de la otra persona, es la muestra máxima de amor, no sólo en las relaciones de pareja, si no también en las personales

Me encanta lo de ligar por internet, encima ahora se puede desde el móvil, es muy divertido y además encuentras a gente muy interesante, incluso hay veces que pasan cosas.
Para la gente que quiera empezar he creado este blog que espero que os guste: http://buscar-pareja-internet.hol.es/

En estos tiempos de estrés y agobios todos necesitamos nuestro rinconcito donde sentirnos seguros y a gusto. Para esto nada mejor que llegar a casa y refugiarte en la personan que más te quiere y apoya.
Encontrar esta persona hoy en día es complicado y para algunos imposible.
La falta de tiempo, la timidez o simplemente la pereza o apatía al no salirte las cosas como tú quieres.
Para estas personas que buscan amor, amistad o una aventura he creado este blog donde espero os sintáis a gusto o podáis encontrar lo que buscáis.
También buscare y publicare maneras para que os sintáis mejor con vuestra pareja o la podáis recuperar.
Dar una vuelta por el blog y disfrutar de su contenido.

http://encontrar-pareja-internet.blogspot.com.es/p/inicio_24.html

Excelente te felicito me ha encantado. Gracias por este articulo y felicidades por tu trabajo. Ojalá escribas un libro.

Pilar, me ha encantado esto que has escrito porque yo tengo como mi Mr Big (emulando a la serie Sex and the city) y muchas de las claves que planteas son lo que busco en un hombre, destaco lo del compañerismo y la confianza, me gusta mucho lo que dices de la cofianza pero de la de no hacer daño... Soy budista por lo que comparto que la felicidad es individual no te la da nadie ni nada más que vos mismo. Me tomo el atrevimiento de publicar mi blog porque escribo sobre el amor y las relaciones, espero que tengas un tiempito para leerlo.
http://libroscancionesamor.blogspot.com.es/

Ese es nuestro error creer que la felicidad esta en otra persona y no en nosotros mismo pero cuando nos damos cuenta que la otra persona es un complemento podemos darnos cuenta que no somos dependientes pero una compañía puede ser mejor que la soledad.

Es que la sociedad ha evolucionado en todo su conjunto y concepción, tanto a nivel de las necesidades personales como de las necesidades a nivel de comunidad.
Lo que llaman la globalización social de la cultura y el avance ha cambiado los conceptos rectores, pero no las necesidades personales.
Las personas somos las mismas desde hace siglos, en el sentido de que tenemos las mismas necesidades personales y afectivas.
Las personas nos necesitamos unas a otras para poder vivir en afectos, en sentimientos, en compañía, en familia, en solidaridad, y en sociedad.
Traspasando el testigo heredado tanto personal como social, a las siguientes generaciones.
Es una necesidad individual, y lo realizamos según nos dejan, según sentimos, y según podemos.
Pero sin el freno y el corsé de tener que ser exactos y ortodoxos en las formas.
Porque la naturaleza, nuestros genes tampoco son todos ortodoxos, ni exactos, ni cuadriculados.
Cada cual respiramos la vida de una manera, y a un nivel, según nuestra propia concepción personal y nuestra propia genética.
Las personas no somos frigoríficos, ni lavadoras, ni transistores fabricados en cadena.
Todo el mundo no somos como la mayoría pueden ser, ni encajamos en el diseño social convencional estereotipado y comúnmente aceptado.
Extraña el empecinamientos de jerarquías sociales muy autorizadas, que por ser personas formadas lo saben perfectamente, por activa y por pasiva.
Que se empecinan en encorsetar la vida de la ciudadanía dentro de un cofre oficial.
Porque las gentes no somos productos fabricados en cadena o en serie.
Seguro que hay otros factores colaterales a tener en cuenta, que tienen mucho peso específico y también económico, y de ahí el corsé.
La sociedad hoy analiza, debate, expone con datos y deja en evidencia las incorrecciones.
Desde el respeto a la ley, cada cual puede buscar la forma y la manera de encajar en su media naranja, sea ésta como sea.
Y eso debería bastar para poder vivir en sociedad y en armonía, dentro del respeto a las personas y a la ley que defiende los derechos de todo el mundo por igual.
En una sociedad equilibrada y sin fanatismos.
Justa y protectora de la sostenibilidad y crecimiento de sus gentes.


Que una pareja no te haga feliz no solo es cuestion devla otra persona, dependera de la carga de responsabilidad sobre nuestra propia felicidad le impongamos... primero habra que intentar ser felices solos o acompañados...
www.elrincondelena.com

Totalmente de acuerdo. Para poder amar y ser feliz junto a alguien es necesario serlo con uno mismo antes. No te va a hacer feliz alguien que no desee que crezcas como ser individual.

Una pareja equilibrada es una amistad con sexo. Parece fácil, pero es muy difícil de conseguir.
En el amor se busca el beneficio mutuo, el crecimiento en paralelo, el desear y apoyar al otro para que mejore en todos los niveles de su vida.

Hay tambien que respectar los mistérios de cada uno, tentar no pelear ego con ego, tener un olhar espiritual para el (la) Otro (otra).

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Laboratorio de Felicidad

Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal