Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

Ladrones de fuego

Réquiem por 3 millones de españoles...

Por: | 13 de enero de 2014

RAMÓN J. SENDER   (1901-1982)

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            El escritor aragonés Ramón J. Sender luchó activamente en la Guerra Civil. Por esos años murió su esposa. En 1938 se exilió a Francia. Un año después embarcaba para México. Allí vivió hasta 1942. Luego viajó a Estados Unidos, para instalarse allí definitivamente, donde impartió clases de literatura. Regresó a España, para pasar largas temporadas, en 1976.
     De su extensísima obra narrativa sobresalen dos de ellas. Réquiem por un campesino español, novela corta cercana al realismo crítico. Se tituló primeramente Mosén Millán (1953); en 1960 apareció bajo el título definitivo Réquiem por un campesino español, siendo considerada como una pequeña obra maestra. En la otra, Crónica del alba (autobiografía novelada), de los tres volúmenes que componen la serie, el primero, en el que se narra el mundo infantil del personaje José Garcés –coincide con el segundo nombre y segundo apellido del propio Sender– y su acceso a la experiencia, es el que reviste, a juicio de muchos, el mayor encanto e interés.
     Un par de años antes de la muerte de Sender le envié a su casa californiana unas preguntas barruntadas con pespuntes de plata virgen y cascotes de extrarradio. El escritor maño entró en ellas armado hasta los dientes.
    ¿Todo lo que es puede ser pensado?
    
 Sí, menos la nada. Pero la nada es sólo un “no ser”.
     ¿Cada palabra puede llegar a ser una obra poética?
    
 La emoción poética es inefable –inexpresable, lógicamente–, pero cada palabra puede contribuir a propiciarla.
      A propósito de palabras. ¿Alguna vez ha utilizado las palabras como si fueran suyas? ¿Acaso las palabras son de uno? ¿Son de uno cuando acierta en lo que dice? ¿No son de uno cuando no sabemos qué hacer con ellas?
    
 Todas son de todos, pero los escritores tratamos de establecer monopolios, sin conseguirlo sino a medias, con la indignación de los fabricantes de diccionarios.
    ¿Los únicos hombres admirables son aquellos que no han nacido ni nacerán nunca?
    
Admiramos mucho más y sin discusión a los que han muerto por el hecho de haber afrontado una experiencia incalificable. El nacer, en cambio, es calificable y comprensible.
     Si, como parece, el suicida es el más grande conocedor del misterio que habita en la frontera entre la vida y la muerte, ¿no es una lástima que no tenga tiempo para disfrutar de su conocimiento?
    
 El suicidio es una especie de doctorado nihilista. La negación es una apelación de la nada absoluta y el suicida un nadador (de la nada interior a la nada total) fracasado antes de arrojarse a las aguas (¿del Leteo?), porque, como usted dice, no puede gozar de esa nada en la que se doctora.
      ¿Conoce algo tan bello como el infinito? ¿Será bello, porque no lo conocemos?
    
  Es bello por la sugestión de totalidad, que es precisamente lo contrario de la nada. La sugestiva y brillante e intrigante belleza de lo infinito nos impide suicidarnos.
                                                                ***  
       Dándose en el cielo los mejores destellos de un día, cifrado como el 16 de enero de 1982, Ramón José Sender Garcés entraba en la mayor oscuridad existente. Desde ese momento, la muerte empezó a tomar la forma de la alcoba que lo contenía.

       N.- Mientras el Réquiem por un campesino español correspondía a una época franquista (dictadura de derechas, mostrenca, censurante, rancia y represiva), el Réquiem por los 3 millones de españoles que viven hoy (2014) por debajo del umbral de la pobreza, corresponde a una derecha neoliberal (cubil de corruptos-amparo de defraudarores fiscales-protectora de Bancos-congeladora de salarios a la clase trabajadora-negadora de la libertad de las mujeres, entre otras iniquidades de destrucción masiva arrojadas sobre el estado del bienestar social... Todo ello con la complicidad de la fiel infantería mediática, comandada por palmeros profesionales del halago y la mentira).                          

                 [siguiente personaje Vicente Rojo: 20-1-2014]

Juan Sebastián Bach enseña a morir

Por: | 06 de enero de 2014

ISABELLE FAUST

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    Los próximos días 9 y 10 de enero, la violinista alemana Isabelle Faust ofrecerá en la Sociedad Filarmónica de Bilbao dos conciertos. Se trata de las sonatas y partitas para violín solo, de Juan Sebastián Bach (a quien el compositor Claude Debussy llamaba "el buen dios de la música").
    La presentación de Isabelle Faust viene dada en dos facetas. Un breve currículo y una breve entrevista. Por el primero: Isabelle Faust fundó un cuarteto de cuerda con apenas once años. Tras sus tempranas experiencias dentro de la música de cámara comprendió que la interpretación es un proceso de dar y recibir, en el que escuchar es tan importante como expresar tu propia personalidad.
     En 2003 lanzó su primera grabación de una obra romántica para orquesta, como es el Concierto para violín de Dvorák. Después de interpretarlo con 15 años en concierto, junto a Yehudi Menuhin, la obra se ha convertido en pieza capital de su repertorio.
     Su arte y maestría han sido apreciados por gran número de orquestas y directores en los últimos años, tales como Claudio Abbado, Giovanni Antonini, Jirí Belohlávek, Daniel Harding, Heinz Holliger, entre otros.
    En 2011 grabó en la Sociedad Filarmónica de Bilbao el Concierto para violín de Brahms con la Mahler Chamber Orchestra y Daniel Harding, como director, con lo que consiguió el Diapason d’Or. 
    La entrevista: ¿Esta música pura, requiere suma concentración en el intérprete y máxima atención en el escuchante? 
    
