Pilar Bonet

Abjazia, dominó y democracia

Por: | 24 de octubre de 2011

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Fotos: Otto Lacoba.

El octavo campeonato mundial de dominó acaba de celebrarse en Abjazia, uno de los dos territorios (el otro es Osetia del Sur) que se autoproclamó independiente de Georgia. El evento no es baladí, porque gracias a ese campeonato (del 17 al 21 de octubre) varios centenares de personas (oficialmente 312 participantes de 25 países) han podido tener conocimiento directo de un entorno privilegiado por la naturaleza a las orillas del mar Negro. Abjazia ha sido reconocido por Rusia, que la protege militarmente, y unos pocos Estados más, entre ellos Nicaragua y Venezuela.

La oportunidad de ser anfitriones del campeonato es para los abjazos un paso hacia la identificación de su país como sujeto internacional. Georgia lo ha visto como un asunto político y, según el presidente de la Federación de Dominó de Abjazia, Artur Gabunia, Tbilisi ha hecho esfuerzos para impedir que se celebrara la competición y para disuadir la participación de algunos equipos, sobre todo de los vecinos armenios y azerbaiyanos. Para ser reconocida como miembro de la comunidad internacional, Abjazia tiene un arduo camino por recorrer. También tiene muchos problemas enquistados a resultas de la guerra que comenzó en 1992 sobre el telón de fondo de la desintegración de la URSS. La incursión armada de los georgianos acabó en 1993 con la derrota y expulsión de la población de esa nacionalidad que constituía la mayoría en Abjazia.

Con reconocimiento internacional o sin él, los abjazos afirman hoy orgullosos que su nivel de democracia interna supera al de Rusia y también a la misma Georgia. Hasta los intelectuales más críticos del territorio independentista (que los hay y bien formados) están de acuerdo en que esa democracia es su más preciado activo político. En este territorio donde los griegos levantaron sus colonias, la oposición se expresa con una libertad, que resulta envidiable vista desde Moscú, y quienes pierden elecciones saben que fueron derrotados en buena liza. A fines de agosto Alexandr Ankvab fue elegido presidente por el 54,9% de los votos, frente a otros dos candidatos, uno de ellos Serguéi Shamba, el primer ministro, que obtuvo el 21,02 % de los votos.

Ankvab ha sustituido a Serguéi Bagapsh, que falleció a finales de mayo y que, en 2005, había sido elegido por primera vez teniendo a la propaganda rusa en su contra. Ankvab, un jurista de 59 años, ha despertado nuevas esperanzas entre los abjazos, sobre todo porque se ha propuesto luchar contra la corrupción, que llegó a unas proporciones irritantes en la sociedad local. El presidente, que fue ministro del Interior durante la guerra y que después vivió largo tiempo en Moscú, ha dado una señal de su determinación al destituir a los altos funcionarios de la anterior administración más sospechosos de estar involucrados en negocios turbios. La medida, sin duda, aumentará el número de enemigos de Ankvab, que no son pocos, a juzgar por los cinco atentados que ha sufrido en el pasado. Ankvab es consciente del peligro que corre, por lo que protege a su familia, manteniéndola alejada de él.

Infatigable trabajador y parco en palabras, Ankvab hizo una campaña electoral muy práctica y concreta. De prosperar, el saneamiento de la gestión pública abjaza socavará la propaganda de Georgia, empeñada en desacreditar el pequeño territorio separatista y presentarlo como una cueva de ladrones. La campaña anticorrupción de Ankvab puede chocar también con influyentes sectores rusos que codician algunos de los tesoros de Abjazia (sus parajes vírgenes, el litoral y los bosques, entre ellos), situados a pocos kilómetros de Sochi, un hormiguero humano del litoral ruso del mar Negro ruidoso y lleno de atascos de tráfico, donde se celebrará la Olimpiada de invierno de 2014. El contraste entre la democracia interna de un territorio sin reconocimiento internacional y la falta de democracia de otros con asiento en la ONU es una de las paradojas del espacio postsoviético.

El pasado septiembre, algunos abjazos no ocultaban su disgusto cuando Rusia envió a la toma de posesión de Ankvav a la ex gobernadora de San Petersburgo y hoy jefa del Consejo de la Federación de Rusia, Valentina Matviyenko, por considerar ofensivo que un personaje que había sido elegido diputado local en unas vergonzosas elecciones manipuladas (requisito indispensable para poder promoverla a la cámara alta del parlamento ruso), representara a Moscú en la toma de posesión de su presidente.

El campeonato de dominó por equipos lo ha ganado un dominicano, y los primeros puestos han estado copados por latinoamericanos. En el campeonato había también españoles y portugueses y es seguro que quienes han asistido recordarán la atmósfera plácida del bar 'U Akopa' (Casa Akop) (también llamado 'Brejalovka'), que es el principal centro de juego dominó de Sujum y también el espacio más democrático de la capital de Abjazia. 'U Akopa' es un kiosko en el paseo marítimo, donde los abjazos se reúnen desde la madrugada hasta bien entrada la noche para conversar o jugar, no solo al dominó, sino también al ajedrez o a las damas. A golpe de fichas de dominó se duermen y se despiertan los huéspedes del vecino hotel Ritza, lugar histórico, si más no porque en él estaba alojado Trotski cuando murió Lenin en 1924.

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Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

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