Ladrones de fuego

Claude Simon o la aventura de escribir

Por: | 12 de diciembre de 2011

CLAUDE SIMON   (1913-2005)

 

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     Entrevisté a Claude Simon cinco años después de serle concedido el Nobel de Literatura. Viéndole de cerca, nadie diría que pudiera sentirse tan angustiado con la elección de palabras a la hora de componer sus creaciones. Era un hombre de rostro dulce, con una voz grave que parecía dar credibilidad a todo cuanto decía. 
     Sus palabras dejaban en el aire nombres como Ricardeau, Lacan y, veladamente, los formalistas rusos. Confesaba que se ponía todos los días a escribir, como un trabajador de la palabra. Aseguraba que la aventura de escribir es tan grande o más que la mayor aventura que pueda jamás imaginarse. Ésa era su vida diaria: su aventura cotidiana.
     Para el más proustiano de los novelistas contemporáneos, tal Claude Simon, la idea de las composiciones de sus novelas no ha variado a lo largo de los años. Quizá hayan cambiado algunos aspectos formales, pero no el tono de las composiciones, porque siemre le ha parecido que cada palabra suscita-reclama otras palabras, no solamente por la fuerza de las imágenes, que atraen como un imán, sino a veces por su sola morfología. Tómese la palabra como nudo de significaciones (según sugerencia lacaniana) y conoceremos el itinerario recorrido por Claude Simon cada día, durante años, para tejer su universo novelístico. Luego entran en juego otros factores: la rememoración retrospectiva a través de la yuxtaposición de escenas según se suceden en la memoria... visiones disociadas y fragmentadas de la realidad... con la palabra siempre como maestra de ceremonias...
     Sin ningún miramiento, el autor francés obvió todas aquellas preguntas que no hacían referencia a la escritura. Prefería que le preguntara sobre la indagación del empleo del tiempo o sobre la relación que existe entre la palabra justa y la música de esa palabra.
     Sus contestaciones estaban cargadas de trascendencia. Parecía como si en algún momento de su existencia creyera llevar sobre sus hombros el peso del mundo (ese mundo imaginario que pesa menos que la mano de un niño). Eran como confesiones trenzadas unas detrás de otras: “escribir es descubrirse en todos los sentidos del término”: “lo que decimos se parece a nosotros mismos, a pesar nuestro”: “lo primero que cuenta es lo que se ha escrito”: “lo que se ‘entredice’ es menos importante que lo que se ha escrito”. 
     Durante la entrevista hizo un alto para quitarse las gafas. Las limpió cuidadosamente con un pañuelo blanco de pequeñas iniciales bordadas en azul claro, para después volver a sus reflexiones sobre el hecho de escribir: “la escritura está esencialmente basada en la naturaleza metafórica de la lengua”: “no conozco otros senderos de la creación que aquellos abiertos paso a paso, es decir, palabra a palabra, por el camino mismo de la escritura”. 
    La entrevista la dio por terminada con las mismas palabras fabricadas en el inicio de nuestro encuentro (lo que venía a ser una de sus sentencias favoritas): “la aventura de escribir es tan grande como la aventura que pueda jamás imaginarse y aún desarrollarse”. Luego guardó silencio, porque sabía que el silencio es el edificio más reputado del alma.

                                                            [el siguiente personaje Jaime Gil de Biedma]

Hay 7 Comentarios

Todo muy bien,pero porque no os ingeniais un sistema que salga mas economico? por ejemplo que el usuario contribulla en el reparto de las bicis o usar el chip gps para
poder supervisar mejor lo que pasa con las bicis o furgonetas electricas qque salen mas baratas

Comparto con D. Santiago mi devoción por escritores como ustedes que con sus palabras construyen nuevos rascacielos y amplían nuestros horizontes. Es alentador que hoy en día, en que el mundo vive pendiente de trivialidades mediáticas, podamos conocer estos exquisitos retratos literarios

Gracias JosÉ Luis por levantar acta con tus magníficas entrevistas. Efectivamente el escribir es uno de los actos más creativos del ser humano. Las personas que escribís bien levantáis catedrales con vuestras palabras. Un abrazo
Santi

La libertad es tan sólo el derecho que tienes de pensar.

Curiosa percepción fotográfica la de la inicial en el pañuelo que nos aproxima a este escritor tan admirado que tenía un enorme bagage vivencial y cuya razón para vivir era la escritura.

Carlos, porque estas cosas se sienten, pero no tratan de contarse racionalmente y menos ilustrarse a través de obras requetepensadas y elaboradas

http://nelygarcia.wordpress.com. Escribir en efecto, se sitúa por encima de otras artes, pues los folios en blanco impregnan de vida, a personajes que antes no existían, y sin que el autor lo note, llevan el sello de sí mismo. La perseverancia y la práctica, purifican y embellecen los contenidos, por medio de la palabra. Saludos.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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