Lluis Bassets

Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

Eskup

Archivo

diciembre 2016

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Mis libros

Cinc minuts abans de decidir

Cinc minuts abans de decidir

Enmig del vendaval independentista

Un llibre que explica, qüestiona i contextualitza com s’ha esdevingut, setmana a setmana, el canvi radical que els darrers quatre anys ha sotragat Catalunya. Des d’abans de la sentència del Tribunal Constitucional, fins avui, quan l’independentisme és en primer pla del debat polític i social.

L'any de la revolució

L'any de la revolució

Com els àrabs estan enderrocant els seus tirans

Crònica, anàlisi i atlas de les revoltes de la dignitat, que van conmocionar al món àrab durant 2011, amb referències i comentaris a tots els països on els joves van aixecar-se en protesta contra l'autoritarisme i les dictadures. Amb un nou epíleg per l'edició catalana.

El último que apague la luz

El último que apague la luz

Sobre la extinción del periodismo

Una reflexión sobre los últimos años de la industria de la prensa escrita, las dificultades para seguir haciendo periodismo de calidad y la indisoluble relación entre periodismo y democracia.

El año de la Revolución

El año de la Revolución

Cómo los árabes están derrocando a sus tiranos

Balance, atlas político y análisis de las causas de las revueltas de 2011, que han derrocado a cuatro dictadores, encendido enfrentamientos civiles y provocado reformas y convulsiones políticas en la entera geografía árabe.

¿AUN PODEMOS ENTENDERNOS?

¿Aun podemos entendernos?

Conversaciones sobre Cataluña, España y Europa
REIVINDICACION DE LA POLÍTICA

Reivindicación de la política

Veinte años de relaciones internacionales
La oca del señor Bush

La oca del señor Bush

Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional

Nube de tags

El Barça 'is different'

Por: | 21 de agosto de 2007

Esta columna es otra pieza clásica, que merece los honores de la antología. Cualquier comentario sobre el texto sería ocioso. Mucho más interesante sería suscitar el debate sobre la perdurabilidad de esa idea pulida, argumentada y difundida por Manolo. Sí quiero decir algo del título, en el que el columnista le da la vuelta a un eslogan franquista, que ya le había dado la vuelta a una idea antiespañola. Lo que es diferente es el Barça, idiota, y no España, horriblemente idéntica, le dice MVM en un guiño al franquista que lo acuñó.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Inevitablemente, éste será un año de récords para Cataluña: el área metropolitana barcelonesa concentra la mayor densidad industrial y demográfica de Europa; nos corresponden más kilómetros de peaje per cápita que a ningún otro colega en hispanidad; don Eduardo Tarragona ha batido el récord de ruegos y preguntas con un mamotreto de kilo y medio; próximamente, Barcelona será la Meca de las juventudes neofascistas europeas; paradójicamente, éste es el rincón de España con más demócratas por miriámetro cuadrado; estamos a la cabeza del consumo de endibias y cante hondo. Barcelona es uno de los pocos lugares de España donde las endibias pueden tomarse con salsa de queso roquefort y donde el cante hondo se esparce por el cinturón industrial con los acentos sociales de Manuel Gerena... “Gerena, qué bien suena tu nombre con la pena”, ha escrito Rafael Alberti.

Cuando me han pedido que escribiera hoy sobre la victoria del Barça en la Liga española sin entrar en el terreno de lo estrictamente deportivo, he soltado la espita del automatismo y me ha salido un primer párrafo aparentemente desconectado del cuatro a dos de ayer en el campo de El Molinón. Pero creo que está claro que para mí el Barça, y todas sus significaciones, de alguna manera está implícito en mis enunciados anteriores. En las gradas del Barça está la Cataluña industrial, la tarragoniana, el barcelonés de ferias y congresos, los penenes (profesores no numerarios), los gourmets de endibias, los gourmets de cante hondo, Rafael Alberti incluso, a pesar de su exiliada distancia, con su poema sobre Platko, gigantesco portero legendario.

