Ladrones de fuego

Caballero Bonald y su sombra

Por: | 03 de diciembre de 2012

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD   (1926-    )

Caballero

     El escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald me escribió cuatro cartas. Decía en la primera, a propósito de unas preguntas que le proponía: “Acabo de encontrar el cuestionario que me enviaste hace ya tiempo y que tenía traspapelado por no sé donde. Confío en que mis respuestas lleguen aún a tiempo, porque me gustaría mucho que no dejasen de publicar este divertido juego de preguntas y contrapreguntas, donde probablemente salen a relucir muchos fantasmas” (9.XII.94).
     En la segunda recordaba: “Te debo dos cartas, pero sólo voy a poder contestarte con este tarjetón. Lo lamento, pero tendré que renunciar a tu libro taurino. Estoy agobiado de trabajo y achaques y hace mil años que vivo prácticamente de espaldas a los ruedos. Mi última –y lejana– atracción temática en este sentido fue el artículo que te incluyo”.[Se refiere a un artículo sobre el torero Rafael de Paula]. “Aproveché en mi conferencia en San Sebastián la magnífica entrevista que le hiciste a Oteiza: ‘para cuando te enteras de algo, ya te has muerto’. Fascinante anciano” (26.10.99).
     Así en la tercera: “Por supuesto que te autorizo para que reproduzcas mi texto sobre Paula donde y cómo mejor te parezca”. “Me gustan mucho tus artículos de El País (vasco). Son inteligentes y críticos y están muy bien escritos, cosa que ahora no suele tenerse muy en cuenta” (2.12.99).
     En la cuarta y última: “Muchísimas gracias por tus generosas y efusivas palabras, que me compensan con creces de todos estos rifirrafes académicos. Aparte de que, a mi edad, ya estoy curado de espanto, aunque no sé si del efecto 2000” (2.1.2000). 
     Caballero Bonald estudió Náutica, Astronomía y Filosofía y Letras. Ha sido profesor de Literatura de la Universidad de Colombia y ha trabajado en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española. Es autor de libros de poesía, novela y ensayo.
     Con su largo nombre de hidalgüelo, el escritor andaluz dio sus primero pasos por el asendereado mundo de la poesía. Cuidadoso y hasta obsesivo con el lenguaje, buscaba a tientas lo que no tiene rostro. Su deambular poético consistía en ser fiel al desconocido que él mismo constituirá. Así nació la ilusoria trayectoria por convertirse en un poeta para siempre.
     Como ha recordado alguien que le conoce, una tarde de verano empezó a andar y su sombra no quiso seguirlo. Quizá fue entonces cuando decidió incursar en el terreno de la narrativa. Y lo hizo con buena nota. Por la obra Dos días de septiembre (1962) le concedieron el Premio Biblioteca Breve. Ganó los premios Barral y de la Crítica con su novela Ágata ojo de gato (1974). Más tarde escribió otras novelas, como Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981), En la casa del padre (1988), Campo de Agramante (1992), entre otras. Ha publicado ensayos sobre diversos temas. Entre ellos: Narrativa cubana de la revolución (1968), Luces y sombras del flamenco (1975), Breviario del vino (1980) y Sevilla en tiempos de Cervantes (1991). Sus memorias, Tiempo de guerras perdidas, es uno de sus postreros  libros. Y debe incluirse como ultimísimo el amplio poemario Entreguerras (2012), equivalente a una autobiografía en verso.
     Tanto en poesía como en prosa aparece la constante del barroquismo. Contra quienes definen burlonamente al barroco literario como hipersensibles pompas ovaladas de jabón –nietas de la espuma–, Caballero Bonald lo defiende asegurando que es una vía de conocimiento de la realidad más que una forma de expresión. Nadie podrá desposeerle de su creencia, quiere decir, de su verdad, al caballero de Jerez de la Frontera.

    *El pasado jueves le concedieron a Caballero Bonald el Premio Cervantes 2012

                                [siguiente perspnaje Marguerite Duras: 10-12-2012]

Hay 12 Comentarios

Atractivísimo y completo artículo el de esta semana, que nos trae a un ladrón elegante, educado y de prosa fina, redonda y fácil como es Caballero Bonald.
Siempre es grato leer cartas o fragmentos de ellas, firmadas por buenos escritores: resultan una ventana abierta a su intimidad, sin perder por ello ni un ápice de su brillantez. Cuanto mejor es el escritor, mejores son sus cartas (ése es un axioma siempre cierto, siempre comprobable).
Merino también nos aporta información biográfica y bibliográfica sobre Bonald, además de una última reflexión original y reivindicativa sobre el barroquismo.
Con todo ello, uno acaba de leer el articulo, sintiéndose un poco culpable por no haber leído ya algo del gaditano y disponiéndose a buscar en su biblioteca una de las obras reseñadas.
Como ya he dicho en alguna ocasión anterior, una de las cualidades de este blog es el de interpelar, proponer, invitar a conocer a alguien más que merece la pena, a salir de lo acomodado para darse a lo desconocido que llevaba una eternidad esperándonos.
(Nota: ¡Qué cita demoledora por lo cierta y, sin embargo, divertida como de costumbre, la de Oteiza!)
(Otra nota: Con ansiedad, aguardamos a Marguerite en este hogar de sacro fuego)

