Ladrones de fuego

Las madres de Kipling y Berger

Por: | 02 de febrero de 2012

JOHN BERGER   (1926)

 Jon Berger 3

      En un momento de la conversación con John Berger, crítico de arte y escritor, mitad y mitad, le pregunté si sabía aquello que le dijo la madre de Ruyard Kipling a Ruyard Kipling: “Hijo mío, en poesía no hay madres que valgan”. 
    Berger respondió con una sonora carcajada. Quiere decir que desconocía la anécdota, pero le sirvió para contar que cuando él tenía ya 40 años, y no antes, su madre le dijo: “Cuando estuviste en mi seno, tenía la esperanza de que este hijo que llevaba en mi vientre fuera escritor de mayor”. Recordó que ahí fue donde empezó todo y añadió: “Pero debo decir que mi madre nunca me influyó, sino que eso me lo contó cuando yo ya era escritor”. 
     El escritor-crítico británico vino a Bilbao para pronunciar una conferencia, a propósito de la exposición presentada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, bajo el título El bodegón español. De Zurbarán a Picasso. Tanto la conferencia como la exposición se habían  llevado a cabo con anterioridad en el Museo del Prado.
     Tras ver la exposición con detenimiento, le pregunté a Berger si no le daba a él la impresión de que faltaba un bodegón de Cézanne para que comprendiéramos cómo se había gestado el verdadero nacimiento del arte contemporáneo. Mi interlocutor señalo que para él Cézanne nunca podría haber sido español. “Cézanne no puede ser español porque él tiene capacidad para dar órdenes a la naturaleza. Y ésta es una idea muy francesa o italiana, nunca española”. A continuación expresó una creencia suya especialmente particular: “Para los artistas españoles la naturaleza es algo cruel, fuera de orden. Ahora bien, el rol de Cézanne podía estar representado aquí por Juan Gris”.
     El nombre de Cézanne se convirtió de pronto en el centro de la entrevista. Hablamos sobre él como el artista que se propuso asumir el mundo únicamente como objeto. Entendíamos su deseo por crear una manera de entender el arte que correspondiera al orden de la naturaleza. Dudaba del valor de las sensaciones. Solo perseguía concentrarse en la búsqueda y en la experiencia de pintar. En esa búsqueda, Cézanne encontró la razón de ser de su arte, su máxima motivación: el modelo y todo lo que contiene ese modelo se reduce a tres elementos, la esfera, el cilindro y el cono. Lo que sus ojos veían lo resumía en esos tres elementos, y el resto sobraba. Geometrizó la naturaleza, no para hacerla fría y glacial, sino para poder dominarla con ardor. De esa manera, Cézanne puso cada modelo, sea figura, bodegón o paisaje al servicio de esos tres elementos. 
      Como amantes del arte de Cézanne, ambos sabíamos que la utilidad y el concepto mismo del objeto representado desaparecen ante la seducción de la forma coloreada. Como sabíamos que al ver una manzana pintada por un pintor cualquiera, cabe llegar a decirse, “me la comería”, en tanto que al tratarse de una manzana de Cézanne, solo vale proferir, “¡qué hermosa!”. Nadie se atrevería a pelarla; preferiría copiarla o contemplarla extasiado. Ahí reside el espiritualismo del artista de Aix-en-Provence...
     Al concluir la entrevista, me dedicó uno de sus libros, transcribiendo en la dedicatoria, letra por letra, la anécdota familiar de la madre de Kipling. Nos despedimos hasta otra de las magistrales manzanas de Cézanne, no sin dejar de prometerle que en un nuevo encuentro hablaríamos exclusivamente de su labor literaria y ensayística. Por algo el futuro es la anticipación del pasado.

                                                                            ***

    John Berger nació en Londres, en 1926. Desde mediados de los setenta vive en una localidad rural de los Alpes franceses. Es autor de una treintena de libros, repartidos entre ficción y no-ficción. Está considerado como uno de los novelistas y ensayistas más originales del mundo anglosajón. Hay alrededor de una decena de libros suyos editados en Alfaguara.

                                                       [el siguiente personaje Severo Sarduy]

Hay 6 Comentarios

Qué interesante constatar que alguien como Cézanne, que dudaba del valor de las sensaciones, provocara tantas y tan variadas con su obra ...

Es curioso que, conversando sobre Cézanne o sobre Kipling, José Luis Merino consiga que Berger hable un poco de si mismo. A veces, es más sencillo revelarse a través de las opiniones que se versan sobre terceros. Según Berger, para Cézanne pintar es un intento de controlar la realidad que, de otra forma, escapa incluso a nuestros sentidos. También sucede eso en la literatura. Como no puedo controlar mi realidad, la escribo.
Me atrevo a responder a Santiago Fernández: uno nunca llega a saber del todo que es escritor; tan solo lo sospecha.

A propósito de Berger, José Luis Merino nos brinda una clase magistral de pintura y nos explica uno de los senderos que conduciría al arte contemporáneo. Además, nos sugiere otro nombre interesante en el panorama literario. Divertida la anécdota de Kipling... ¡Y aplicable en muchas ocasiones!

Me parece muy interesante este cambio de impresiones entre dos expertos y honestos críticos de arte..
Las explicaciones sobre la percepción de la naturaleza de Cézanne son una perfecta y amena clase que hace reflexionar sobre la filosofía que inspira al artista como base de su creación, y que subyace a través de las formas y del color en cada una de sus obras.
De verdad que el futuro es la anticipación del pasado, sobre todo de aquellas íntimas vivencias maternales que descansan en nuestro inconsciente y que irremediablemente conformarán nuestra vida.

http://nelygarcia.wordpress.com. En efecto, los bodegones de Cézane son muy bellos, pero no creo que tenga que ver con ser francés, o español, la composición y la fuerza de los colores, que están cerca del expresionismo, tienen mucho que decir. En cuanto a la premonición de la madre, puede ser que nuestro destino, esté marcado antes de nacer.

Gracias Jose Luis por acercarnos a personajes tan sugerentes. Nada más concluir la entrevista dan ganas de ir a una librería y leer alguno de los libros de Berger.
Berger y tú tocáis un balada de temas de plena actualidad: principio genético, el arte como manifestación, principo de realidad,... la geometría como arte abstracto,..
!Te felicito jose Luis! Tienes la rara y difícil habilidad de hacer sencillo lo complicado , en este sentido te pareces al monje monje franciscano Guillermo de Ockhan y su famosa "navaja", principio conocido también con varios nombres: principio de economía o de simplicidad. Básicamente expone la siguiente tesis:"las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad". Si lo adaptamos a nuestro contexto podríamos decir que: "Los razonamientos basados en premisas menos numerosas y más sencillas son más verosímiles que las complicadas y enrevesadas". O bien "Cuanto menos se supone, mejor
Respecto a Berger, qué decir. Se manifiesta en todo su explendor, interesado en investigar, dialogar y cuestionar las relaciones entre los géneros, a través de la idea de colaboración con otros artistas.
Me quedo con la frase: “Pero debo decir que mi madre nunca me influyó, sino que eso me lo contó cuando yo ya era escritor”.
Lo que me lleva a la inevitable pregunta ¿ cuando uno sabe que es escritor?
Un saludo generoso
Santi

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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