Ladrones de fuego

Chillida Leku

Por: | 17 de septiembre de 2012

EDUARDO CHILLIDA   (1924-2002)

  Chillida-2

     El pasado 19 de agosto se cumplieron diez años de la muerte del escultor donostiarra Eduardo Chillida. Por causas deficitarias, el 31 de diciembre de 2010 se cerraba al público el Museo Chillida-Leku (ubicado en la finca del caserío Zabalaga, del municipio de Hernani). El museo fue inaugurado el 16 de septiembre de 2000, con obras exclusivamente de Chillida. La familia tramitó el cierre a través de un expediente de regulación de empleo temporal (ERE), al tiempo de entablar conversaciones con el Gobierno vasco sobre la posibilidad de establecer algún tipo de ayuda, para conseguir su  reapertura...
     Al día de hoy, las conversaciones aludidas no han fructificado, por lo que el museo permanece cerrado. La falta de entendimiento entre las partes quizá tenga que ver con la intención de la familia de poner a la venta en Sothebys (casa de subastas londinense) doce piezas monumentales de su propiedad. Según palabras de Luis Chillida, director del museo, desean que la obra de su padre siga moviéndose por el mundo. Para lograrlo han puesto el punto de mira en China, Corea del Sur y Japón. 
     La familia Chillida está en su derecho para hacer lo que le venga en gana. Pero deben saber que con el sugerido mercadeo, Chillida Leku pierde intrínsicamente valor estético, como para presuponer, o parecerlo, que se va lo bueno y queda lo menos bueno. 
    Si llegaran a buen término los acuerdos con el Gobierno vasco, la familia desea mantener el control sobre las exposiciones futuras, puntualizando: “El caserío no lo vemos como un lugar en el que puedan exponerse obras de otros artistas”.
     En este punto la familia permanece en el error llevado a cabo durante los diez años de vida del museo, olvidándose de los afectos del propio Eduardo Chillida. En esos años le hubieran podido acompañar al escultor vasco los afectos de artistas amigos suyos. Hablo del montaje de pequeñas exposiciones -de carácter simbólico por así decirlo- de artistas guipuzcoanos que le admiraban y querían, tanto como él mismo los quería y admiraba. Ellos son, y no cualquier cosa, Amable Arias, Bonifacio, Rafael Ruiz Balerdi, José Luis Zumeta, Andrés Nágel, Vicente Ameztoy, además de su hermano Gonzalo Chillida.
     En este sentido parece como si su propia familia le hubiera robado los afectos. Por otra parte, esas exposiciones   ayudarían a dar vida al museo, de modo que todos saldrían ganando: el propio  museo, los visitantes, la provincia, el país, los artistas, y cuanto quiera decirse. Será una inmejorable manera de dotar de dinamismo al museo, conformándolo como un ente vivo, en continuo y estimulante movimiento (el arte no vale tanto por lo que define, como por lo que estimula).
     En cuanto a la desmalazada y confusa prisa por “conquistar el mundo”, sepan que también se llega lejos poco a poco, paso a paso, segundo a segundo- Acuérdense de la memorable advertencia de W.B. Yeats: “Lo local es el guante que nos ponemos para alcanzar el universo”. Ajilimójili. A la familia de Eduardo Chillida tal vez le convendría cambiar de doctrina, haciendo de su deudo algo menos de ellos, para convertirlo en algo más de todos.