Sí, por supuesto que requiere mucha atención. Es una música muy compleja y polifónica. La fuga en do mayor de Bach, por ejemplo, es la fuga más larga que compuso Bach y se precisa mucha atención para seguir todas las distintas voces hasta el final. A pesar  de tal concentración se crea un gran placer emocional y éste es el verdadero milagro de esta música.
     Aparte de ayudarnos a vivir, ¿la música de JS Bach puede enseñarnos a morir? ¿JS Bach nos puede quitar miedos?
    
Esta música sirve para mí como consolación en cualquier circunstancia de la vida. Es música que nos cultiva profundamente en este mundo pero a la vez nos enseña otro universo.          
    
¿Puede ser válida la definición dada por algunos expertos, al calificar a los grandes intérpretes como dobles domadores:el de las notas del pentagrama y el del instrumento que las ejecuta?
    
Por supuesto, todos los músicos deben buscar un perfecto control sobre su instrumento para interpretar de la mejor forma posible una pieza. Entender la partitura y desarrollar una buena técnica con el instrumento deben estar íntimamente ligados. El control sobre tu instrumento únicamente tiene sentido si sabes cuál es tu meta a nivel musical.
    ¿La música es relación y concordancia por encima de todo?
   
 Siento discrepar. La armonía no se entendería si no hubiera disonancia alguna.
    ¿Estará de acuerdo con Ludwig Wittgenstein cuando decía que la música de JS Bach está más cerca del lenguaje, que la música de Haydn y Mozart?
    La música de Bach y en general toda la música barroca es sin duda alguna música retórica diferente a la música posterior de Brahms o Mahler. Cuando estudias el estilo barroco  te enfrentas a reglas retóricas y a pensamientos filosóficos de la época. Esto y mucho más está reflejado en la música barroca y, en particular, en la música de Bach.

    N.- Lo que Isabelle Faust llama música retórica de Juan Sebastián Bach, es aquella que la Humanidad ha estado esperando miles de años. Esa música órfica-áurea e interestelar de JS Bach no se puede explicar con las pobres palabras de siempre, que pueden servir para narrar hechos heroicos o raptos de infinita alegría e incluso los arrebatados impulsos del frenesí carnal, mas será imposible describir el caudal que atesora el arte musical del cantor de Santo Tomás. Su música pasa por ser el verdadero lenguaje universal, y se constituye, por derecho propio, en Patrimonio de la Humanidad. Este juglar de Dios y los seres humanos, es el más grande hacedor de música, desde aquel coro griego del Orestes de Eurípides hasta nuestros días. 
    

       * En la imagen Isabelle Faust con un Stradivarius "bella durmiente" de 1704

                              [siguiente personaje Ramón J. Sender: 13-1-2014]

 

Teatro... Nô

Por: | 30 de diciembre de 2013

JULIÁN HERRERO (1949)

    Julián practicando el Nô-1

     Doctor por la Universidad del País Vasco y licenciado en dirección escénica por la ESAD de Murcia, Julián Herrero ha dirigido treinta espectáculos teatrales. Mas su pasión estética y vital se centran en el teatro oriental; razón por la que ha estudiado y habitado en Bali y en Japón. También ha participado en tres ediciones de la International School of Theatre Anthropology. Para este espacio ha consentido ofrecernos un resumen de las 488 páginas de su tesis doctoral, presentada en enero de 2013, bajo el título La composición escénica en el teatro Nô. [Sería deseable, en este caso, comprobar que los fragmentos puedan llegar a ser los testimonios nupciales de la idea].  
    
  Si hay una forma artística que cumpla la función de hacernos ver más allá y de ampliar nuestros límites habituales de consciencia, esa es el teatro Nô, y lo realiza de forma tangible, real e inmediata a la vez que evanescente e irrepetible. Hace más de seiscientos años que Zeami Motokiyo (1363-1443) consolidó el Nô y creó toda una poética de este arte, mediante la escritura de dieciséis tratados, donde asentó sus bases estéticas y técnicas. El Nô es un arte escénico en el que se combinan el texto, la actuación, la danza, el recitado, el canto y la música instrumental, de una manera tan interrelacionada que ninguno de ellos prevalece sobre los demás, y el conjunto produce una profunda experiencia estética.
     El Nô ha sido descrito como el arte de crear ma, que literalmente significa "entre", el intervalo que nos permite discernir entre dos fenómenos. Y es que el Nô se basa en la sugerencia más que en la muestra, como las pinturas a la tinta, sumi-e, donde lo interesante está en la proporción equilibrada entre lo visible y lo oculto. Por eso, en el Nô también se cumple el lema de Mies van der Rohe de "menos es más". El ma o intervalo implica también un tránsito, un viaje, y la mayor parte del repertorio del Nô consiste en historias que suceden entre este mundo y el de los espíritus. Básicamente, las obras del Nô consisten en la llegada de un espíritu atormentado (el shite) bajo la apariencia de una persona real, quien se encuentra con un sacerdote (el waki) en un lugar concreto como pueden ser un templo o un camino. Forzado por las plegarias del waki, el shite revelará su auténtica naturaleza y volverá al más allá, liberado de sus sufrimientos. Finalmente, el waki se retirará dudando de si lo que ha vivido es real o ha sido un sueño.

