Ladrones de fuego

Rokha-Neruda-Vallejo según Teitelboim

Por: | 19 de mayo de 2014

VOLODIA TEITELBOIM  (1916-2008)

Volodia1
 

     Descubrí tardíamente al poeta chileno Pablo de Rokha (Carlos Díaz Loyola, 1894-1968). Supe que era desconocido fuera de su país. La sociedad bienpensante lo convirtió en un desvalido muñeco de trapo. Y él les respondió suicidándose. Cuentan que mantuvo una dura polémica con Pablo Neruda. Con dos gallos en un corral, uno al final viste de luto.
     Cierto día arribó a Bilbao, para dar una conferencia sobre Pablo Neruda, el escritor y ensayista Volodia Teitelboim, colaborador del presidente Salvador Allende, autor de una treintena de libros y biógrafo, entre otros poetas, de Neruda, con el que compartió amistad y militancia política. Fui a entrevistarlo. Me presenté como admirador incondicional de Pablo de Rokha. Empecé por hablarle de mi tardío descubrimiento de Rokha, para preguntarle cómo era posible que, tras varios lustros desde su muerte, fuera todavía un desconocido, en comparación con la celebérrima fama de Pablo Neruda. “Siendo tan buen poeta como Neruda, ¿qué le faltaba para ser como Neruda?”.
    “Pablo de Rokha –contestó Teitelboim–, fue un contestatario y radical absoluto. Entró proclamando la miseria total de los mundos. Y el mundo le dijo que no, que no era tan miserable, y que no aceptaba esos retos. Esto produjo en torno a Rokha el más profundo de los vacíos. Entonces dedicó su tiempo a publicarse los libros que escribía, vendiéndolos donde podía para alimentar a su familia”. Tras una pausa, el entrevistado describió a Pablo de Rokha como un poeta grande, macizo, como de cordillera, estruendoso y heterogéneo, muy caudaloso y abundante.
      Remarqué como injusta la exagerada dimensión de Neruda en detrimento de Rokha y de otros grandes poetas chilenos. Según Teitelboim era injusta, no por la fama de Neruda, que la merece, sino por la no fama de los otros, que también la merecen.
    Antes de aludir a ciertos deslices de Neruda en lo político, señalé mi admiración por su poemario Residencia en la tierra. Me parecía un monumento a la fertilidad imaginativa, un impulso liberador del lenguaje, una obra maestra de la poesía. A continuación recordé los pormenores enfadosos que suscitaron las loas de Pablo Neruda a Stalin. Teitelboim señaló que los pecados de Neruda eran de orden político; no fueron nunca pecados personales. Fueron pecados de una época, equivocaciones de un tiempo que pasó. “Fueron pecados de millones y millones de personas, que creyeron que Stalin era un hombre digno, que estuvo a la altura de su misión y su tarea. Neruda creyó en eso, y cantó a su gloria. Pero cuando supo que había traicionado todos sus ideales, escribió contra Stalin de la forma más severa. En el fondo se castigaba a sí mismo”. Errores políticos de parecido cuño, cometidos también por Pablo de Rokha, apunté yo, como pueden constatarse en la lectura de muchos poemas suyos.
     De Pablo de Rokha pasé a César Vallejo, y no sé por qué lo hice. Le pregunté por su valoración de Vallejo respecto de Neruda. Teitelboim lo expresó del siguiente modo: “Neruda es un gran poeta espacial, también se mete para adentro. Pero el más profundo y más desgarrado es César Vallejo. Fue un poeta de vida trágica, de vida difícil, de vida hambrienta”.
     Antes de despedirnos fue obligado recordar a otros grandes poetas chilenos: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Gonzalo Millá, Verónica Zondek, Alexis Figueroa, Tomás Harris, Elvira Hernández, Raúl Zurita, Cecilia Vicuña, Juan Luis Martínez, Elikura Chihuailaf, entre otros... Y en el aire de nuestro encuentro quedó el eco visionario de Hölderlin: "Lo que perdura lo ha de hacer el poeta".