    * Eduardo Chillida, en el centro de la imagen, en la inauguración de su muestra antológica en el Guggenheim bilbaíno (1999). A su derecha, el antropólogo Joseba Zulaika y una joven desconocida. A su izquierda, Teresa Merino y su padre José Luis Merino. Foto Erika Barahona Ede  Copyright: FMGB Bilbao 1999

                                           [siguiente personaje Antonio Gala: 24-9-2012]

Hay 10 Comentarios

Va una errata en favor de los ciegos, que a su forma, ven
Siempre y cuando se aprecie, claro está

Me inclino a ponerme en la piel de la familia. ¿Cómo es posible que no se continuase subvencionando la experiencia de Chillida Leku? ¿Qué otras prioridades la aventajaron?
Por lo tanto, el hecho de que se entrelazasen en un mismo espacio, suceso extraordinario, por confluencia universal las obras de diferentes artistas (se me dirá que no he estado nunca en ningún museo y yo respondería que la experiencia es diferente, posterior y reelaborada), garantizaría la subvención necesaria? ¿Se solucionaría con mayor aforo?
El hecho de que la obra del artista viaje a los países mencionados me parece muy importante. Siempre y cuando, claro está: se vea.
Yo quería dar las gracias por haberme dejado tener la experiencia. Y me apena que muchas personas no hayan podido o querido tenerla

Museos, escultores y familias aparte, nada más leer el articulo de esta semana, me quedo en primer lugar con la cita de Yeats, poderosísima y más sugerente imposible. Entonces, subo algunas líneas y la cita de Merino ("el arte no vale tanto por lo que define como por lo que estimula") explica mi deriva y alumbra el faro que marque el camino.
A mí, o a la familia Chillida o a la autoridad competente: una obra de arte (un poema, una sonata o un lienzo hermosos), y por ende, un museo deberían ser un acto de generosidad hacia el espectador o el lector que se acerquen a ellos, buscando refugio, asombro o fraternidad. El arte es, tal vez, el acto más egoísta del ser humano y, sin embargo, con mayor alcance de generosidad.
Queremos ver la obra de Eduardo y, ¿por qué no?, la de los que le amaron y a los que amó, en el marco incomparable de Chillida Leku, lejos de mercantilismo, politiqueos y enjambres varios de burdo cruce de intereses. Chillida, el hombre y el artista, lo merece.

La verdad es que desconozco todo ese mundo de especulación, favoritismos y politiqueos que, supongo, no siempre, gira en torno al arte. La mayoría de las veces me resulta incomprensible. Pero, a pesar de que muchas veces se preste a este tipo de cosas, también pienso que un país ha de demostrar agradecimiento y respeto a aquellos artistas cuyas obras han ayudado a engrandecer su cultura. Por eso considero que ese bello museo diseñado por Chillida, aun teniendo en cuenta las lúcidas reflexiones del Sr. Merino, merece ser subvencionado de algún modo.
No puedo entender que no exista nadie entre los interlocutores que hayan intervenido, con suficiente voluntad e inteligencia para llegar a un acuerdo.
Y me pregunto: ¿Vibra al unísono con el triste chirriar de las bisagras de las puertas, el hierro moldeado y anclado en la tierra, sintiendo más su soledad cuando el viento peina el tiempo?

Totalmente de acuerdo con Zuriñe, si la familia quiere vender lo mejor y no ceder en nada entonces mejor no subvencionar. Una reflexión: los espacios cerrados solo son visitados por el polvo, en este caso por la herrumbre y las inclemencias meteorológicas. El Arte antecede al Tiempo.

Qué pena! Un espacio tan especial y mágico cerrado.
No sé de quién es la culpa, creo que un poco de todos: de la familia Chillida, de los Organismos públicos, .. ¡Siempre los dineros por medio!
Lo que es evidente es que las obras de Eduardo dormitan el sueño de los justos en un espacio sin parangón. Chillida-Leku es un espacio escultórico en sí mismo, una metaobra (obra que recoge a otras obras) en la que se plasma de manera singular la forma, el espacio y el tiempo, estos tres elementos que tantos quebraderos de cabeza le dieron a Eduardo. Dando un paseo por ese espacio, entre mitológico y racional, uno se da cuenta que muchas de las preguntas que Eduardo se fue haciendo a lo largo de los años se convierten en respuestas en el recorrido del visitante.

Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Eduardo Chillida, en la página web dedicada al museo de Chillida, se nos invita a introducir un máximo de 100 palabras para homenajear a Eduardo. He rescatado dos opiniones, que reflejan perfectamente el espíritu y la materia de sus creaciones:
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“Chillida: arte, espíritu libre, viento, aires renovadores, tolerancia, solidaridad, amistad, lealtad, humanidad, poesía tallada en movimiento, compromiso vital, compromiso social, altruismo, amor, vida, base férrea, sueño, tierra, foráneo internacional, de aquí al mundo, genuino, global, auténtico, valor humano, reconocimiento mundial, sí, de aquí al mundo, vasco, más que vasco, comunicación, transmisión, sentimiento, personal, interpersonal, del yo al todos, anticipado a su tiempo, peso, materia, palabra, narración, poesía, simbolismo, corazón, estrella, luna y sol, mar, pasión, fuego, de casa al mundo, sí, de aquí al mundo, ciencia, intuición, razón, transaccional, cuerpo, alma, espíritu, mar y cielo, rocas, grande, humilde, genio, Chillida.” , KERMAN FERNANDEZ
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“¿Tiene esqueleto el aire? ¿Se puede escribir con fuego? ¿Vuela la piedra? ¿Arde la lluvia? ¿Y si en un paisaje plantásemos criaturas de hierro, piedra, hormigón, que pareciesen emanaciones que dialogan con la luz, la distancia, la proximidad, y una ondulación invisible les diese vuelo sonoro? ¿Y si tuvieran una concentración que permitiese las más arriesgadas acrobacias?
¿Atrevimientos que solo se aceptarían si contuviesen tanta mesura como riesgo, tanta aventura como certidumbre? ¿Y si pactasen con el espacio-tiempo una alianza, con licencia para inventar? ¿Y si tuviesen un flujo contenido, preciso, que aumentase su fuerza? ¿Y si se llamase Eduardo Chillida?” , FELIPE UGARTE
.................................
Pensemos que la racionalidad se imponga sobre la codicia. No puede ni debe encerrarse entre muros una obra que Eduardo quiso compartir con todos.
Un abrazo.
Santi

Sueños de hierro,piedras que contienen el vacio,lo imposible
palpitante,sonando.El arte susurrando su melodía que nos
hechiza.Y así,hechizados,nos llena la vida de un sentido poético imprescindible.Lo demás,todo lo demás,es un añadido,que no debería de privarnos de su acceso.

A la gente le encanta el verbo “conquistar”. Se olvidan de que procede de una palabra latina relacionada con las campañas bélicas y que en su acepción original quiere decir “ganar en el campo de batalla”. Que yo sepa el arte no se hizo para ganar batallas. ¿Que un artista “conquiste el mundo” hoy en día quiere decir que se page un dineral por sus obras? A lo mejor es que, al final, yo no entiendo de arte… pero si Merino –gran conocedor y crítico inspirado- cuestiona que el valor de la obra de Chillida, como la de cualquier artista, se pueda tarificar al por mayor,
entonces quizás mi reflexión no esté tan mal encaminada.

Volvemos a la mezcla de "apetitos" humanos con el arte, tan desgraciadamente indivisible. Y si de la ecuación quitamos al artista y ponemos a la familia ... en fin, todos tenemos familia. Ellos están en su derecho de disponer de la obra de Chillida como les de la gana, nos guste o no, pero nosotros estamos en nuestro derecho de no subvencionarles. Sabiduría tan ancestral como las figuras de Chillida: "A la vez soplar y sorber, no puede ser".

http://nelygarcia.wordpress.com. Chillida me recuerda mi estancia en Paris, donde las revistas de arte mostraban sus obras, ellas siempre me han transmitido un sentimiento indefinido, como algo inalcanzable.
Cuando el arte se convierte en especulación de intereses, por todas las partes, se alejan del significado de la obra.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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