Lluis Bassets

Turcos que van, europeos que vuelven

Por: | 26 de julio de 2007

El islamismo político turco va cuando la derecha cristiana europea vuelve. ¿A dónde va Erdogan y su partido? Yo tengo pocas dudas, hacia Europa y hacia un modelo moderno y democrático que haga compatible el islam con el estado laico y termine de una vez con la tutela militar sobre la sociedad turca. La derecha cristiana europea y norteamericana está de vuelta de todo esto, y mientras el Partido de la Justicia y del Desarrollo está arrastrando en la buena dirección a todo un amplio sector muy conservador de la sociedad turca, en Europa y en América vemos el proceso contrario y cómo hay formaciones políticas e instituciones que arrastran a sus bases sociales en una dirección involutiva en cuanto a libertades individuales e incluso a Estado de derecho. Todos se parecen, pues se trata de partidos que no quieren que la religión se refugie en al esfera privada y que responden a la globalización y a la crisis del estado-nación con una reacción identitaria y de regreso a la tradición. Pero los hermanos Kascinski, la conferencia episcopal española, Benedicto XVI, o el propio Bush y sus cristianos renacidos reman en la dirección contraria a Erdogan.

La derecha cristiana europea tiene serias dificultades para juzgar al islamismo político de forma con frialdad, sin observarlo como una competencia e incluso un modelo de emulación. Los debates sobre las raíces cristianas de Europa y su inclusión en el Tratado Constitucional o el ingreso de Turquía en Europa tienen su piedra de toque en esta actitud de rivalidad entre dos territorios ideológicos muy parecidos. Realmente sería muy negativo que la convergencia entre islam y democracia se cobrara el precio de un alejamiento entre derecha cristiana y Europa, pues a fin de cuentas la democracia cristiana europea, como la socialdemocracia, son parte de la matriz sobre la que se ha formado la UE.

La clave del asunto creo que será la actitud que se adopte ante Turquía en el futuro más próximo, después de que Erdogan ha manifestado claramente su ambición de seguir la negociación de ingreso. El problema, según mi parecer, se llama Sarkozy, que ha dictado su ‘no’ a Turquía por razones de oportunismo, pero de un oportunismo muy de fondo: barrunto que ha sido parte de su alquimia para resolver la división de Francia entre partidarios y detractores de la Constitución europea; le sirve como exutorio de la tensión alrededor de la inmigración y de la diversidad cultural; y es una forma de marcar un liderazgo francés fuerte en un tema dictado por las encuestas.

La actitud de la UE ante Turquía tendrá en todo caso una extraordinaria repercusión en todo el mundo musulmán. El mensaje emitido hasta ahora desde el llamado Occidente es que preferimos un islam atrasado y sometido, guardado incluso por dictaduras policiales y militares. Europeos y norteamericanos no conseguimos despegarnos de la idea de que lo que nos gusta es entendernos con jeques multimillonarios o dictadores corruptos, con Gaddafi sin ir más lejos. Y que cuando cometemos la veleidad de permitirles la celebración de elecciones democráticas, como se hizo con los palestinos, luego no nos gustan los resultados.

Éste será un gran tema de reflexión para los próximos meses, en el que habrá que ver la evolución de las cosas en Turquía y el conjunto del mundo islámico, con sus grandes focos de tensión en Palestina, Irak, Afganistán y de forma creciente Pakistán, donde los militares son la última trinchera ante un islam político muy radical e incluso directamente terrorista: nada que ver por tanto con el de Turquía o quizás incluso su contramodelo. Sobre esta cuestión en concreto podéis leer la columna de hoy, titulada ‘Hablando con el enemigo’.

Hay 9 Comentarios

Vaya con el señor éste a cuyos antepasados se les oyó decir ¨Qué caballo de madera más bonito, seguro que en la plaza principal quedará de maravilla!¨.

La cuestión, me parece, puede ser la de hasta qué punto una Turquía democratizada, e incluida en el seno de la UE como miembro de pleno derecho puede convertirse en un espejo en el que se reflejen el resto de los países islámicos. Pero son varios los peligros que veo en este asunto.

