¿Estás comprometido con tu trabajo?

Por: | 18 de noviembre de 2013

Work

Solo el 30% de los trabajadores están comprometidos en la empresa, según el último estudio de Gallup realizado a escala internacional. La cifra es poco motivadora, la verdad. Si partimos del supuesto de que casi una tercera parte de nuestro tiempo lo pasamos en el trabajo, no deja de ser un tema sobre el que deberíamos preocuparnos si queremos sentirnos mejor con nosotros mismos. Veamos qué es el compromiso, qué tipos existen y qué podemos hacer para mejorar esta sensación.

¿Te gusta bailar? Aunque tu respuesta no sea afirmativa, seguro que sabrás que un buen baile -tango, sevillana o merengue- es algo de dos. Pues el compromiso es igual: una cosa de dos, del profesional y de la empresa. Un profesional por sí solo no se compromete (como tampoco uno baila un tango solo). Tendrá mayor o menor capacidad de comprometerse (o de bailar) dependiendo de lo que haga la organización. De hecho, la palabra compromiso proviene del término latino compromissum, lo que significa un acuerdo entre dos partes… cosa que en muchas organizaciones se “olvida”.

El resultado de la relación entre la capacidad de comprometernos y las actuaciones de la empresa, como la de cualquier otra pareja (y no necesariamente de baile), puede ser de tres tipos: crecimiento, separación o “infidelidad” (es decir, continuar en la compañía pero pensando en otra). Como es de suponer, solo cuando de esta relación obtienen beneficio tanto el profesional como la empresa es cuando se genera el compromiso. Y si nosotros estamos yendo a trabajar deseando que vuelva el viernes para recuperar “nuestra vida”, nuestra relación es de absoluta infidelidad, pero ya no solo con la organización en la que estamos, sino aún más importante, con nosotros mismos. Ya lo hemos dicho: pasamos demasiado tiempo en el trabajo para sentir que ahí malgastamos nuestro tiempo.

¿Y qué es lo que nos compromete? Depende de cada persona pero en general podríamos hablar que nos comprometemos con tres aspectos:

  • Con nuestro trabajo: si me gusta ser ingeniero, profesora, secretario….
  • Con mi equipo, mis compañeros o mi jefe o jefa, es decir, con las personas con las que trabajo… aspecto muy importante en la cultura latina, por cierto.
  • Con la organización y lo que representa.

Pues bien, en ese baile en pareja cada uno de nosotros proporcionamos al juego del compromiso aquello que nos motiva, que será una combinación de los tres temas anteriores (en el fondo, es igual que en el mundo de la pareja. Cada uno de nosotros aporta aquello en lo que cree y espera que el otro hago lo propio).  Pero no nos olvidemos de algo. Debido a la crisis, cada vez más se ha perdido el compromiso hacia las organizaciones y resulta más importante el relacionado con el trabajo y el equipo. ¿Y qué han de hacer las empresas para que los trabajadores estemos más comprometidos? La respuesta es muy sencilla pero muy difícil de llevar a cabo. Si la empresa quiere compromiso, tendrá que invertir en el salario económico y el emocional. En la crisis actual, los salarios han descendido en términos generales, por ello, la vía más común es el emocional, es decir, conseguir que nuestro trabajo sea un lugar apasionante donde el jefe y el ambiente de trabajo juegan un papel decisivo, pero sobre este tema hablaremos en otros artículos. 

Volvemos a nosotros, los profesionales. Aunque todos nos comprometemos ni lo hacemos del mismo modo ni con la misma intensidad. Hay personas que están a la espera de que ocurra algo magnánimo para despertar su compromiso, mientras que hay otros que intentan dar lo mejor de ellos mismos en cualquier cosa que hacen. Estos últimos son los que registran mejores niveles de satisfacción personal y de felicidad. Por supuesto que lo que hagan nuestros jefes y nuestras empresas nos van a influir enormemente, pero somos nosotros, solo nosotros, los que decidimos si queremos comprometernos con ese informe que hacemos, con los compañeros que tenemos o con el examen al que vamos a presentarnos. Y no olvidemos que siempre habrá argumentos para quejarse.

Hace años recuerdo un banco en el que trabajé con bastantes directores de oficina  en talleres sobre cómo reforzar el compromiso. Era la época de bonanza económica. Todos alcanzaban sus objetivos y cobraban muy por encima de la media. Sin embargo, el taller estaba siempre sembrado de quejas y más quejas. Después de los dos primeros cursos, opté por una pregunta muy sencilla que formulaba al principio: ¿Qué te obliga a quedarte aquí? Y esa es la respuesta sobre la que hay que centrarse. Nadie ni nada nos obliga a quedarnos en un trabajo. Si lo hacemos, es porque algo nos aporta aunque solo sea pagar la hipoteca o nuestros gastos. Al menos, esa es la mirada amable con la que tenemos que revisar nuestro compromiso.

