Letra Pequeña

Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

Eskup

Cosas oídas en el premio Planeta

Por: | 17 de octubre de 2012

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Parte del mecanismo del Premio Planeta está contado aquí y glosado aquí. Lo que dio de sí este año la “tradicional velada” lo han contado bien Carles Geli y Miquel Noguer en sus crónicas (con fotos de Carles Ribas). Así pues, y fieles a nuestra tradición para bodas, bautizos, ferias e inauguraciones, sigue una antología de las cosas oídas a izquierda y derecha (sin audífonos) en la noche del día de Santa Teresa en Barcelona, ciudad a la que el antólogo acudió invitado por la editorial anfitriona.

Otro año más.

¿Había manifestantes en la puerta esperando a Wert? No, gente con pancartas: “Gaspart, paga”. De los hoteles de Joan Gaspart.

Lasalle se ha afeitado la barba.

Cuando los padres piden a sus hijos que no vayan a clase es que algo va muy mal.

Ahí llega Mas. Qué guapo. Se parece a Buzzlightyear.

En este comedor, el escritor que menos ha vendido ha vendido 100.000 ejemplares.

Habla Wert y sube el pan. O te bajan el sueldo.

De ese aforismo suyo sobre españolizar a los estudiantes catalanes etcétera, lo que más me chirría no es lo de españoles ni lo de catalanes, es lo de “sentirse orgulloso”.

Aquella es la mesa de los comerciales. ¿De los best sellers? No, de los que venden los libros: el del aeropuerto y así.

Mira, Carlos Pujol en la pantalla. Qué pena. Es un detalle que hayan empezado acordándose de él. Fue jurado desde 1972.

Una deliberación muy sesuda.

La Guardia Civil ha ganado el Planeta.

Lorenzo Silva ha hecho tres en raya: Nadal, Primavera y Planeta. Le falta el Biblioteca Breve para tener todos los de la casa.

Todo por la patria.

Pasado el Barça-Madrid, en el palacio de congresos se habla de dos cosas. Adivina. Tic tac, tic tac. Premio: el soberanismo catalán y el ERE de EL PAÍS.

Quería dar las gracias a Angie.

Yo vivo entre la periferia de Madrid y la periferia de Barcelona. Que la única raya sea imaginaria: el meridiano de Greenwich, en la AP-2.

“Terminado, el libro empieza” [Carlos Fuentes citado por Lourdes Maldonado, presentadora de la ceremonia al final de la misma].

Mi novela trata de una mujer que sabe volar.

Un crimen y la crisis económica y moral en la que vivimos.

Una ruptura amorosa y la crisis.

Tienes que volver a quedar con tus amigos.

¿Has dicho que se abre con una cita de Extremoduro?

Yo también tengo en un libro una cita de Extremoduro.

Que nunca llevo el corazón encima por si me lo quitan.

Robe Iniesta empieza a ser muy grande.

Quiero recordar a mi profesora de literatura. Y a todos los profesores de literatura.

"No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar". [Recitado de memoria por Mara Torres cuando un periodista habla de las mujeres que saben volar y nombra a Ernesto Sábato (sic)]

Tengo que aclarar que el poema no es de Ernesto Sábato sino de Oliverio Girondo [Mara Torres cuando alguien cita lo bonito que es el poema que ha recitado; la primera vez, discreta, no quiso corregir al periodista que preguntaba].

Es de Girondo y sale en El lado oscuro del corazón, la película de Eliseo Subiela.

¿Cómo va la cosa? ¿La cosa? El ERE de EL PAÍS, digo. He leído que Cesc Fàbregas se ha preocupado por la suerte de los trabajadores del periódico.

Estoy con frenadoles.

Quedamos en el búnker.

Volar puentes llena más portadas que tenderlos.

¿Ya se ha ido Mas? Tengo una idea para eslogan: “Catalunya: un nuevo planeta en el sistema solar”.

Hasta el infinito y más allá.

Los libros salen el 8 de noviembre.

Tengo ganas de que la leáis.

¿La última?

Han cerrado el bar.

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Bibliografía básica:

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Engañados por un obispo

Por: | 12 de octubre de 2012

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“La integridad del escritor se encuentra más amenazada por los llamados de su conciencia social y sus convicciones políticas o religiosas que por las demandas de su codicia. Moralmente confunde menos ser engañado por un vendedor ambulante que por un obispo”.

