La sabiduría de la vejez

Por: | 27 de enero de 2014

Vejez

 

Si tuviéramos la capacidad de regresar hacia atrás en el tiempo, seguramente tomaríamos otras decisiones. Nos diríamos a nosotros mismos que no debíamos preocuparnos tanto por ese examen o por tal persona, asumiríamos más riesgos y, seguramente, aprenderíamos a disfrutar más de las pequeñas cosas. Dicha sabiduría se adquiere con la experiencia, pero ¿y si no hiciera falta esperar para aprender y evitar posibles errores? Karl A. Pillemer, profesor de Desarrollo Humano en la Universidad de Cornell y gerontólogo de renombre internacional, se propuso resolver dicha pregunta en su libro 30 Lecciones para Vivir. Para ello, entrevistó a más de 1000 personas de entre 80 y 90 años para conocer cuáles eran sus principales aprendizajes. Pillemir se sorprendió con la honestidad inflexible de sus entrevistados, la cantidad de puntos en común que compartían a pesar de trayectorias tan diferentes y de cómo narraban con claridad extrema sus historias de amor, de pérdida, de lucha y de esperanza. Y el motivo es sencillo: cuando el tiempo se convierte en el recurso escaso, como diríamos los economistas, las prioridades se transforman.

Veamos algunas de las conclusiones de su estudio, que puede servirnos como aprendizaje:

  1. No te obsesiones con el dinero: Cuando somos jóvenes podemos vernos tentados a condicionar nuestra trayectoria profesional en función del beneficio económico que podamos obtener. En nuestra sociedad, el dinero se “vende” como símbolo de éxito o como un camino para ganar autoestima. Sin embargo, ni una sola de las personas que entrevistó Pillemer dijo que dejarse la piel por ganar mucho dinero valiera la pena, o escoger trabajos solo movidos por la ganancia futura o por acumular más que los de alrededor. Como se dice tradicionalmente, el dinero es un buen siervo pero un mal amo; y las personas mayores corroboran dicha conclusión.
  2. Busca tu pasión: En algún momento podemos preguntarnos ¿qué he hecho con mi vida? Si no nos gusta la respuesta que nos damos, puede que el tiempo no juegue a nuestro favor. Por ello, los entrevistados sugieren que en todas nuestras decisiones busquemos aquello que nos haga felices en vez de posponerlo para cuando llegue el fin de semana o las vacaciones. Y sobre todo, busquemos los medios para alimentar nuestra pasión, aquello que nos hace realmente grandes por dentro: un deporte, una afición… Al final, es lo que realmente importa.
  3. Descubre el mundo viajando: La mayor parte de las personas que participaron en la investigación manifestaron su deseo de haber viajado más y haber conocido más mundo. Posiblemente, esté relacionado con nuestra curiosidad o con nuestra necesidad de salir de la rutina. Y aquí no importa tanto cómo se realice dicho viaje (ya que algunos destacaron los que hicieron con mochilas al hombro), sino atrevernos a vivir experiencias en otras culturas, con otras personas. En definitiva, abrirnos a aprender.
  4. No temas las nuevas oportunidades: Rechazar un cambio de trabajo, pasar un tiempo viviendo en el extranjero u otro tipo de aventuras por miedo al resultado, es una manera errónea de acercarse a la vida. El miedo es lo contrario a la felicidad, como hemos comentado en otras ocasiones. De acuerdo con nuestros mayores, el hecho de abrazar nuevos desafíos nos reporta nuevo conocimiento y satisfacción y, sobre todo, la sensación de sentirnos plenos. Al final, como dijo Elisabeth Elisabeth Kubler-Ross, médico que trabajó con enfermos terminales durante casi cuarenta años, las personas nos lamentamos de dos cosas antes de morir: de no habernos reconciliado con alguien, un familiar generalmente, y de no habernos atrevido a hacer más cosas. Si no tuviéramos miedo, ¿en cuántas más cosas nos involucraríamos?
  5. Para disfrutar del trabajo, ¡hay que ser agradable!: Las personas entrevistadas habían conocido a personas exitosas y a otras que no lo eran tanto. Según ellos, no importa el talento que tengas o lo brillante que seas, para tener éxito hay que desarrollar también nuestras habilidades interpersonales o lo que Daniel Goleman bautizó como “inteligencia emocional”. Podemos estar centrados en estudiar o en adquirir más conocimientos técnicos, pero nunca debemos perder de vista lo realmente importante: trabajar nuestra empatía, escuchar a los demás, resolver conflictos de manera asertiva o ser valorados por las personas que nos rodean.
  6. Elige a una pareja similar a ti: ¿Cuántas veces hemos escuchado que los polos opuestos se atraen? Las investigaciones revelan que esto ha quedado en un mito, como recogimos en otra investigación anterior. Las relaciones duraderas y en las que las personas se sienten satisfechas son aquellas formadas por personas que comparten estilos de vida, valores y pueden mantener conversaciones que satisfagan a ambos.
  7. No pierdas tiempo preocupándote por lo que no está bajo tu control: Invertimos un tiempo excesivo preocupándonos por cosas contra las que no podríamos hacer nada, y es más, la mayoría de las veces ¡ni tan siquiera suceden! Los entrevistados coincidían en que el tiempo es nuestro recurso más preciado, preocuparse por acontecimientos que quizá ni se produzcan es un desperdicio imperdonable. Así pues, la sugerencia consiste en aplicar puro sentido común a nuestra vida y a nuestras preocupaciones.
  8. No pienses a largo plazo mientras te pierdes el presente: Es curioso que necesitemos vivir toda una vida para darnos cuenta de lo importante que es disfrutar del momento actual. “Ya haré lo que me gusta dentro de unos años…”, “Todo mejorará dentro de un tiempo…” son afirmaciones que seguramente nos hayan asaltado alguna vez y que nos llevan a poner esperanzas en un futuro incierto. Tratar de gestionar nuestro futuro es natural y necesario, pero por ello no podemos perder de vista lo que estamos viviendo hoy.