                                                         INTERMEZZO

     Las palabras y los movimientos rezuman una poesía altamente estilizada según un concepto técnico y compositivo, el jo-ha-kyû. Este concepto rige todo en el Nô, desde el propio espacio escénico, hasta los movimientos del actor. Cada acción del Nô, sea física o musical, se denomina kata, como en las artes marciales. Las katas están integradas en una coreografía específica para cada obra, y el actor las aprende desde su niñez, imitando a su maestro. Existen pocas katas que guarden analogía con la realidad, y la mayoría tienden a indicar una acción; así la kata llamada suri-ashi indica "andando" y se traduce en la peculiar forma de deslizar los pies que utilizan todos los actores del Nô; la kata llamada ogi somuke indica "mirando afuera", pero puede ser que el personaje mira a la luna o a una montaña. Además pueden condensar o extender el espacio y el tiempo como en el llamado michiyuki, "canción del viaje"; un largo viaje simbolizado mediante una breve trayectoria del actor en el escenario. Las katas sirven para intensificar la emoción sentida a través de la poesía. La misma kata usada en diferentes contextos puede comunicar ideas, imágenes y emociones completamente diferentes, dependiendo de la interrelación entre el actor, las palabras y la música. 
    
Es notoria la fuerte presencia escénica del actor del Nô, aún en los momentos de inmovilidad, y aunque su cuerpo esté cubierto por la máscara y el gran kimono que le llega hasta los pies.
   
La imagen de un actor en escena es como una sucesión de estatuas en movimiento. Mediante el Nô, Zeami exploró un arte que fuera un medio de unir los corazones de los artistas y del público, dándoles paz y promoviendo una larga vida.

    * En la borrosa imagen, Julián Herrero con una máscara del teatro Nô, durante una sesión de ensayo en un escenario londinense

                            [siguiente personaje Isabelle Faust: 6-1-2014]

 

Samuel Beckett en el vertedero

Por: | 23 de diciembre de 2013

SAMUEL BECKETT (1906-1989)

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    Durante mi estancia en Londres en el verano de 1980, unos amigos británicos me indicaron la posibilidad de entrevistar a dos hombres de la escena, como eran el autor teatral Samuel Beckett y el mimo francés Marcel Marceau. Se sabía que andaban por aquellos días en la ciudad de la niebla. Tuve suerte a medias. Encontré al mimo francés, y lo entrevisté, pero me fue imposible dar con el escritor irlandés. Solo queda como testimonio el intento de buscarlo. En caso de haberlo encontrado, mi actitud preguntadora no hubiera diferido de la de Beckett en su conversación con Georges Duthuit, publicada más tarde, sobre dos pintores abstractos (Pierre Tal Coat y Bran van Velde) y un surrealista (André Masson). Las preguntas de Beckett son arrugadas y secas como las hojas de otoño en Versailles (toda pregunta nace con vocación de alejarse de los convencionalismos).
      A falta del deseado encuentro con el minimalista y nihilista escritor, hablaré sobre él, o lo intentaré, empezando por significar su desarraigo por todo y por todos. Vivía dentro de un atrabiliario y extraño mundo de ficción...
    ...trató de ignorar lo cercano y lo visible. Para él, la absurdidad de la nada era más real que la Nada misma. Por eso caminaba como ave nocturna hacia un lugar llamado –¿cómo se llamaba?–, cuya mayor identificación se cernía en los contenedores de basura, sean de ciudades como Dublín, Londres o París. En esos vertederos se escuchaban parlamentos residuales de comida inacabada, cascos de botellas de vómitos horizontales, hilachas filiformes de verduras, muñecas sin brazos tatuados, pan mordisqueado, entre otras minucias. Esos detritus esperan a Godot, cuando las luces de neón llevan varias horas despiertas. Y excepcionalmente Godot llega todos los días, conduciendo el camión de la basura, a través del oscuro sucesivo, pese al pronóstico dudoso del propio Beckett...
    ...la trilogía novelística, Molloy, Malone muere y El Innombrable, procede de la gestación de unas palabras confesionales suyas: “Todo empezó cuando tomé conciencia de mi propia estupidez”. De esa manera, el irlandés escribe de acuerdo con lo que sentía. Nada del exterior le interesaba, salvo lo que pudiera hociquear en el hondón de su inteligente estupidez...
    ...este autor, a quien concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1969, veía en su imaginación a medio mundo saliendo llorando de sus casas, de los cafés, de las escenas de teatro, de la vida misma...
    ...las palabras no existen para él, fuera de las convenciones. Las palabras son clavos herrumbrosos donde se cuelgan las ideas. Lo ha dicho este deconstructivista o simplemente destructor del lenguaje: “La expresión de que no hay nada que expresar, nada con qué expresarlo, nada desde donde expresarlo, no poder expresarlo, no querer expresarlo, junto con la obligación de expresarlo” (salen llorando las palabras)..
     Respecto a su poesía, la mayor parte de sus poemas son como voces entre paréntesis de acotaciones de teatro. El lector espera más de esa poesía. El lector lee con atención, pero nada le sorprende y emociona. El lector puso los ojos en ella y no se enteró de nada, e incluso se llevará alguna sorpresa cuando en más de un verso faltan palabras: U a jo n qu a rr st a yr s el u a o     . Es posible que las ratas del vertedero se hayan comido varias letras y hasta alguna palabra entera. Porque los personajes suyos, Vladimir, Pozzo o Estargón, pueden ser cualquier cosa, menos ladrones. Ellos apenas hablan (sin parar), pero no roban.
     Aquí termina el relato de lo que pudo haber sido y no fue (debería salir llorando)...

