Ladrones de fuego

Muerte y resurrección de Bonifacio

Por: | 24 de diciembre de 2012

Bonifacio (1)
BONIFACIO   (1933-2011) 

     Muerte y resurrección del pintor Bonifacio. Todo eso en un año. Murió el artista guipuzcoano el 16 de diciembre de 2011, y el 20 de este 2012 se inauguró una muestra selectiva de su obra. La exposición consta de 48 óleos y medio centenar de dibujos y litografías. Patrocinado por Kutxa Fundazioa, puede verse en la Sala Kubo del Kursaal donostiarra, hasta el 7 de abril de 2013. 
     Se trata de una excepcional fiesta orgiástica de formas y colores de un artista que vivió la vida a mordiscos. Sus obras son la representación impulsiva de lo mejor de sí mismo. Ahí están sus fobias y filias, sus demonios y sus ángeles. Todo confluye en un bullente viaje por la libertad del arte. Nadie le iguala ni se le acerca y mucho menos rebasa a la hora de crear mediante la libertad suprema de los sentidos. Esos sentidos en desarreglo continuado, que proceden de resacas, vómitos horizontales y neones prostibularios, son transformados en gran arte a través de su ágil y sutil muñeca de azúcar. En el momento de pintar todo cambiaba. Lo abisal de su vida ya no lo era tanto. Las huellas y rescoldos de la negrura se han elevado en forma de arte por encima de su propia vida. Poco nos importa que la vida hubiera sido para Bonifacio el cabaret de la nada. 
     Dejo aquí lo que empecé a escribir sobre el arte de Bonifacio una mañana de abril de 1965 (de esa fecha data el inicio de nuestra amistad). Ahora prefiero  dar cuenta de aquello que otros expresaron sobre el propio Bonifacio. Ellos son escritores, artistas, críticos de arte, poetas, galeristas y admiradores del guipuzcoano. Algunas de esas frases han sido llevadas a las paredes del espacio expositivo y todas ellas incluidas en el catálogo editado para la ocasión. He ahí una breve selección (en la recámara han quedado otras 27 de altísimo nivel).
    *En una época cínica y pequeña de banalidad, fake y comercial, sin duda Bonifacio es un artista. Un artista de los muy grandes –y muy pocos– del último medio siglo en nuestra tierra (Juan Barja, director del Círculo de Bellas Artes de Madrid).
     *Me unía a Bonifacio que él también había ejercido todos los oficios. Los artistas son los únicos capaces de ser bohemios sin aspirar a gobernar –un país, el mundo (Guillermo Cabrera Infante, escritor).
     *Bonifacio era volátil como una raíz y amarrado a la tierra como el aire. Su pintura agarraba por ser una elegante pesadilla, era un sueño de antrópodos pintado como se solía pintar una seda veneciana. Era un gran calígrafo del color (Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao).
     *Eterno descontento, Bonifacio parece inquisidor de sí mismo. De ahí que no tema la imperfección.  Diría más: en algunos momentos es la imperfección la que da sentidos a su obra (Óscar Collazos, escritor).
    *Bonifacio pinta lo real, la realidad entera, más allá o más acá de lo inmediato visible, en esa frontera fluctuante en que la figura deshecha va a desaparecer, a confundirse con la densidad del aire, con la rugosa luz mortecina de sus bordes (Severo Sarduy, escritor)
     *Tenía cara de “malas pulgas”. Corazón tierno, espíritu fino. Tuvo muchas vidas... las devoró con furiosa pasión. Y nunca humilló la testuz, EL INDOMABLE BONI (José Luis Zumeta, pintor).
    *Rascas la superficie de este salvaje, de este vividor, de este náufrago de la madrugada, y te topas con la mayor delicadeza, la sensibilidad más exquisita, la mejor poesía, la elegancia más profunda (Francisco Calvo Serraller, crítico de arte).

    **En la imagen Bonifacio con J.L.Merino. Foto: Javier Hernández

                                      [siguiente personaje Juan Mari Arxak: 31.12.2012]

Hay 11 Comentarios

Magníficos comentarios y preciosa exposición, muy representativa de la historia artística y personal de Boni. Hay que agradecer a Jose Luis Merino el excelente trabajo de recopilación y presentación realizado. La pintura vasca y española pueden estar orgullosas de contar con un representante tan extraordinario y original que, sin duda, está ya en la lista de los grandes artistas del siglo XX.

Incluso de las arrugas sale satisfecho el poeta, no obstante, la sensatez que se descontrola al óleo es a veces más sutil que la intemperancia del arte y por eso bienaventurados los que conocen del arte su ejecutor y de la vida aquellos que saben saborearla.