Me gusta pensar que la realidad es susceptible de ser modificada a través de la palabras, aunque primero precise ser interpretada, eso es otro problema. Es ese el reto de cada escritor, supongo. La misma idea puede ser expresada de tantos modos diferentes como seres pensantes o cuasi pensantes habitamos este mundo, pero ignoro el porqué hay modos de hablar o escribir que ejercen un efecto succión en nuestra psique, no es solo el fondo y la forma, hay algo indescriptible. El caso es que crean una espuma de pompas de distintas formas y colores que se va al fondo y va formando un sedimento ( con perdón del autor por el abuso y el mal uso metafórico)
Caballero Bonald es capaz de coger la realidad y entregársela al lector con exquisita inteligencia. Ahora declara públicamente que da por concluida su creación literaria con su última obra “Entreguerras”, una autobiografía poética publicada en enero. Cambia de estilo y escribe sin rima ni metro prefijados, y sin signos de puntuación. En una entrevista televisiva, él mismo leía las primeras palabras: “Pero hasta aquí he llegado desde aquí no hay más que ningún sitio...”Y a mí me emociona oírle leer eso, porque sabemos que la realidad no permanece ni un instante en nuestros ojos y da igual como la miremos.

A veces, a los reales caballeros, no les queda más que el nombre. En este caso, al apellido hay que sumarle la intención, la memoria y el alma desbordada del que le sobran las palabras y las saborea como un caramelo en una noche sin luna a lomos de un pegaso desbocado.

Agradecerte una vez más, que nos descubras la cara desconocida de estos personajes que han pululado a lo largo de tu trayectoria de entrevistas, y de cartas cruzadas.
Personalmente tengo muy cerca en distancia a este escritor, ya que mi pueblo pertenece al entorno de Doñana, un balcón, en el que me consta que se mira constantemente y nunca me he preocupado por conocerlo ni leerlo.Puede ser una buena excusa para hacerlo.

A los comentaristas:
La impresión que tengo sobre este blog es que cuando el autor pregunta, está creando un mundo, al igual que lo construye el artista al que apela. Y que la pretensión es ayudar a que el lector se asome. En definitiva: acortar distancias, establecer enlaces. Evitar la monotonía, la formalidad del lenguaje y el paralelismo que procuran quienes persiguen la estrechez o el lugar minoritario. Incluso el aislamiento del personaje o del tema.
A fin de cuentas, el abismo es contemporáneamente procurado, artificial. No se corresponde con el analfabetismo de otros tiempos.
Pero, a veces, el entrevistador supera la capacidad de comunicación del personaje y del lector. He leído respuestas que no se hubieran producido si no se hubiesen formulado preguntas que no se han publicado (no es éste último el caso). He observado negativas a contestar, lo cual evidencia ¿qué? ¿Falta de atención, incomprensión, comodidad? Silencios, la mayoría de las veces. ¿Qué quieren decir esos silencios? -¿No puedo atenderte, espérame, no quiero ahora, yo ya tengo bastante con lo mío...?
Lo cierto es que no he podido encontrar distribuído en ninguna biblioteca pública aragonesa (vivo en una ciudad española de 600.000 habitantes) un libro de los que 14 que dice haber escrito sobre arte Jose Luis Merino.
¿Quién decide lo que va a ser reducido y lo que no, quién lo que hay que leer, quién es quien para etiquetar de local lo que es a todas luces, Universal?

PARTE II
En sus cercanos noventa años, esta poesía nos da pie a una profunda reflexión
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SUMMA VITAE
De todo lo que amé en días inconstantes
ya sólo van quedando
rastros,
marañas,
conjeturas,
pistas dudosas, vagas informaciones:
por ejemplo, la lluvia en la lucerna
de un cuarto triste de París,
la sombra rosa de los flamboyanes
engalanando a franjas la casa familiar de Camagüey,
aquellos taciturnos rastros de Babilonia
junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,
un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,
los prolijos fantasmas
de un memorable lupanar de Cádiz,
una mañana sin errores
ante la tumba de Ibn`Arabi en un suburbio de Damasco,
el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,
aquél café de Bogotá
donde iba a menudo con amigos que han muerto,
la gimiente tirantez del velamen
en la bordada previa a aquel primer naufragio...
Cosas así de simples y soberbias.
Pero de todo eso
¿qué me importa
evocar, preservar después de tan volubles
comparecencias del olvido?
Nada sino una sombra
cruzándose en la noche con mi sombra.
……………….

