Pilar Bonet

Ciudadano poeta

Por: | 04 de octubre de 2011

La sátira política y social goza de buena salud en Rusia. El ingenioso escritor Dmitri Bykov asegura a los rusos una carcajada semanal con “Ciudadano Poeta”, un programa radiotelevisivo en el cual sus versos estilizados a la manera de autores famosos son leídos por el polifacético actor Mijaíl Yefrémov. Ambos forman el tandem más divertido de Rusia. Bykov pone la rima y Yefrémov, el gesto y la caracterización del personaje de turno en un decorado de época. “Ciudadano Poeta” es emitido por la emisora F5 que lo acompaña con imagen y en versión radiofónica sin imagen en El Eco de Moscú ,donde se emite el lunes por la mañana.

Putin
REUTERS.

El último programa “El Espectáculo del Año” ha estado dedicado al líder Dmitri Medvédev y su alocución en favor de la candidatura de Vladímir Putin a la presidencia de Rusia. El autor emulado ha sido William Shakespeare y el monólogo de Hamlet “Ser o no Ser”. Disfrazado de príncipe danés, Yefrémov pregunta a la calavera, “Puede ser que me digas pobre Riurik si yo seré o no seré”. “Tu no serás”, responde la sombra del padre, y continúa “ahora cambiaremos de lugar”. “¿Pero voy a volver alguna vez o no? ¿Qué puedo esperar al entregar la corona?”, pregunta Hamlet-Medvédev. “Me temo, hijito, que dentro de doce años el país estará del todo sumergido, como ya casi lo está. Date prisa en ingresar en un monasterio”, responde la sombra.

Bykov, biógrafo de Boris Pasternak, autor de varias novelas y galardonado con varios prestigiosos premios, no deja titere con cabeza. Al partido “La Causa Justa” y al oligarca Mijaíl Prójorov los imitó basándose en Iosif Brodski. También ha parodiado la seección de la película “La Ciudadela”, una costosa superproducción dramática de Nikita Mijailkov, como representante de Rusia al Oscar de Hollywood. Una de sus producciones más divertidas fue “El Pepino Asesino”, basada en Vladímir Mayakovski y dedicada al médico jefe de Rusia Guennadi Oníshenko, cuando éste decidió prohibir la importación de verduras de la UE.

Mientras reventaba pepinos, Yefrémov elogiaba a Oníshenko por proteger a los rusos de los vinos georgianos, el tocino ucraniano y las verduras europeas. “En algún lugar/con esperanza de penetrar aquí/apretando entre los dientes un bacilo intestinal/repta/el pepino asesino/ en respuesta/ Guennadi (Oníshenko) dio un rugido/ por todas partes/ buscando los colmillos de los enemigos/ y de un solo salto/cerró a cal y canto la frontera/ para la hortaliza forastera”. Bykov ha dedicado también un programa a la desaparición del asfalto de la carretera entre Chitá y Jabárovsk un año después de que pasara por ella Vladímir Putin. Bykov y Yefremov han llevado su espectáculo a los teatros de Rusia.

En verano, en la sala Satira,justo casi enfrente al Kremlin, los moscovita se partían de risa viendo actuar a Yefrémov, mientras Bykov con una vieja máquina de escribir componía en el mismo escenario un poema sobre el tema solicitado por el público. Las entradas más baratas costaban cerca de 50 euros y el local estaba abarrotado. A juzgar por los buenos y caros coches que recogían a los espectadores tras la sesión, se trataba de gente acomodada y de orden. También recientemente, en vísperas del congreso de Rusia Unida, el algún que otro delegado de ese foro del partido gubernamental acudió a ver al "tandem del humor" ruso antes de enfrentarse a otro tandem que puede dar ganas de llorar. fin

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Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

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