Es un privilegio leer este artículo sobre Bonifacio escrito por quien, seguro, conoce mejor que el propio artista el valor y el significado profundo de toda su creación artística. Y, además, con el añadido de las bellas y entrañables palabras de Teresa que demuestran la confianza íntima y el cariño que existían entre su padre y el pintor. No cabe duda alguna de que nadie hubiese podido realizar mejor, con más convicción, amor y sabiduría que el Sr. Merino la exposición inaugurada recientemente en Donostia.
No hay más que leer el entusiasta comentario que un gran pintor como Bider hace sobre la misma el cual, además, nos brinda un análisis profundo, desde su perspectiva artística, sobre la visceralidad y valentía presentes en todas la obras de Bonifacio. Eso demuestra el entendimiento existente entre la pintura de ambos, sólo sujeta a su propia intuición y a la libertad total que conceden a las formas y al color.
Por mi parte, soy incapaz de analizar o poner nombre al estilo de pintura de Bonifacio porque, además de mi obvio desconocimiento en la materia, creo que el arte produce sensaciones subjetivas e incluso indescriptibles. La libertad ha de darse en todos los sentidos. Por eso, lo único que puedo decir es que sus pinturas me parecen tremendamente fascinantes y atractivas. Creo que al pintar juega libremente entre los límites de las formas y de los colores y que, a través de sus trazos, es capaz de multiplicar, diluir, ensanchar, insultar, acariciar, provocar...haciéndonos sentir que sus obras tienen vida, una vida marginal con alma y movimiento.

http://nelygarcia.wordpress.com. Demasiados artistas resucitan después de su muerte; a ellos ya no puede importarles. Si en vida volcaron lo mejor de si mismos en la obra, con las percepciones y aspiraciones, sentidas en cada momento, esa fue su recompensa.
http://www.facebook.com/pages/Nely-Garc%C3%ADa/368054793274553?ref=hl


Querido Boni:
Allá donde estés (seguro que es en la alta bóveda, porque allá arriba siempre necesitan a los mejores operarios para ir decorando el friso inacabable) estarás contemplando, mitad complacido, mitad asombrado (porque en esa capacidad de asombro residía, aún y a pesar de todo, tu inocencia infantil) todo el trabajo lleno de profesionalidad y absoluto amor, plasmado en la magnífica exposición y el rotundo catálogo, realizado por tu amigo Luis Merino.
Sí, "Luis" Merino, y no "José Luis", porque en el inicio de esa espiral eterna de vuestra amistad él te bautizó para siempre como "Bonifacio" (dejando atrás tu nombre habitual, Alfonso) y tú a él como "Luis".
Te queremos y te recordamos. Como si aún estuvieras aquí, como si fueras a llamar mañana por teléfono para contar alguna divertida peripecia. Vives en nuestro corazón y en tu obra.

Bonifacio 1
Bonifacio, más allá de desnudarse, es un exhibicionista de sus propios excesos. Y no es por carencia de pudor, es que cuando pinta es ciego a las consecuencias psicológicas, sociales y físicas que rastrean su biografía.
Porque el tema y el objeto de su pintura era su propia vida. A través de ella se acercaba a la pintura y al mismo tiempo se alejaba de la apariencia con que se nos presenta la existencia para bucear en ella y llegar hasta esa especie de central torbellino que domicilia en el nucleo del cerebro. Él introduce proyectiles de contrabando en ese nucleo para dispararlos sobre sus lienzos y rebotarlos a la mente del observador que siempre sale afectada. Pues más que suicida era un kamikaze que dispersa la metralla sobre los ojos que a su trabajo se acercan.
La introversión es la senda que elige para alcanzar la libertad, el camino para perpetrar sus excursiones pictóricas, sus retorcimientos nerviosos, hacia los puntos de vista inexplorados de la realidad a través de los cuales investiga la parte del cosmos que le ha tocado recorrer. El resultado es poesía pintada compulsivamente pero exquisita.


Bonifacio 2
Bonifacio, entre los paraísos artificiales, de los que se abasteció generosamente, y el propio artificio del arte, se queda con todos los artificios, todos le consolaban con creces del aturdimiento de vivir y de los que nunca renegó; se queda con todos ellos, hasta con los imaginados e incluso con los nunca imaginados, y con todos ellos fabrica una de las pinturas más conmovedoras y sinceras de las últimas décadas.
Bonifacio convertía en pintura lo que sudaba y segregaba. Esas excrecencias eran expresadas, solidificadas y transformadas en sensibilidad; en alta sensibilidad abisal, profunda, lejana.
El ojo de Bonifacio era antena y era percutor. Con una succionaba todo lo que percibía, todo lo que respiraba, y con el otro escupía su viscosa ponzoña de manera salvaje pero extremadamente lírica, emocionante e inquietante: Un éxtasis plástico penetrante y por momentos incómodo. De una incomodidad hipnotizadora y orgiástica.
Por muchos años, Boni. ¡Y gracias por pintar bien!

