Ladrones de fuego

Vila-Matas y Robert Walser

Por: | 10 de febrero de 2014

ENRIQUE VILA-MATAS    (1948)

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      Dejé de pensar en el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas, tras su negativa a acceder a la entrevista por escrito que le propuse a través de un correo electrónico. Su agente literario contestó por él, aduciendo que el escritor se hallaba ocupado en la promoción de su última novela.
      Fue unos meses después cuando volvió a aparecer el nombre de Vila-Matas. Ocurrió en el estudio del pintor guipuzcoano, José Luis Zumeta, quien me habló con gran entusiasmo de los libros del catalán. Los había leído todos. Mi amigo se empeñó en que leyera alguno de esos libros. Puso en mis manos tres de ellos, Bartleby y compañía, El mal de Montano y Doctor Pasavento, instándome a que no dejara de leerlos.
      Le hice caso, aunque sin demasiado entusiasmo. No obstante, nada más iniciar la lectura de Bartleby cambié de actitud. Empecé a identificarme con la pasión escrituraria de Vila-Matas. Cuando acabé de leer los tres libros la identificación fue en aumento. Los dos éramos ladrones de frases ajenas. También él tenía la enfermedad del letraherido (la escritura es una patología que se imprime). Admirábamos a los mismos autores, considerados por nosotros como ejemplarmente auténticos, de Virgilio a nuestros días. Allí estaban los nombres de primera fila –esquinas por donde era obligado pasar– de la narrativa, poesía, junto a diaristas y creadores de aforismos. La nómina rebasaba con creces, uno a uno, el centenar de autores.
     A esto se añadía la mención en esos libros de una veintena de escritores a quienes llegué a entrevistar a lo largo de los años. Aludo a José Saramago, Ernst Jünger, Juan Rulfo, Antonio Tabucchi, Jaime Gil de Biedma, Blas de Otero, Juan Benet, Carlos Barral, Leopoldo María Panero, entre otros, por no hablar de Julio Cortázar y Augusto Monterroso, con quienes mantuve relaciones epistolares.
     Del gran número de autores preferidos de Vila-Matas, uno de ellos destaca por encima de todos. Se llama Robert Walser, escritor suizo en lengua alemana (autor admirado por Frank Kafka y Robert Musil). Lo cita constantemente en sus tres libros, en especial en Doctor Pasavento (debió titularlo “Viaje a Herisau” o cosa parecida). A pesar de conocerlo de manera exhaustiva hay algo que le faltaba por saber. El haber descubierto cuáles fueron las razones del porqué de las asiduas e imparables caminatas diarias de Walser por los alrededores del manicomio de Herisau, en Appenzell, donde llevaba recluido un gran puñado de años.
    Postulo que en esos compulsivos paseos no trataba tanto de gozar del paisaje, como de ser en cada paso otro, y otro y otro Robert Walser (soy el espacio donde estoy). Buscaba con ello el cambio constante. Su pobre mente no le daba para ser él mismo. Sabía que fuera del andar su mente estaba allí para enloquecer. Y por saber más, sabía que la precariedad de su mente únicamente podía compensarlo con la fortaleza de su cuerpo (vive mucho, quien anda mucho).
     Le digo a Vila-Matas que el escritor suizo no solo apreciaba el paisaje por el paisaje (la amistad de los bosques), era en la soledad de los andares vivificadores cuando escuchaba las voces del viento, el rumor de las hojas de los árboles, el paso de las nubes, el transcurrir de los días. Todo eso le iba hablando y, al tiempo, lo iba felizmente desenloqueciendo.
     En la tarde del 25 de diciembre de 1956, vestido con ropa de abrigo, Robert Walser salió de Herisau a dar su paseo. Será el último. Dos niños lo encuentran sin vida, tendido en la nieve. Desde ese momento, Robert Walser desenloqueció del todo, para entrar de lleno en la leyenda de los grandes creadores literarios.