                            [siguiente personaje Julián Herrero: 30-12-2013]

Al amor de Venezia

Por: | 16 de diciembre de 2013

TERESA MERINO GUEREÑU

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      Está a punto de publicarse un libro de poemas de Teresa Merino Guereñu. Lleva por título El corazón del centinela (Editorial El Gallo de Oro). Teresa escribe poesía desde los once años. Y es en este momento cuando viene a la memoria la madre de Rudyard Kipling: “Hijo mío, en poesía no hay madres que valgan”. Comprendo. Debo limitarme a hacer preguntas a  la poeta. Vamos allá:   
    ¿Al poema le sobra lo que conocemos y le falta lo que desconocemos?
    
El poema media entre lo que conocemos y lo que desconocemos; lo conocido, la experiencia sensible, abre la puerta a lo desconocido, y nos permite admirar, con devoción, el tesoro que allá despliega las alas y resplandece. Pero eso sólo ocurre en contadas y afortunadas ocasiones. El mundo entero se nos ofrece como posibles llaves, y hay que estar siempre atento.
    ¿Es exagerado llamar al poeta mago de la inseguridad?
    
Como el albatros de Baudelaire, puede que, a primera vista, el poeta aparezca ante el mundo (y ante sí mismo) inseguro, incluso estéril, pero en el momento en el que abre esa puerta de la que hablábamos en la pregunta anterior, aunque no haya de cruzarla nunca, sólo con permanecer en el umbral y asomarse, se sentirá invencible, audaz y victorioso. Independientemente de cómo continúe viéndole el mundo.
    ¿Qué diferencias encuentras entre poesía y prosa, y cuáles entre poesía y música?
    
Tensando un poco los paralelismos, se podría decir que tal vez haya más parecido entre poesía y música que entre poesía y prosa. El vínculo entre las dos últimas es evidente: la palabra. Pero entre las dos primeras existen dos sutiles coincidencias: el ritmo y lo esencial. La música persigue la esencia mediante el ritmo y la abstracción. La poesía, en cambio, toma el ritmo para embellecerse, pero se acerca a la esencia mediante la inteligencia (la mente aguda y el corazón inflamado, indisolublemente unidos), que toma la forma de la palabra. Por eso llega mucho más lejos.
    ¿Detrás de las metáforas hay algo más que una sustitución ornamental de la realidad?
    
Detrás de las malas metáforas, sólo hay esa mera sustitución. Pero detrás de las buenas, de las insustituibles, sin las cuales el poema no sería el mismo, se encuentran las armas y el poder del poeta grande.
    ¿Qué quería significar la poeta Alejandra Pizarnik al asegurar que todo lo que se puede decir es mentira?
    
Tal vez que todo lo que se expresa mediante la palabra pertenece a la ensoñación, sin ligadura con la realidad. Pero creo, más bien, que la poesía es el único arte que consigue rozar, aunque nunca abarcar ni dominar, esa verdad inalcanzable que el hombre busca, debatiéndose, durante toda su vida, o durante toda una civilización. Y sólo muy pocos poetas, elegidos, tienen el privilegio de intuirla mejor y apuntar hacia ella, en ráfagas de lucidez. Y esas ráfagas son aún más fugaces e inaprehensibles para el lector. Así, la fugacidad se va multiplicando, hasta llegar a la aseveración de Alejandra Pizarnik. Tal aseveración sería, por tanto, el resultado de un proceso, y no una verdad instantánea.
    ¿Los poemas están de camino, rumbo hacia algo?
    
Los poemas son siempre el final de una etapa en el viaje que supone la búsqueda consustancial al hombre. Lo que ocurre es que, aunque se vislumbre, nunca se consigue dar sentido completo al logro alcanzado. El tesoro es la búsqueda en sí misma. Hay que conformarse con eso, debido a nuestra incompletud.
    ¿Te pones en diferente disposición cuando escribes en francés a cuando escribes en español?
    