(Mi enhorabuena y felicitación al amigo, compañero y primer admirador del artista y sobre todo al hombre que siempre estuvo a su lado: JLM, también su primer galerista. Quizás el que mejor le comprendió y el que ha comisariado esa gran exposición, ese homenaje al artista y a su aliado íntimo que se puede ver en la Sala Kubo de Donostia hasta el 7 de Abril. Una de las exposiciones mejor montadas en Euskadi desde hace años: Una emoción. Gracias a ti también, JLM, por poner a nuestro alcance ésta extraordinaria muestra antológica de Boni).

La amistad, la pasión y la admiración saltan de este artículo para dispararnos en el alma, exactamente como hace la obra de Bonifacio. Es lo que hacen los artistas sin ataduras, sin peros, sin venderse.

La pintura que más me ha impresionado ha sido "El martirio de San Sebastián". Me parece sólo alcanzable por algunos el poder transmitir el dolor.
No se si es expresionista pero si que crea un lenguaje propio, superior. No precursor o universalizador como el de Matta, sino puramente poético. Así que lo consideraría constructivista.
A la vez que resulta totalmente accesible es una pintura tan profunda que para comprenderla hay que poder interpretarla. Muy condescendiente eso de decir que mi pintura no la entiendo ni yo. Te suena, como una canción. Te asusta, como se teme a veces ciertas presencias. Comienzas a ver todo un universo que solamente habías conocido a pequeña escala, o en alguna parte. A veces, hay tanta animación que resulta increíble que haya podido reconocer tantas ánimas. O ninguna, en un espacio simplemente superviviente.
Sus vidrieras son las que más honestas me han parecido. Las cosas no son fáciles ni son pocas. No se debe mentir ni por caridad.
Me parece muy importante el trabajo que has hecho para tantas personas preparando la muestra.
En cuanto al toro... baila de tal forma que parece no pesar

Amigo José Luis, hoy es un día especial. Seguro que Bonifacio te estará mirando escondido tras sus pinturas. Su cara recuerda una combinación de varios personajes, es como un crisol de rostros: Manolete, un boxeador anónimo, un marinero curtido por los vientos, un patricio romano,..
Seguro que Bonifacio se cansó de jugar con la muerte(cuando fue torero) y se puso a pintar para buscar la vida, esa vida que mostraba en sus extraños cuadros: personajes monstruosos, seres en estado de descomposición, universos siderales, bacilos, vegetaciones, insectos, fragmentos amorfos, una gran metamorfosis de seres.
El toro fue para Bonifacio un ser superior. “ Ponerse delante de un toro es maravilloso, es comparable a hacerle el amor a una mujer deseada. Una vez que un toro de seiscientos kilos te pasa rozando el cuerpo con la lentitud que uno mismo ha decidido, ya nunca se podrá renunciar a esa sensación tan parecida al orgasmo, incluso más profunda”

El crítico Fernando del Paso dijo un día(1991) a propósito de Bonifacio: “para lidiar con la vida hay que lidiar con la muerte. El torero lo hace con un lienzo, el pintor con otro”.
Para crear ese arte son imprescindibles, una gran paciencia, técnica, conocimiento, mucha suerte, unos cuantos tragos, una vida desgarrada y un gran amor por lo que haces. Bonifacio lo tenía todo, como inequívocamente su gran amigo José Luis nos lo ha hecho saber, “En el momento de pintar todo cambiaba. Lo abisal de su vida ya no lo era tanto”.
Bonifacio expresa sus sentimientos ante la pintura “El pintor, cuando no está pintando se empapa de la vida como un delegado de lo ajeno; al pintar, la detiene, la diseca, la embalsama. La vida es una enrevesada continuidad de rupturas, un rumor de manos agitadas diciendo adiós.”
Bonifacio, bebió la vida a grandes sorbos, vivió para ver, pintó para vivir. A pesar de que el mismo dijera un día: “he vivido como todos, quiero morir como todos, quiero ir donde van todos”. Sin embargo, Bonifacio tiene la pura sencillez que sólo se da en algunos genios.
Estos día tenemos la suerte de ver una selección magistral de sus cuadros en San Sebastián. José Luis Merino es el comisario ¿quién da más?
Un saludo
Santi

Extraordinario blog, en este caso sobre el pintor Bonifacio. JLMerino nos tiene acostumbrados a artistas interesantes y a este nos lo muestra en facetas ignoradas por la mayoría de nosotros, haciéndonos llegar lo sublime y lo mundano de él, con una prosa, también, digna de un buen escritor.
Me alegro de poder leerlo y releerlo.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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