Delalfileralelefante_21 Para un servidor, el Barça es ante todo un medio de comunicación. Desde siempre he sabido que el público se ha apropiado de una significación extradeportiva y la ha ejercido con esa inmunidad democrática que consiguen las gentes cuando se las cuenta de 50 en 50.000 personas. Cuidado con la palabra extradeportiva. Cuidado con la palabra extra. Pone los pelos de punta sobre todo cuando se refiere a cosas de por aquí, Pero creo, firmemente creo, que la significación extradeportiva del Barça está cargada de inocencia congénita. Los pueblos necesitan señas de identidad, sobre todo aquellos pueblos que han vivido en permanente riesgo de perderlas, y el Barça es ante todo una seña de identidad. Recuerdo muy bien que en cuanto me nacieron, con la posguerra civil recién estrenada, ser o no ser del Barça era una seña de identidad. Lo siento mucho por los que creen con beatería en el carácter meramente alienante del deporte como espectáculo para hipnotizar  a las masas.

Yo no dudo de que el Barça en algún momento haya sido programado para eso. Pero las gentes han demostrado un magnífico sentido de la orientación y, consciente o inconscientemente, han sabido encontrar en la fidelidad al Barça la fidelidad a sus raíces y al futuro de su identidad personal y colectiva.

Durante 13 años, miles de habitantes de Cataluña han esperado una victoria como la de ayer, sin dejar de apoyar a un club que fracasaba año tras año. Ya sólo esta obsesiva historia pone en entredicho el carácter meramente depredador de la participación deportiva de las masas, aunque también sería absurdo generalizar sobre todo lo contrario. El Barça y su público son un caso excepcional, en un país excepcional que ha vivido una historia excepcional.

Es decir: el Barça is different.
 

08 de abril de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

Vals de aniversario

Por: | 20 de agosto de 2007

Dos cosas me gustan o interesan de esta columna: los versos de Gil de Biedma y el recuerdo de la Guerra Fría, en estos días en que desde Moscú o desde Varsovia unos y otros parecen añorar aquellos buenos y tenebrosos tiempos en que el continente se hallaba partido en dos bloques armados hasta los dientes.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

“Nada hay tan triste como una habitación para dos cuando ya no nos queremos demasiado...”. Así empieza uno de los mejores poemas de la literatura española contemporánea. Poco podía sospechar Jaime Gil de Biedma, su autor, que algún día el poema serviría para titular una crónica sobre el 25 aniversario de la formación de la OTAN. Luns, secretario de la organización desde 1971, ha recomendado que los socios del club atlántico se armen más y mejor; Nixon, desde Washington, les ha pedido que no se dejen llevar por intereses nacionales estrechos; los franceses se plantean qué va a pasar con la Alianza Atlántica si el desastre gaullista se consuma. Veinticinco años después de la firma del Tratado del Atlántico Norte, la triste realidad de una Europa con la soberanía limitada es una evidencia que no se puede enmascarar con ninguna clase de oratoria política.

Soberanía limitada en el Este y soberanía limitada en el Oeste. Hasta ahora, los rusos han dado el espectáculo de imponer este principio a trancazo limpio. Con otros procedimientos, los Estados Unidos han demostrado continuamente que tenían la sartén europea por el mango, y cuando se ha producido algún conflicto nacional que pudiera implicar la pérdida de un territorio europeo, el tanque de la OTAN también ha hecho su aparición mejor o peor camuflado: apareció el tanque de la OTAN en Grecia en los años cuarenta y reapareció allí mismo 20 años después; y el tanque de la OTAN apareció como pilar de De Gaulle en 1958 y en 1968. El general, cuando vio que había perdido la batalla en las calles del Barrio Latino, se fue a ganarla a la frontera alemana, donde Massu estaba al frente de divisiones blindadas francesas. La OTAN no sólo defiende a Europa del peligro de una invasión soviética. La defiende de la tentación de cambiar de orientación histórica. El Pacto de Varsovia no sólo defiende a la Europa socialista de la contrarrevolución infiltrada desde el Oeste; la defiende de la tentación incluso de entender la construcción del socialismo de manera diferente a la URSS.

