Intelectuales argentinos contra una ley de plomo

Por: | 27 de marzo de 2012

Desde la semana pasada el Gobierno argentino bloquea el envío a domicilio de libros y revistas procedentes del extranjero. Para entendernos, los que usted compra en Amazon o en cualquier librería del mundo. Los destinatarios deben ir a buscarlos al aeropuerto de Ezeiza -a 35 kilómetros del centro de Buenos Aires- y, una vez allí, abiertos los envíos, hacer un test químico que demuestre que las tintas usadas en el proceso de impresión no superan el 0,06% de plomo. Órdenes de la Secretaria de Comercio Interior para proteger la salud de la población. 

El sábado pasado Francisco Peregil, corresponsal de EL PAÍS, explicó la medida y su trastienda, relacionada según su relato con la "carrera" del Gobierno argentino "por evitar la depreciación del peso".

Hoy se ha hecho público el pronunciamiento de los intelectuales -"trabajadores de la cultura"- agrupados en Plataforma 2012, un colectivo que promueve la "recuperación del pensamiento crítico" y del que forman parte historiadores, escritores y cineastas como Lucrecia Martel, José Emilio Burucúa, Beatriz Sarlo, José Onaindia, Gabriela Massuh, Roberto Gargarella, Maristella Svampa, Pablo Alabarces, Diana Kordon o Lucila Edelman. (Al final del pronunciamiento, más información sobre Plataforma 2012)

 

Pronunciamiento de Plataforma 2012 acerca de la libre circulación

de los productos de la imprenta

Las regulaciones de la importación de libros, revistas y otros materiales impresos que tomó recientemente el gobierno, afectan seriamente el desarrollo de la ciencia y la cultura argentinas. No sólo atentan contra el libre derecho a la información, sino que significan un triste y peligrosísimo avance sobre la libertad de creencias, opiniones y pensamiento.

Las prevenciones que aduce la Secretaría de Comercio Interior para tomar tal medida se refieren a que las tintas usadas en la impresión pueden contener “más de 0,06% de plomo” y, por lo tanto, ser peligrosas para la salud de la población. Causa estupor que el mismo gobierno que acepta la utilización de sustancias químicas contaminantes en la megaminería a cielo abierto, que traba investigaciones respecto de los perniciosos efectos que causa el glifosato en la salud humana usado en las 18 millones de hectáreas sembradas de soja, que no hizo jamás algún intento de paliar el escándalo ecológico del Riachuelo, alegue ahora razones de índole sanitaria para tomar una medida tan engañosa como falsa.

La concentración de plomo en las tintas gráficas usadas en los procesos de impresión es severamente controlada. El único caso en el cual se justificaría un refuerzo de las pruebas en el lugar de origen es el de las revistas periódicas en color, cuyas tintas sí pueden tener cantidades de plomo entre el 0,05 y el 0,06 % en su composición química. Pero los libros, las revistas científicas y los periódicos en blanco y negro que se han importado en los últimos años ofrecen ya todas las garantías de seguridad ambiental, según puede leerse en el Federal Register, Rules and Regulations, 26 de agosto de 2009 (volumen 74, número 164), pp. 43031 a 43042, en cuanto atañe a los EE.UU. (wais.access.gpo.gov), y en las entradas 51 y 52 de la Regulación (EC) n. 552/2009, publicada en Heavy Metals and Phthalates, Compliance Control, Leo Paper Group, 2012, pp. 10 y 11, en lo referido a la Comunidad Europea (Pueden consultarse también los siguientes sitios: http://www.cpsc.gov/about/cpsia/cpsia.html; http://www.cpsc.gov/about/cpsia/legislation.html; http://ec.europa.eu/environment/index_en.htm  y http://ec.europa.eu/health/ph_risk_committees/sct/documents/out235_en.pdf )

El argumento del contenido de plomo en las tintas de impresión es solamente un pretexto del verdadero objetivo de la medida: controlar el gasto de divisas y balancear  el desequilibrio provocado por el mismo Estado en los últimos años. Si se toman en cuenta las cuestiones financieras relativas al saldo de las exportaciones-importaciones de libros, revistas y otros materiales impresos, el déficit correspondiente al año 2011 asciende a los 47 millones de dólares (37 millones de exportaciones y 84 millones de importaciones), lo cual representa poco menos del 1% del déficit total de la balanza comercial argentina en ese mismo año. La ratio exportaciones-importaciones es 0,440. Si consideramos la expansión de todo el sistema de enseñanza, especialmente la universitaria, y de la investigación científica, dicho déficit se justifica, entre otras razones, frente a la necesidad de acceder a la producción de otros países, incluso en áreas donde la Argentina no tiene producción propia.