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Hay que hacer algo

Por: | 10 de octubre de 2012

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HIERVE el rocío bajo los árboles torturados y la lluvia es negra sobre los muros y las amapolas.

¿Es ésta la hora? Estaba limpia bajo las estrellas.

Van a pudrirse los recuerdos, va a oxidarse la nieve, hay animales muy pequeños en mis venas.

Por esto y por lo que concierne a la numeración de la tisis, a los tumores industriales y a la metralla en el vientre de los niños asiáticos,

hay que hacer algo.

Quemar, por ejemplo, los trépanos y las finanzas financieras, a causa de lo dicho y también

para que la mierda no entre en las venas de nuestras madres y para que aún puedan sonreír un poco

antes de morir.

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Antifranquismo pop (una aclaración)

Por: | 06 de octubre de 2012

Franquismo Pop5062478_5b2c98472bPrimera nota. “La generación del 68 puso al día la cultura española mirando a Europa. Hicieron con la poesía lo que Luis Martín-Santos con la novela. La ruptura estética lo fue también política y social. Los novísimos fueron una de las formas del llamado franquismo pop. Siempre recuerdo que en 1968 se abrió en Barcelona el primer drugstore de España”. Las palabras pertenecen a Juan José Lanz, profesor de literatura de la Universidad del País Vasco. Esas declaraciones forman parte del reportaje “Los novísimos vuelven a ser nuevos”, que publiqué en este periódico el viernes pasado.

La expresión “franquismo pop” produjo cierto malestar entre algunos autores reunidos en Córdoba durante Cosmopoética, que, al parecer, la oían por primera vez y –tomando por ideológico algo meramente cronológico- se sentían incómodos con el hecho de que se aplicase a su generación. Igual que di por sentado a qué se refería Luis Alberto de Cuenca cuando me habló del 68 y de la obra de sus coetáneos como síntoma de un momento post-algo (postmarxista, postmoderno), di por sentado que Juan José Lanz se refería al Almanaque. Franquismo pop que Guillem Martínez coordinó para la editorial Mondadori en la primavera de 2001. Lo di por sentado y así era. Ventajas de compartir claves culturalistas.

Ante la alarma despertada entre poetas a los que ha dedicados años de estudio, Juan José Lanz ha querido matizar sus palabras a través de una carta al director que reproduzco a continuación: 

            Una aclaración a “Los novísimos vuelven a ser nuevos”

            Estimado señor:

            En su estupendo artículo “Los novísimos vuelven a ser nuevos”, publicado en El País de 5 de octubre de 2012, Javier Rodríguez Marcos cita unas palabras mías resumiendo una larga conversación telefónica que tuvimos el día anterior. Allí anota textualmente, entre otras, la siguiente afirmación: “Los novísimos fueron una de las formas del llamado franquismo pop”.

            Quizás la naturaleza de esa conversación telefónica no permitió comprender, o quizás no lo expresé yo con la suficiente claridad, la referencia que en esa frase habría a un concepto que no es propio y que encierra en sí mismo una complejidad difícil de resumir en unas líneas. El sintagma hace referencia a un libro colectivo, coordinado por Guillem Martínez, titulado Almanaque. Franquismo pop (Mondadori. Barcelona, 2001), que contiene artículos, entre otros, de autores tan significativos como Pere Gimferrer, Eduardo Mendoza y Manuel Vázquez Montalbán. En aquel libro se analiza desde diversas perspectivas la vida cultural y literaria en los últimos años del franquismo y su convivencia con una modernidad incipiente manifiesta, entre otros síntomas formales, en el pop.

            Estoy lejos, por supuesto, de entender la vinculación ideológica de aquellos autores con la dictadura, ni mucho menos. Se trata de una expresión realmente desafortunada para referirse a la vida cultural bajo el franquismo desde la segunda mitad de los años sesenta hasta la desaparición del dictador. Quizás sería más correcto decir: “Los novísimos fueron una reacción radical contra la miseria producida por el franquismo”. 