Delalfileralelefante_20 Veinticinco años después, la OTAN y el Pacto de Varsovia demuestran que se necesitan mutuamente. La URSS necesita la existencia de la OTAN para justificar el Pacto de Varsovia, y viceversa. El nuevo sistema mundial acordado tras la segunda guerra universal se basaba en este juego de disuasiones mutuas, que, entre otros efectos, ha conseguido paralizar aquel proceso de cambio acelerado a que la humanidad parecía abocada en el periodo de entreguerras. A todos los niveles, el mundo de los años veinte y treinta era más lúcido y dinámico, no estaba aletargado por la digestión del consumo, ni por el terror distribuido científicamente por las computadoras, ni por el uso y abuso del telepoder. La brutalidad era entonces más evidente que ahora y armaba las conciencias. Ahora la brutalidad es subterránea.

Banderas al viento, un sencillo discurso, escuadrillas de aviones sobre los cielos de Bruselas. Ésta ha sido la conmemoración del 25 aniversario de la OTAN, del 25 aniversario de la reconstitución de la Santa Alianza. Cuando se fundó, el lenguaje de los socios era vibrante, estaba cargado de coartadas históricas. Ahora se ha recurrido a un sobado lenguaje, como ese latín de los curas viejos en los entierros con poco público.

05 de abril de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

Un corrector de estilo

Por: | 19 de agosto de 2007

Sarkozy tiene a su lado a un asesor especialmente interesante: Henri Guaino, el autor de esos discursos solemnes y henchidos de fervor patriótico que el presidente pronunciaba en su campaña electoral y que ahora también desgrana de vez en cuando con aires de estar haciendo historia mayúscula. En ellos hay citas abundantes de escritores y pensadores franceses, de poetas y políticos, de dirigentes de la izquierda y de la derecha, y hay mucha mitología patriótica de por medio. Guaino es todo un ideólogo, al que se deben también grandes propuestas, u ocurrencias, como la Unión Mediterránea. Si establecemos una regla de tres a partir de esta columna necrológica de MVM, concluiremos que el presidente Pompidou fue el Guaino de De Gaulle.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Según cuenta la leyenda gaullista, Pompidou entró en el Estado Mayor del general De Gaulle en calidad de corrector de estilo. Conocedor de la sintaxis griega y latina, estaba, pues, en posesión de los mejores recursos para mejorar la ya de por sí excelente prosa del general. Una vez en el Estado Mayor, Pompidou debió sufrir una crisis de dedicación profesional, porque, tras la retirada política del general en 1946, el joven ex corrector de estilo se hizo técnico banquero, al servicio nada menos que de los Rotschild. Desde este puesto fue requerido en 1958 por el general para que sondeara el talante de los grandes financieros franceses ante la crisis de la IV República y la posibilidad de instaurar un bonapartismo. Pompidou, como siempre, supo dar a De Gaulle la respuesta que el general necesitaba. Se dio un perfecto golpe de Estado cargado de oratoria clásica democrática, toque de estilo a buen seguro aportado por Pompidou.

Hombre sin partido político declarado, tomó partido decidido por el gran capital francés (Rotschild, Dassault, Boussac, etcétera) y puso los acentos justos y prácticos a la filosofía de la grandeur. Convirtió esa filosofía en pedidos del Estado que desarrollaron poderosos complejos industriales aeronáuticos y químicos a la sombra de la force de frappe. Las caricaturas francesas de los años sesenta solía recrearse en la composición de un De Gaulle, Quijote revivido, y un Sancho Panza —Pompidou—, traducción exacta del papel que uno y otro asumían en el tándem que dirigía la experiencia autoritaria de la V República. De Gaulle hablaba y programaba. Pompidou hacía. Cuando el poder carismático del general decreció, las fuerzas económicas y sociales que aguantaban el gaullismo se enteraron mucho antes que el mismísimo general. Fueron ellas las que prefabricaron el delfinado de Pompidou y recomendaron que empezara a marcar distancias estilísticas con respecto a su patrón. De Gaulle empezaba a quemarse y era preciso un delfín completo. Cuando De Gaulle ardió en la hoguera del mayo francés, no había opción posible: o la V República o la VI, con lo que significaría el retorno a las normas constitucionales antipaternalistas de la IV República y la plena responsabilidad del Parlamento.