Las consecuencias de estas medidas restrictivas son preocupantes en tanto implican obstáculos y controles a la libre circulación de las informaciones, de producción científica y cultural de todo tipo. Las pruebas son abundantes en tal sentido. Nos consta que las universidades ya se enfrentan a serios problemas para efectuar sus compras regulares de libros y revistas impresas a sus proveedores en el extranjero.

Sería bueno escuchar qué opinan de estos acontecimientos los ministros de Educación, de Ciencia y Tecnología y el director de la Biblioteca Nacional, entre otras áreas directamente afectadas por las medidas.

Por todo ello, como trabajadores de la cultura, artistas e intelectuales, desde Plataforma 2012, exigimos la urgente derogación de estas medidas gubernamentales que atentan contra el libre derecho a la información, la producción científica, artística y cultural del país, al tiempo que avanzan peligrosamente sobre las libertades garantizadas en la Constitución Nacional. Es una tragedia tener que empezar siempre de nuevo, como si nada hubiera pasado de Gutenberg a Diderot, de Mariano Moreno a Rodolfo Walsh. 

Lunes, 26 de marzo de 2012

 

Plataforma 2012 se dio a conocer el pasado mes de enero con un texto crítico con la imposición de un "discurso hegemónico" por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Estos eran el texto y la lista de primeros firmantes. 

 

Plataforma para la recuperación del pensamiento crítico

Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie este problema y lo transforme en acto de demanda. Si algo nos define como intelectuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos, poner en cuestión los problemas que nos plantea, promover el debate de ideas, intentar leer más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan. En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador.

No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.

Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas.

Javier Chocobar, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Mariano Ferreyra, Roberto López, Mario López, Mártires López, Bernardo Salgueiro, Rosemary Chura Puña, Emilio Canavari, Ariel Farfán, Felix Reyes, Juan Velázquez, Alejandro Farfán, Cristian Ferreira. Vemos crecer la lista de los asesinados. Muertes que en su repetición no dejan de asombrarnos. Muertes que van cubriendo toda nuestra geografía. Muertes que, lejos de ser inocentes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni atribuido a lejanas decisiones para desresponsabilizar al gobierno central. Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto las muertes dependen de las policías provinciales, o de los caciques locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.

Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de tierra, y detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido objeto. El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de aquel despojo, que el discurso oficial oculta.

El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muertes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones nacionales mientras se afianza la persistencia de lo mismo que aparenta cuestionar. Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad.


Quieren aparecer como actores de una gesta contra las “corporaciones”, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras – y el propio grupo Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga – han recibido enormes privilegios de este gobierno.

Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza. Y cuando la realidad se impone sobre el “relato”, los voceros oficiales y oficiosos del gobierno sostienen que se trata de “lo que falta”. Según los intelectuales reunidos en Carta Abierta, “lo que falta” sería – más allá de las “asignaturas pendientes” que estarían dispuestos a admitir – una cuestión de “imaginación política”. Y lo que es evidencia y síntoma de lo que no sólo no se transforma sino que se profundiza sería – como en el fenómeno de las placas tectónicas - algo así como restos traumáticos del pasado en el interior de un proceso transformador, que reaparecen una y otra vez.

El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento de imponer un discurso único. Cuando desde los medios públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización como procedimiento intimidatorio y se invalida a esas mismas voces cuando se expresan en otros medios, se produce una encerrona que por una u otra vía sólo promueve el silencio.

Hoy la homogeneidad discursiva empieza a estar atravesada por algunas filtraciones que la erosionan: el relato épico ha iniciado un proceso de cierto desenmascaramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista, serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno.

A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.

Pablo Albarello, Mirta Antonelli, Héctor Bidonde, José Emilio Burucúa, Jorge Brega, Manuel Callau, Ana Candiotti,  Nora Correas, Diana Dowek, Lucila Edelman, Sandra Franzen, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Liliana Helman, Eduardo Iglesias Brickles, Diana Kordon, Darío Lagos, Alba Lanzillotto,  Gabriel Levinas, Matilde Marin, Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Francisco Menéndez, Luis Felipe Noe, José Miguel Onaindia, Jorge Pellegrini, Derly Prada, Mabel Ruggiero, Alfredo Saavedra, Luis Sáez, Horacio Safons, Beatriz Sarlo, Alberto Sava, Herman Schiller, Aurora Juana Schreiber, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tcherkaski, Yaco Tieffenberg, Enrique Viale, Dennis Weisbrot, Patricia Zangaro, Daniel Zelaya.

