Videos de respuesta rápida

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 14 nov 2011

Images

YouTube recibe cada minuto 48 horas de vídeo (¡69.000 horas al día!), con un crecimiento extraordinario. Se ha convertido, además, en el segundo buscador de referencia, ganándole cada día cuota de aceptación al gigante Google. Algunos analistas de tendencias de futuro afirman que el 90% de los contenidos digitales serán audiovisuales.

La Generación YouTube -aquella que al buscar información, busca imágenes- está cambiando la manera de comprender el dato, el conocimiento…y, en consecuencia, la política (y nuestra percepción de ella). Conectar con imágenes de calidad y adaptadas al potencial narrativo de lo audiovisual es el reto para la comunicación política.

En esta campaña, los vídeos políticos más eficaces (más virales, con mayor audiencia mediática) ya no son, fundamentalmente, los vídeos oficiales de los candidatos y sus espots. La videopolítica es una gran oportunidad para que, desde el sentido del humor (y del ridículo), la crítica ácida y mordaz o los argumentos más razonados, se generen piezas frescas, ágiles y oportunas que permitan empaquetar creativamente las propuestas de los partidos y candidatos/as. Muchos de ellos, impulsados o tolerados por los equipos de campaña, están inundando la Red con el objetivo de difundir rápidamente un mensaje, ganar notoriedad de marca… o desviar la atención. Las elecciones del futuro y del presente se parecerán bastante al rigor y exigencia del usuario de un mando a distancia o del internauta crítico. Tienen el poder de decisión en su mano y, si el contenido no es bueno, cambian de canal o pantalla.

Son vídeos especialmente útiles para generar viralidad y ser rápidamente enviados y compartidos en redes sociales. Pero, además, estamos viendo el uso de éstos como estrategia de posicionamiento político (la videología) para que puedan aparecer en los medios, en televisiones y en las páginas web de diarios, que cada vez incrustan más piezas audiovisuales. Una vez ocurre, el vídeo de respuesta multiplica exponencialmente su difusión y su participación.

Es por ello que los vídeos de respuesta rápida empiezan a ser básicos en la comunicación política actual. En los equipos de los candidatos hay que tener preparado tanto un equipo de campaña negativa como uno de respuesta rápida a campañas negativas de la oposición. La crítica (satírica y divertida), a menudo anónima, puede ayudar a difundir vídeos que atacan al oponente. También éste tiene que estar preparado para defenderse rápidamente, a través del mismo formato, ante los ataques de la oposición, que también existirán. Se trata de responder rápidamente con un vídeo a un vídeo del partido contrario, intentando desactivar su mensaje con otro mensaje, es decir, contraatacando. 

Tenemos numerosos ejemplos, que en España se hicieron conocidos a partir de las elecciones catalanas de 2010 por parte de CiU. En la actual campaña electoral, es el Partido Popular el que más está usando estos equipos de respuesta rápida.

El caso más reciente es el vídeo de respuesta que el PP lanzó contestando al que había colgado el PSOE, un par de días antes, en el que ciudadanos anónimos preguntan, megáfono en mano, al líder del PP por su "programa oculto", el que no reveló en el debate a pesar de las insistentes preguntas de Alfredo Pérez Rubalcaba. En La rueda de prensa que Rajoy no quiere dar, varios ciudadanos plantean al candidato popular -sin obtener respuesta- si, en caso de ganar el 20-N "va a ampliar los recortes que está haciendo el PP de Madrid y en Sanidad y en Educación", si "derogaría la ley del aborto" o si "daría marcha atrás" en la ley del matrimonio homosexual. Así, el jueves el PP respondió con un nuevo vídeo de campaña en el que su candidato a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, contesta a las preguntas que plantea una joven empresaria mientras se dirige en un taxi a pedir financiación al Instituto de Crédito Oficial (ICO). No habían pasado ni 48 horas.

Anteriormente, el PP había realizado otro vídeo de respuesta (en este caso al vídeo donde el PSOE lanzaba su eslogan “Pelea por lo que quieres”) en el que contraponía la "pelea" en las calles con la "suma de fuerzas", en alusión al lema de la campaña de Rubalcaba, presentado la semana anterior.

Decía el político italiano Antonio Gramsci que las batallas políticas son batallas culturales. Y hoy, la cultura dominante es la audiovisual. Cuando me preguntan sobre por dónde pueden (y deben) evolucionar los partidos políticos y sus políticas de comunicación hacia el futuro, para volver a reconectar con la ciudadanía y la contemporaneidad, afirmo, no sin un pálpito de vértigo y esperanza también, que las organizaciones políticas deben explorar y transformarse en organizaciones culturales. En productoras de contenidos. Sin creación cultural no hay combate político. La poderosa imagen es el nuevo escenario del debate ideológico. Entiendo los temores, comprendo los recelos, acepto los riesgos… pero la política debe renovarse por los cimientos: por las ideas y por sus mediadoras, las palabras. Y las palabras del siglo XXI son, más que nunca, imágenes. Pensar con imágenes, emocionarnos con las ideas. No hay otro camino para recuperar los nutrientes que reconecten la política con la vida.

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Sobre el autor

Antoni Gutiérrez-Rubí

es asesor de comunicación y consultor político. Recientemente acaba de publicar 'La política vigilada. La comunicación política en la era de Wikileaks'.
www.gutierrez-rubi.es.

Sobre el blog

Una mirada a la actualidad de la campaña electoral en clave de comunicación política y análisis estratégico.

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