La cocina narrativa de Chirbes

Por: | 28 de noviembre de 2013


ÍnsulaPara conocer la trastienda de las novelas de Rafael Chirbes, eso que los sabios llaman poética, conviene leer libros como El novelista perplejo y Por cuenta propia (ambos, como el resto de su obra, en Anagrama), dos volúmenes que demuestran que además de un gran narrador, el autor de Crematorio es un grandísimo ensayista. El texto que abre el segundo de esos libros –“La estrategia del boomerang”- es una joya nacida como conferencia en la Fundación Juan Mach de Madrid. Anagrama la ha editado dentro de su colección de "ebooks mini" Zoom y también puede escucharse aquí.

Lo que vale para esos dos libros de ensayos vale para “Un escritor egoísta”, el escueto prólogo -cuatro páginas- que Chirbes puso hace unas semanas al frente de Pecados originales, el volumen que recopila sus novelas La buena letra y Los disparos del cazador, escritas en los años 90, un tiempo, dice, en que –“bajo el razonable argumento de cambiar pasado por futuro”- España cambió ideología por bienestar, verdad por dinero. ¿Por qué las escribió? “Porque tenía mucho miedo de hacerme daño, o de que me hicieran daño, o de hacer daño […] la misma razón por la que he seguido escribiendo novelas otros veinte años”.

PecadosChirbesY lo que vale para esas tres recopilaciones, vale para el nuevo número de la revista Ínsula, que además de incluir un poema inédito de Antonio Gamoneda incluye dos artículos dedicados a la obra de Chirbes –uno genérico; otro sobre En la orilla- y una larga entrevista con el escritor en Beniarbeig, el pueblo alicantino en el que vive. En un bar de ese pueblo, Teresa Barjau y Joaquim Parellada preguntan a Chirbes sobre todo lo que pueda esperar cualquiera de sus lectores. De las 9 páginas de esa conversación sale el retrato de un “descreído proustiano y leninista” que empezó a leer a los tres años por “cabezonería” de su padre, que pasó por varios colegios para huérfanos de ferroviarios, escribió versos “con rima”, trabajó de reseñista y librero –hay una preciosa anécdota con Manuel Puig- antes de lanzarse a escribir sobre qué le pasó a la gente de su generación en la posguerra, la Transición o los felices años de la burbuja inmobiliaria.

Sus lecturas infantiles, sus horas en el cine –en Tavernes daban para todos los públicos películas que en Valencia eran para mayores-, sus clásicos –con Galdós a la cabeza- y sus obsesiones estilísticas –“Si me suena bien un párrafo, es que dice la verdad”- dan vida a una conversación destinada a durar en la bibliografía de Chirbes, un hombre desencantado que habla con pasión. Y que abre muchas de sus respuestas con un “ahí voy”. Y es cierto, ahí viene, en cuerpo y alma (entendiendo la idea de alma à la Chirbes, es decir, como una de las casillas que hay que rellenar al hacer la declaración de la renta).

Por cuenta[Más sobre Chirbes]

La gran novela de la crisis en España. Hablando con Chirbes sobre En la orilla y el resto de su obra.

Posguerra, ciudad de vacaciones. Una lectura de La buena letra y Los disparos del cazador.

Hay 1 Comentarios

Muy grande Chirbes. 'En la Orilla' es fantástica y es increíble ver la poca cancha que se le da.
´
http://planetamancha.blogspot.com.es/2013/09/en-la-orilla-de-rafael-chirbes.html

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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