Por un lado, que bien puede darse el caso de que en lugar de puente entre Oriente y Occidente, se convierta en una pasarela para que el integrismo penetre aún más en el corazón de la Europa Occidental. Mera razón prudencial. Por otro, y como he creído entender de varios comentaristas y del artículo de LLuis, la posibilidad de que los líderes occidentales actuales no acepten a una Turquia reformada como a un igual, con lo que se le daría la razón al mundo islámico y se contribuiría más a un alejamiento y extremismo ideológico que a un acercamiento de posturas que pudieran resolver los conflictos pendientes.

Y todo ello, sin saber siquiera cómo evolucionará Turquía en sus anunciadas reformas...

Una lotería, vamos. Pero, a fin de cuentas, Turquía mira por sí misma, no por lo que pueda representar a nivel internacional, ni por el papel que pueda jugar como solucionador de problemas entre Occidente y el mundo árabe, al menos de momento. Suficiente tiene Erdogan con arreglarse de puertas adentro. Si se además consigue algo de puertas afuera, bienvenido sea, pero dudo que eso se convierta en un objetivo prioritario de su administración.

Un saludo.

Yo también lo prefiero, sin dudas, pero no creo que tengamos que controlar nada ni a nadie. Un amigo mío dijo una vez: "La guerra contra el terrorismo no la librará ni la ganarán EEUU y sus aliados, sino los árabes demócratas". Lo dijo cuando Irak, y sigue teniendo razón.

Yo creo que las condiciones económicas pueden cambiar mucho a la hora de elegir la orientación política y/o religiosa. Las buenas condiciones económicas suelen fomentar un opinión medara y la opinión publica suele apoyar un desarrollo económico y la mejora de sus condiciones de vida. Así que creo que podía haber cambiar y condicionado mucho la situación de Turquía su adhesión a la unión europea....

Aprovecho para espamear un poco con mi sitio web de vuelos, igual os sirve para conseguir un vuelo barato para ir a Turquía y averiguar las cosas por uno mismo ...
http://www.vuelomania.com

Prefiero un islam razonable como el turco, dentro de las fronteras de la UE que tener el islamismo yihadista pegado a Bulgaria , Rumanía y Grecia. Llevemos las fronteras de Europa hasta Irán. Controlaremos mejor.
Hasta el siglo XV, Turquía era cristiana y, desde el VIII hasta el XV, Andalucía, musulmana.

la cuestión kurda, quería decir.

Estoy de acuerdo. Erdogan representa a la mayoría islamista dentro de un estado laico que pretende modernizarse con reformas constitucionales. Lo que más me preocupa de Turquía es la cuestión turca, y cómo va a afectar en la política del día a día, sobre todo teniendo encuenta que a Erodgan le faltan escaños para llevar a cabo sus reformas.
En cualquier caso, no creo, sinceramente, que el modelo turco de islamismo sea referente para los países de su entorno (pones tú mismo el ejemplo de Hamás, poco le sirvió entrar en el juego democrático que le exigía occidente).
Lluís, te recomiendo que visites mi blog y mi entrada sobre este tema, http://buenasnochesybuenasuerte.blogspot.com/2007/07/erdogan-y-la-estabilidad.html
un saludo!

Felicidades por la columna; clara, rotunda, y en el mejor lenguaje.

Veo otro punto clave para mí; el posible choque de intereses que se pueda dar entre Bush (hay que ganarle terreno al Mundo Musulmán) y Sarkozy (no quiero más inmigrantes turcos). Modestamente creo que puede ganar Bush, y Sarkozy llegará hasta donde pueda.

Y ojo a las sociedades del Mundo Arabe, porque Turquía es una piedra de toque importantísima para el tema de "jeques multimillonarios y dictadores corruptos". ..Tema que empieza a ser muy sensible entre las sociedades arabes más empobrecidas. ..Si el posible proceso de "occidentalización" turco se hace desde la transparencia y el beneficio del pueblo, (..es decir, si sus líderes no nadan en la sobrabundancia en público), pueden empezar a caer muchas fichas de dominó detrás. Con el tiempo.

Momento crucial a nivel político, y la gente empieza a echarse a la calle.

Estas en el meollo, yo sólo añadiría el racismo rastrero que se extiende como consecuencia, ayudando soberamente a la derecha a acceder al poder.
Preferir a Paquistán como aliado y reforzarle sólo se le podía ocurrir al más inspirado de los leaderes Bush el imperial con sus secuaces: Blair ha conseguido ya un gran exito Olmer le apoya!!!!! nos toman por idiotas, te digo

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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