Cómo gastar tu dinero para ser más feliz

Por: | 06 de junio de 2014

Money

Imagen: photobunny. Licencia Creative Commons 

“El dinero no da la felicidad pero ayuda” dice el refranero español y ha validado el premio Nobel de Economía y psicólogo Daniel Kahneman. Este profesor de la Universidad de Princeton ha demostrado que disfrutamos de un mayor bienestar y de más emociones positivas cuando disponemos de unos ingresos que cubran nuestras necesidades con holgura. Ahora bien, llegado a un cierto nivel económico ganar más dinero no reporta más felicidad. Podemos mejorar nuestra satisfacción vital, pero existen otros factores en la balanza de la felicidad que tienen más peso que nuestra cuenta corriente. Sin embargo, ¿por qué asociamos felicidad a dinero por encima de un umbral mínimo? En este Laboratorio hemos hablado alguna vez de ello, pero podemos añadir la explicación que nos ofrece este economista-psicólogo: la felicidad es difícilmente medible y buscamos otra serie de indicadores objetivos como referencia, véase, por ejemplo, nuestros ingresos. Utilizando dicha medida, creemos que ganar más dinero nos aporta más felicidad, pero no es cierto. Existe un error en el sistema.

Ahora bien, ¿cómo podemos utilizar nuestro dinero para ser más felices? Michael I. Norton, profesor de la Harvard Business School, propone que una forma de hacerlo es invirtiéndolo en los demás en lugar de en uno mismo. Según su teoría, los comportamientos altruistas benefician a la sociedad y a uno mismo como se demostró en un experimento. Les entregaron a un grupo de participantes un sobre con dinero. Los del grupo A tenían que invertirlo en ellos mismos y los del grupo B tenían que gastarlo en otros. Al final del día los investigadores preguntaron a ambos grupos por la experiencia, para comparar cómo se sentían antes y después del experimento. Aquellos que habían dedicado todo el día a comprar cosas para otras personas se sentían más felices que antes de iniciar la jornada, sin embargo, aquellos que habían destinado el tiempo a invertir en sí mismos apenas se percibía ningún cambio.

Una matización importante: para sentirnos mejor con nosotros mismos no necesitamos comprar algo llamativo o caro. El mero hecho de compartir es lo que nos reporta felicidad sin importar tanto qué es lo que compartimos. Y junto con el hecho de compartir, el contacto social nos ayuda a sentirnos más felices. Podemos pensar que vivimos en una sociedad individualista y egoísta, sin embargo, estas investigaciones demuestran que estamos diseñados para compartir. Si no, pensemos en las redes sociales y en el dolor que a veces nos supone el hecho de que nos excluyan de algún grupo…

Si tuviéramos que definir las claves para gastar nuestro dinero y sentirnos felices, podríamos acudir al estudio de Elizabeth W. Dunn, Daniel T. Gilbert y Timothy D. Wilson, quienes proponen las siguientes ideas:

  • Comprar experiencias en vez de cosas materiales: las experiencias generan una huella en nuestra memoria por lo que cada vez que las recordemos podemos disfrutar de lo felices que fuimos.

  • Invertir en los demás en lugar de en nosotros mismos: como hemos señalado anteriormente esto nos ayuda a reforzar nuestras relaciones sociales e impacta en nuestras emociones.

  • Comprar varios pequeños placeres en lugar de uno muy grande: para la mayoría de nosotros es más fácil conseguir pequeñas cosas con las que sentirnos bien que hacer una gran inversión que conlleve un esfuerzo tanto en tiempo como en dinero.

  • Pagarlo ahora para consumirlo más tarde: retrasar el consumo supone que anticipemos la felicidad que sentiremos al disfrutar de aquello que hayamos comprado. Pensar en el acontecimiento futuro provoca emociones más fuertes que recordarlo. Pensemos en cómo nos sentimos ante la llegada de las vacaciones, el reencuentro con alguien a quien queremos… Antes de vivirlo saboreamos la experiencia de manera más intensa.

En resumen, el dinero en sí mismo no es la fuente de la felicidad, lo que nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos es decidir de un modo consciente cómo lo invertimos para generar más emociones positivas. 

Referencias

Dunn, E., Gilbert, D. & Wilson, T. (2011) If money doesn’t make you happy then you probably aren't spending it right. Journal of Consumer Psychology.

Kahneman, D. & Deaton, A. (2010) High income improves evaluation of life but not emotional well-being. Proceedings of the National Academy of Sciences.

Intervención de Michael I.Norton en REDES.

Hay 5 Comentarios

Gracias, Pedro por la mención a Carnegie. No la conocía y me parece muy descriptiva.
Adam, es cierto que a veces generamos círculos viciosos que ayudan poco a ser felices. Muy buena descripción.
Sherazade, la fortaleza interna es lo que nos otorga la capacidad de ser fuertes a muchos instintos.
Y sí, Pedro, totalmente de acuerdo.

La triste realidad.---
Un observador perspicaz señaló: “Es sorprendente que, una vez superado el nivel de pobreza, el aumento de los ingresos guarda muy poca relación con la felicidad personal”. Una declaración similar hizo mella en cierto periodista cuando, a principios del siglo pasado, entrevistó a Andrew Carnegie, magnate del acero considerado entonces uno de los hombres más ricos del mundo. “Nadie tiene por qué envidiarme —le confesó—. ¿De qué me sirve mi fortuna si a los 60 años ya no puedo digerir la comida? Daría todo por recuperar la salud y la juventud.” El periodista comentó: “De pronto, el señor Carnegie se volvió y, en voz baja, declaró con amargura y un indescriptible sentimiento: ‘Si pudiera venderle mi alma al diablo, como Fausto, lo haría. Daría cualquier cosa con tal de volver a vivir la vida’”. Su sentir concuerda con el del multimillonario Jean Paul Getty, empresario del petróleo que afirmó: “El dinero no está relacionado necesariamente con la felicidad; si acaso con la infelicidad”.

Generalmente a la persona promedia no le gusta gastar dinero, sobre todo debido al gran esfuerzo para ganarlo. La crisis, la inestabilidad social y economica han generado a los avaros cronicos que no quieren gastar, sino ahorar (hasta literalmente salvar) el dinero de manera enfermiza - hasta el punto que les cuesta mucho (y muy caro) comprar lo necesario para sobrevivir (comida, ropa, etc.).

O capitalismo, o livre mercado, o neo-liberalismo fazem uma lavagem cerebral na cabeça de homens e mulheres, gritando assim:" trabalhe, ganhe, gaste. Você só será feliz se consumir muito, muitas coisa, marcas de preferência." As pessoas não tem uma fortaleza interna, precisam demonstrar sinais exteriores de riqueza, para encher o vazio existencial. Triste.

Es cierto que el dinero no da la felicidad (en todo caso, la compraría, y tampoco). No es menos cierto (lo es más) que su falta, la del dinero, tampoco es precisamente una fuente de felicidad. Lo que dice DDC, que no sé si es una ironía, mediría, de no serlo, la calidad de un espíritu cuya idea de la felicidad es ésa. Se retrata con ello. Y no sale nada favorecido, créame.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Laboratorio de Felicidad

Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal