Voz ronca y llorada: Olga Orozco

Por: | 21 de mayo de 2012

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ÉSA ES TU PENA

Ésa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no   existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si las roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre ni al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio,
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.

 

¿Qué añadir a un poema como este? La poeta argentina Olga Orozco lo incluyó en En el revés del cielo, el libro que publicó en 1987, cuando tenía 67 (había nacido en 1920 y murió en 1999). Ella misma habló de la suya como de una voz ronca y llorada, y salvo esa voz (en el sentido físico) el resto de su mundo sigue vivo en el volumen de 500 páginas que la editorial Adriana Hidalgo acaba de publicar con su Poesía completa (en edición de Ana Becciú y con prólogo de Tamara Kamenszain).

OlgalibroimagesSe ha dicho tantas veces de un libro que es un acontecimiento que esta vez nos lo ahorramos. Solo diremos que ese volumen contiene los poemarios que Orozco publicó en vida más los Últimos poemas que dejó listos antes de ingresar en la clínica bonaerense en la que murió. Diremos también que en esos libros están muchos de los versos más enigmáticos escritos en español a lo largo del siglo XX. El enigma de la poesía de Olga Orozco reside, paradójicamente, en que es diáfanamente clara sin dejar de ser un misterio, ¿diremos que una hechicería? Su irracionalismo –surrealismo para los escolásticos- nunca es de manual: viene del reverso oscuro de la realidad sensorial, pero llega sin automatismos de ninguna clase; a punto siempre de perder su sentido y sin perderlo nunca.

El volumen de Adriana Hidalgo incluye también tres textos en prosa que bien podrían funcionar como poética más que, según reza el título del primero, como autobiografía. “Mis amigos me temen porque creen que adivino el porvenir”, se lee allí. “A veces me visitan gentes que no conozco y que me reconocen de otra vida anterior. ¿Qué más puedo decir? ¿Qué soy rica, rica con la riqueza del carbón dispuesto a arder?” Es cierto, hay libros que son un acontecimiento, otros son una hoguera. Cuidado con el fuego.

 

Hay 17 Comentarios

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Podemos decir,
aunque no digamos nada,
que hay una cosa en el techo
que tengo algo que hacer

aunque no digamos nada,
podemos armar
un almanaque con el nombre de los días
el día del parque
el día de las medias diferentes
el día del napalm

aunque no digamos,
esto acá, mirá, siento qué
pienso, existo porque siento,
digo, de que.
que no significan nada

podemos, decir.
podemos pelear,
todos los días,
y mandar a la poesía a la mierda
o amigarnos,
quemar papeles
borrar archivos

esta guerra, olga, ha perdido.

decir con esta boca, es, ahora, preguntar con esta boca.
con esta boca, Olga, con esta boca.

Decir lo amado y lo perdido, es preguntar qué
qué amado y qué perdido, qué he.

Olga, ¿te hemos perdido?
que decir, ni que decir. te hemos preguntado
olga,
y nos has respondido. Con esa boca, olga, con esa boca.

Mudo mundo

No hablan, estàn mudos en el mundo,

sin un pedazo de lengua, muertos.

Còmo pueden estarlo sin voz ni canto,

-digo- el pájaro y el hombre,

vivir en un mismo lugar,

la rama y el silencio que la corta el viento,

la palabra

Marcos, tú dedícate a leer msm o mensajes sintéticos de tuiter, o feisbuc que se nota que no te da más que para eso.

Qué manera tan cursi y sobrecargada de expresar un sentimiento. Es insufrible.

CARINA
Yo morí de un corazón hecho cenizas. Crommelynck, Carina Adiós, gacela herida.
Tu corazón manando dura nieve es ahora más frío que la corola abierta en la escarcha del lago.
Déjame entre las manos el último suspiro
para envolver en cierzo el desprecio que rueda por mi cara, el asco de mirar la cenagosa piel del día en que me quedo.
Duerme, Carina, duerme,
allá, donde no seas la congelada imagen de toda tu desdicha, ese cielo caído en que te abismas cuando muere la gloria del amor, y al que la misma muerte llegará ya cumplida.
Tu soledad me duele como un cuerpo violado por el crimen.
Tu soledad: un poco de cada soledad.
No. Que no vengan las gentes.
Nadie limpie su llanto en el sedoso lienzo de tu sombra.
¿Quién puede sostener siquiera en la memoria esa estatua sin nadie donde caes?
¿Con qué vano ropaje de inocencia ataviarían ellos tu salvaje pureza?
¿En qué charca de luces mortecinas verían esconderse el rostro de tu
amor consumido en sí mismo como el fuego?
¿Desde qué innoble infierno medirían la sagrada vergüenza de tu sangre?
Siempre los mismos nombres para tantos destinos.
Y aquel a quien amaste,
el que entreabrió los muros por donde tu pasado huye sin detenerse como por una herida, sólo puede morder el polvo de tus pasos,
y l orar, nada más que llorar con las manos atadas, llorar sobre los nudos del arrepentimiento.
Porque no resucitan a la luz de este mundo los días que apagamos.
No hablemos de perdón. No hablemos de indulgencia.
Esos pálidos hijos de los renunciamientos,
esos reyes con ojos de mendigo contando unas monedas en el desván raído de los sueños, cuando todo ha caído
y la resignación alza su canto en todos los exilios.
Duerme, Carina, duerme,
triste desencantada,
amparada en tu muerte más alta que el desdén,
allá, donde no eres el deslumbrante luto que guardas por ti misma, sino aquella que rompe la envoltura del tiempo
y dice todavía:
Yo no morí de muerte, Federico,
morí de un corazón hecho cenizas.


