Ladrones de fuego

Vizinczey en brazos de la mujer madura

Por: | 22 de octubre de 2012

STEPHEN VIZINCZEY   (1933)

Vizince

     Stephen Vizinczey es un escritor húngaro educado en la Universidad de Budapest y en la Academia Húngara de Teatro y Cinematografía. Tres de sus obras teatrales fueron prohibidas por el régimen comunista. Luchó en la revolución de 1956, se exilió en Canadá, y más tarde en Londres, donde reside. 
     En los primeros días de enero de 1990 le escribí a su casa de Londres para proponerle una entrevista por escrito. Me contestó a vuelta de correo. Agradecía las preguntas (“The interviews are all very fascinating, and I ‘m honoured to answer your questions”) y agradecía, asimismo, mi comentario publicado en la prensa bilbaína sobre su libro Verdad y mentiras en la literatura.
     Como Conrad y Nabokov, sus dos ilustres antecedentes, Vizinczey escribe en un envidiable inglés. Su primera novela, En brazos de la mujer madura, se publicó en 1965. Dieciocho años después salió su segunda novela, Un millonario inocente. La edición de Verdad y mentiras en la literatura apareció en 1986, y tres años más tarde, en noviembre, la primera edición en español. 
     Sus respuestas a mis preguntas fueron un poco decepcionantes. Distaban mucho de la brillantez analítica y emocional reflejadas en el libro de las verdades y mentiras literarias. En ese libro se insertan amplios estudios de sus tres autores predilectos, Stendhal, Balzac y Heinrich von Kleist. Son lecciones magistrales. Llega hasta el fondo de cada uno de ellos. Mas no deben olvidarse la puesta en valor de autores como Tolstoi, Dostoyevsky, Gógol, Thomas Mann, Koestler y muchos otros, sin excluir los feroces dardos contra la mentira política y mafias afines, además de poner en solfa a algunos “santones” de la literatura, entre ellos Sainte-Beuve y André Malraux, por citar sólo dos nombres.
    En cada página escrita por este experto en diagnosticar los males de la literatura vive un vasto repertorio de ideas en torno al hecho estético. Trazado todo ello con suma energía, una energía que se parece mucho al humor, un humor que se parece mucho al deseo de caminar próximo a la verdad y a diez mil kilómetros de la mentira. 
    Una de las cualidades de Vizinczey es la atención prestada hacia los lectores, poniendo el acento en las mayorías: “La mayoría de los lectores son incapaces de ver mérito artístico en los escritos que contradicen sus opiniones” / “Frente a los buenos escritores contemporáneos está la inmensa mayoría de malos lectores contemporáneos” / “La mayoría de los lectores necesita mucho tiempo para interesarse y para imaginar una escena, para compartir los sentimientos de un personaje; de ahí la popularidad de los libros gruesos...”. 
    Después de recordarles que la mitad de los libros que se publican nos hablan de lo que está escrito en otros libros, pone especial énfasis en salvaguardar los intereses de aquellos lectores de privilegiado temple: “sólo los lectores de sensibilidad indestructible pueden sobrevivir a la educación sobre literatura”.
    En una de las pocas respuestas a mis preguntas con cierto interés, alude a los lectores, cuando éstos se hallan en disposición de alcanzar la perspicaz imparcialidad de la gran literatura: “Pienso en la escritura como un diálogo imaginario con el lector; y a menudo me interrumpo para consultar al lector imaginario y responderle”.
   Tanto piensa en la escritura como para proponer diez consejos prácticos, dirigidos a aquellos novatos en la ocupación de escribir, a través de un retrato-robot de sí mismo. Esos diez mandamientos de un escritor son diez latidos de inteligente y jocosa introspección.

                            [siguiente personaje Javier Marías: 29-10-2012]

Hay 11 Comentarios

Un blog es algo absolutamente personal y, por añadidura, también sus comentarios. Veo, con agrado, cómo el personaje de esta semana ha suscitado opiniones cruzadas que multiplican el natural potencial creador del que lo escribe, extendiéndolo a los que aquí nos asomamos con la esperanza, cada semana, de que nos vuelva a sorprender, a interpelar, a no dejarnos indiferentes.
En cuanto a mí, encuentro en las ideas expuestas de Vizinczey algunos de los fantasmas que me animan (en el sentido de ánima, no de ánimo), y me reconforta saber que alguien los ha plasmado tan certeramente: su visión de las mayorías me resulta demoledora por verdadera y su carga contra la educación sobre literatura, reconfortante. Sus escritores favoritos son también algunos de mis compañeros de viaje. Tan cercano lo he sentido que, al descubrirlo, me veo obligada a leer algo más de él.
Por cierto, parte de esa cercanía se la debo, además de al artículo de José Luis Merino, a Santiago Fernández que, en su comentario, ha incluído los "diez mandamientos" íntegros, completando así el círculo.
Siento que no estuviera a la altura de las preguntas planteadas por Merino, pero me parece, por el tono, que le guarda menos rencor que a otros en parecidas circunstancias. ¿Tal vez por la afinidad de pensamiento? ¿O porque la falta de brillantez en un momento dado no está reñida con la honestidad?

Sé que nunca llegaré a alcanzar la madurez literaria que se requiere para profundizar debidamente en estas reflexiones. Y es que, desde la realidad virtual de mis pensamientos, presiento que ni en toda la eternidad sería capaz de tener suficiente madurez para entender ningún aspecto de la vida.
Es complejo el universo filosófico-artístico de la literatura, como lo es el ser humano. Es un mundo de exigencias recíprocas entre el escritor y sus lectores en el que cada cual se busca siempre a sí mismo. Esa última reflexión de Vizinczey sobre la imparcialidad de la gran literatura así lo evidencia. Su desdoblamiento ficticio es muy difícil, si no imposible: el escritor siempre se suplanta a sí mismo al igual que su lector. Lo importante es lo profundo que uno llegue a calar en ese encuentro dentro de su propia búsqueda.
La verdad y la mentira cuelgan suspendidas de un finísimo hilo de la nada, a veces se dan de bruces, otras se repelen y, otras, se abrazan sintiéndose la misma, única, incomprensible e inmadura realidad.
Estos son sólo mis absurdos e imberbes pensamientos.