Totalmente. Para mí, el francés es más sensitivo y hedonista. El castellano me resulta más austero y, paradójicamente, he de usar una palabra francesa, “perçant”.
    ¿Hay buenas palabras y malas palabras? ¿Algunas palabras son más poéticas que otras?
    Personalmente, no creo en la belleza construida con palabras menos bellas. La belleza necesita de palabras bellas como raíz. De ellas irán floreciendo (con fortuna) la inteligencia, la sensibilidad, el llegar un poco más allá.

    * Por razones de espacio, la entrevista ha sido reducida.

    ** En la imagen, la autora con su hija Venezia, destinataria del libro: "A mi hija Venezia, que redimió mi corazón cuando casi estaba perdido y lo inundó de luz pura y calor hondo, consiguiendo que el Universo entero reverbere, sereno, a su imagen" (firmó la fotografía la escultora Mariemi Otaola).

                                 [siguiente personaje Samuel Beckett: 23-12-2013]

 

 

Sobre "Rayuela"...más una carta

Por: | 09 de diciembre de 2013

JULIO CORTÁZAR (1914-1984)

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    Mucho se ha escrito sobre los 50 años de vida de la novela de Julio Cortázar, Rayuela, publicada en 1963 . Se añaden aquí nuevos comentarios, formulados, totum revolutum, desde ambos lados del Atlántico:
     *No pocos lectores vieron en Rayuela una clave política incontrovertible. Por un lado el exilio y por otro lado el desarraigo. Es un viaje sentimental a través de la lucidez y el desorden. También puede tomarse como la declaración de independencia de la literatura latinoamericana.
    *Gentes que en el año de la publicación de Rayuela tenían veinte años, se identificaban con el texto; ahora, con 70 años, algunos son sus mayores detractores. Se comprende. Antes la mayoría de ellos eran pobres y desconocidos, y ahora algunos de ellos han mejorado de posición e incluso han adquirido cierta fama en la parcela de la cultura.
     *No pocas mujeres, lectoras de Rayuela, se identificaban con la Maga, les hubiera gustado ser la Maga misma.
    *A algunos jóvenes aspirantes a escritores lo que escribían los consagrados en España nos apestaba y repateaba. Rayuela fue para nosotros como un viento fresco en el tecleo de las máquinas de escribir.
    *Se le reprocha a Rayuela su servilismo ante los últimos estertores de la capital francesa, resistiéndose a dejar de ser el centro cultural del mundo.
    *Obra fragmentaria, indefinida, tanteadora, experimentalista, novela urbana por excelencia, en su mayor parte deslumbradora y, en alguna medida, decepcionante.
     *Julio Cortázar, excelente cuentista, publicó una pésima novela al estilo tradicional, Los premios, por lo que probó escribir una contranovela, y la llamó Rayuela. Le salió una vuelta al mundo de la literatura en 155 capítulos o fragmentos.
     *Ya sé que hay quienes nunca perdonaron el éxito fulgurante de Rayuela. Sólo diré que no quiero volver a leer la novela por temor a que me decepcione. Lo cual podía traducirse como un lastimoso modo de ocultar el miedo a envejecer. C’est la vie!
    *En determinados aspectos, Rayuela se inspira en las máquinas “célibes” de Marcel Duchamp y Raymond Roussell.

     El uno de junio de 1970 escribí un texto sobre la pintora Marta Cárdenas, con motivo de su exposición en la bilbaína galería Grises. En el texto introduje un pasaje de Rayuela. Nueve días después recibí la siguiente carta del escritor argentino, afincado en Francia: 

    Saignon, 10 de junio de 1970

    Querido José Luis:
    Gracias por todos los envíos, y ahora en especial por éste que me trae su carta, la de Marta gran cronopia, y la sorpresa de una “morelliana” dentro de un texto suyo.
    Qué lástima que Bilbao ande tan lejos de este pueblito mío, porque nada me hubiera gustado más que darme un salto para ver los cuadros de Marta, ponerle alguno cabeza abajo o boca arriba, y charlar con usted, con ella, y con todos los cronopios que indudablemente pululan en la galería y sus alrededores. No puede ser, pero que estas líneas (escritas heroicamente con una máquina eléctrica que se me dispara por todos lados y de cuando en cuando suelta una chispa verde por el lado de la “j”) les lleven todo mi afecto y mis mejores deseos.
Muchos abrazos colectivos e individuales,
    Julio    (a mano en letra sepia)
    Julio Cortázar    (a máquina)

            [siguiente personaje Teresa Merino Guereñu: 16-12-2013]

 

Terenci Moix: Edipo rey dormido

Por: | 02 de diciembre de 2013

TERENCI MOIX   (1942-2003)

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     Por más que lo intenté unas cuantas veces, Terenci Moix nunca llegó a contestar por escrito a mis preguntas en torno al hecho literario y cercanías. Pero como las aguas del tiempo tienen sus exósmosis de ida y vuelta, un día surgió la ocasión de entrevistarle en un mano a mano personal. Fue a raíz de la presentación en Bilbao de su libro Mujercísimas. Reconozco que jugué con ventaja. Mientras yo iba armado estéticamente hasta los dientes –utilizando las mismas preguntas de mis envíos anteriores–, el escritor catalán improvisaba en tanto hablaba.