Delalfileralelefante_19 Pompidou heredó el poder del general, corregido y hasta diríase que aumentado. Porque De Gaulle siempre estuvo tan seguro de sí mismo que jamás vaciló en rodearse de gentes con personalidad propia. Pompidou no tenía tamaña confianza histórica y siempre temió que alguien creciera a su sombra. Era un político joven, con 15 años de posible presidencia por delante, y su labor ha consistido tanto en administrar los debilitados negocios gaullistas como en tratar de situarse por encima de las dentelladas de sus propios cachorros. La elección de Messmer, uno de los políticos más irrelevantes que en el mundo han sido, sólo se explica como confirmación de la crisis interna del gaullismo y como confirmación de las iras personales de Pompidou contra tanto aspirante a delfín que últimamente había salido.

Consciente de que era la última posibilidad de supervivencia de la V República y de todo lo que ocultaba y significaba, Pompidou resistió hasta su dramático y doloroso final. Compartía con casi todos los franceses la desconfianza hacia el futuro. Sólo así se explica que, a su nivel de enfermedad y deterioro político, mantuviera a Messmer en el último reajuste gubernamental. Ahora Francia amanece con Poher en la presidencia, Messmer en el Gobierno, media docena de cachorros tomando posiciones y una oposición compacta dispuesta al ajuste de cuentas de las elecciones de mayo próximo. La V República se ha quedado sin su corrector de estilo. Ahora... ¿Chaban-Delmas? ¿Giscard  d’Estaing? ¿Faure? ¿Lecanuet? Poco más allá. Son muchos, muchísimos, los que temen o esperan que si las elecciones de mayo dan el triunfo a Mitterrand y los suyos, el general Massu, dé o no la talla de De Gaulle, será llamado a salvar a la patria. Salvarla, ¿de qué? De la crisis del gaullismo.

03 de abril de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

El caballo de Troya

Por: | 18 de agosto de 2007

Los recientes acontecimientos en la Unión Europea confirman la validez de la metáfora gaullista: el Reino Unido como caballo de Troya. Hay en cambio una argumentación muy de su época, sobre la funcionalidad de este caballo de Troya como guardián del orden social, que ha quedado notablemente desfasada. Pero esta columna nos recuerda que hace 34 años había razones para que unos temieran y otros esperaran cambios sociales y políticos protagonizados por los partidos comunistas europeos, entonces bien fuertes y activos, y por las principales centrales sindicales. Y que a pesar de la censura, alguien como MVM podía expresarlos de forma bien inteligible para todos.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Recuerda el corresponsal de Efe que De Gaulle temía que la entrada de la Gran Bretaña en el Mercado Común fuera algo así como la entrada del caballo griego en Troya. Para los que ya no pertenecen a las promociones del Bachillerato memorístico y de cara a prestarles un apunte valioso para las próximas batallas de la selectividad, informaré de que, según la leyenda homérica, Ulises urdió un plan para que los ejércitos griegos entraran en la sitiada ciudad de Troya. Construyó un gran caballo con la tripa vacía; lo dejó abandonado a las puertas de la ciudad y sus defensores creyeron que los griegos se retiraban y dejaban el caballo como ofrenda. Metieron, pues, el caballo en la ciudad y, de noche, de la tripa vacía empezaron a descolgarse guerreros griegos que abrieron las puertas de Troya a sus compañeros… y allí fue Troya.

Según De Gaulle, Gran Bretaña sería un caballo norteamericano infiltrado en una Europa con vocación unitaria. Su función sería abrir las puertas de la ciudad sitiada para que penetren los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos. La fábula es bonita, pero como todas las fábulas gaullistas es excesivamente literaria.  Fuera más justo decir que la Europa comunitaria empezó a construirse con el caballo de Troya ya dentro y que el problema, más que radicar en evitar que se meta, es descubrir el sistema para que se vaya. ¿Para que se vaya o simplemente para que se quede sin extralimitarse en sus funciones? Ese caballo norteamericano que cabriolea en bases militares y en inversiones industriales es la garantía de un orden europeo determinado, un orden que en última instancia responde a una concepción del poder político-económico y de las relaciones sociales. Ese caballo norteamericano no sólo vigila la frontera con el Este socialista. Progresivamente va adecuando su función a la vigilancia interior. La amenaza de una invasión comunista está contenida a punta de proyectil intercontinental dirigido. La amenaza que preocupa realmente es el “desorden” interior europeo, la posibilidad de un asalto a los poderes y equilibrios nacionales europeos por parte de sectores sociales que no estén de acuerdo con el sistema hasta ahora imperante.