 

 

 

Hay 17 Comentarios


¿Farenheit 451?
¿O un cambio informativo utilizando tecnología digital?

Dice el Sapo: "¿O los próceres latinoamericanos dependieron de las importaciones para independizar a más de medio continente?". Por supuesto que sí, y más aún del contrabando de libros de la Ilustración, entonces severamente prohibidos. Como te enseñaron en la escuela, aunque se ve que no prestaste atención.

¡ Alpargatas sí, libros no! -slogan peronista

María López,
¿todo dicho? Nada más bien. ¿El único argumento que tiene contra los argumentos de Plataforma 2012 es decir que sus integrantes “en España representarían al PP”? ¿Si así fuera, valdría menos su denuncia? ¿Quiero eso decir que usted apoya las restricciones que ellos denuncian? Seguro que puede explicarnos por qué en lugar de decir “tú eres negro, blanco, azul o rojo”. Los comentarios están abiertos.
Dado que firman con nombre y apellidos (en un clima que, parece, no invita a la valentía), más bien parece que se representan a sí mismos. No obstante, reproduzco un fragmento de la nota que Martín Caparrós (ya nos dirá usted, María López, a quién representaría él) colocó al frente de su blog el día que, en enero, reprodujo el primer manifiesto de la Plataforma, escrito que definía como “uno de los primeros intentos de un grupo de ‘intelectuales y artistas’ de encontrarse fuera del paraguas del oficialismo o de los partidos tradicionales”. Y sobre los firmantes: “Hay algunos que siempre fueron críticos del kirchnerismo y otros que, hasta hace muy poco, adherían a él: en ese sentido, la Plataforma parece uno de los primeros síntomas de la incomodidad que ciertas medidas del gobierno, como la Ley Antiterrorista y la escalada de represión, ha producido en mucha gente”. Puede consultarse aquí el texto completo en:
http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/01/plataforma-2012.html

Lo integrantes de este movimiento son los intelectuales argentinos que en España representarían al PP...todo dicho...!!! Feliz huelga...!!!!

Creo que el material de los comentarios es muy interesante, y buena muestra de lo que sucede con las ideas en nuestro país. (Y en muchos otros) El pensamiento único no sólo logra hacer de alguien que piensa distinto del poder un enemigo. También lo hace despreciable, ignorante, y agresivo por sus disidencias. Criticar no es sólo opinar, sino también llevar a la práctica esas opiniones, y analizar los hechos. Pero quienes sostienen el pensamiento binario ("vamos por todo" dice la Sra. Presidente) no responden ideas, sino que actúan la victimización. "Los otros" son dañinos por ser distintos, soy víctima de sus opiniones. Se sabe que hoy es "políticamente correcto" mostrarse como víctima de "los malos e ignorantes". A éstos es necesario colocarlos en un lugar; el del enemigo elegido, odiado. Yo no soy soldado en la penosa guerrita entre el gobierno nacional y los medios, porque puedo pensar (y equivocarme) sin identificarme ni con uno ni con los otros. Porque recuerdo la historia argentina, y el monopolio de medios televisivos al grupo Clarín se lo extendió el Presidente Kirchner por quince años sin que Magnetto tuviera que pedirlo. Con anular esa resolución eliminan al monopolio. Es simple. Pero este clima social de pensamiento binario crea miedo a la crítica: si yo defiendo esto o aquello, me endilgarán estar pago por uno u otro. Y la sociodiversidad, como la biodiversidad, quedan pisoteados. O sos de uno, o sos de otro. Adiós pensamiento propio. Y creo que algunos comentarios reflejan esta triste realidad. ¿No es hasta una contardicción en sí misma, estar hablando de "pensamiento único"? Porque si algo caracteriza al pensamiento es su originalidad, diversidad, libertad de elección, lenguaje nuevo y propio, etc. Más bien se tra ta del llamado "relato" del poder. Que tiene justamente eso: la fuerza unificadora y compulsiva que le otorga el que todos sabemos que tras ese "relato" está el ppoder. Y por eso hice referencia a la Ley Antiterrorista: ese regreso explícito al Inquisición, apunta a quienes no compartimos el "relato", a los que no quieren más saqueo minero y contaminación ambiental, a los que resisren el asesinato de pueblos originarios, o masacres como la de Plaza Once, que marcha a la impunidad como la de Cromagnon.

