Ladrones de fuego

INTEMPO COLOSAL

Por: | 30 de julio de 2012

INTEMPOSIMA08 - copia

     No presento en esta edición de Ladrones de fuego personaje alguno. Hago una excepción para dar noticia de un coloso de hormigón armado, de nombre Intempo. Se trata del edificio residencial más alto de Europa. Situado en Benidorm, en la playa de Poniente, y construido por el Grupo Arcentales, su finalización culminará en octubre del año en curso. Está compuesto por dos esbeltas torres filiformes, en cuyo remate alto va insertado-ubicado un cono invertido, de 40 metros de altura por otros 40 metros de diámetro. La altura total del edificio se cifra en 200 metros, superando en 14 metros al Gran Hotel Bali, el que era hasta ahora el campeón de los rascacielos de Benidorm, pese a lo cual sigue siendo el hotel de mayor altitud del continente europeo.
     La visión de Intempo es impresionante. Los rascacielos próximos a él parecen minúsculos rebaños de albañilería a su lado. Solo la presencia del Gran Hotel Bali –ubicado relativamente cerca– admite una cierta comparación. No obstante, una sutil diferencia los distingue. Mientras el complejo hotelero presenta la fachada de cara al nacimiento del sol (llámenlo amanecer), el edificio residencial presenta la suya mirando hacia la puesta de sol (esa hora de desuncir los bueyes, como la describiera metafóricamente Homero). 
     En el capítulo económico, los precios de los pisos van desde los más baratos, de 358.000 euros, de una sola habitación, hasta los tres millones de euros, los más caros. La mayoría son los de bajo costo (es un decir). Una pequeña parte corresponde a los de precio más alto.
     El promotor de ese espectacular edificio y su mareante-apabullante baile de precios –obscenísimo en estos tiempos de penuria para muchos españoles– es un vizcaíno, nacido en Arcentales y residente en Benidorm desde hace muchos años en un edificio creado por él, de nombre Negurigane, de 145 metros de altitud, considerado, durante una década, como el edificio residencial más alto de Europa. [Dicho en un aparte, no hará falta significar la relación empática de José Ignacio de la Serna hacia su tierra de origen, ejemplificado por esos nombres, Arcentales y Negurigane, tan familiares para quienes vivimos en tierras vizcaínas].
     Vuelvo a Intempo. Fui a visitar los pisos piloto. Comprobé cómo estaban decorados. Predominaba una asepsia fría. La luz del sol levantino impregna los ámbitos con luminosidad cegadora. Los cuadros, de filustres trazos –repartidos por habitaciones y salones–, los firmaba un artista de Bilbao, Alberto Labad, quien lleva muchos años domiciliado en tierras alicantinas. 
     Mas dentro del espectacular conjunto, una idea adicional parece querer devaluar el proyecto. Se trataría de impostar un adorno marino decorativo, consistente en la colocación de unas gaviotas artificiales –presumiblemente de madera pintada–, a través de unos tirantes metálicos, fijados-tensados entre los lados interiores de las dos torres. Semejante disparate haría llorar a un ojo de cristal.

     Cualquiera puede darse cuenta que en ese esplendente edificio no tienen cabida gaviotas artificiales de ningún tipo.  Sería contranatural. En esos estupendos diálogos de formas geométricas formuladas en Intempo solo pueden estar presentes las gaviotas de verdad, si así lo quisieran las propias gaviotas. Verlas gaviotar de gozo en derredor de ese preciosísimo espacio es lo que cuenta. Háganselo saber, por favor, al arquitecto del edificio, Roberto Pérez Guerras. 
    Finalizo con el sabio-suave-sugerente apunte de Santayana: “hasta el aire es arquitectura”.

                                    [siguiente personaje José Tomás: 6-8-2012]

    * A modo de despedida del croniqueo taurino y similares, presentaré durante el mes de agosto cuatro personajes notables del mundo de los toros. Ellos son  los toreros José Tomás (único vivo de los cuatro) y Antonio Chenel, Antoñete, más los críticos Joaquín Vidal y Alfonso Navalón. Atrás quedan treinta años de actividad táurica y un libro publicado, Las palabras del toro. 

 

Hay 9 Comentarios

No he visto en persona ese edificio de cara al tiempo escurridizo, pero es cierto que en la foto da vértigo su magnitud y prepotencia, parece capaz de despegar. Si el autor de este blog así lo dice, será una obra de arte, además de ingeniería. El caso es que allí destaca entre los otros, no busca competencia o sintonía en su belleza, su fin es atraer al privilegio. Con total supremacía, interrumpe el aire trasparente interponiéndose en el decorado natural que es el más bello. ¿Eso es legítimo?. ¿A Zeus le incomoda?
Quizá ese detalle chusco que a ojos de su admirado presentador resta dignidad y hermosura a su perfecta simetría, pretenda no alejarlo excesivamente de la tierra invitando ingenuamente a las gaviotas, las más listas practicantes en el arte del disfrute del mar y sus contornos.
Debe ser increíble estar gravitando en las alturas en esa hora en que además de desuncirse los bueyes, el mar se torna del color del vino. Seguro fue el vinoso ponto, lo que emborrachó al arquitecto en su proyecto faraónico.

http://nelygarcia.wordpress.com. La escultura me parece impresionante y bella.

