Ladrones de fuego

Las narices de Antonio López

Por: | 17 de febrero de 2014

ANTONIO LÓPEZ   (1936)

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     En la primavera de 2008, el pintor Antonio López señalaba en una entrevista lo siguiente: “Estoy hasta las narices de Picasso”. Y no dio razón alguna sobre tal hastío. ¿Le parecería exagerada la fama adquirida? ¿No creía que fuera uno de los artistas más influyentes del siglo XX? ¿Consideraba un dislate la altísima cotización de sus obras en el mercado del arte mundial? En resumidas cuentas: ¿qué le hacía estar hasta las narices de Picasso?
    Ese “estar hasta las narices”, se puede comprender de haberlo pronunciado aquellos pintores cubistas cuando se vieron abrumadoramente eclipsados y, a veces, ninguneados por Picasso en los tiempos del cubismo.
    No creo que la altísima estima, y veneración subsiguiente, de Antonio López por la obra de Velázquez le otorgue derecho para reprobar despectivamente a Picasso de esa manera. Por si no lo sabe el pintor manchego, a Picasso se le dobló la admiración por Velázquez desde edad muy temprana.
    Frente al ritmo lento-preciso-acompasado vivido por las inconfundibles manos de Velázquez a la hora de pintar, muy del gusto de Antonio López, se espejea la gestación rápida, fulgurante, plena de brío plástico, surgida de los ágiles dedos de Picasso.
    Vienen al punto unas palabras de Baudelaire alusivas a Goya: “el pintor de Fuendetodos une a la alegría, a la jovialidad, a la sátira española de los buenos tiempos de Cervantes, un espíritu mucho más moderno, o, al menos, mucho más buscado en los tiempos modernos: el amor por lo inasible, el sentimiento de los contrastes violentos, de los espantos de la naturaleza y de las fisonomías humanas”.
    ¿No se infiere de estas palabras un eco aplicable al arte de Picasso, elaborado muchos años después?
    Como quiera que los caminos del arte son muchos y variados, más acertado estaría Antonio López reconociendo cómo la fuerza convulsiva de Picasso, su vida personal trepidante y las mutaciones radicales, han pasado como meteoros por encima de sus narices .. y las de todos nosotros...
    Por otro lado, un año antes del “hastío picassiano” de Antonio López, el artista donostiarra Bonifacio (1933-2011), declaró públicamente, a la manera de un salivazo prostibulario, “Picasso nos ha j... a todos”.
    Ya ven, dos artistas contemporáneos han puesto en sus bocas diferentes argumentos para nombrar a Picasso. Sin duda, en el arte como en la vida, no es lo mismo ser rey que andar pidiendo de puerta en puerta. Además, decir con semejante ligereza que se está hasta las narices de Picasso, sería como estar hasta las narices del sol, del color azul o de la línea del horizonte.
    Narices, fisonomías, ritmos lentos y demás disyuntivas a un lado, vale más centrarse en la definición de Antonio López sobre la importancia del dibujo en el arte. Respondía a una de las preguntas que le formulé, a propósito de una muestra comisariada por mí y celebrada en Bilbao (2005), titulada El dibujo en el arte / El arte del dibujo, con obras de Picasso, Matisse, Klee, Léger, Giacometti, y muchos más, incluido el propio Antonio López. Esto decía el pintor de Tomelloso: “El dibujo es el lenguaje más directo. También el más sofisticado y con más capacidad de transformación del mundo objetivo, ya que enlaza con los impulsos más hondos y enigmáticos”.
    Bien está la definición sobre el dibujo. Falta una definición razonable sobre qué le hace estar hasta las narices de Picasso.  

                [siguiente personaje George Steiner: 24-2-2014]

    

   
    

Hay 7 Comentarios

Picasso, Velázquez, Goya, Baudelaire, Cervantes, más Matisse, Klee, Léger, Giacometti y el dedicatario Antonio López.
Es un festival luminoso y tonificante, este artículo poblado de nombres que deslumbran por su pasión, su talento y su originalidad. Si las narices de Antonio nos traen a la memoria, en un arrebato estético, las obras de grandes como éstos, bien merece la pena el torpe e indefinido comentario del pintor de Tomelloso.
Pero cierto es, también, que a menudo la fama trae una cierta incontinencia de declaraciones, al amparo del intento de ser ingenioso y diferente.
El señor Antonio López y cualquiera de nosotros debiéramos recordar siempre que el Arte (con mayúsculas) sólo nos es permitido contemplarlo desde la humildad.

A mi me parece que Picasso pintaba muy bien el vacío. Quizás lo dice por eso, porque le molesta y le abruma.
Me ha encantado la página, y me gustaría marcala como si fuera un libro, para no tener que memorizarla.

Comentario anterior interrumpido por largo, supongo. Concluyo:
Segunda cita:
- “Su conducta respecto al color, como respecto a tantos otros problemas técnicos de la pintura –-el dibujo, la composición, la perspectiva, el claroscuro, el estilo—es, desde luego, insólita. Así como los demás pintores suelen plantarse delante del lienzo como delante de una pizarra - y es allí donde empiezan a plantear, a operar- Velázquez pasa dulcemente de largo y se desentiende de todo. Se diría que lo suyo es liberarlo, disolverlo todo en la inmensa caja de aire” (Ramón Gaya. “Velázquez, pájaro solitario”. 1984”).