            Atentamente,

            Juan José Lanz

 

Segunda nota. Puede que más que desafortunada, la etiqueta “franquismo pop” sea reductora, pero no mucho más que, pongamos, la etiqueta “novísimos”. Por eso reproduzco fragmentos del prólogo de Guillem Martínez a su Almanaque. Franquismo pop (páginas 7 y 8). Allí Martínez identifica franquismo pop con “franquismo terminal” –pura cronología- y apunta una posible “definición”: “Es esa cosa divertida y difícil de explicar a un sueco consistente en a) un país en el que convivían el Sonido Philadelphlia, las canciones chachis de la Vueltaciclistaespaña y Vicky el Vickingo con, glups, la pena de muerte, las declaraciones de inquebrantable adhesión y una teoría de la derecha y la izquierda que, tanto la derecha como la izquierda, han decidido amnesiar”.

Los apartados b) y c) darían resultados curiosos leídos a la par que el prólogo de Castellet a Nueve novísimos poetas españoles, a los de otras antologías de la época y a los estudios posteriores sobre aquel tiempo. No falta nada: anti-realismo, cosmopolitismo, anticasticismo, conexión con la generación del 27 y sus antecedentes…

Dice Guillem Martínez: “Es b) una cultura en la que conviven las negación de la realidad y la vivencia real de la cultura pop internacional. Es c) una literatura que, ya en los setenta, ha realizado su (abro comillas) transición (cierro comillas), iniciada, como poco, una década antes. Ha superado una realidad yuyu imperante, tiene herramientas para chotearse de la cultura y la realidad oficiales, está conectada a Europa, dialoga tan campante con las aportaciones I+D iberoamericanas, pone caliente al personal y ha empezado a realizar un diálogo de transmisión con doscientos años de tradición de la cultura española que desaparecen, zas, como ninjas, por KO y en 1939”.

 

Todo escritor ‘inventa’ a sus predecesores

Por: | 05 de octubre de 2012

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Si la pregunta es si existe un canon literario la respuesta podría ser que sí, pero que a este, flexible, se le van añadiendo nombres según la época.  A veces, incluso, la entrada de uno supone la inclusión de otro por añadidura, generalmente porque ha influido en el primero. Fue el caso de los autores del boom de la novela latinoamericana, cuya consagración puso el foco sobre escritores mayores que no habían recibido la atención que merecían. Es lo que pasó, con matices, con Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo o Borges. La Casa de América y la Cátedra Vargas Llosa se ocuparán del asunto el mes que viene en un simposio internacional sobre el boom. Poco antes habrá aparecido la esperada reedición en Alfaguara del estudio clásico que Luis Harss publicó en 1966, Los nuestros.

CanticoEn España es lo que pasó con los poetas del grupo Cántico, que dio fin a su travesía del desierto de la posguerra cuando la poesía novísima –tendencia dominante en los años setenta- puso el foco sobre ellos. “Gimferrer se declaró poco menos que discípulo suyo, Guillermo Carnero publicó un libro que iluminó de nuevo la obra del grupo cordobés y Luis Antonio de Villena se convirtió en el principal estudioso de la obra de García Baena”. Eso escribimos una vez al hilo de una entrevista con Pablo García Baena. Y también: “El reconocimiento de los jóvenes devolvió a la escritura a los poetas de Cántico. ‘Se lo debemos a los novísimos. Si ellos se alimentan de nosotros, nosotros tomamos de ellos ese nuevo espíritu de vida. Vimos que no todo había sido inútil. Sí, habían pasado diez, quince años, veinte, pero al menos la semilla había servido para algo. Nos ayudó mucho. Casi todos volvimos a publicar", nos dijo en su casa  García Baena, que esta semana ha visto como su ciudad, Córdoba, ha rendido homenaje durante el festival Cosmopoética a la generación del 68, o del 70, o del lenguaje, o de los novísimos…

La reivindicación que el festival cordobés ha hecho de esa generación, tanto como la que esta hicieron de los poetas de Cántico -el miércoles pasado confluyeron las dos- demuestra que la ley del péndulo sigue plenamente vigente y que, por suerte, un canon es algo más que una lista cerrada. Borges tenía razón cuando decía que todo escritor inventa a sus predecesores. También la tenía Juan Antonio González Iglesias cuando propuso: imaginemos que fue Plinio el que soñó a Borges. No al revés.

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Imagen: Pablo García Baena retratado en su casa de Córdoba por Francisco J. Vargas.

El País

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