Ladrones de fuego

Desencuentro con Doris Lessing

Por: | 11 de junio de 2012

DORIS LESSING   (1919)

 Doris lessing

        Al conocer la noticia de la concesión del último Premio Nobel de Literatura a Doris Lessing me vino a la memoria un pequeño cruce de encuentro o, más bien, desencuentro que tuve con ella. Esto ocurrió en la época en la que me dedicaba a entrevistar por escrito a gentes de las letras. Conseguí contactar con escritores en lengua española: Sábato, Cela, Mujica Lainez, Roa Bastos, Valente, Cabrera Infante, Delibes, Severo Sarduy, Marsé, Uslar Pietri, Caballero Bonald, Brossa y un largo etcétera. Quise extender el horizonte y pasé a entrevistar a autores en lenguas extranjeras. A través de un amigo –en su condición de acreditado traductor de idiomas–, contacté con escritores en lengua portuguesa, alemana e inglesa. De ese modo conseguí la participación de José Saramago, Ernst Jünger, Michael Ende, Stephen Vizinczey, Sten Nadolny, W. Anna Mitgutsch y otros. 
     Envié a Doris Lessing un manojo de preguntas a su domicilio londinense. En aquel tiempo, mi afán entrevistador consistía en entreverar las preguntas profundas con las preguntas lúdicas, teniendo para mí que en ocasiones las preguntas lúdicas se constituían en las más profundas. 
     No tardando mucho recibí una bellísima tarjeta-postal de la escritora. Se trataba de una pintura japonesa del siglo XIX, del autor Ikatura Ran’ei, de título Gato entre plantas de verano. Detrás, y enviada a mi dirección -en la Librería Herriak (Bilbao), donde trabajaba-, había escrito con su puño y letra las siguientes palabras: “Lo siento, pero yo realmente no veo el valor de este tipo de cuestionario”. Firmado: Doris Lessing.
     Deduje por su respuesta que a la escritora británica no le gustaban las preguntas fuera de lo normal. Quizá encontró en ellas demasiado contenido lúdico. Sea lo que fuere, le contesté agradeciéndole su tarjeta-postal, al tiempo que le enviaba nuevas preguntas, aduciendo que las de ahora eran más fáciles y atemperadas. Le adjunté el recorte de un comentario mío sobre uno de sus libros aparecido en un periódico de mi ciudad. 
     Doris Lessing ya no perdió su tiempo conmigo. Nunca más supe de ella, hasta la noticia del Premio Nobel conseguido. Por un momento, llegué a pensar que los ganadores del premio instaurado por la academia sueca son señorías muy serias. Sus preferencias deambulan por las grandes avenidas de lo grave y profundo, lejos de los senderuelos de la sonrisa distendida. 
     La negativa de la escritora británica ni me provocó una grave cefalea ni fue un cataclismo en mi vida de preguntador. Uno tiene que acostumbrarse a estar a gusto consigo mismo y con la indiferencia de los demás. Echar algo de menos no es una forma suficiente de desesperación, sobre todo con la llegada de otras buenas noticias, compensadoras de los malos momentos. El portador de las buenas nuevas fue el poeta José Ángel Valente. Contestaba desde Ginebra a preguntas que le propuse, al tiempo de opinar sobre ellas: “Sus preguntas son como respuestas a preguntas que uno hubiera querido formular”. 
    Su definición compensaba cualquier negativa o desencuentro, ya presente como futuro, relacionado con mi mundo entrevistador. Lo cual venía a ser un consuelo o una dulce manera de conformarme.

                             [siguiente personaje Arturo Pérez Reverte: 18-6-2012]

Hay 11 Comentarios

Quiero pedir excusas por mi falta de acentos en mi comentario. Utilizo un teclado frances y la verdad es que echo en falta los acentos. A ver cuando consigo uno!
Gracias.

