¿Qué poema sabes de memoria?

Por: | 06 de febrero de 2013

MemoriaAunque el futuro tiene más prestigio que el pasado, a veces una buena reforma no es más que una restauración. Viene esto a cuento de que el Gobierno británico está decidido a que los estudiantes de primaria aprendan poemas de memoria. La idea tomó un nuevo impulso hace semanas, pero no es nueva. Hace meses que la lanzó el secretario de Educación, Michael Gove, y desde entonces no ha parado de dar vueltas. The Guardian llegó incluso a plantear un curioso –y muy británico- test en su web en el que el lector debía elegir el final de un poema de entre tres versos dados. Solo uno era el original, o sea, como en el práctico del carnet de conducir pero con Kipling, Byron o Christina Rossetti en lugar del límite de velocidad en carreteras de doble dirección con arcén de menos de un metro.

Más allá de pensar en los beneficios de recordar versos, en lo primero que uno piensa cuando lee juntas las palabras poesía y memoria es, por supuesto, en hacer memoria. Con permiso, eso sí, de Joe Brainard, Perec y el recio profesor que nos enseñó métrica en séptimo de EGB (traducción a euros: primero de la ESO).

Me acuerdo, pues, de gente que recuerda poemas.

Me acuerdo, por ejemplo, de Luis García Montero recitando un arranque de Pedro Salinas. Fue en un curso de verano en el que cada mesa redonda terminaba con un homenaje al 27 leyendo versos de un autor de esa generación. Nadie había advertido a García Montero –o él no lo recordaba- y tiró de memoria:

¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo, 
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

El poema sigue, pero yo me acuerdo de la cervantista Helena Percas y de su marido, Ignacio Ponseti, médico republicano exiliado, recitando en inglés a Emily Dickinson, concretamente, el poema que dice que la esperanza es una cosa con plumas. No olvido la necrológica que escribió David Alandete cuando murió Ponseti.

MachadoMe acuerdo de Juan Gelman recordando a Guido Cavalcanti.

Y de Andrés Trapiello recitando un poema que Miguel D’Ors le había leído, creo, por teléfono. También yo me lo sé ahora: habla de Horacio y del fútbol.

Y me acuerdo –disculpen la primera persona (no todos van a ser ilustres)- de uno de mis tíos, que no ha olvidado, me temo, los versos de Gabriel y Galán.


Me acuerdo de Ángel Luis Prieto de Paula, catedrático y crítico de este periódico, que tiene una antología de poesía universal en la cabeza y al que un día llamé con una misión imposible: un amigo había oído a Sánchez Dragó en la tele decir unos versos de Machado con las palabras sombra, tiempo y ceniza –si no recuerdo mal-. Ni idea, le dije, pero llamé a Prieto de Paula, que los reconstruyó al momento, sobre la marcha.

Me acuerdo del propio Prieto de Paula recordando otro poema de Antonio Machado. Este:

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
-así en la costa un barco- sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

Me acuerdo de una historia que le escuché en la radio a George Steiner y me acuerdo también de que Steiner la recogió luego en La barbarie de la ignorancia (Del Taller de Mario Muchnik, traducido por el propio editor). En la URSS de Bréznev había una profesora de literatura inglesa a la que metieron en una celda -sin luz, sin papel ni lápiz- a causa de una delación absurda. Conocía de memoria –eso contaba Steiner- los más de treinta mil versos del Don Juan de Lord Byron y se dedicó a traducirlos mentalmente en la oscuridad. Cuando salió de la prisión había perdido la vista, pero dictó la traducción a una amiga. Hoy esa está considerada la mejor traducción rusa de Byron.


Levi1195599603_850215_0000000000_sumario_normalMe acuerdo de un reportaje que me tocó escribir sobre los beneficios de la lectura. Y me acuerdo de que pregunté a Steiner (por teléfono) por el episodio de la traductora. Recuerdo, lo escribí, que me dijo esto: "Esa historia me la contaron en Rusia. Yo no conocí a la traductora, pero su caso es real. De todos modos, no sorprende en una cultura acostumbrada a aprender los textos de memoria. De hecho, si los poemas de Mandelstam sobrevivieron fue porque su mujer, Nadiezhda, los aprendió así. En algunos regímenes la memoria se convierte en la única forma de evitar la censura y la destrucción". Acantilado, recuerden, recuperó hace muy poco las memorias de Nadiezhda Mandelstam traducidas por Lydia Kúper. Contra toda esperanza, se titulan.

Pensando en la esperanza, en la destrucción y en aquel reportaje sobre la lectura, me acuerdo también de “El canto de Ulises”, el capítulo de Si esto es un hombre en el que Primo Levi rememora la plenitud que le procuraba en Auschwitz traducirle unos versos de Dante a Jean, el Pikolo, un muchacho alsaciano que guarda turno junto a él en la fila del rancho. En ese instante, nos cuenta Primo Levi, habría dado su ración de potaje a cambio de recordar el final de unos versos.

Procuro no olvidarlo cuando escucho la expresión “alimento para el espíritu” y, automáticamente, pienso que es un tópico.

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Imágenes: de arriba abajo, teatro de la memoria, Antonio Machado y Primo levi.

 

Hay 15 Comentarios

Llanto por la muerte de Ramón Sijé de Miguel Hernández. Mi primer poema de memoria.

