Los mitos en el amor

Por: | 16 de septiembre de 2013

Love
De Kus, Bernardien Sternheim (2001), Marcel Oosterwijk

Si hiciéramos una lista de las cosas que necesitamos para ser más felices, es posible que incluyéramos tener pareja, casarnos o evitar una posible separación. La ciencia se ha remangado y ha analizado si toda esta lista de cosas maravillosas realmente nos aportarían la felicidad que buscamos. Y los datos son concluyentes: parece que son más mito que realidad. Vamos a continuación a analizarlos tomando como referencia las conclusiones de la doctora Sonja Lyubornirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California:

1.  Seré feliz cuando me case con la persona adecuada:

Casarse nos hace felices (al igual que genera un estrés no siempre valorado a priori, pero eso da para otro tipo de análisis). El problema no es contraer matrimonio, la dificultad surge cuando uno lleva casado más de dos años según la psicología.  En 2003 investigadores europeos y americanos monitorizaron a  un grupo de 1.761 personas que se casaron y cuyo matrimonio duró al menos quince años. Los resultados fueron claros: los matrimonios recientes experimentan una gran felicidad durante los dos primeros años. Pasado ese tiempo, los niveles de felicidad regresan al mismo nivel en el que se encontraban. Este estudio ha sido replicado obteniendo resultados similares en varias ocasiones. Así pues, lo importante no es casarse sino mantenerse feliz pasado el momento del entusiasmo de los primeros años.

2. No puedo ser feliz cuando mi relación se ha roto.

Otro mito en la felicidad. Cuando rompemos nuestras relaciones sentimentales, ocurren dos fenómenos al mismo tiempo: por un lado, sobrestimamos lo vivido. En ese momento nos martilleamos con todos los bonitos momentos que hemos perdido, instantes, músicas, palabras dichas… y dejamos aparcados los amargos (nunca sabré si hay algo de disfrute en esa extraña tortura a la que nosotros solos nos sometemos). Y por otro lado, subestimamos nuestra capacidad de resiliencia, es decir, de saber remontarnos de situaciones difíciles. El escenario que se construye en nuestra cabeza está relacionado con la vida que dejamos de tener, que creemos que va a ser mucho mejor que la que el futuro nos depara. Una vez más, la ciencia investiga sobre nuestra predisposición a la felicidad en este tema. Sonja Lyubornirsky nuevamente concluye: dos años antes de separarnos registramos los momentos de menos felicidad y a los cuatro años de divorcio en situaciones realmente complicadas, nos encontramos significativamente más felices de lo que fuimos mientras estuvimos casados. No está mal para desmontar un mito. 

3. Necesito una pareja.

Muchos de nosotros pensamos que el hecho de no tener un compañero o compañera sentimental nos hará infelices para siempre. Personalmente, creo que Hollywood se encarga de ello porque curiosamente casi todas las películas terminan en el momento del encuentro y obvian la rutina de la pareja. Pues bien, hay estudios que demuestran que no existen diferencias en los niveles de felicidad entre las personas solteras y las casadas, y que las solteras encuentran más felicidad y significado en otras relaciones y ocupaciones. Ahora bien, aquí vale la pena remarcar una idea. Si uno no se da cuenta de la ventajas de la soltería, puede embarcarse en relaciones poco satisfactorias o de poco peso, como demostró en su libro Bella DePaulo y como seguro más de uno habrá vivido en sus propias carnes. 

 

Fórmula:

Casarnos, evitar una posible separación o tener pareja no nos hacen felices necesariamente.

Recetas:

  1. Reflexiona sobre cuál es tu situación en el mundo de la pareja y qué te dices a ti mismo que crees que aumentaría tu felicidad: tener a alguien, separarte…  ¿Cuáles son tus propios mitos?
  2. Piensa en momentos pasados cuando estabas soltero o antes del divorcio. Sé honesto contigo mismo y encuentra aquellos otros detalles que habitualmente obviamos: los malos momentos cuando estábamos con ella o con él; o los buenos cuando disfrutábamos de la soltería.
  3. Y por supuesto, toma las decisiones que requieres con valentía: A veces, es luchar por una relación; en otras, es rendirse a la evidencia. La vida pasa demasiado deprisa para quedarse atrapado en futuribles.


Hay 9 Comentarios

Gracias por vuestros comentarios, antes de nada.
Lisistrata, no estoy de acuerdo con las generalizaciones. Ni todos los hombres ni todas las mujeres somos como nos describes. Es cierto que la cultura crea tendencias y el tema de la monogamia ciertamente daría para todo un debate. ¿Pero solo somos nosotras las que parece que lo buscamos? No sé… Tengo mis dudas.
Carmen ☺
Javi, Jose, completamente de acuerdo.
Alex, si no hay felicidad el matrimonio no satisface a nadie.
Bárbara, suscribo lo que dices. Estamos en un proceso de transformación muy profundo donde los roles tradicionales están cuestionándose.
Gracias, Beatriz. Muy interesante.
Sí, Ramón… el amor es una experiencia mucho más grande que cualquier papel o cualquier documento que lo pretenda hacer oficial. Es más, el amor ha de ser una decisión libre que tomamos en cada momento.

Lo importante es estar bien con uno mismo y luego todo lo demás viene solo. Yo he estado mal con pareja y bien sin ella, y al revés, pero en mis recuerdos los mejores años han sido con una mujer.

Un mito es un cuento o relato que narra hechos prodigiosos que escapan al conocimiento. Todas las religiones están basadas en mitos, no así la Ciencia que se funda en la comprobación de los hechos.
El amor no es un mito, es una realidad social que nada tiene que ver con el sexo, ni con la riqueza ni con el poder. Una cosa es desear y otra cosa muy distinta es amar. El concepto "amor" hace referencia a la bondad y a la compasión sobre aquellos que padecen desamparo material y espiritual.

De acuerdo con Lisístrata también. Me gustaría añadir que aquí aparecen las creencias irracionales de Ellis, esas que nos atan a la dependencia y a la necesidad de aceptación. Esa idea de que si no hay alguien a nuestro lado que nos apruebe en todo lo que hacemos no seremos felices.
La pareja, sea del tipo que sea, es tan válida como la soltería siempre que haya unas condiciones de total libertad y respeto entre cada uno. No debemos ser "packs" sino dos personas que se unen y comparten una vida. Y, en el caso de la soltería, elegir esta vida y vivirla plenamente sin sentimientos de culpabilidad o miedo a la soledad.
Me gustaría compartir este artículo sobre la codependendia que creo puede complementar el artículo de Pilar Jericó.
http://unhuecoenelfondodelvacio.blogspot.com/2012/02/no-puedo-vivir-sin-ti.html

Todo lo que cuenta Lisístrata encaja en la descripción de una sociedad patriarcal ya en decadencia. Cada vez hay más mujeres que no buscan ese ideal artificial de pareja. Y hombres que buscan a toda costa emparejarse, los hay y los habrá. Resumiendo: qué bien se está soltero...

Exacto, Lisístrata. Suscribo todo lo que tan clara y valientemente expresas. Supongo que eres mujer y me alegro de que digas estas verdades, como que el matrimonio a quien beneficia realmente es a las de tu género. Me he casado dos veces, una a los 21 años y otra a los 40. Vivo o convivo con una pareja hace 12 años y aunque ella insiste, no me voy a casar otra vez. ¿Para qué?

En este mundo lo que hay que hacer es las cosas que uno quiere y no por presiones de nadie ,personalidadddd ¡¡ señores ¡¡¡¡

Jesús, cuántas tonterías (y falsedades prejuiciosas) en un solo comentario...

El mito de la relacción de pareja que contempla el eterno femenino, es en términos temporales, muy reciente. Arranca en la época del Romanticismo y enlaza como un guante con la cultura católica imperante. Tanto la relacción formal de pareja, como el matrimonio; a quien dota de seguridad jurídica es a la mujer. No digamos ya, si fruto de esa unión hay descendientes. Entonces hay una situación de empoderamiento, innegable. El hombre, pese a los muchos estudios que se quieran hacer y al cruce con las distintas religiones imperantes en el mundo -civilizado ó no- no es monógamo que es el mensaje poso a sintetizar. Que existe y han existido y existiran uniones de pareja que han disfrutado de una armonia digna de encomio.??? Si, por supuesto, pero una minoria tan insignificante, como las parejas del mismo sexo a las que se las debe dotar de argumentos legales para que las ramas no impidan ver el bosque. Por tanto y aprovechando la imagen, a otro perro con ese hueso.!!!

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En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

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Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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