Delalfileralelefante_18 La Alianza Atlántica no sólo tiene planes para rechazar la invasión soviética; también tiene planes de emergencia para el caso en que los distintos partidos comunistas nacionales llegaran al poder solos o coaligados, por las vías del más ortodoxo electoralismo. O para el caso de una ruptura de las centrales sindicales con los pactos de reivindicación social y económica establecidos. En este sentido, el caballo norteamericano está ahí para sacar las castañas del fuego a las castañeras, y tan castañera es el tándem Pompidou-Rostchild como el tándem Rumor-Agnelli o el tándem Brandt-Krupp. ¿Por qué forcejean entonces con sus propios salvadores? ¿Por qué le hacen ascos a ese caballo que les patrulla por las fronteras exteriores e interiores?

Todos tienen razones distintas y razones unitarias. Fundamentalmente, quieren corregir el estatuto de dependencia entre Europa y Estados Unidos, prácticamente inalterado desde fines de la II Segunda Mundial. Los unos quieren robustecer las posiciones de los intereses oligárquicos nacionales; los otros quieren legitimar los lentos avances de un nuevo equilibrio social progresivamente menos desequilibrado. De Jobert a Brandt, éstas son las posiciones de los distintos caudillos troyanos. ¿Y Mr. Wilson? ¿Es realmente ese caballito de mar infiltrado por los norteamericanos o es el capitán de un barco fantasma teledirigido desde Washington para patrullar las costas de unas colonias que sólo pretenden serlo de otra manera?

02 de abril de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

Spínola y su futuro

Por: | 17 de agosto de 2007

Portugal fue otro de los grandes temas de la columna de MVM en Tele/eXpres. Mucho antes del derrocamiento de la dictadura, el 25 de abril de 1974, Manolo estaba ya muy atento a la jugada. No era una jugada portuguesa. También el futuro de España estaba en juego, como luego se ha sabido. La transición española hubiera sido distinta sin las lecciones aprendidas de la Revolución de los Claveles. El columnista se convirtió en enviado especial y se fue a Portugal, como se verá más adelante.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Todo el tremendo embrollo portugués empezó por un libro titulado Portugal y su futuro. Su autor, el general Spínola, tiene a partir de ahora el futuro tan ligado al de su país que el libro de marras bien hubiera podido titularse Spínola y su futuro. La sublevación de la guarnición de Caldas da Rainha y su conato de “marcha sobre Lisboa” es un aviso, y no sólo dirigido al presidente de Gobierno o al presidente de la República y su cenáculo ultra. Ha sido un aviso también para Spínola, convertido de la noche a la mañana, y a su pesar, en la cabeza visible de la renovación portuguesa.

Caldas da Rainha es una población situada a 100 kilómetros de Lisboa. Vive del turismo interior y de una curiosa industria tradicional: los “malandrises”. Esta palabra portuguesa, traducible al castellano por “picardías”, connota una curiosa artesanía erótica, de una brutalidad de sex shop danés, acentuada por una estética de forma y color diríase que valenciana. Los “malandrises” son figuras de barro pintadas a mano que reproducen los más pintorescos disfraces humanos, pero siempre con los atributos sexuales en su sitio, muy a la vista y con una evidente y jocosa desproporción antropomórfica. Creo que me he explicado.

Pues bien, Caldas da Rainha ha cumplido su papel a la perfección. Ha puesto en marcha un golpe de oficiales de zarzuela de entreguerras, un golpe típico de ciudad-balneario con guarnición, un golpe de oficiales que le han echado a la cosa lo mismo que los humildes artesanos de Caldas de Rainha acentúan en sus estatuillas. Y sin embargo, una sublevación que ha sido un fracaso táctico, se ha bastado y sobrado para dinamitar toneladas de oratoria oficial sobre la unidad política, militar y nacional del Portugal. Aunque Spínola no se haya querido subir al carro de combate de esta sublevación de “malandrises”, aguarda en la capital las consecuencias de los avances de una crisis inexorable.

