Pilar Bonet

Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

Eskup

A por las propiedades de la Academia de Ciencias

Por: | 18 de septiembre de 2013

Víctimas de un ataque a traición perpetrado por encubiertos personajes que, sintiéndose protegidos por el Kremlin, se aprestan a agenciarse atractivas propiedades inmobiliarias. Así se sienten hoy en Rusia miles de cientнficos (veteranos y jóvenes) que se han organizado y han salido a la calle defender la independencia y autonomía de la Academia de Ciencias de Rusia frente a la apresurada ley de reforma, que les llegó como un golpe por sorpresa (formalmente desde el Gobierno) el pasado mes de julio.

Putin y Fortov 3 julio 2013

Hoy, miércoles, 18 de septiembre, la Duma Estatal de Rusia (cámara baja del parlamento) aprobará un documento sin precedentes que someterá la Academia a un nuevo órgano dependiente del poder Legislativo. Este órgano será el encargado de gestionar, distribuir y decidir el uso de los recursos materiales que ahora administran los diversos institutos integrados en la veterana institución fundada en el siglo XVIII por Pedro I.

La Academia de Ciencias tiene 452 instituciones científicas y más de 117.000 empleados (de ellos 56.900 científicos), posee 337000 hectáreas de tierra y más de 15 millones de metros cuadrados en locales. En su patrimonio hay 38 ciudades científicas (Akademgorodki) y tres secciones regionales (Ural, Siberia y Lejano Oriente).

La ley, que los enterados consideran elaborada en la administración del Kremlin, ha sido una verdadera humillación para Vladímir Fórtov, el presidente elegido democráticamente en mayo. Prescindiendo olímpicamente de los planes de reformas de Fórtov, el Kremlin está imponiendo el suyo con esa voluntad inflexible que se advierte en otras decisiones del sistema presidido por Vladímir Putin.

La ley ya fue aprobada en primera y segunda lectura en julio, pero el movimiento de protesta que provocó obligó a Putin a abrir un proceso de debate con los científicos ninguneados. Así que, como resultado de un proceso político que transgrede todos los reglamentos parlamentarios, el documento vuelve hoy a la Duma Estatal para repetir una segunda lectura (de un total de tres, después de las cuales pasa al Consejo de la Federación y luego es firmada por el presidente). Los académicos han arrancado algunas enmiendas, pero las autoridades no han retrocedido ni un ápice en el punto que más prevenciones despierta, a saber, la creación de la agencia gubernamental que controlará la propiedad, los programas y el dinero. En la Academia de Ciencias reina el temor a que esa agencia, aún por definir, se convierta en un agujero negro que se trague el patrimonio de la institución.

Muchos no entienden el por qué de las prisas del Kremlin en forzar una reforma y en retorcerles el brazo a los académicos. Una de las explicaciones es que detrás de la apisonadora se esconde una venganza, que sería la de Mijaíl Kovalchuk, el director del instituto Kurchátov, al que en 2008 la Academia humilló no eligiéndolo académico y privándole así de sumar ese título a los muchos que tiene o ha tenido, desde el de director del instituto de Cristalografía de Moscú al de Instituto de Física de San Petersburgo. Mijaíl Kovalchuk es hermano del multimillonario Yuri Kovalchuk, quien, junto con Putin, fue en los años noventa uno de los fundadores de la cooperativa de dachas Ózero, en las afueras de San Petersburgo. En 2008 Putin habría solicitado al entonces presidente de la Academia de Ciencias, Yuri Ósipov, que hicieran académico a Kovalchuk, señalan fuentes de la Academia. Ósipov lo intentó, pero la Academia se negó admitir a Kovalchuk, que quedó desairado y resentido, señalan. “Estamos ante el último intento de venganza, tras otros que rechazamos con éxito en el pasado”, precisan las fuentes.
La Academia de Ciencias recibió 65.400 millones de rublos (más de 1.520 millones de euros) en 2012, lo que supone el 20% de todos los gastos estatales para la ciencia civil. La institución necesita reformas a fondo y nadie lo niega, pero la que quedará sellada en la Duma no inspira confianza sobre todo con el precedente del ministerio de Defensa, donde se creó un órgano para administrar la propiedad—Rosoboronservice-- que se ha visto involucrado en truculentas privatizaciones, sin que el ex ministro de Defensa Anatoli Serdiukov, responsable de aquellas privatizaciones y, por cierto, ex yerno de otro integrante de la cooperativa Ózero, haya sido encausado pese a los escándalos que le salpican.

Putin durante entrevista con Fortov 3 julio 2013

Durante los últimos meses, las cadenas de televisión del Estado y próximas al Estado se han encargado de “trabajar” a la opinión pública con “reportajes” destinados a desacreditar la imagen de los responsables de la Academia de Ciencias y sugiriendo que éstos han hecho negocios repartiendo viviendas. Por su virulencia contra los científicos se ha distinguido una de las televisiones pertenecientes al grupo de medios de información controlados por Yuri Kovalchuk. Los dirigentes de la academia amenazan con acudir a los tribunales, pero la voluntad de humillar y someter a los científicos utilizando técnicas que recuerdan la propaganda soviética es aplastante. Se trata, según el analista Leonid Radzijovski, de “una humillación malvada y sin sentido”, una “vengativa” destrucción de las tradiciones perpetrada por los portadores de “lo peor”. Todo el sentido de la reforma, ha dicho Radzijovski, es “matar el alma de la comunidad científica”.

El País

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