                            [siguiente personaje Yoko Ono: 26-5-2014]

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Artículo con intenso aroma a poesía, de la perdurable, de la única posible, coronado por una cita de Hölderlin hermosísima, perla apropiada: "Lo que perdura lo ha de hacer el poeta".
Se nos invita a soñar un mundo más justo como reclamaba Rokha, se nos deslumbra con el poder de Neruda, y se nos entrega, irremisiblemente, en brazos de Vallejo. Todo ello, con el pretexto de merecido homenaje a Teitelboim y mediante la alquimia del fuego recreado por esos ladrones que mantienen nuestro corazón a salvo de la ceguera y la mediocridad.

VOLODIA, RETAZOS DE UNA VIDA

• Los inicios. Hijo de inmigrantes judíos Moisés Teitelboim, ucraniano, y Sara Volosky, moldava.
• La niñez. De niño le decían “cabeza de incendio “por ser pelirrojo
• El político: militante del PC chileno
• El escritor. Escribió las biografías de Neruda (1984), Vicente Huidobro (1993), Gabriela Mistral (1991), Los dos Borges: vida, sueños, enigmas (1996) y Juan Rulfo (2004) Recibió en 2002 el Premio Nacional de Literatura de Chile.
• Su pensamiento: “La política era mi mujer legítima y la literatura, mi amante. La amante me rondaba por las noches, pidiéndome cuentas”.
• La envidia. Un día el mismo Pinochet le dijo : Señor Teitelboim, tengo algo que confesarle: "Le tengo mucha envidia. Cada vez que mi esposa lo escucha hablando por televisión dice que yo debería hablar así"
• Una verdad escondida. Estuvo casado en primeras nupcias con Raquel Weitzmann, junto con la cual crió como hijo al científico Claudio Bunster, quien al descubrir, en abril de 2005, que Volodia no era su padre biológico, adoptó el apellido de su verdadero progenitor. La primera reacción del científico fue de repudio e incluso le prohibió a Volodia toda relación con sus nietos (El Premio Nobel en Física N.Gell-Mann se ha referido a Claudio como uno de los cinco investigadores en el mundo más influyente en Teoría Cuántica de la Gravitación)

• Los años todo lo perdonan. Claudio Bunster visitó a Volodia en su lecho de muerte. Fue un encuentro inmenso. "Él me apretó la mano y fue un momento mágico de reencuentro", dijo Bunster.
• El segundo amor. Con Eliana Farías, su segunda esposa, tuvo una hija, Marina.
• La justicia "Me guío por principios milenarios, porque este anhelo de justicia, del derecho a vivir una vida humana, plena, eso se ha sentido siempre, a través de miles de años".

Un saludo
Santi

Excelente escrito de José Luis. Se dan la mano Cesar Vallejo-Pablo Neruda-Volodia Teitelboim-Pablo de Rokha. Alguien da más?
De Pablo conocemos casi todo, de Cesar mucho, de Rokha poco y de Volodia casi nada.
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Un día Rocka escribió


“El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro,
más bárbaro que el hipo de cien perros botados a morir”

Otro día Neruda cantó:

“Tendido en medio del camino
deben pisarme para andar.

Pasan por mí sus corazones
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmóvil entre
tu corazón y la eternidad.

Si me muriera de repente
no dejaría de cantar!”
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Cesar Vallejo reflexionó:

“Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar”
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De Volodia un pensamiento.
“ Los sueños hay que mantenerlos toda la vida”
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Un saludo
Santi

El reconocimiento transciende la comprensión. Todos los creadores extraen agua de su manantial interior, pero solo algunas poseen los ingredientes necesarios, o las recomendaciones externas, para atraer a sus contemporáneos. Los textos sobreviven a los autores y algunos son descubiertos después de su muerte, mientras otros siguen ignorados, siendo las penurias de sus vivencias objeto de reflexión y referencia para los futuros literatos.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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