Comprometernos con lo que hacemos no es por el beneficio de las empresas, sino por nosotros mismos. Podemos vivir nuestro trabajo de puntillas o realmente, pisando con fuerza en cada una de las cosas que hacemos. Y no importa a lo que nos dediquemos. He conocido camareros, celadores, militares, directivos, profesores, estudiantes… que son ejemplo de profesionalidad y compromiso. Quizá las organizaciones no siempre están a la altura, pero ellos y ellas no dejan de comprometerse. El compromiso es una decisión personal y si en el trabajo no conseguimos el compromiso que deseamos, será momento de replantearnos un cambio. Si no podemos por las circunstancias, pongamos un enfoque amable a lo que nos aporta, aunque a veces solo sea un sueldo y en situaciones como las actuales, ya es mucho. E insisto, no es por la empresa, es por nosotros mismos.

 

Fórmula:

El compromiso es una decisión personal y debemos tomar las decisiones necesarias para poder sentirnos comprometidos con lo que hacemos.

 

Recetas:

  1. Puntúa de uno a diez cuál es tu nivel de compromiso actual y reflexiona sobre aquel trabajo en el que estabas más comprometido: ¿qué hacías o qué ocurría diferente?
  2. Si no estás comprometido, ¿qué te impide cambiar de trabajo? Si tienes alternativa de cambio, ¿qué te impide hacerlo? ¿A qué estás dispuesto o dispuesta a sacrificar por ello?
  3. Si no tienes alternativa de cambio y te sientes poco comprometido, ¿qué te aporta de positivo? ¿Qué podrías hacer para tener una mirada más amable?

  

Basado en el libro: Jericó, Pilar (2011): La nueva gestión del talento, Prentice Hall.

Hay 27 Comentarios

trabajo desde tu casa y por Internet !! Gracias por el aporte...

http://portaltrabajo.blogspot.jp/

Hay que trabajar duro, nada es gratuito, todo parte de un esfuerto y compromiso, saber transmitir eso al equipo es lo más importante. Como este equipo de héroes que trabajan juntos para derrotar el mal: http://goo.gl/4BZ7dM

Hola Pilar,
Tienes toda la razón, sin embargo el articulo está muy enfocado hacia la relación empresa-trabajador.
Cuando digo comprometerte contigo mismo, también me refiero a tu entorno laboral en el que pasas muchas horas al día.
Es decir, estar contento con la calidad de tu trabajo, con las relaciones con tus compañeros, etc.
He sido con frecuencia jefe de grupos de trabajo, y creo que las primeras bases que hay que sentar son las relaciones laborales y personales dentro del grupo, los objetivos vienen después.
El día que tenga que decir "esto se hace así porque soy el jefe y lo digo yo", mejor dejo el trabajo.

Resumiendo, asisto a diario como grandes empresas pierden dinero por tener una mala gestión de RRHH (enfocada únicamente desde el ángulo del coste, no del beneficio), y como, debido a esto, generaciones de españoles plantean su trabajo como una forma de pagar las facturas, no como algo que aumente tu valor personal.

Saludos.

Creo que una cosa es comprometerse en el trabajo por uno mismo, simplemente porque el trabajo se hace mucho más liviano y llevadero si uno toma interés, aprende, se concentra en lo que hace, intenta mejorar y cosa distinta entender el compromiso como estar dispuesto a aceptar cualquier demanda de la empresa, más allá de cualquier medida o límite racional, es decir, estar dispuesto a ser explotado laboralmente sin rechistar, pues uno no sólo ha de estar comprometido con su trabajo sino con las otras dos terceras partes de su tiempo, de su vida.

Gracias por los comentarios… Quien debería primero comprometerse es la empresa y luego el trabajador. Pero si la empresa no lo hace, el profesional tiene el reto de comprometerse al menos con lo que hace o con el equipo. Más que nada por lo que hemos comentado en el artículo. No por el trabajo, sino por él o ella misma.
Y aunque estés subcontratado, puedes comprometerte con lo que hace… Dudo mucho que el compromiso con la organización sea sostenible en el tiempo y menos, cuando pase la crisis. Volverá el momento de los nuevos mercenarios y en parte, por la mala gestión que han hecho las empresas.

Venecia, eres una esclava, hija.