     ¿Cómo calificarías la belleza?    
    
 Nuestra apreciación de la belleza existe a partir del momento que nosotros decimos que esto es bello, feo, cursi u horrible.
     ¿Amada derrota, odiosa victoria? 
    
 Jamás debiera existir un vencedor, porque jamás debiera existir una contienda. Pero, al mismo tiempo, sin contienda tampoco se explicaría la historia del arte. Creo que el arte es una contienda continua, porque la victoria nunca existe en arte; siempre hay una proyección...; perdón, un antojo posterior, un deseo posterior.
      ¿Por qué el público corriente y moliente no quiere comprender que se le quiere mostrar algo diferente de lo que busca?
    
   A veces no pensamos que al público no se le puede exigir que tenga la altura de los dioses. La gran obra de arte se anticipa a su tiempo.
     ¿De nostalgias infinitas ascienden hechos finitos?
    
 Yo siempre he tenido nostalgia infinita por cosas que no he vivido. Por ejemplo, períodos históricos que no he vivido me producen una inmensa nostalgia; son espacios finitos de la realidad que a mí no me han llegado y por los cuales siento una especial nostalgia. Siento nostalgia del Imperio Romano. Veo unas ruinas y pienso en aquello que fue; siento una nostalgia extraña por una cosa que ya está terminada.
     ¿En todo arte malo, indefectiblemente se dan cita las más buenas intenciones?
    
 Siempre. Y además yo creo, incluso, que el arte malo nace de buenas intenciones, y el gran arte nace de intenciones a menudo abyectas. Imagínate la poesía de Rimbaud, que nos deslumbra y nos seduce, no nace de las buenas intenciones que podía tener un escritor familiar, en su casa rodeado de niños...
     ¿El amor es un dios que sueña en los espejos?
    
 Esta pregunta es casi de Jean Cocteau. Acuérdate del juego de espejos de Cocteau. El amor es juego de espejos, y no es ni siquiera un dios. Es un sueño de espejos donde proyectamos nuestra imagen. Por mucho que esperemos más de lo que somos, tenemos que asumir lo que el espejo nos devuelve. Si el amor fuera un dios, sus acciones serían imperdonables.
     ¿Solo se es fecundo al precio de ser rico en antítesis?
    
  La fecundidad es un don, del mismo modo que puede ser un don la paciencia. La fecundidad sólo se explica en sí misma; es un fenómeno muy extraño. Yo diría que la fecundidad es un acto histérico. Yo soy muy fecundo, y digo que la fecundidad es una enfermedad.
       

     Diez años después de nuestro encuentro, dieron la noticia de la muerte de Terenci Moix. Según dijeron quienes lo vieron muerto, sombra peregrina, parecía un enfelizado niño dormido. Su imagen rendía culto a la ráfaga fulgurante vertida en Edipo rey: “No proclamemos dichoso a ningún hombre antes de su muerte”. 

    * En la imagen, Terenci Moix en Egipto

            [siguiente personaje Julio Cortázar, sobre Rayuela: 9-12-2013]

Mikel Laboa = Bob Dylan vasco

Por: | 25 de noviembre de 2013

MIKEL LABOA (1934-2008) 