He escrito más de 350 poemas con rima consonante y métrica, y me sé de memoria al menos 80 de estos. La mayoría de una extensión de más de 32 versos. . . . . En mis recitales poéticos declamo mínimo 22 de mis poemas, previa introducción sobré que motivó escribirlo. . . . . Empecé a dar a conocer que soy poeta y a recitarlos recién hace 5 años, con el deseo que me imiten, debido a que los ¡supuestos consagrados! se limitan a interactuar con su papel, olvidando que se deben al público.

Es otra de las rémoras de internet, si ahora se te ocurriera recitar un poema de memoria en una clase o delante de cualquiera, enseguida te saldrían veinte móviles con el poema exacto en una pantalla. No hay quien retenga nada en la memoria, ¿para qué? Siempre recuerdo a mi padre recitar El Ama o el Cristu Benditu de cabo a rabo porque se lo aprendió de chico en la escuela. A mí también me los hicieron aprender y nunca se olvidan. Me parece una excelente iniciativa la de los británicos. Emily Dickinson qué gran poetisa.

Resultó capturado con palabras

flotaban sin desgracia o brecha el doble

prisma mojado en el delantal,

y donde nada se perdió está un sol,

más desnudo de trigo que de sombra;

y fueron tan profundos sus viveros

que dudaron los tiempos admirar

a los desesperados de repente.

Muchs gracias por el excelente artículo.

Por años enseñé Lengua y Literatura en una escuela secundaria a jóvenes laatinos en Washington y caada poema que estudiábamos lo memorizábamos y cada uno lo presentaba en frente de la clase. Cuando al tercer año de estudios llegábamos a Don Quijote, libro que leíamos en su totalidad, lo primero que tenían que hacer mis estudintes era memorizar el primer párrafo de ese maravilloso libro. Era una maravilla escuchar las palabras -vivas- de Cervantes de esas niñas y niños cuando presentaban la memorización del párrafo ante toda la clase.

Bueno ahora va García Lorca.

La noche no quiere venir
para que tú no vengas ni yo pueda ir.
Pero yo iré aunque un sol
de alacranes me como la sien.
Pero tú vendrás con la lengua
quemada por la lluvia de sal.
El día no quiere venir
para que tú no vengas ni yo pueda ir.
Pero yo iré entregando a los sapos
mi mordido clavel.
Pero tú vendrás por las turbias
cloacas de la oscuridad.
Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera y tú mueras por mí.

GACELA DEL AMOR DESESPERADO DE GARCÍA LORCA

En mi patria hay un monte.
En mi patria hay un río.
Ven conmigo.
Laa noche al minte sube.
El hambre baja al río.
Ven conmigo.
Quiénes son los que sufren?
No sé, pero son míos.
Ven conmigo.
No sé pero me llaman
y me dicen: sufrimos.
Ven conmigo.
Y me dicen: tu pueblo,
tu pueblo desdichado
entre el monte y el río
te está esperando amigo.
Ven conmigo.

ENTRE EL MONTE Y EL RÍO
DE NERUDA (FRAGMENTO)
EL POEMA GACELA...
ES DE GARCÍA LORCA

La noche no quiere venir
para que tú no vengas ni yo pueda ir.
Pero yo iré entragando a los
saapos mi mordido clavel
Pero tú vendrás
con la lengua quemad por la lluvia de sal
El día no quiere venir
para que tú no vengas ni yo pueda ir.
Pero tú vendrás por las turbias cloacas
de la oscuridad.
Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera y tú mueras por mí.
GACELA DEL AMOR DESESPERADO

ES UNO DE LOS POEMAS QUE DIGO CUANDO ESPERO, PARADO, CON EL SEMÁFORO EN ROJO.

LO FATAL, DE RUBÉN DARÍO

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente
pues no hay dolor má grande que el dolor se estar vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada
Y ser sin rumbo cierto
Y el temor de estar vivo
y ese futuro terror
estar mañana muerto
y sufrir por la vida
y por la sombra y por todo lo que no sabemos
y ni siquiera sospechamos.
Y la vida que nso tienta con sus fresco racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramosçy no saber adónde vamos
ni de dónde venimos.

El gran Benedetti, màs actual que nunca. Con Timing www.lidiaherbada.com

Mass media

De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto

Solo recuerdo la primera estrofa:


Tyger, tyger
burning bright
in the forest of the night
What immortal hand or eye
could frame
thy fearful symmetry

DE LA POESÍA Y SU VALOR


… si de algo ha de servir la poesía, su ritmo, armonía y melodía,
que sea para instar la luz;
¡ porque, ay la lumbre y ay las lumbres,
ay el fuego que causa estragos a la muerte con sólo el himno que instruye la belleza !
… mientras sea y siga aquí, con su don, la palabra,
mientras pulse y penetre y encienda el alma, la exégesis del mundo,
oh corazón mío,
mientras nos haga vibrar, sentir y vivir,
- y alzar el vuelo -
¿ no será un hálito hermosísimo del ser, tu caz de verdad, tu rosa ardiendo ?
dime, hermano corazón, dime ¿ es que acaso no lo es…?

http://www.oriondepanthoseas.com

Uf... conozco muchos poemas y muchos de ellos los recuerdo de memoria.

Si tuviera que elegir uno, por aquello de que acaba de ser el aniversario de su muerte, elegiría "Lo fatal" de Rubén Darío. Aquí os lo dejo :) Gracias por hablar de poesía


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

Excelente. Qué sería de la literatura sin los juglares y los trovadores

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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