Picasso es omnipresente y está en todos lados, desde la publicidad y el imaginario popular hasta en el pensamiento de los artistas contemporáneos. Es un icono y un prototipo de artista esencial y revolucionario que recorre las venas de la estética del siglo XX y más allá; un clásico. Desde luego que su obra es superior en todos los conceptos a la de López quien, quitando su obra de los años sesenta y setenta versada en el realismo mágico, no aporta ya nada sustancial aparte de su paciencia y de su técnica maestra. Pero en términos generales su pintura es anacrónica.
Este adorador de Velázquez no acaba de entender el sentido de la realidad del sevillano pues basa todo su acercamiento a su maestro en la técnica. Cree que el aire que inyecta Velázquez a sus cuadros se puede conseguir con una técnica suprema. Y sí, su hiperrealismo (el de López) se acerca de manéra grafica a las atmósferas, hace una crónica del aire. En cambio Velázquez es capaz de poner aire “real” en sus obras. Y es en Las Hilanderas y en Las Meninas donde todo su potencial, todo su instinto aéreo brota en un grado máximo e inunda las telas. López carece de ese instinto que pocos pintores poseen. Velázquez pinta directamente sobre el aire, no pinta el aire pues éste no se puede pintar, sino que brota cocinado por las formas y los colores y por la luz que éstos atrapan. Para Diego Velázquez el cuadro es un cubo, para López un plano en el que hacer virguerías para que parezca que hay atmósfera. Velázquez sabe que la técnica (que dominaba a la perfección) por sí sola no basta. Por eso se dice de él que no componía o que desdeñaba la composición. ¡Claro!, en la realidad directa no hay composición: todo está en su sitio siempre.
Se observa en Velázquez cómo produce realidad con manchas, incluso borrones, de pintura lo cual le aleja del realismo de mapamundi que ejecuta el manchego que se basa en la exactitud (¿Donde está la exactitud en la realidad?. En ningún sitio, entre otras cosas porque está en perpetuo movimiento; es movimiento) pero como demuestra Velázquez el espacio de la pintura es la luz, no la tela sobre el bastidor. Y la luz es lo más rápido que se mueve por el espacio. Por eso Velázquez va más lejos a través de ese altar pagano que es la realidad efímera, esa magia del instante.
Creo que Antonio López y Bonifacio están diciendo lo mismo puesto que decir el primero que está hasta las narices de Picasso es decir que Picasso le está j...
Dos citas:
- “Los cuadros de mitología, en los que ya Velázquez buscó desde Venus -o su Marte- los efectos atmosféricos, se prestan a éste escarceo conceptual que es, en el artista, inconsciente, como fruto de intuición y no de razonamiento”. (Enrique Lafuente Ferrari. “Velázquez”. 1960)
- “Su conducta respecto al color, como respecto a tantos otros problemas técnicos de la pintura –-el dibujo, la composición, la perspectiva, el claroscuro, el estilo—es, desde luego, insólita. Así como los demás pi

Leyendo el artículo de José Luis, me vienen a la cabeza varias reflexiones. La primera de Rene Huyghe: “no hay arte sin hombre ni hombre sin arte”, efectivamente el arte tiene que pasar necesariamente por el filtro del hombre. Así Antonio López lleva incorporada en su intelecto artístico una gran cámara fotográfica que le permite ser más preciso que los demás, plasmando detalles y paisajes al alcance de pocas personas. Sus dibujos hiperrealistas, cristalizan instantes concretos como lo hiciera una cámara, pero con la diferencia que no lo estampa de manera instantánea sino que en ocasiones tarda años en capturar ese momento mágico que luego traslada al lienzo. Pero Antono López también juega con el tiempo; en efecto, muchas de sus esculturas, cuadros,… están parcialmente acabadas, en un proceso permanente de creación, como si las dejara para que otra persona las rematara; esta es una idea brillante, y coincide con mi segunda reflexión: “el arte siempre es algo inacabado” depende del autor pero sobre todo de la persona que interpreta la obra.
No me atrevo a decir nada de Picasso ni de Velázquez. Los dos están en ese Olimpo de los grandes creadores, seguro de conversando con Platón, Leonardo, Goya ,.. y tantos otros , mirándonos con curiosidad.
Como yo leo con curiosidad los magníficos escritos del maestro José Luis Merino.
Un saludo
Santi

En el arte todas las líneas bien ejecutadas, tienen la misma importancia. Las sensibilidades son diversas y a unos les atrae más, la fuerza expresiva, el color, o el movimiento, (entre los que me encuentro) y a otros el dibujo sosegado, o el concepto realista y reflexivo del motivo.
Un artista solo puede reconocer las diferencias y no caer en comentarios absurdos.

Vaya por delante que yo no estoy hasta las narices de Picasso. Sí he de confesar que no me apasiona, que no me encoje las tripas ni me resuena en el alma, pero tampoco lo hace el protagonista de hoy. Es un gran dibujante, y admiro la luz de sus cuadros y la pureza de su escultura. El periodismo a veces tiene estas cosas, quizá Antonio López sí dio razones para su hastío, pero consideraron más impactante dejar huérfana su declaración, nunca lo sabremos. Siempre se ha dado demasiada importancia a las opiniones de unos artistas sobre otros, o mejor dicho, a las malas opiniones. Serán genios en lo suyo, pero opinando son como los demás y les mueven las mismas pasiones y desafectos que a todos.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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