       * En la imagen: Enrique Vila-Matas (izquierda) y Robert Walser

                [siguiente personaje Antonio López: 17-2-2014]

      

Hay 6 Comentarios

Sólo un añadido y una puntualización pertinentes. Si recomendable es el libro de Cal Seelig, imprescindible es la lectura del fulgurante, deslumbrante y asombroso "Jakob von Gunten" de Robert Walser, pleno de lúcidas ideas e impregnado de una atmósfera personalísima, no se sabe si a medio camino entre la ficción, la suprarrealidad y el universo íntimo.
Sin duda, una obra maestra demasiado poco conocida.
Amigo Walser, aunque tal vez desde tu voluntaria reclusión o durante tus largos paseos así lo pensaras, no fracasaste, sino que ganaste, con holgado merecimiento, tu lugar junto a los grandes.

Delicioso artículo que trae, de la mano, a dos escritores igualmente atractivos por motivos diferentes.
Enhebrado a modo de pequeño relato, deambulamos, con placer, entre el reconocimiento del escritor amante de los hallazgos de los otros y la pasión sin límites por la literatura -hermosa idea "También él tenía la enfermedad del letraherido (la escritura es una patología que se imprime)"-, pasando por el merecido recuerdo de un escritor menos conocido que otros, pero no por ello menos digno de devoción, Robert Walser.
Uno se pregunta, cuando lo descubre, por qué ha pasado tanto tiempo sin conocerlo, y se admira de haber vivido sin el sustento de alguien que va más allá, que se adentra en la esencia del alma humana y, paradójicamente, pierde la suya.
Afinada observación la de Merino, al intentar explicar el motor de los paseos de Walser, hasta llegar al último. A este respecto, recomiendo a quien no lo haya leído el encantador (y revelador) libro de Carl Seelig "Paseos con Robert Walser".
El artículo de esta semana nos deja, a modo de pequeña moraleja tal vez no intencionada, la esperanzadora certeza de que siempre hay alguien más por descubrir, otro hermano desconocido que duerme, ahí, en la estantería, hasta que salimos a su alborozado encuentro.

Vila Matas es, posiblemente, el mejor escritor en castellano de la actualidad. Clases gratuitas de literatura sin que te des cuenta, como hacía el propio Bolaño.
´
http://planetamancha.blogspot.com.es/search/label/Vila-Matas

Al leer el escrito me he acordado de I. Newton y su pensamiento: "Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes"(1675).
Es verdad que construimos nuestros pensamientos sobre los cimientos de otras personas. Esta es la grandeza de la cultura.
El mismo Vila-Matas decía “Escribimos siempre después de otros. Y a mí no me causa problema recordar frecuentemente esa evidencia. Es más, me gusta hacerlo, porque en mí anida un declarado deseo de no ser nunca únicamente yo mismo, sino también ser descaradamente los otros. Ya en uno de mis primeros libros, Recuerdos inventados, me dediqué a robar o a inventar los recuerdos de los otros para poder tener una personalidad propia”.
Seguro que leer Vila-Mata es conectar con Robert Walter y a través de él con otros autores.
La vida de Walter tuvo que ser muy dura: autodidacta, errante solitario, fuera de las normas, caminante infatigable, finísimo estilista. A su muerte Carl Seelig se despide de su amigo con las siguientes palabras “El muerto que yace en la pradera nevada es un poeta al que extasiaba el invierno, con su ligera y alegre danza de copos. . ., un verdadero poeta, que anheló como un niño un mundo de paz, de pureza y de amor”
Gracias José Luis
Un saludo
Santi

Los libros de Robert Walser están llenos de largos paseos, celestiales e infernales. No son vagabundeos, ni tampoco son exactamente travesías. Parecen arranques de pasión, intentos de vivir en el interior de un arranque de pasión, al menos mientras éste dura.

Teniendo el privilegio de haber entrevistado a grandes autores; cobra más fuerza el que se identifique más, con el escritor suizo. Según cuenta, (pues no lo conozco), falleció buscando una identidad que se le escapaba, y de ese intento surgieron sus obras: algo muy repetido entre los creadores.
Saludos.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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