'Fiat Lux': ni coches ni jabones, una revista

Por: | 25 de octubre de 2013

FiatLux
“Me quité del alcohol y cualquier día / me quitaré de la poesía”, dicen dos versos de Javier Salvago. Es cierto, pasa el tiempo y no para de crecer la lista de cosas de las que te has quitado: el deporte, escuchar heavy metal, el café con azúcar, las inauguraciones, los estrenos de cine, el vino tinto malo, los ensayos sobre arte contemporáneo, las crónicas de sucesos, las novelas pastoriles del Renacimiento, las novelas con muertos… ¡Alto! ¿Las novelas con muertos? ¿Pero sin son casi todas (incluido el Quijote)? Me explico, las novelas en las que los personajes no mueren de muerte natural sino violentamente y en las que no se saben quién las mató o por qué, eso que viene siendo el género negro. ¿Por qué? Por falta de tiempo, no por falta de ganas ( lo mismo que el deporte). Calculas a boleo el tiempo que te queda de vida, le añades 10 años por puro optimismo y calculas después los libros que querrías leer en ese tiempo, haces la lista y empiezas a interrumpirla con las novedades que te apetece leer, las que te recomienda gente de la que te fías y las que “no puedes dejar de leer” porque son la revelación del año. Y si encima te ganas la vida, más o menos, leyendo estás perdido.

Y en estas cae en tus manos una nueva revista. Se llama Fiat Lux y lleva este subtítulo: “Buena lectura, mala prensa”. Y más abajo: Nº 1. Otoño 2013. 6,50 euros. La dirigen Daniel Borasteros y Mauricio Skrycky. El primero firma un par de entrevistas y el segundo, un montón de fotos estupendas, es decir, con la luz donde toca (también Borasteros, gran cronista, coloca los adjetivos donde toca).

Como su nombre indica y recuerdan los directores en el editorial, Fiat Lux no trata ni de coches ni de jabones y tiene las suficientes virtudes como para saltarse la dieta de las muertes violentas. Por ejemplo, una crónica antológica de Marta Sandoval sobre los calaqueros, pícaros de funerarias clandestinas que buscan cádaveres en Ciudad de Guatemala; una conversación nocturna con tres periodistas de sucesos (Paco Pérez Abellán, Manuel Marlasca y Jesús Duva); un reportaje de Rebeca Carranco sobre el llamado caso Ilusionista (por otro nombre, Saratoga y Riviera, clubs de alterne); el primer capítulo de un folletín de Oriol Jara; el recuerdo a cargo de Leonardo Padura de los días que Vázquez Montalbán pasó en Cuba documentándose para escribir Y Dios entró en La Habana; una historia –por no dejar al Papa- firmada por Mariangela Paone sobre una muchacha de 15 años desaparecida hace 20 en el Vaticano; una sección de crítica de libros que no se casa con nadie (ni con Joël Dicker); un cuestionario a Manuel Martín Cuenca (director de Caníbal) con historia tremenda incluida; sendas entrevistas a fondo con Lorenzo Silva y Donna Leon en las que los escritores hablan sin ceremonias de la cocina de sus novelas (por qué a los guardias civiles no les gusta reengancharse en la seguridad privada, por qué Brunetti es como es, cómo salta una historia de un periódico a un libro, en qué se diferencian el crimen europeo y el estadounidense) y de sus gustos de cocineros (al primero no le gusta Twitter –“ese grifo solo echa naderías”-; a la segunda no le gusta Larsson)…

“¡Son novelas policiacas, no es Ana Karenina!”, responde Donna Leon cuando alguien le dice que algunas de las situaciones que narra tienen un punto de cliché. “Formulismos necesarios” los llama ella. También Fiat Lux los tiene, por supuesto, por algo es una revista de género, pero llegas a la página 98, la última, sin tropezar con ellos (ya dijimos que la luz y los adjetivos estaban donde toca). Ojalá pudiera decirse lo mismo de todas las revistas. Coda: Leon dice también que ni toca el violín ni lee novelas policiacas. Y, sin embargo, sostiene que el mejor novelista del gremio es Ross McDonald. Vamos a ver qué tal. Después de Navidad volvemos a la dieta.

Hay 3 Comentarios

Hola, Raul Pacheco, ahí va la web de la revista FIAT LUX para comprarla.

http://revistafiatlux.com/tienda/

Soy de una ciudad pequeña y dudo poder encontrarla aquí. Sabéis donde puedo comprarla por inteenet. Me gustaría comprar incluso el primer numero. Gracias!

Muy sensato el comentario de Donna Leon respecto a que una novela policiaca "no es Ana Karenina". Deberían tomar nota unos cuantos, que o lo olvidan (y ésos no son los peores), o piensan que efectivamente es así, porque la novela policiaca es claramente superior, además de mucho más interesante, dónde va a parar.

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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