Lean Ustedes a Caballero Bonald, seguro que no les defraudará ¡ Felicidades poeta!
Gracias José Luis,
Un saludo
Santi

Gracias José Luis por presentarnos en “Ladrones de fuego” a tan insigne poeta.
Parece que hueles las noticias ¿quién nos iba a decir hace tan sólo una semana que Caballero Bonald fuera a conseguir el premio Cervantes?
PARTE I
Me ha gustado mucho tu entrevista en cuatro tiempos.
Caballero Bonald es un poeta de gran finura y profundidad. Yo creo que su poesía y prosa no son muy conocidos por el gran público. Estos días me he acercado a su obra y me han sorprendido sus poesías, reflexiones, esa prosa tan bien hilvanada, profunda. Me he encontrado con un gran personaje literario, que en parte desconocía. Como dice Nely: “ha tenido su recompensa, por ser auténtico consigo mismo”

Caballero Bonald ha dicho que la poesía es “una mezcla de música y matemáticas”. Los poetas son como los orfebres, tienen que modelar con su material para que las obras resulten adecuadas. Los poetas seleccionan aquellas palabras que mejor combinen o sirvan para transmitir lo que el autor quiere desde del significado y la sonoridad. Él mismo dice que “la literatura es fundamentalmente asunto de manipulación de palabras. En unos casos, se provoca una explosión deslumbradora y en otros, una explosión retardada y con ecos: fulminante y explosivo son los mismos”.
…………………………
Estas ideas son certeramente expresadas en su escrito
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“POR NADA DEL MUNDO
Ayúdame a buscar esa palabra, compasiva y doméstica ramera, única estable
locataria de la felicidad con quien pacté de niño. Allí debe estar resonando
todavía, entre la irreparable servidumbre del desván de los jueves, retenida tal
vez por esa turbadora cerrazón de aventuras donde jugaba el miedo a disfrazarse de hombre. Palabra que remite a un efluvio perdido de sudor y cosmético, de alcuza y delantal. Ciclo de la condescendencia, dependo de su arbitrio,
me confundo a destiempo con la vertiginosa modificación del lugar que ocupaba. ¿No conservo ya entonces ni un solo rudimento del testigo que fui secretamente hace ya tantos años? El presente desdeña lo que el recuerdo elige:
esa palabra con la que ya no voy a reencontrarme nunca, que se parece cada
día más a alguna sobrehumana carencia de pasado.”
(De Laberinto de Fortuna, 1984)
………………………….
El filósofo Caballero Bonald también asoma a su ventana, de manera precisa y contundente:
-“La memoria es fundamental para un escritor, pero hay que transformarla, modificarla de acuerdo con las necesidades del propio texto”.
-“Quien recuerda se equivoca. Hay recuerdos falsos, recuerdos ajenos de los que uno se apropia. Y que de pronto uno piensa que ha vivido cosas que no ha vivido, pero que literariamente esto también es muy atractivo. A mí me sirve exactamente igual contar cosas falsas o mentir que contar verdades. La literatura no es una cuestión de verdades, ni de solemnes justicias. Es una cuestión de lenguaje.

Me gusta.

Poco tengo que añadir al magnífico comentario de Cristina (si me permite la familiaridad), que suscribo de principio a fin, desde la utilidad de las preguntas de José Luis al elogio de Caballero Bonald. Únicamente expresaré mi alegría por la constatación de que en el actual Ministerio de Cultura (y por ende, en el actual desgobierno), queda al menos una persona con cerebro, sensibilidad e inteligencia.

Un gran escritor

Cuando leo el blog de Merino pienso sobre el rendimiento de las preguntas. No me refiero a su utilidad como extractoras de información desconocida, sino a su capacidad para prender incendios. Siempre me admira la capacidad de José Luis para hacer que el personaje encienda llamas que invocan su verdad. Caballero Bonald es un hombre del Renacimiento trasplantado al siglo XXI, un científico filólogo que demuestra que la búsqueda del conocimiento no atiende a planes de estudio. Su cuidado el lenguaje muestra que hay valores en la literatura que están por encima de las modas. Se lo acaban de reconocer con un premio Cervantes. Ya era hora.

http://nelygarcia.wordpress.com. El talento sabe escoger los espacios de las personas, donde puede plasmar respuestas. La crítica es el mejor estímulo para un creador: si son malas puede reflexionar, o defenderse con sus argumentos, o forma de percibir; nadie está seguro de que lo que hace sea bueno, o malo, pero si sus expresiones reflejan convicciones profundas, e íntimas, es un acierto.
Caballero Bonald con su larga trayectoria, ha tenido su recompensa, por ser auténtico consigo mismo.


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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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