Cuatro trucos para frenar la rumia mental

Por: | 01 de diciembre de 2015

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Le tenía que haber dicho aquello, por qué no fui a esa cita, le diré esto cuando le vea… ¿Te suenan estas frases? ¿Te las repites una y otra vez en silencio? Si es así, bienvenido a la rumia mental o dicho de otro modo, al arte de comerse la cabeza sin ningún sentido. Nos estrujamos la sesera para aprender, para planificar el futuro o para no volver a cometer errores. Hasta aquí todo bien. El problema surge cuando confundimos ocuparse con preocuparse. Lo primero es necesario y gracias a ello, hemos conseguido evolucionar como especie. Sin embargo, la preocupación constante, la rumia mental, no solo no ayuda, sino que nos debilita por dentro. Nos hace claramente infelices, porque ¿quién podría sentirse bien con alguien recordándole todo el rato que se ha equivocado, que es un inútil, que mira lo que el otro ha pensado de ti, etc., etc.? El problema es que ese “alguien” está en nuestra cabeza y no siempre es fácil darle esquinazo. Así que seamos prácticos. Asumamos que tenemos esta “habilidad” de auto amargarnos y busquemos algunas claves que nos alivien para llevarnos un poco mejor con nosotros mismos.

1. Contempla las emociones, no te embarres en ellas

Una cosa es sentirse mal por haberse equivocado y otra es regodearse en el lodo del error. O pensar que algo puede ir mal a estar agobiado por un futuro que no sabemos si va a existir. ¿Solución? Volver al momento presente. ¿Cómo? Con el cuerpo, el mejor de los presentes que hay.

Cuando uno se concentra en la respiración, en bailar, en el deporte… en todas las sensaciones corporales posibles deja la cabeza de dar vueltas por el pasado y por el futuro. El motivo es fácil: el cuerpo está solo en el presente. Cuando nos fijamos en lo que hay en el presente no hay miedo ni estrés. Por eso, una de las técnicas que más éxito está teniendo en los últimos tiempos es el mindfulness, del que ya hemos hablado, y que consigue reducir la rumia mental en un 30 por ciento y el malestar en un 35 por ciento después de ocho semanas de entrenamiento, según la investigación realizada por Andrés Martín Asuero y que recoge en su libro  Plena mente o el arte de estar presente.

Ahora bien, la contemplación de las emociones requiere entrenamiento y es la mejor alternativa, pero si te cuesta, busca otros cortafuegos, como pensar en tu respiración, hacer trabajos manuales que te distraigan poniendo la atención en ellos (claro, no consiste en construir aviones o tejer punto y seguir con la cabeza dándole vueltas), hacer deporte y centrarte en los pasos que das y toda aquella actividad que te requiera movimiento y que te haga estar en el presente.

2. Tranquilízate. Nuestra cabeza suele agrandar los errores

Solemos agrandar el impacto de lo que hemos hecho a otros (no todo el mundo, de acuerdo. Hay gente profundamente narcisista, pero son la minoría). Nos repetimos mil veces lo mal que hemos quedado en un momento dado delante de la gente y nos olvidamos que el resto tienen la misma habilidad de torturarse a sí mismos, por lo que van a dedicar un tiempo maravilloso en recordarse sus propios errores y no tanto criticar los nuestros. Además, la memoria es selectiva. Recordamos aquello que queremos recordar. Y mientras tú lo puedes ver muy oscuro, el resto lo puede recordar como gris. Por ello, ante un error del pasado, por ejemplo, acéptalo (no te pelees en justificarte, que eso crea más rumia mental), saca aprendizajes y no magnifiques lo que los demás han pensado de ti. Muy probablemente estés equivocado. 

3. Deja la bola de cristal

Atención al dato: se estima que el 92 por ciento de nuestros miedos son inventados, como recogí en el libro de NoMiedo. Cuando pensamos en el futuro subestimamos nuestras capacidades de rehacernos de los posibles golpes. Por eso, nos llenamos de miedos, que no son otra cosa que rumia mental. Por ello, confía más en ti y ten previsto otras alternativas ante un error posible. Si has salido en el pasado de momentos difíciles, ¿quién te dice que no lo vas a lograr en el futuro? Así que deja la bola de cristal que solo ve cosas oscuras y vuelve al presente y a tus posibilidades reales.