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       El próximo domingo, uno de diciembre, se cumplirán  cinco años de la muerte del cantautor Mikel Laboa. En un par de ocasiones crucé con el bardo guipuzcoano breves palabras sobre las verdes canciones de los nidos. El eco de aquellas palabras convocan al recuerdo de su memoria. Lo hago por medio de quienes lo conocieron con la profundidad debida. Escuchémosles:  
    * Mikel, non zaude? ¿Dónde estás Mikel? "¿Dónde estás?", era la primera pregunta de Mikel Laboa cuando recibía mis llamadas.  Para Mikel el lugar en el que alguien vive, trabaja, pasa sus días...conformaba la manera de sentir y de pensar. Mikel era un vasco aunque antitético en sus formas, muy típico, muy nuestro. Tan querido como un pájaro que volaba y se adentraba en nuestros corazones. Un artista sensible que más allá de las palabras removía nuestras entrañas. Para nosotros, Mikel seguirá siendo pájaro y... ¿quién puede saber la vida de un pájaro? ¿Dónde estará Mikel? ¿En qué sitio misterioso se encontrará?  Muy adentro y muy arriba. En la hondura de nuestro corazón y en la anchura del firmamento [Gontzal Mendibil, cantautor en lengua vasca]
    * Mikel Laboa aspiró la voz de los perdedores y de los indómitos y la convirtió en canto amoroso de ruiseñores, en  canto mágico de los mirlos y en canto doliente de los petirrojos [Juan Kruz Igerabide, poeta en lengua vasca], .
    * Mikel y yo hablábamos siempre de cosas mínimas: de grillos, de ranas, del latido de un pájaro entre las manos. Otras veces hablábamos sobre la niebla o sobre los colores del Baztan en primavera y en otoño. Una vez me dijo: El sonido más bello del mundo es el de un arroyo, no hay nada más bonito que poder escuchar desde la cama su melodía. Nadie se acercará nunca como él a nuestro inconsciente colectivo. En broma le decía que era el Bob Dylan vasco y él, siguiendo la broma, imitaba su forma de cantar. Mikel se ha convertido en la parte más bella de nuestro paisaje, en ese pequeño riachuelo desde donde se escucha la voz más íntima y verdadera de nuestro pueblo [Beñat Arginzoniz, poeta en lengua española]
    * Itsasgizon bakartia gerraontzi batean  Navegante solitario en un buque de guerra [José Luis Zumeta, pintor, autor de las portadas de los discos de Mikel Laboa]
    * La noble voz de Mikel Laboa se desliza por los recovecos de la modernidad y lleva a sus tabernas y plazas ecos nacidos en torrentes ocultos. Vuelve y vuelve su música, y nos envuelve un aire tibio que proviene de ventas perdidas por mundos que nunca estuvieron  en los mapas [Anjel Lertxundi, escritor en lengua vasca].
    * ...cuando se ponía a cantar, sin que se supiera de dónde surgía aquella voz, todo llegaba hasta el extremo, parecía que el hilo de plata de su voz se iba a romper en cualquier momento y que el juguete de aquel niño asustado de un Lekeitio remoto que cantaba ante nosotros quedaría hecho añicos. Mikel estaba ahí mismo, en el escenario, pero su limpia voz nos llegaba de lejos: era inquietante. Luego, entregados, sentíamos que estábamos ante lo irrepetible, dentro del registro de un autor empeñado en buscar la transparencia, en un terreno en el que se juntaban el mundo del pasado, de la palabra exacta, con música del presente, sin palabras dichas. Porque la música de Mikel viene de dentro, del surco profundo que él trabajó y nunca abandonó, lleno de intuición. Pero ese surco no era solamente creado por la intuición sino trabajado con detalle, sin olvidar las influencias de su entorno y de su tiempo... [extracto de un texto más completo] [Ruper Ordorika, cantautor en lengua vasca]. 

                                [siguiente personaje Terenci Moix: 2-12-2013] 

 

Albert Camus, el hombre íntegro

Por: | 18 de noviembre de 2013

ALBERT CAMUS   (1913-1960)

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        Cien años hubiera cumplido este 2013 Albert Camus. Quiero testimoniar aquí mi recuerdo agradecido a su figura, por aquella luz recibida a través de la lectura de sus Carnets, editados el primero en 1963 y el segundo en 1966 por la Editorial Losada, de Buenos Aires. El primero de los tomos corresponde a notas escritas de mayo de 1935 a septiembre de 1937, y el segundo sobre notas escritas entre enero de 1942 y marzo de 1951. Aquella doble iluminación avivó mi vocación de aprendiz de escritor...
         En esos Carnets percibimos al escritor lleno de ideas. Todo lo anotaba Camus; lo mismo la frase de un filósofo, como la de un político, o la de cualquiera de sus amigos o cuanto oye en los lugares más insospechados. Escribía para la posteridad y para él mismo de muchos temas, cuya variedad abarcaba cine-arte-literatura-teología-política-filosofía, siempre pendiente de la Belleza y su punto de partida. Es su mirada reflexiva la que engrandece los temas.
         En buena parte de estas notas se atisba una constante creación futura, puesto que aparecen en ellas fragmentos de sus obras literarias. Obras destinadas a perpetuarse como gloria de las letras francesas: El extranjero, El mito de Sísifo, La peste, Calígula...
           En sus Carnets prevalece una idea sustancial, respecto al arte de escribir: el fin de toda obra de creación consiste en dar forma a lo que no la tiene. Por eso, estas notas –escritas en los momentos que llegan a su mente–, se convierten en un deseo por dar paso a cuanto  bulle en su interior. Lo dejó expresado en esos momentos de fulgor: “escribir como venga, escribirlo todo”. Camus siente la imperiosa necesidad de escribir todo aquello que piensa. El resultado es amplio y disperso, y, a la vez, riquísimo de ideas e intuiciones esplendentes.
           Los mitos griegos son el espejo donde se mira el autor de los Carnets. Mas no se olvida de poner su atención en la Biblia, o en André Gide, pasando antes por Platón, Montaigne, Hegel, Kierkegaard, Nietzsche, y otros. Toda esa suma de conocimiento le sirve como recurso dialéctico, ya sea para admirarlos o para refutarlos.
          Albert Camus nació en Mondovi (Argelia) en 1913 y murió en un accidente automovilístico en 1960. Le concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1957. En muchos sectores de la sociedad de su tiempo se vivía con expectación las ideas nuevas que podía aportar Camus; tanto por los políticos, como  por los hombres de la Iglesia, los literatos, la gente de la calle o los estudiantes, porque era un hombre lúcido, honesto, íntegro y rebelde que defendía al Hombre, sin dejar de preguntarse, una y otra vez, "¿Qué es un hombre rebelde?”, al tiempo de dar respuesta inmediata, taxativa, determinante: "El hombre que dice no”.
          Sobre la expectación fabricada en torno a su persona, Camus expresó lo siguiente: “La seguridad de que se tiene algo que decir y, sobre todo, de que se puede decir algo –la seguridad de que cuanto uno siente y cuanto es, vale como ejemplo–, la seguridad de ser irreemplazable y de no ser cobarde. Todo eso es lo que pienso y empiezo a pensar en el momento en que ya no escribiré más”.
          Su integridad moral le llevó a decir que no podía vivir fuera de la belleza, aunque reconociera que eso era justamente lo que le volvía débil ante ciertos seres.
          Este extranjero de sí mismo, se mantuvo fiel al apotegma de Newton: “Mi amigo es Platón, pero soy más amigo de la verdad”. No puedo acabar sin dejar grabado sobre la piedra del tiempo que nos mira una de sus ideas más rotundas y controvertidas: “Todo individuo tiene el derecho de elevarse por encima de la colectividad, para poder construir su propia libertad”.