Al respecto del comentario de rachmatemmanuel, algunas puntualizaciones.
En primer lugar, valorar el silencio del otro, aunque es una posición perfectamente aceptable y defendible, podría evitar valorar al que elude el silencio.
Más concretamente, ¿por qué tan a menudo los escritores de éxito eluden las entrevistas que no hablan de su obra? ¿Por qué se ha de atesorar el talento como una pócima sublime que no se pueda derrochar? ¿Y si el verdadero talento se multiplicara cuanto más se ofrece?
En segundo lugar, rachmatemmanuel habla, en relación a la entrevista propuesta por José Luis Merino a Doris Lessing, de "vagabundaje, habladurías, modas, charlatanería": sólo se fía de lo que el propio JLM dice de sí mismo, completando y suponiendo que lo lúdico se equipara a esto. Pero, a veces, no hay que suponer tanto: tal vez el cuestionario, aunque lúdico, sí era profundo, puesto que alguien como Valente (no sospechoso de inconsistente banalidad) lo apreció como aquilata su declaración al respecto. Además, ¿por qué, superficialmente, asimilar lo lúdico al "vagabundaje" (de los encasillamientos aludidos, éste es el más delicado) o, peor aún, a la "charlatenería"? ¿Por qué negar que en lo lúdico sí pueden habitar la profundidad de pensamiento y la belleza, sólo que más inadvertidamente?
Por último, y con todos mis respetos, aunque hemos apreciado y disfrutado el torrente de hermosas citas que adornan y justifican el comentario de rachmatemmanuel, la exhibición de una ampulosa erudición podría rozar, en su extremo, otra categoría de "vagabundaje". ¿Tal vez por eso Carducci decía que "quien dice en veinte palabras lo que podría decir en diez, sería capaz de matar a su padre"?...
Bromas aparte, este blog ya merece la pena si nos da la posibilidad de intercambiar pareceres, ensanchar el horizonte de pensamiento y ser críticos con nosotros mismos.
Un saludo para rachmatemmanuel, DL y JLM

De cualquier modo,

Doris Lessing: (...)capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria(..) y responder -(a una suerte de vagabundaje que pretende confundir y equiparar lo que gratuitamente se supone "profundo" y lo que se nombra como "lúdico")-, con una respuesta hecha mediante una pintura japonesa del siglo XIX, de Ikatura Ran’ei, "Gato entre plantas de verano". escribiendo además, "con su puño y letra":(...)Lo siento, pero yo realmente no veo el valor de este tipo de cuestionario(...) Es afirmar la propia diversidad cultural, artística y literaria de una Idea que se tiene de la noción de "valor" y de "cuestionamiento" y que debe ser comprendida mediante una cultura histórica básica con respecto al ser-intimo del Otro con quien se habla con palabras, aunque en lo dicho se juega el no-decir, el silencio, oculto en lo que se dice, pero afirmado en una obra de arte cuya reserva de origen es terrestre, como "el Gato entre plantas de verano", que rememora el Gato de Cheshire de Lewis Carroll en "Al Otro lado del Espejo" y cuya risa permanece mientras que el Gato desaparece, en ese juego de la lógica que expresa: "si así fue, así pudo ser, si así fuera, así podría ser, pero como no-es: no-es, eso es logica" ...No se trataria entonces de un "desencuentro" con Doris Leesing, sino de un "encuentro" y "re-encuentro" con quien desemboca en el sufismo y su "Dhikir" o "rememoranza divina" del Paraíso hacia donde quizás viaje Doris Leesing para "re-encontrarse" en las orillas de sus moradas de estancia con lo inefable y degustar el néctar sublime... Pues "lo profundo" es lo que esta oculto en el no-decir en lo dicho, encubierto y retraído en el silencio de su propio enigma y misterio, mientras que lo que se pretende y supone como "lúdico" es este vagabundeo de las habladurías, de las modas, de las charlatanerías, que como los condenados de la Caverna de Platón brillan orgullosos sus propias cadenas(sus "convicciones": "una convicción es como una cárcel"-dice Nietzsche)...En summa cum laudem Doris Leesing ha respondido al vagabundeo charlatán, con una obra de arte y con la afirmacion de la ausencia de un "valor" y de una cierta manera de "cuestionar" y posteriormente Doris Leesing ha optado por el silencio, por el no-decir en lo dicho que es en su esencia profunda el habla y no el decir dicharachero que pretende "responder con preguntas" mientras que desde Baruch de Spinoza se sabe que la idea de ladrido "no ladra" puesto que el que ladra es el perro, aunque algunos pretenden ladrar cuando preguntan y hacen rememorar a Cervantes cuando el Quijote expresa: "Ladran Sancho, luego cabalgamos!"
Amigablemente, Rachmatemmanuel(pseudónimo li