Aprovechemos la sabiduría dada por nuestros mayores para que cuando un día miremos hacia atrás, tengamos la certeza de que volveríamos a vivir la misma vida si tuviéramos otra oportunidad.

 

Referencias:

Pillemer K. (2011). 30 Lecciones para vivir. USA: Plume

Hay 11 Comentarios

Si tuvieramos la capacidad de regresar en el tiempo no deberiamos de modificar nada porque correriamos el riesgo de dejar de ser la persona que nos proyecto hacia el pasado. Es decir si nos encontramos en el punto C y regresamos al punto A para convertirlo a punto E logicamente dejariamos de ser punto C, biblicamente a este hecho se le denomina Hombre de Pecado lo cual consiste en asumir simplemente la responsabilidad de tus acciones rechazando el arrepentimiento a un pasado bochornoso. Acerca de la bien amada sabiduria, lo que puedo decir es que no sirve de mucho en un tiempo en que ya no te encuentras con el dinamismo de tu juventud, ya no puedes desarrollarla y expandirla mas alla de los limites conocidos tal como lo habrias hecho en el regocijo de tu vida.

bastante aclaradores tus articulos Pilar, mil gracias por ellos, me encantan y dicen muchisimo. Q estes bien.

Gracias por vuestros comentarios, Pontevedresa, Caballero...
María, no diría miserable vida. Es lo que hay y depende de nosotros cómo queramos interpretarlo. Incluida la vejez.
Gracias, Cuentón…
Es posible, Pobre Noruego, Félix, pero no deja de ser interesante su experiencia.
Gracias por los comentarios aunque no los comparta, más da.

Nunca he creído en la sabiduría de la vejez, y ahora que soy viejo observo -y aun me jacto- de no estar seguro de nada, y estoy convencido de que dar consejos es una señal o de ignorancia, o de soberbia, o de ambas cosas a un mismo tiempo. Por supuesto, me considero algo menos idiota que cuando era joven. Está tirado ser menos idiota que un joven. Pero no mejor ni mucho más sabio, y me cuido mucho de aconsejar.

Este artículo me parece un ejemplo de vacía vacuidad o el nivel de las ciencias sociales en el sXXI.

Con una vida tan intensa como ha sido afortunadamente la mía se me ha echado encima la tercera edad casi sin darme cuenta, y ahora con una gran familia ya casados, y a pesar de un grave accidente por atropello a mi marido en un paso de cebra ¡cuidado conductores¡ ¡lleváis un arma de muerte en las manos¡ creo que la vida es algo estupendo si tienes lo justo para vivir y una buena relación con marido, hijos, nueras y yernos, amigos, vecinos. Te diviertes haciendo deporte ¡todavía¡ me dicen, oyendo todo tipo de música, haciendo música en coros, y habiendo descubiert la magia de Internet. Aunque atravesando un período duro por el accidente, por paro cercano, por todas esas cosas que la vida nos depara a todos, merece la pena. Y no sé si sabiduría pero los años te dan una experiencia grande sobre la vida, las cosas, los acontecimientos. ¡quiero seguir viviendo mucho más¡ Saludos a todo el que caiga por aquí.

Hay iaios e iaios, porque si no, fijaros como los políticos de turno van detrás de ellos para regalarles una taza de chocolate, para que les voten. Si fueran iaios con la experiencia que relatais, no se dejarían vender por una taza de chocolate.
Saludos... Félix.

Una pontulizacion: hay gente buena y gente má. Hay viejos buenos y viejos malos. Vease los nazis arrogantes hasta el fin. Ni todos los viejos son sábios.

Me río yo de los jovencitos que se carcajean de ver bailar felices a los abueletes en Benidorm.
¿Sabrán aquellos de el desastre de futuro que tienen por despreciar la experiencia de estos?.
Cuanto mas juveniles y con "masteres", mas de culo todo el mundo.

La experiencia es una gran fuente de sabiduría, por lo que debemos aprovecharnos de los conocimientos adquiridos por los mayores con el paso del tiempo, y que muy a menudo despreciamos.
Os dejo con el cuento "Con los pies por delante", donde un anciano se pone en su sitio.
http://loscuentostontos.blogspot.com.es/2012/12/12-con-los-pies-por-delante.html#cuento12

La vejez es una etapa más de esta miserable vida. La sabiduría de la vejez es lógica por la experiencia de los años, pero hay que ser prudente porque los yayos están desfasados http://xurl.es/9ik46

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Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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