4. Crea un espacio amable dentro de ti

Y por último, trátate un poco mejor. Sé consciente cuando te dices perlas tipo “mira que soy idiota” o cosas así (o peores) y no consientas que nadie ni tú mismo te trate mal. No lo necesitas para mejorar. Presta atención y siente un poco de compasión por ti mismo. Al fin y al cabo, todos somos humanos, que no superman ni superwoman.

Fuente de la foto: Splitshire - Mosaic.

Hay 12 Comentarios

Que acertado! Es lo que me dice mi psicóloga, Adelaida Blabia, que por cierto recomiendo. También me dice que haga relajación muscular, empezando por la cabeza o por los pies.ma veces, me hace hipnosis y se me olvida todo. Sufro de ansiedad y gracias a esto, el mindfulnes y mucho trabajo, estoy mejorando mucho.mestos artículos son de gran ayuda. Gracias!

Felicidades por el artículo!!! En muchas ocasiones nos preocupamos por cosas, que seguramente no sucedan. Hay que conseguir dominar esas situaciones. A mi me sirve de ayuda una web que leo: http://www.lafelicidadestadelante.com con consejos de motivación y autoayuda. Siempre es bueno leer cosas positivas y motivadoras.

Me ha encantado tu artículo...muchas gracias

Me ha encantado tu artículo...muchas gracias

Me encanto ! Cuantas veces nos saboteamos, nos quemamos la cabeza pre-ocupandonos por lo q podria ser o suceder. A cambiar ! Ese es el desafio ... Gracias

Muchísimas gracias Silvia y Ramón por vuestro enriquecedor debate. Creo que cada uno desde vuestro punto de vista acotáis aún más los problemas de la rumia mental, tanto si derivan en obsesiones como si nos llevan a peores lugares.

Susana y José gracias por vuestras amables aportaciones, y a ti Sonia por tu opinión.

Un abrazo a todos!

Me ha gustado mucho el artículo. Muchas gracias Pilar. Si me permitís, yo también sigo un blog sobre felicidad y motivación: http://www.lafelicidadestadelante.com/ Creo que hoy en día, es muy saludable dedicar un tiempo a lecturas inspiradoras y que nos motiven. Saludos!!!!

Como decía Nietzsche: Quien tiene un “porqué” para vivir se puede enfrentar a todos los “cómos”.
Quo vadis?
http://wp.me/p5lqd6-2r

Si, es verdad, me ha gustado. Gracias e igualmente.

La clave está aquí. No dejes de leerlo. Te gustará.
"No te tomes tan en serio" wp.me/p5lqd6-gV
Feliz día!

No estoy de acuerdo, ni tienen que ser grandes plantaciones ideológicas, porque si así fueran la mayoría de los rumiantes estarían muertos de empacho, y sólo comen lo justo para luego rumiar, ni pienso que sea una transmutación de ideas hacia la maldad, ya que muchas de las personas que han rumiado ideas han creado grandes maravillas: la música, la poesía, la luz, etc, etc,y, por otra parte, el sexo no es malo siempre que no se concierta en una obsesión depravada, al igual que la riqueza y el poder, puede haber personas con ambas cosas y ser unas bellísimas personas, incapaces de matar una mosca. Lo que si que puede ser preocupante son las obsesiones, sobre todo cuando a quien hacen realmente daño es a la propia persona que las padece, pero para eso está el tiempo y todo un mundo que te rodea y las personas que realmente te quieren y están a tu alrededor.

Estimada Pilar, tu escrito plantea muy bien el sentido del vocablo rumia. Está claro que la rumia es parte del orden natural. Ahora bien, todo depende del uso que se le da. Según la zoología los herbívoros son rumiantes que rumian la hierba que comen, es decir, que mascan, triturando la hierba, para poder tragar el alimento. Los humanos, en cambio, mascan las ideas, con la mente, no con la boca. Luego, en este sentido somos rumiantes que convertimos las ideas (la hierba mental) en grandes plantaciones ideológicas. El problema no es la rumia, el problema es la transmutación de las ideas en instrumentos de maldad que derivan en ansias insaciables de sexo, de riqueza y de poder.

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Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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