                                    [siguiente personaje Mikel Laboa: 25-11-2013]

Análisis despiadados de Francis Bacon

Por: | 11 de noviembre de 2013

FRANCIS BACON   (1909-1992)

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        En el verano de 1964 empecé a escribir mentalmente una carta al pintor irlandés Francis Bacon. Lo hice al ver por primera vez cuadros suyos en la galería Marlborough de Londres. Me impresionaron sus obras. Emanaba un lenguaje distinto a lo visto por mí hasta entonces. Sobre espacios dislocados, de inestables perspectivas, surgían cuerpos estirados y contraídos, en una especie de lucha permanente entre ellos. Eran análisis despiadados –hasta la atrocidad–, de la condición humana, en una tensión constante entre los objetos y sujetos representados. Las figuras descoyuntadas y sus alaridos feroces parecían momias envueltas sobre su propia piel desnuda-ácida-macerada-agónica. La profundidad de la pintura de Bacon debió nacer en el momento en que el espectáculo del arte dirigió lentamente su sombra hacia el hombre y comenzó a mirarle...
    
 Pasados los años fui añadiendo palabras a la carta iniciada. Decía: la plasmación de sus bocas aulladoras, salvajemente acuchilladas de luz y truculencia, correspondían a cuerpos retorcidos –como si fueran recogiéndose hacia sí mismos–, en una suerte de restos orgánicos informes. Los cuerpos, casi sin modelar, posan tumbados en divanes secos, severos, ubicados en habitáculos siniestros, sórdidos, de profundidad magra, mas sin dejar de producir lo que podía denominarse la belleza sombría del caos. Allí todo se presenta de manera inestable –como está dicho– y vertiginosa, donde se entreveran sangre, sexo y violencia carnívora en un continuo rompimiento de la imagen. La violencia imperante de las figuras se inserta en el armazón fríamente geométrico del espacio. Pintura orgiástica y orgánica como la cópula, con bocanadas de sadomasoquismo.   
    
 Continuaba la carta. Sobre ese cúmulo de formas va implícito el universo del color. En cuanto al hecho de buscar la semejanza orgánica de los retratos, el movimiento de un contorno a otro le lleva, me parece a mí, a no distinguir bien dónde se han puesto los ojos, las manos y la boca –en las obras de cuerpo entero tampoco es posible distinguir dónde van los brazos, las piernas, el torso–, lo que viene a ser una manera de producir semejanza con medios no semejantes. Resuelvo en que la mano del verdadero creador siempre se rebela ante lo que va dictando el ojo. En eso consiste la libertad del pintor.  
     Frente a las pesadillas y el horror, envueltas en formas y colores estridentes, surgen pinceladas que resultan como los zarpazos de un refinado salvaje. Por más que esas pinceladas busquen aplastar las formas, quizá en ese aplastamiento se producen los trazos más felices de todo su arte. Lo compulsivo ha sido domado por la tremulante magia de la factura.
     Francis Bacon murió el 28 de abril de 1992. Mi admiración por su arte sigue vivo. Los estudiosos de arte le han atribuido influencias de artistas tales como Miguel Ángel, Grünewald, Velázquez, Rembrandt, Goya, Ingres, Van Gogh, Munch, Soutine y Picasso, además de las innovaciones de las fotografías de Eadwead Muybridge, con sus figuras en movimiento, tuvieron un efecto capital en su obra. Sus méritos artísticos le sitúan al lado de los grandes artistas del siglo XX, y eso que hasta no hace mucho a la sociedad bienpensante le asustaba que alguien expresara tan descarnadamente la angustia de nuestro tiempo, mediante la moral deconstruida. Sus cuadros no eran meros juegos para divertir a las masas. Antes al contrario, se trataba de declarar por medios pictóricos las atrocidades inherentes en eso que hemos dado en llamar la condición humana.
     Aquí termina la historia de esta carta. El arte de Francis Bacon continúa sobrecogiéndonos.

                                    [siguiente personaje Albert Camus: 18-11-2013]

El País

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