Creo que Doris Lessing es un ejemplo de esas mujeres rompedoras que vivieron el convulso siglo XX tomando, desde sus diferentes ámbitos, postura contra las injusticias y, en su caso, sin abandonarse a la comodidad de su éxito.
Al intentar calibrar ese gesto de delicadeza estética con el cual declinó la entrevista del Sr. Merino, me viene a la cabeza aquello de: “Por muy bello que sea el recipiente no logrará endulzar la amargura del veneno que contiene “. Pienso que lo que no tuvo sentido fue su severa respuesta y la rigidez que demostró con su posterior silencio.
Pese a ello, su forma de actuar demuestra la importancia que tuvo ese detalle, al igual que todos los que introduce en los elaborados escenarios de sus novelas en los que luego maneja a su antojo a sus personajes.
En este caso, logró que su postal brillase lo suficiente para que su entrevistador le dedicara estas líneas para mí tan sugerentes y estética y éticamente delicadas.

José Luis Merino propone siempre, abre la puerta e invita al juego: de recordar a alguien querido o descubrir a alguien injustamente olvidado, de aceptar una decepción o reconciliarse irremediablemente. Variado en su apariencia, alejado del acomodamiento, a veces en forma de entrevista, otras a modo de semblanza, homenaje o relato.
Este "desencuentro con D. L." es, en realidad, el pretexto para un precioso cuento breve, trabajado como una miniatura en filigrana, pero sin perder ni un ápice de su frescura. La descripción de la postal nos arrastra y nos entrega, imperiosamente, a la realidad como la mejor de las narraciones. Y cuando ya nos había ganado el entrevistador animoso, después resignado, y más tarde optimista de nuevo, recibimos, queridos bloggeros, el regalo (porque realmente es un regalo) de la poderosa por precisa frase de José Ángel Valente: "Sus preguntas son como respuestas a preguntas que uno hubiera querido formular". Sólo un escritor de la altura de José Ángel Valente es capaz de idear esa frase y, para mayor grandeza aún, de ofrecerla, no en un discurso divulgado o una entrevista de gran repercusión, sino como definición ajustadísima de un sentimiento.
Ése es uno de los rasgos característicos de los escritos de José Luis Merino: el juego y el abanico generoso que, al desplegarse, como en el caso de esta semana, deja caer, sin parafernalia, un desencuentro, un encuentro, los logros y algún fracaso.
¿A qué nos empujará el siguiente ladrón de fuego? ¿Transitaremos por su estela o, tal vez, nos atrapará otro, convocado en un detalle colindante?


...en el estanque dorado...

Confieso que no soy una gran conocedora de la obra de Doris Lessing. Sin embargo mi pasión por la ciencia ficción me ha llevado a conocer títulos suyos enmarcados en este género. “Memorias de una superviviente” fue todo un descubrimiento para mí. En vez del punto de vista androcéntrico que aún hoy suele adoptarse en este tipo de literatura, la novela de la Lessing estaba escrita por un mujer que utilizaba su diario y una grieta mágica en la pared para sobrevivir en un mundo de espesa decadencia. Sus historias no solo apelan a la imaginación sino a la responsabilidad social. De hecho, ha llegado a afirmar que “en ciencia ficción existe algunas de las mejores ficciones sociales de nuestro tiempo”. Coincido con Zuriñe en que, a veces, los autores dejan hablar a sus obras y esquivan las entrevistas. Pero a mí me hubiera gustado que la interacción postal con Merino hubiera sido más fructífera por su parte. Quizás el cuestionario del bilbaíno la intimidaba. Pero coincido con Santiago en que ese “silencio administrativo” habla a voces de una personalidad compleja y desconocida.

Doris Lessing es junto con Irene Nemyrosky mi es escritora de cabecera. Nunca podré olvidar el impacto de Diario de una Buena Vecina y en menor medida el Quinto hijo o Canta la Hierba.

http://nelygarcia.wordpress.com. Todos sabemos que los académicos poseen un molde bien establecido. Todo escritor es libre de actuar con prudencia, cuando las preguntas sean ambiguas para su comprensión y su contestación, pueda cambiar las opiniones, que los lectores tienen de ellos.