Olga Orozco

Olga, es para mí la más grande poetisa de todos los tiempos. Tiene esa delicada virtud de entrever la realidad siempre envuelta en un halo de misterio, siempre fatal, siempre ineludible.
Sus poemas van más allá de las palabras, rasgan la naturaleza humana desde dentro para mostrarla al exterior, descarnadamente, sin formalismos y sin estereotipos.
Es poesía pura.

Un poema es un poema, qué es lo banal? Qué es lo poético? Existe realmente eso que alguna vez alguien , supongo que para darse corte y sentirse superior, llamó "lo poético"? Alguna vez escribí poesía, alguna vez publiqué un libro. En total me pasé más de diez años dedicada solo a esto. Una sola saqué en claro, nada es poético porque todo es poético. Lo demás son pamplinas de críticos literarios o de críticos simplemente. La señora Orozco, aunque no es de mis favoritas, tiene una voz potente y genuina. Creo que era una poeta, la respeto por eso, por su sinceridad y porque ayudó a otros/as poetas, lo que significa que estaba bien segura de su valor y que no tenía tantos tiquismiquis como muchos poetas de ahora. Bravo Orozco, por mil años más!

Paolo en vez de criticar escribe algo mejor y lo publicas. Saludos

Amparo: La oscuridad es otro sol es un libro hermoso, sin puntuación(sólo el punto final) Empieza "En un lugar de La Pampa...." Olga era de Toay, provincia de La Pampa.Su hermosa casa es ahora un museo con su nombre y sus libros.Vivo cerca de allí.Saludos!

Yo conocía un libro increíble y desconcertante, "La oscuridad es otro sol", una serie de relatos breves en prosa lírica... una biografía que tendrá tal vez mucho de autobiografía y me impresionó al leerla hace muchos años. Es una autora a mi entender muy original, que inspiró luego a otras en castellano como Blanca Andreu y otras de las llamadas "Diosas blancas" (por la antología del mismo nombre). Desde luego, muy barroco el estilo de O.O., lo opuesto al "si breve, dos veces bueno". Y nada rastrero, nada de realismo de la experiencia... Para mi gusto, bastante mejor que Marianne Moore.

Un poema no debería dar cabida a lo banal, debería expresar belleza con ensenciales palabras, las menos posibles; "no podría existir sino existieras": ¿qué es eso sino repetición?. El ensayista Juan Ferraté se burlaba de este verso del poema Recuerdo de la infancia del cubano Julian del Casal: "...extendiendo mi cuello sobre mi hombro". Ferraté usa su hojilla occamiana con Casal para desnudar la imbecilidad en un poema de Jorge Guillén llamado Naturaleza con altavoz. Entre "el mundo rodando en una lágrima" y las biografías de animales de Marianne Moore prefiero a la norteamericana, no se adorna con tantos ruquiruquis, como decimos en venezolano. Ojala que la señora Orozco tenga otros poemas que algún día lea y me 'transformen'.

Hermosísimo poema de una gran poeta. Rosita.-

Olga Orozco es muy superior a los poetas comerciales y populares (o poetas de marca) como Neruda, Benedetti, Cardenal, que acaparan toda la atención y la publicidad. Olga era amiga de otra gran poeta: Alejandra Pizarnik. Ambas eran poetas autenticas que no buscaban ni notoriedad, ni premios literarios, sino la esencia de la poesía, que no hace recurso de la retórica o la grandilocuencia. En la gran poesía siempre están ausentes el sentimentalismo y la ideología, que es lo que más vende. El marketing y la vanidad del autor dominan el arte, la literatura y el cine.

Fascinante... qué belleza.

No conocía a esta Señora... y la sorpresa ha sido muy grata.
Excelente y exquisito poema.

Si tiene cuatro o cinco poemas mas de similar calidad, seguro que el libro es interesante; de los que se guardan en un lugar privilegiado de la biblioteca.

gracias, de verdad

gracias, de verdad

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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