Pilar Bonet

Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

Eskup

Guennadi Tímchenko, poseedor de la sexta fortuna de Rusia (15.300 millones de dólares, según Forbes ), se ha quedado sin poder volar en su avión personal Gulfstream, porque el fabricante aeronáutico norteamericano ha interrumpido el servicio técnico tras las sanciones que EEUU impuso al multimillonario por sus relaciones con el presidente de Rusia Vladímir Putin.

Tímchenko, personaje lacónico en el pasado, cuenta ahora los males que le aquejan. “Las sanciones se manifiestan de la forma más caprichosa. Por ejemplo la compañía Gulfstream dejó de cumplir sus obligaciones contractuales, interrumpiendo los vuelos del avión que les compré por una buena suma”, ha declarado en una entrevista que la agencia oficial rusa Itar-Tass ha divulgado por entregas durante varios días.

“A Gulfstream le está prohibido cualquier contacto conmigo, no puede ni discutir el próximo suministro de los aviones ya encargados, ni su trabajo”, ha dicho el empresario, cuya relación con Putin se remonta por lo menos a principios de la década de los noventa. Nacido en Armenia, Tímchenko estudió ingeniería en el Instituto Mecánico Militar de Leningrado y en 1991 emigró a Finlandia, donde adquirió la nacionalidad de aquel país y prosperó gracias al comercio de crudo. Pocas horas antes de que Washington lo pusiera en su lista negra, el empresario se desprendió de sus acciones en el trader petrolífero Gunvor, uno de los más grandes del mundo.

Condecorado con la Legión de Honor francesa en 2013, Tímchenko, de 61 años, teme ahora viajar a Europa porque, según ha dicho en la misma entrevista, cree que los servicios secretos estadounidenses están tramando algo contra él. Preguntado como sobre cómo se desplaza cuando tiene que recorrer largas distancias ha contestado: “En último caso, siempre se puede encargar un chárter, aunque esto no es muy confortable”.
Razón tiene el multimillonario, los chárter son incómodos, que se lo pregunten sino a los casi 30.000 turistas rusos que se han quedado abandonados en diferentes puntos del globo (España incluida) el pasado fin de semana debido a la quiebra de la compañía aérea Labirint. Que se lo pregunten también a los que se han quedado con el billete comprado y sin poder volar. Convincentes argumentos son estos para no salir de Rusia, para sumarse a los militares, policías, agentes de seguridad que se remojan en las playas nacionales y de la anexionada Crimea, porque sus mandamases les han prohibido los viajes al extranjero para evitarles incomodidades y sustos.

Cuenta Itar-Tass que Tímchenko es poseedor de un avión Gulfstream G650 cuyo valor según catálogo es de 64,5 millones de dólares. Como otros multimillonarios postsoviéticos, Tímchenko se perfila como un benefactor y para ello mantiene una fundación familiar (junto con su esposa Elena y su hija Ksenia). El informe anual correspondiente a 2013 indica que esta institución se gastó en diversos proyectos benéficos y culturales un total de 330,2 millones de rublos ( 9,2 millones de dólares), es decir una séptima parte de lo que le costó el avión personal ahora varado (precio según catálogo citado por la agencia oficial). Las migas benefactoras destinadas a ancianos, familias y deportistas más bien parecen migajas si se considera que, según los datos del informe, un tercio de los gastos del fondo se destinaron a su apartado de cultura, lo que incluía una invitación a la Royal Philharmonony Orquestra de Londres al festival musical “Ploschad Iskustv” en San Petersburgo. El presidente Vladímir Putin inauguró aquel festival el 16 de diciembre.

La otra historia de aviones varados es la de la compañía de vuelos de bajo coste Dobrolet, una filial de Aeroflot nacida con grandes ambiciones esta primavera como la primera “lowcost” de Rusia y que estaba destinada a cubrir el trayecto entre Rusia y la anexionada Crimea. Dobrolet, que está en la lista de sanciones europeas, deja de funcionar el 4 de agosto después de que le fueran anulados los contratos de leasing de sus Boeing 737-800. El hueco dejado por Dobrolet en la península será cubierto por Orenburgski Avialinii, otra filial de Aeroflot. La compañía bandera de Rusia de momento vuela y vuela.

El País

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