Reconozco que esperaba con suma impaciencia este artículo sobre una de mis escritoras favoritas, y todo llega. Siempre digo que hay que diferenciar a la persona de su obra, o intentarlo al menos en el caso de los genios. Pero aquí he seguido encontrando la personalidad exquisita que admiro. Ignoramos, José Luis, la razón por la que no te respondió, o por la que no le gustan esos "juegos". Pero en lugar de limitarse a ignorarte, se tomó el trabajo de responder con una explicación envuelta en una exquisita postal, lo que al menos a mi me dice que leyó tus preguntas y entendió que era un alma cultivada quien se las enviaba. Después supongo que dio el tema por zanjado. Quizá consideraba que sus libros hablaban por ella lo suficiente, quizá temía no estar a la altura de los mismos...
En cualquier caso, me resulta casi imposible separar a la persona de la maravillosa hondura de sus libros: Cuentos Africanos, El Quinto Hijo, La Grieta, Diario de Una Buena Vecina... Este último se ha quedado para siempre en mi corazón, como una luz pero también como una espinita-recordatorio de lo indiferentes que podemos ser con quienes rozan nuestras vidas. Ciertamente no aspiro a ser como la protagonista, antes debo perfeccionarme en ser buena para mi familia y los míos, por ahora voy conformándome con no ser una mala vecina.

Querido José Luis:
En ocasiones las personas no responden con palabras sino con silencios. Creo que Doris optó por contestarte con esa bella postal oriental y esa breve justificación de las no respuestas. Supongo que una persona de esa categoría estará muy atareada y el simple hecho de contestarte ya es un gesto que le honra, a no ser que pensara como Oscar Wilde “Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces sí”.
La escritora Doris Lessing nació en Irán, creció y maduró en Rodesia del Sur, y en 1949 se trasladó a Inglaterra, donde publicó su primera novela, The Grass is Singing (Canta la hierba, 1950), ambientada en África, en dicha novela describe preciosos paisajes de la sabana africana.
Durante muchos años fue una ferviente defensora del comunismo, en 1954 se alejó definitivamente de esa “corriente política”
La mayoría de su obra pivota en narrar la vida cotidiana de mujeres sensibles y comprometidas; y en escribir sobre los conflictos culturales, la injusticia, la contradicción entre la conciencia individual y el bien común.
A Doris le gusta contar historias. "Estoy convencida de que valoramos el género narrativo porque el modelo está en nuestro cerebro. Nuestros cerebros están diseñados para la narración, para lo consecutivo."

Su novela más conocida "El cuaderno dorado"(1962), la convirtió en el icono de las reivindicaciones feministas de los 60 y 70. Muchos críticos ingleses sitúan a este libro como una de las grandes obras de la literatura inglesa. Su trama, de carácter autobiográfico, gira en torno a tres temas clásicos: la necesidad de tomar un interés activo en temas políticos, la psicología de la mujer madura y el conflicto generacional.
El tema de la mujer y sus intimidades ha sido una de sus grandes preocupaciones y desvelos.
Su siguiente reflexión pone “patas arriba” el movimiento creacionista, encumbrando a la mujer como un ser especial: “En mi último libro, hablo de la teoría de que la mujer fue primero y luego el hombre. Está claro, si uno analiza la relación natural que tiene la mujer con el universo. El hombre no puede tenerla, porque ya sabemos que sigue siendo un niño. Siempre inquieto, sin tranquilidad interior. Está claro que el hombre es un ser más nuevo. Por eso es más difícil. No dudo de que la mujer ha estado en el planeta por mucho más tiempo”.
“En mi libro, la mujer es el único género en el planeta, hasta que un día nace un niño varón, considerado un monstruo. Para entonces, la mujer vive una existencia tranquila y placentera. Pero al llegar el género masculino, todo cambia con la inquietud de estos hombres ridículos…”

Como comenta José Luis, a Dorís le fue concedido el Nobel de Literatura el año 2007, galardón que han adjudicado únicamente a 11 mujeres( aproximadamente el 10%). El jurado responsable de su elección, en la ceremonia de entrega expresaba: “Le es concedido el Nobel de Literatura por

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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