Está claro que el leitmotiv de esta semana es la ausencia o la demasía de prejuicios.
Por primera vez, Merino asoma a su ventana un "ladrón" que no es persona sino un edificio. Y, sin embargo, es ello lo que nos suscita algo tan rematadamente humano como son los prejuicios.
Creo, con convicción y sinceridad, que uno de los blasones que definen y adornan (en el mejor sentido de la palabra, que nos orienta a lo bello, nunca banal) al hombre libre es la falta de prejuicios.
Así, ¿qué importan el escenario o las circunstancias, y mucho menos el pasado, para descubrir y apreciar algo válido y compartirlo con los demás? Gracias a la libertad de pensamiento de Merino, conocemos esta semana la calidad arquitectónica de un edificio enclavado no importa dónde y, con un guiño que lleva tal libertad un paso más allá, sabemos también que el logro puede tornarse en fracaso si no se huye de lo grotesco en el adorno final.
Esta semana nos lleva de círculo en círculo: cosas que nos remiten a lo humano, adornos que se ofrecen en sus dos variedades, esenciales o prescindibles.
En cualquier caso, abramos los ojos (¿o tal vez mejor, el corazón, parafraseando a Saint-Exupéry?), la vida está ahí fuera y para apurarla hay que abrirse a ella, ¡sin orejeras!
Nota: Hermosa foto, reveladora (y con gaviotas de verdad...)

Querida Cristina, como casi siempre estoy completamente de acuerdo contigo. Y el edificio es espectacular, parece que estuviera en el Golfo Pérsico. No lo censuro en absoluto, la arquitectura es una de mis grandes pasiones artísticas y fuente de incontable gozo estético. Pero resulta imposible aislar un edificio de su entorno, y el entorno de éste digamos que me espanta. Precisamente por eso, creo que necesita todavía más de edificios así, del compromiso de grandes arquitectos que vayan enmendando tantos errores ... Más o menos como yo necesito del acierto, la inteligencia y la elegancia de tus comentarios.

Pido perdon publicamente por mi comentario escrito el 30 de julio. Fue producto de un arrebato. No estoy a la altura de hacer comentarios al alto nivel de la pluma de Jose Luis Merino.
Ocurre, que estoy un poco aterrada por el "olor" que nos invade a franquismo-fascistoide. Pero me he equivocado de lugar. Perdoname Jose Luis si tienes tiempo y estoy a tiempo.

Dijo el arquitecto Mies Van der Rohe que "la arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio." El edificio bípedo Intempo representa esa voluntad volcada en un lugar tan turístico como Benidorm. El que piense que un ciudad tan visitada y revisitada como ésta de la costa alicantina tiene menos derecho de albergan edificios que exploren las posibilidades del espacio, se equivoca. El arte, la arquitectura en este caso, no es propiedad de nadie: solo los edificios tienen dueño. Y nadie puede poner barreras a la creación artística, por mucho que las ciudades-dormitorio o las aglomeraciones populares nos disgusten. Gracias José Luis, por descubrirnos este juego de volúmenes que se desviste en la puesta de sol. Si lo hubieran construido en Berlín, seguro que nadie lo hubiera censurado.

He empesado a escribir y el teclado me ha traicionado. Es frances y no hay acentos para la lengua castellana. Ahora si: Jose Luis, saliste despepitado de Benidorm, no te entiendo, guardo tus escritos. A que viene ahora este desproposito de edificio? Quieres provocarnos? Pues lo has conseguido. Me espanta. Aun y asi dices que las gaviotas pueden volar libremente a traves de esos muros.
Sigues asombrandome. Benidorm es el sumun para toda la pequeña burguesia española, esa base que ha apoyado al gobierno ultraderechon-opusdei español. Alli se reunen todos/as. El espectaculo es denigrante. Estoy a favor de las playas nudistas donde todos nos mostramos iguales, sin deferencias sociales; pero esto no es nudismo, esto es una abundancia de tripas españolas al desnudo, comiendo sin parar paellas y otros "guisos" españoles y bebiendo desde la mañana para estar contentos y olvidar la crisis que nos afecta a todos.
Gracias a la vida vivo en Iparralde, en Francia, y aqui hay un respeto muy grande de las casa pequeñas individuales, familiares, donde da gusto vivir. Ademas, estamos bajo la politica de Hollande, que sin prometer nada, esta haciendo, y de ningune manera aceptaria aberraciones como la de Benidorm. Tendre que hablar contigo para que me expliques este blog, pero no quiero molestarte. Profundamente amiga tuya, Rosa.

Jose Luis, saliste despepitado de Benidorm, que no se si asi se escribe correctamente, iba

Otra confesión más, de las que todas las semanas me arranca José Luis tan dulcemente. No me siento muy bilbaína en esto de Benidorm. No he estado nunca, pero he pasado cerca muchas veces, y siempre me produce el mismo horror y las mismas ganas de alejarme lo máximo posible. Me parece una pesadilla de rascacielos de hormigón sin gusto alguno y gente hacinada, pero es que pertenezco de corazón a la costa vasca ... Así que supongo que como eso ya no tiene solución, la única forma de intentar mejorarlo es adornar con rascacielos de diseño y carísimos, para ver si el tan esquivo glamour se digna rozar este despropósito del mediterráneo. Pero no se puede escapar tan fácilmente del espíritu de Benidorm, y prueba de ello son las proyectadas gaviotas, que combinan maravillosamente con las playas abarrotadas y Mª Jesús y su acordeón. No tengo más palabras.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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