Sapo, veamos el vaso medio lleno. Que no se escriba un libro más: hay clásicos de sobra y se protege el medio ambiente. Suprimamos Internet: todo el mundo tiene en casa libros que no ha leído. También la televisión: las familias tienen que hablar. Si alguien no está de acuerdo, picaresca, que hecha la ley, hecha la trampa. Si es por nuestro bien... Y si alguna revista extranjera publica algún descubrimiento médico, ya llegará. Qué prisas. ¡Suprimamos la anestesia! El dolor nos hace tan humanos... Un poco de seriedad, Sapo.

Parece que hacen falta algunas puntualizaciones de mi parte, dada la subjetividad de algunos comentarios.
1.- Que no se permita el ingreso de IMPRESOS en papel, no tiene por qué implicar el estar desinformados. ¿Acaso no existe internet y otros medios para mantenerse informado y actualizado? ¿Acaso perdió vigencia la correcta expresión “hecha la ley, hecha la trampa”? (porque siempre habrá alguna forma de superar las barreras injustas o perjudiciales)
2.- Considerar que lo que se imprime en el extranjero es “indispensable”, es un absurdo en la era de las comunicaciones. Sobre todo el considerar que, sin impresos en papel, es lo mismo que “encerrarse entre cuatro paredes y mirarse el ombligo”. Actitud que, por cierto, AYUDA a PENSAR MÁS (aguzar el ingenio y discernimiento sensato) en lugar de perder tanto tiempo en ver qué hay de nuevo en las versiones foráneas tratando de encajarlas en lo nacional con mínimo criterio; por tantas novedades (pocas trascendentes o de valor) y en tantas áreas, que distraen de analizar procesos y métodos ¿No ingresó ya más que suficiente material durante décadas y, además, podemos informarnos de detalles de última hora por otros medios no impresos? ¡Hasta redunda en ahorro de papel y consecuencias al medio ambiente! (Si se aplica inteligencia sensata, algo bastante escaso en la humanidad). Observan y se quejan de que la mitad del vaso esté vacía, en lugar de buscar lograr la mejor forma de obtener provecho de la mitad llena que aún se dispone.
3.- ¿En qué momento estuve a favor de prohibir las traducciones o de dejar de informarse? Esto evidencia la cortedad de criterio de quienes consideran que sólo mediante papel pueden informarse y, por eso, el grueso de lo que se imprime es para dar a entender que es “imprescindible” para mantenerse actualizado. Además, con la calidad de la mayoría de los descubrimientos y novedades científicas y profesionales, no me extrañaría que pronto se edite y venda un libro con “el informe científico completo de cómo y por qué el fuego quema”.
4.- AnaB: Me endilgas un criterio que no tengo ni considero haber dado lugar. El de “que no se puede construir desde la diversidad” (con todo lo que continúas ERRÓNEAMENTE) para, además, insinuar que soy un “meneado enano fachista” (que, por cierto, la palabra correcta es fascista). Ya que en ningún momento me opuse a informarse o a la diversidad. Confundes la crítica a la superficialidad subjetiva de lo cuestionado, con oposición a la intención de fondo.
Como dije al principio y reitero: Criticar, critica cualquiera (hasta yo). Pero ¿cuántos y quiénes hacen cosas realmente dignas por incuestionables y de largo alcance? Sobre todo, por pensadas con sensatez objetiva y profunda.
Finalmente aclaro que sólo estoy a favor de la sensatez profunda y en contra del pensamiento arrebatado, o superficial y subjetivo, que lleva a acciones insensatas o perjudiciales para el conjunto o mayoría de los humanos.

mariano, que vos no conozcas a los integrantes de Plataforma 2012 o que no comulgues con sus ideas, no te da derecho a menospreciarlos. No los menoscaba a ellos, que deprecia a vos.

sapo, lo que dices parecen palabras del meneado enano fachista. Porque solo el enano fachista puede considerar que no se puede construir desde la diversidad, que quien piensa diferente es un enemigo, que porque la mayoría piensa una cosa la minoría no puede pensar otra cosa o directamente no tiene derecho a expresar lo que piensa. Y que las críticas al gobierno son atentatorias contra la nación. (de paso, confundir gobierno con nación o país es claramente fachista)
Pensaba que despues de 1983 ese tipo de miradas únicas habían desaparecido. Veo con tristeza que me equivoqué, y mucho. No solo no han desaparecido, sino que medran como las ortigas.


