Ladrones de fuego

María Zambrano y el saber del alma

Por: | 29 de diciembre de 2011

MARÍA ZAMBRANO   (1907-1991)

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     Uno empieza a conocer algunas partes ocultas de sí mismo por el juicio que de él hacen los demás. Algo de esto me pasó con la filósofa María Zambrano. Recibí una carta suya, en la que contestaba a mi proposición de entrevista, al tiempo que aludía al artículo mío sobre nuestro común amigo el poeta José Lezama Lima, escrito a raíz de su muerte. Así fue cómo alcancé el inmerecido honor de que hablara de mí en su carta del uno de marzo de 1980: 
     “...le escribo como si ya le hubiese escrito, como si hubiera ya recibido las palabras que solo de pensamiento me ha estado dirigiendo desde hace tanto tiempo”.
     “Han debido ser ciertas, de amistad verdadera, desde ese lugar ‘cósmico’ –que bien dice usted–, de José Lezama Lima, un lugar fijo, su centro, su origen, su paralelo, una secreta constelación. Y usted viene hacia mí desde ‘allá’. Gracias pues. Gracias, sintiendo que no haya llegado antes. Pero esa clase de encuentros tiene su hora”.
     “Gracias por la carta hermosísima de Lezama a usted –él no se equivocaba–, por su artículo serio, justo, en la firmeza”... “Me parece ser usted de esas raras avis que leen lo que les interesa, aunque a veces algo se le escape”.
     “En cuanto al cuestionario, acepto lo que usted me ofrece: contestaré solo a aquellas cuestiones que para mí tengan específica resonancia. Teniendo en cuenta lo que usted no sabía: mis poquísimas fuerzas, la mudanza próxima, y otras fatigas”... “La imagen que recibo de su vivir y la vibración, que es lo que decide, es muy buena y estimulante. Un equilibrio ese que a mi parecer solamente brota cuando los límites entre el trabajo y el afán creador no se advierten, cuando no hay casillero, sin que se caiga en la confusión”.
     “Usted ha de saber mejor que yo, pero yo desde afuera también lo sé y muy dolorosamente, cómo se agostan las plantas de eso que llamamos actividades culturales y que para mí son vida, cómo se encienden las hogueras que antes de que se forme alguna brasa, se extinguen, cómo se disipa el pensamiento, la pasión de crear. ¡Ay! Es mal antiguo de España, ahora agudizado. Veo en lo que me llega de usted, que no es así, que la tensión es continua, sin caer en la monotonía, que la corriente tiene cauce. Que así siga siendo”.
     Pasado el tiempo, María Zambrano volvió del exilio y empezaron a reeditarse sus libros. Quienes no la conocían percibieron que escribía de filosofía, pero no sólo es filosofía lo que se escucha. Su discurso deriva hacia el hecho estético. Es como si la búsqueda del sentido de la poesía fuera la culminación del ser. Cada frase suya posee un detersivo fulgor. Su prosa es clara, luminosa, toda ella se vuelve inmanente. La fuerza interior de esta mujer extraordinaria se dirigió con temblor fervoroso hacia el saber del alma. 
     Pese a que en algunos de sus libros observemos que no desea tratar el tiempo histórico con el mismo rasero que lo hiciera antes del exilio –ya que todo se torna para ella como más abstracto–, debemos tener en cuenta y recordar cuán difícil es encontrar a alguien que sepa dar una definición sobre el tiempo y la inteligencia o sobre el alma con tan profunda y densa originalidad... 
    Ese alguien es mi admirada y querida María Zambrano; quien por saber más, sabía que en el conocimiento y en la pasión activa inevitablemente se encuentra el punto absoluto.

                                                            [el personajes siguiente Michael Ende]

Hay 7 Comentarios

Es tan gratificante leer las palabras de Zambrano. Sí, claro que es filósofa y de las buenas. Su pensamiento transciende el de sus maestros Ortega y Zubiri. Fue mucho más allá de ellos y en FILOSOFÍA Y POESÍA, ahonda en el ser profundo, en ese ser que debe rendirse a la palabra para que ésta le defina y le interprete. Y fue más allá de ellos porque su ego no está presente en sus escritos, y porque supo desde siempre que el ser íntimo no es solo masculino, que el ser íntimo trasciende las generalidades masculinas. La poesía tenía que luchar con lo oculto para hacerse presente, y por su medio, el ser sigue filosofando en la esperanza.
Gracias por transmitir la voz de Zambrano, y ojalá que se siga viendo su valor más y más, después de ser ignorada por más de veinte años su filosofía

Siempre es un placer, en una realidad como la actual en la que sólo prima lo inmediato y lo fácil, lo gregario (aunque sea reivindicativo), recibir un pequeño trozo del saber profundo de una gran dama como doña María a través del sutil encuentro epistolar. Por esta pequeña ventana hemos ya aspirado el aire fresco de otros encuentros y ¡esperamos el próximo con expectación!

Filosofía, pero no como disciplina, pues escapaba a todas las etiquetas. Había filosofía en toda su obra, pero toda su obra era poesía, en el sentido más amplio.

Conmueve poder leer ese cruce de miradas profundas a través de las palabras.
La clarividencia, la intensidad del alma, cada recoveco, cada pensamiento, la belleza de cada palabra escrita en el infinito. Esta gran mujer con y en todos los sentidos, representa la esencia de la sensibilidad.
Mientras que unos se empeñan en vaciarnos la cabeza, otros son capaces de llenar los agujeros negros de nuestro cerebro con cosas profundas y bellas. Gracias al Sr. Escritor de estos pasajes de fuego.

Por amplias que sean sus alas, la luz auroral que sigue al alba es como un boquete, un lugar que tiende a absorber y ofrecer al par la inminencia de que algo inconcebible aparezca.
Así como la luz auroral se ven tus escritos Jose Luis...

http://nelygarcia.wordpress.com. Ella conservó su llama activa, incluso en el agostamiento por los años y seguramente que, el amor por la filosofía y las preguntas transcendentales y cotidianas, sin respuestas, le dieron pie para componer sus maravillosos poemas.

Querido amigo José Luis:
Estas fechas no están para muchas filosofías, los "adivinos" nos auguran malos tiempos. Tú nos traes aquí a una gran mujer: filósofa, poeta, escritora.. y nos invitas a ver la vida de otra manera.
Hay un escrito de María Zambrano que comienza: "Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo; bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida ¡qué hermosura!"
Tu escrito, José Luis, es muy hermoso y lleno de sensaciones que a uno le remueven los sentimientos. Acabas con un pensamiento interesante "sabía que en el conocimiento y en la pasión activa inevitablemente se encuentra el punto absoluto2
Un abrazo y gracias por compartir tus joyas literarias.
santi

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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