Cómo superar el mayor contagio: el miedo al ébola

Por: | 10 de octubre de 2014

Ebola

Con el ébola hemos mirado al miedo a los ojos. A los occidentales nos parecía lejos. Sabíamos que estaba castigando a varios países africanos pero nos sentíamos seguros en nuestros continentes, soñando con que el mundo podía estar parcelado. Pero esta semana hemos comprobado que no es así: que los riesgos de la salud no entienden de fronteras y que podemos infectarnos sin ir a lugares remotos. Y es ahora cuando se despierta el miedo y se expande por las redes sociales o por las conversaciones de café. Es una emoción escurridiza, vírica y que puede agrandarse si no ponemos medios. Pero también podemos conseguir que no nos contagie con fuerza. Veamos algunas claves para que no nos controle.

  • Acepta el miedo y no te pelees con él. El miedo es una emoción innata, ya que nos ha ayudado a salir de los peligros. Fundamentalmente, se procesa en una zona de nuestro cerebro límbico que se llama amígdala (almendra, en griego). Desde nuestra amígdala procesamos emociones básicas como la alegría, la ira, la tristeza o el miedo; emociones que compartimos con el resto de mamíferos. Todos los mortales podemos sentirlas… a no ser que mintamos o que tengamos una lesión cerebral, cosa poco recomendable. Es absurdo negar que exista o que deba existir frente a un peligro. Por ello, si el ébola te inquieta, es normal. No te enfades por ello. La emoción reina de nuestra evolución se ha despertado.
  • Pon calma. El tálamo es la torre de control de nuestro cuerpo, que centraliza las informaciones que recibimos. De ahí se distribuyen los datos a dos sistemas cerebrales: amígdala, desde donde sentimos, y neocórtex, desde donde razonamos. Y, curiosamente, la información pasa antes por la amígdala que por el neocórtex. Es decir, sentimos antes que pensamos. Esto significa que un exceso de emocionalidad nos hace tener respuestas poco prácticas, como cuando uno recibe un email que le enfada, contesta rápido y no precisamente, cosas bonitas que luego se arrepiente. Y el motivo está en el cerebro: la amígdala ha secuestrado nuestra capacidad de ver las cosas con frialdad. La buena noticia es que podemos evitarlo. Como decían las abuelas, hay que contar hasta diez, darse un paseo, hacer deporte, pensar en cosas placenteras… Por ello, cuando sientas un miedo intenso por un posible contagio, haz cualquier actividad que reduzca la inflamación de la amígdala para contemplarlo con más calma.

Vivimos como en el pasado, como hace 50.000 años, dominados por las pasiones y los impulsos de bajo nivel. No estamos controlados por el componente cognitivo, sino por el componente emocional.

Rita Levi-Montalcini, premio Nobel de Medicina en 1986

  • Adquiere conocimientos fiables. Una de las peculiaridades del miedo es que genera muchas leyendas urbanas. Se ve muy bien en las empresas cuando llega un nuevo jefe. En las máquinas de café o en los pasillos se comentan cosas que tienden a agrandar la realidad. Las personas necesitamos tener un cierto control sobre lo que nos sucede, por ello, es natural que necesitemos información. Pero dicha información ha de ser fidedigna y científica. Hace siglos nuestros antepasados creían que los terremotos eran castigo de los dioses. La ciencia desmontó todas estas teorías y nos dio un respiro. El ébola está abriendo muchas incógnitas y es habitual que surjan charlatanes dando respuestas. Nuestra necesidad de control nos puede hacer abrazar algunas de estas locas creencias. Por ello, sé crítico, lee información seria y cuestiona comentarios que no provengan de estudios médicos.
  • Ocupado, que no preocupado. Hoy por hoy mueren más personas en accidentes de tráfico que por infectados por ébola y no solemos tener miedo a montarnos en un coche. Hay que poner las cosas en su justa medida. Eso no significa reducir la prudencia o meter la cabeza en un agujero, sino tomar acciones, ocuparse. Pero no vivir angustiados o en una constante preocupación que nos mina por dentro. La humanidad ha sido capaz de afrontar pandemias muy difíciles con menos medios. En este apartado, es bueno recordar el proverbio chino (y siempre difícil de aplicar): “Si tiene solución, ¿por qué te preocupas?; y si no tiene solución, ¿por qué te preocupas?”.
  • Confía en el futuro. Ahora estamos inmersos en una espiral. La noticia nos ha sorprendido y nos sentimos vulnerables. Pasado el tiempo, nos iremos acostumbrando y seremos capaces de vivir con una relativa tranquilidad. Eso se debe a nuestro sistema de adaptación, que ocurre hasta en los periodos de guerra, como recogió MacCurdy en su libro “La estructura de la moral”, después de estudiar el comportamiento de los ingleses tras los sucesivos bombardeos de Londres. Llegó un momento en el que las personas que no tenían víctimas cercanas, se sentían fuertes y no vivían precisamente angustiados. Seguramente, eso nos ocurrirá en un futuro.

Por último, agradezco a todos los sanitarios que están ayudando a combatir esta enfermedad en España y en todas las partes del mundo. Mi más sincero agradecimiento por su valentía. Es triste que a veces tengamos que tener encima el problema para ser sensibles al sufrimiento en otros países. Esperemos que ahora que el ébola acosa a occidente podamos encontrar soluciones válidas también para África.

Basado en el libro: NoMiedo (Editorial Alienta)

Imagen: Licencia Creative Commons, European Commission DG

Hay 3 Comentarios

Gracias por vuestras palabras. Y reitero mi agradecimiento a todos los sanitarios, no siempre valorados como se merecen.

el miedo es un arma, quizás sea exagerar y resulta que soy un malpensado.... pero mientas estemos con el ebola ya no pensamos en la renta, el paro, etc,etc

http://alicantegusta.com/editorial/15-editorial/1233-muerto-el-perro-se-acabo-la-rabia-o-en-este-caso-el-ebola.html

Buen artículo, aprovecho el último párrafo para sumarme al agradecimiento a los sanitarios por su labor.
Y de paso para manifestar mi indignación con el consejero de sanidad madrileño, que cuando la auxiliar está luchando por su vida tras presentarse como voluntaria para atender a enfermos de ébola, la insulta, dice que ha mentido, que "no estaría tan mal cuando se ha ido a la peluquería", queno hace falta una carrera para ponerse un traje y tonterías similares. No sé si desde el punto de vista político este señor es válido, pero desde el punto de vista humano es basura.
O dimite o le tiene que cesar el presidente, una sociedad europea y moderna no puede tener autoridades así.

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Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

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Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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