Mira: tengo mi propria empresa. Una empresita pequeña con sólo 3 empleados registrados, que prefiro llamar de colaboradores. Ellos cobran un fixo + parte de mi lucro. Si estoy con pereza, no quiero trabajar, ellos dicen: fuerza, nosotros lo necessitamos. Mismo si yo me quedar rica un dia, receber una herencia o casar con un milionário, sin precisar de trabajar, hay 3 famílias que precisan. Estoy comprometida hasta el cuello.

debido a la crisis los trabajadores se ven obligados ha aceptar cualquier tipo de trabajo

Irene, supongo que hablas desde la teoría psicológica y no desde la experiencia profesional.
A nivel personal, tienes razón en que uno tiene que comprometerse y buscar mejorar y aportar lo máximo posible.
Pero desde un punto de vista de simbiosis con la empresa, el resultado de comprometerse, aportar y buscar el beneficio común, en España se choca con la visión del trabajador como un activo que hay que explotar porque genera un coste. Esto es extremadamente frustrante y puede dar lugar a los casos de "pasotismus máximo" que muestran algunos empleados.
Por eso digo que si eres bueno en lo tuyo, comprometete trabajando para ti, como haces tú con tu web.
Hasta entonces, aprovecha tu paso por una empresa para lograr conocimientos, clientes y capital.
He trabajado en cuatro países europeos incluyendo España, y en todos mis trabajos he sido ascendido por la calidad y cantidad de mi trabajo.
En España he tenido que luchar contra enchufados sin formación ni experiencia, para al final recibir la sensación de que la empresa me estaba haciendo un favor, mientras que en otros países europeos me han transmitido la impresión de que valoraban lo que aportaba y me veían como una pieza clave.
Esto sin hablar de las abismales diferencias en las condiciones laborales.
Sin embargo, tu ingenuidad resulta deliciosa y me recuerda la teoría que me explicaban en la uni.

www.felizyrelajado.com

Las empresas tendrian que estar mas comprometidas con los trabajadores, darmas empleo a las mujeres y no ta los contratos basura.Pero tal y como estan hoy en dia los trabajos el que tiene hoy un trabajo tiene un tesoro.Yo tengo mi marido parado hace 4 años.

mfj+2013 (p.e. ad+2013)

1-10 comprometida hasta mi cerebro virtual y el no virtual. (Funciones a NO discutir).

Excelentísimo aporte! :)
AlboradaDMujer

Lo que se puede ver en muchos de estos comentarios no es más que lo que vemos en el mundo (más concretamente en España) día tras día y que nos mantiene anclados en un sistema laboral que no evoluciona: los trabajadores estamos esperando a que la empresa nos dé, nos motive, nos haga partícipes. No nos damos cuenta de que el orden de los factores no altera el producto, y que si nosotros damos, nos motivamos a nosotros mismos y nos hacemos partícipes, eso repercutirá en el sistema empresarial y en nuestra propia felicidad y satisfacción. Como casi siempre, esperamos a que la solución venga de fuera, cuando lo cierto es que el verdadero compromiso sólo puede venir de dentro.

Enhorabuena por el artículo ;)

Que es antes el huevo o la gallina?. Quien se tiene que comprometer antes, la empresa o el empleado?

Muy buen artículo Pilar. sin compromiso no hay éxito.
Te comparto con mis comunidades y círculos.
http://ibertrabajo.com

weuwiusjdjjx jfjsjfjjfs
tus riñones y el agua

Cuando tienes una empresa propia te toca estar comprometido si o si.

The fucking wild capitalism does not have any compassion with employees. Neither have all communist systems. If there is no participation on profits everything is lost

Lo que dice alguien anterior es la clave: las empresas españolas no se comprometen con sus empleados, por tanto, es lógico que el empleado tampoco lo haga. La situación general en España es: empleos temporales, salarios miserables, falta de promoción, pocas opciones de seguir formándote, baja valoración del empleado, etc. Así no se compromete nadie.

Antes no estaba comprometida con mi trabajo, ahora trabajo por mi cuenta y con mis amigas, y desde ese momento sí que disfruto con lo que hago, somosguapas.com

Eso indica que tan solo el 30% está deacuerdo en que gana lo que trabaja. Porque el sueldo en el 70% de los casos no corresponde al esfuerzo y trabajo realizado, sino al ajuste del empresario para que el si gane lo que necesita. http://www.capitanfood.com

Depende del tipo de trabajo y además si damos la vuelta a la tortilla cuantas empresas están comprometidas con sus trabajadores .... http://t.co/aHnlN8DkeL

En España las empresas no se comprometen con los empleados, y en época de crisis menos.
Si eres bueno en lo tuyo, lo mejor es trabajar para ti, o utilizar la empresa a tu favor. Es triste, pero en eso consiste el equilibrio.

www.felizyrelajado.com

Gracias por compartir tus artículos y hacernos participes de ellos con nuestros comentarios!!!

Solo hay 3 situaciones capazes de hacer una persona comprometerse con su trabajo:
1- si el o ella és su próprio jefe. Si trabajas, ganas, si no trabajas no ganas
2- si el o ella és empleado, pêro tiene participacion en el lucro de la empresa. No és ganar propina de los clientes. És tener reconozido su esforzo pelo empleador.
3- si el o ella está amenazado con el paro. Esta, por el miedo és la peor y la más triste de todas.

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Laboratorio de Felicidad

Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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