“La verdad os hará libres”. Pero todas las grandes verdades de la historia lo único que han ocasionado es esclavos. Precisamente porque la verdad es una mentira elevada al cubo.
El arte produce sólo sensaciones, siempre subjetivas. Cuando el arte moraliza,o se pretende didáctico, comienza a sumergirse en las arenas movedizas de la realidad y de la verdad.
La pintura, por ejemplo, cuanto más realista se reclama más engañosa resulta en tanto que en un lienzo nunca hay nada excepto disposición subjetiva de colores y de formas: composiciones arbitrarias.

Estupendo artículo de José Luis, sugerente, estimulante,…
Me ha interesado conocer cuales fueron esos diez mandamientos del escritor húngaro. Aquí los vomito:
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1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás (necesitas todo el cerebro que tienes)
2. No tendrás costumbres caras(es mejor preparase para vivir sin demasiados bienes terrenales)
3. Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir.
4. No serás vanidoso (la mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos)
5. No serás modesto (la modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande)
6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes(las obras del genio están regadas con sus lágrimas, aprovechemos esas lágrimas, disfrutemos de sus pensamientos. Leer a Platón es como tener el privilegio de mantener una conversación privada con él, contrastar sus pensamientos, tener acceso a la inteligencia,...)
7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande.(por lo menos una vez al año hay que leer algo de Pushkin, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal, Balzac, además de Borges, Cortázar, Lezama Lima, Cervantes, … yo añado que hay que leer algo de José Luis Merino)
8. No adorarás Londres–Nueva York–París(se piensa que las personas que viven en las grandes capitales de los medios de comunicación tienen sobre el arte alguna ventaja, pero si no dejas de releer a los grandes , tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades)
9. Escribirás para tu propio placer(esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte en algo que te resulta aburrido)
10. Serás difícil de complacer (no todo vale, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito)
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Gracias José Luis por regalarnos cada semana bellos e inteligentes escritos.
Un abrazo
Santi

Es verdad que a veces, la verdad es una mentira elevada al cubo. Pero no siempre, Bider. ¿No crees al autor o a sus personajes?
La comunicación es dificil. Entiendo que es una verdad. El tiempo, tal y como cada uno lo vive, obstaculiza ese paso.
Pensarás que quiero creer lo que el autor dice, y es verdad. Pero ese querer no responde a un cómodo interés, sino que es válido y fiable.
A veces los planteamientos provocan fallos. Algunos comentaristas ponen el acento en personas excepcionales.
¿No es excepcional que alguien que padeció la cautividad reiterada como castigo a la obediencia pudiera escribir una obra universal?
Pero unn gran escritor piensa en los que no lo son. Otro autor nos indica que esa dedicación no es un menosprecio, sino que parte de su propia introspección. ¿Dónde está la mentira?


Aunque la realidad es tan efímera, tan cambiante, que es incapaz de ser y de permanecer, al menos se mantiene agazapada en nuestro instinto de supervivencia, en el limbo de nuestra conciencia, así sea como muleta para poder caminar. La verdad, en cambio, es una mentira elevada al cubo y, por lo tanto, siempre atentará contra nuestra intuición.

Me ha encantado el artículo.


Parece que Vizinczey está intentado excusarse de algo cuando intenta sentar cátedra con sus mandamientos para escritores. Merino intenta con sus preguntas que el húngaro ahonde en su auto-psicoanálisis literario de Verdades y mentiras en la literatura pero solo consigue que le responda con ecos de lo ya escrito. Parece que, sin embargo, Vizinczey se olvidó de un último precepto: “Te dedicarás más a escribir y menos a prescribir”. Con todo respeto, se lo podía haber aplicado a sí mismo.

Si un autor dedica demasiado tiempo a la metaliteratura puede descubrirse soñándose a sí mismo y negándose a despertar.

http://nelygarcia.wordpress.com. Seguramente que sus respuestas fueron plasmadas, de una manera superficial, mientras que en sus novelas, se introduce en la piel de los personajes y ellos le dictan los sentimientos, anhelos, y posibilidades de la sociedad. Saludos.

http://www.facebook.com/pages/Nely-Garc%C3%ADa/368054793274553?ref=hl
http://www.facebook.com/nely.garcia.3557

Siempre he sido una admiradora de la literatura húngara, me parece que tiene la tragedia rusa pero llena de elegancia, la seriedad germana repleta de cultura, la frivolidad francesa con más seriedad. Por ello lamento estar tan en desacuerdo con un gran escritor. Empezando por sus mandamientos: "No beberás ni fumarás ni te drogarás: para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes". Esto le sucedería a él, porque toda la literatura mundial estaría gravemente tullida sin los bebedores, fumadores y adictos a todos los vicios que han llenado de geniales páginas la historia de la literatura. Y respecto a su opinión sobre los lectores, también creo que se equivoca gravemente, así que supongo que sus diálogos imaginarios son únicamente con los lectores de sensibilidad indestructible, a los que tendrá terriblemente ocupados, al ser tan pocos. Querido Merino, quizá sus respuestas a tus seguro brillantes preguntas fueron decepcionantes porque te respondió con una copa de vino en la mano.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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