Pilar Bonet

Putin, las ánforas y la crisis de confianza

Por: | 07 de octubre de 2011

Vladímir Putin nunca sacó dos ánforas griegas cuando hizo sus
pinitos como buzo el pasado verano en el estrecho de Kerch, entre el mar de
Azov y el Mar Negro. Por fin, Dmitri Peskov, el secretario de Prensa del jefe
del Gobierno de Rusia, ha tenido el valor y la sinceridad de reconocerlo en el
canal de televisión “Dozhd” (Lluvia).

“Putin no encontró las ánforas en el fondo del mar donde
yacieron durante muchos miles de años”, confesó rotundo Peskov, que aseguró haber
estado de vacaciones cuando su jefe descendía a las profundidades marinas allí
donde había estado la colonia griega de Fanagoria. Lavándose así las manos respecto
a aquella puesta en escena, el secretario de Prensa supuso que las ánforas habían
sido descubiertas por los arqueólogos que trabajaban en aquel entorno y que las
volvieron a depositar en el fondo del mar para que Putin las viera al sumergirse.

Las revelaciones de Peskov no son un secreto para nadie y
mucho menos para quien se pasó la infancia buscando vasijas fenicias con las
gafas de bucear cuando aún podían encontrarse fácilmente pedazos de viejas
cerámicas en las costas de Ibiza. A diferencia de aquellos restos de ánforas
tapizadas de caracolillos y recubiertas de plantas marinas, las de Putin
estaban limpias y pulidas. Quienes le prepararon el decorado al hombre fuerte
de Rusia no tuvieron siquiera la picardía de primeros vendedores de "souvenirs"
de las Pitiusas, que solían sumergir jarras nuevas en el fondo del mar con el
fin de que adquirieran la textura necesaria para engañar a los turistas.

La sinceridad es loable en un ambiente político que se caracteriza
por una masiva producción de “Aldeas de Potemkin” (decorados como los que
ideaba el conde Potemkin en el siglo XVIII para que Catalina la Grande tuviera
una impresión positiva de sus dominios). Sin embargo, Peskov ha sacado el genio
de la botella y ha provocado una peligrosa crisis de confianza.

Ahora, es legítimo preguntarse si el torso que Putin exhibió
cuando cabalgaba por Siberia era realmente su propio torso. ¿O era el torso de Schwarzenegger?
¿Y qué decir del otro torso, el que Putin mostró recientemente al hacerse un examen
médico ante las cámaras? ¿Eran ambos torsos el mismo torso?¿Y a quien
pertenecían?

Cabe también inquirir dónde se sumergió realmente Putin
cuando, metido en un batiscafo, descendió en un medio líquido oscuro. ¿Era
realmente el lago Baikal o se trataba de una piscina? ¿Y los aviones?, ¿Era un
caza de verdad el que Putin pilotó protegido con un casco? ¿O era un simulador
de vuelo?

¿Y el tigre que acarició el primer ministro? ¿Era de verdad
una fiera?, ¿Acaso, un felino domesticado?, ¿ tal vez, un agente de seguridad
disfrazado? ¿Y el piano que toco? ¿Y la canción que cantó? ¿Eran los talentos
musicales y vocales de Putin o se trataba de un karaoke? Vaya crisis de
confianza que ha provocado Peskov. Fin

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Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

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