Soy médico y firmante de Plataforma 2012. Aclaro que mi posición frente a los EEUU como estado imperial es púiblicamente conocida por mi oposición a sus políticas de explotación y guerra. Desde allí digo que los estados latinoamericanos aplican las políticas del Informe Invertir en Salud del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Fundación Rockefeller, Organización Mundial de la Salud, OPS. Si se quiere comprender el porqué de la devastación sanitaria argentina, es bueno leer, criticar y superar en las acciones, lo que ese Informe diagnostica y "recomienda". Es del año 1993 y su vigencia es absolutamernte actual. Incluso palabras y planes son textualmente los allí indicados, y utilizados por el actual Gobierno argentino. El Informe "recomienda" lucrar con la enfermedad, privatizar lo rentable, y condenar a los pobres al hambre y el abandono sanitario. Para quienes trabajamos en ese ámbito resultó esencial conocer ese texto, traducirlo y difundirlo, para conocer claramente el orígen de estas políticas sanitarias coloniales de colapso del hospital público, abandono de las responsabilidades constitucionales del Estado, y agravamiento de las condiciones de nuestros humildes.
Esta restricción a la información y al conocimiento es una ofensa a la capacidad de los argentinos de comprender lo que leemos o escuchamos, creyendo que repetimos mecánicamente los textos o los discursos que escuchamos. Más aún: la Ley Antiterrorista recientemente impuesta por el Gobierno Nacional no detendrá nuestros deseos liberadores. Si el problema es el plomo, debe saberse que la explotación saqueadora y contaminante de ese metal pesado en el Noroeste argentino está provocando gravísimos problemas en la salud, particularmente de los niños, sin medida alguna del Estado Nacional.
Jorge Pellegrini

Los mensajes de Sapo y Mariano demuestran a las claras que la inteligencia hace rato que murió en la Argentina.

Sapo, realmente no le encuentro mayor sentido a su comentario. ¿Qué clase autoritaria de grupo humano no puede "permitir" una voz colectiva que opine distinto simplemente por el hecho de no ser mayoritaria? ¿Y desde cuándo estar al corriente de lo que opinan otras personas en el resto del mundo vuelve imposible hacer algo constructivo por el propio país? ¿Acaso piensa usted que encerrarse entre cuatro paredes y mirarse el ombligo vuelve a alguien más inteligente, activo o prolífico? Fuera de eso, le puedo asegurar dos cosas. Primero, que los próceres latinoamericanos estaban bien al corriente de lo que pasaba en el mundo cuando emprendieron sus grandes aventuras, que usted lo ignore es otro asunto. Segundo, que los que alguna vez hemos escrito y publicado alguna cosa hemos leído bastante, de aquí y de allá, y en general hemos tenido que arrepentirnos de (y nos hemos equivocado por) leer menos de lo que quisiéramos, no más.
Mariano, si quiere entablamos la discusión de qué es un intelectual y de quién tiene o carece de prestigio. Pero antes de eso, ¿no prefiere discutir argumentos y no personas?

Sapo,
¿realmente crees que es beneficioso para la Argentina que no lleguen al país revistas y libros extranjeros?
¿prohibir las traducciones mejoraría su literatura?
¿merece la pena prescindir de la información de una revista de medicina estadounidense para no favorecer el "lucro extranjero"?
Agradecería una respuesta. Salud.

Hace falta aclarar que, se esté de acuerdo con ellos o no, sería difícil encontrar a intelectuales de mayor prestigio que los pertenecientes a Plataforma 2012.

"La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento de imponer un discurso único".

Javier: Si ese grupo de intelectuales cumpliera realmente con lo enunciado en el primer párrafo (de generar una voz colectiva, etc) no tendrían lugar las válidas críticas al gobierno, porque la población, identificada con vuestro pensamiento, no se las habría permitido.
Por otra parte, lloran la pérdida de lo que debería ser un excelente incentivo para dejar de "mirar afuera" y dárselas de intelectuales porque están "actualizados" y "analizan" todo lo foráneo, menos HACER ALGO CONSTRUCTIVO VÁLIDO POR Y PARA EL PAÍS con mentalidad local, no oligopólica masificadora, aborregadora.
Criticar, critica cualquiera (hasta yo). Pero ¿cuántos y quiénes hacen cosas realmente dignas por incuestionables y de largo alcance? Sobre todo dentro del país. Dejen de llorar porque se les acabó la importación de "droga intelectualoide" de mercenarios oligopólicos y arremánguense para ser creadores. ¿O van a esperar a que impidan las comunicaciones internacionales (sobre todo acceso por internet) para pensar ¿Cómo podemos crear cultura local, que no dependa del lucro extranjero?
¿O los próceres latinoamericanos dependieron de las importaciones para independizar a más de medio continente?

hace falta aclarar que ninguno de los pertenecientes a plataforma 2012 es alguien de prestigio, incluso unos pocos, a pesar de ser universitarios, son lo opuesto a un intelectual

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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