Delalfileralelefante_17 Es hora ya de que se diga que Spínola no es un hombre de izquierda, ni muchísimo menos. Es un militar-político siempre identificado con el salazarismo y que lo único que le distancia del régimen es que quiere un postsalazarismo realista, mientras Américo Thomas y su corte prefieren vivir en un Portugal imaginario. Cuando Spínola se atrevió a publicar su libro, lo hizo con el visto bueno de Caetano y respaldado por la conciencia de buena parte de la burguesía nacional portuguesa, temerosa de que el deterioro de la situación de dominio político-militar en las colonias culmine en el irreparable deterioro de la situación de dependencia económica.

Una prueba de que Caetano quiso instrumentalizar la salida del libro para “ver qué pasaba” es que la celosa censura portuguesa no dijo, ni dice, ni pío ante las sucesivas ediciones de una obra que ya va por los 100.000 ejemplares. Ahora Caetano ya sabe qué pasa cuando alguien quiere ser realista en Portugal. Recibe inquebrantables adhesiones de 100 oficiales, se sublevan oficiales de arcilla pintados a mano en Caldas da Rainha, Spínola queda moralmente triunfador y no gastado por el golpe y la gente, venturosamente despolitizada, se preocupó tanto del partido Sporting-Oporto (por cierto, 2 a 0) como de las peripecias de una zarzuela político-militar primaveral.

18 de marzo de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

Nixon, 'the one'

Por: | 16 de agosto de 2007

La caída de Richard Nixon fue uno de los grandes y gozosos temas de MVM y de Tele/eXpres. El vespertino catalán contaba con el servicio especial del prestigioso The New York Times y con las columnas de Manolo, con lo que aportaba una de las mejores coberturas de la prensa española sobre aquella tragedia americana que terminó con la dimisión del presidente. Y también terminó con ‘Del alfiler al elefante’ y la firma de Manolo en el vespertino.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

“Nixon, el único”, éste fue el grito de guerra del Partido Republicano durante las pasadas y recientes elecciones norteamericanas. Un año y dos meses después de su segunda investidura presidencial, el presidente sigue mereciendo el lema “Nixon, the one”. De cuatro elecciones parciales a las que se han presentado republicanos y demócratas desde que las salpicaduras del Watergate enlodaron al presidente, tres las han perdido los republicanos, precisamente porque los demócratas jugaron electoralmente con la sospecha actitud del presidente en el farragoso caso Watergate. Nixon, que empezó negándolo todo y aceptando sólo la responsabilidad derivada de un exceso de buena fe, es hoy el político mundial con la imagen más destruida, menos valorizada en cualquier mercado.

El propio presidente admitía hace algunas semanas que su popularidad ha descendido hasta el punto de haber conseguido igualar el récord de impopularidad de Truman a raíz de la destitución de MacArthur en la guerra de Corea. Extraña pasta la de Richard Nixon que acepta ser impopular con el argumento de que Truman también lo fue y eso no le impidió gobernar. La actitud de Nixon no es tan ingenua como pueda parecer desde una óptica europea. A base de resistir en el sillón del trono, ha conseguido despolitizar el asunto y convertirlo de un fenómeno ferial que los norteamericanos reciben entre un presidente y todos los demás, con el público como espectador que pierde progresivamente entidad política, a media que adquiere entidad deportiva.

Delalfileralelefante_16 Para el ciudadano norteamericano, el caso Watergate se ha convertido en un caso de apuestas mentales. ¿Quién ganará? ¿El viejo Richard, pegado a su trono como un rey medieval usurpador? ¿El Congreso, revoloteando cual ave de presa sobre el viejo Richard? ¿El poder judicial con sus cuellos blancos que brillan como si aún fuesen de celuloide? ¿La prensa que saca ahora el vientre de tanta pena informativa de los años pasados? Los norteamericanos han invadido el gran estadio, se han sentado en las gradas con sus grandes bolsas de palomitas de maíz entre las piernas y observan el partido con una sonrisa entre interesada y cínica. Son conscientes de que tal como están montadas las reglas del juego, el poder nunca pierde o pierde tan poco que parece que siempre gane. Bajo la protección especial de Richard Nixon, el teniente Calley, autor de la matanza de My Lay, ya está en la calle. Y si el presidente es capaz de proteger a un reconocido delincuente histórico, convicto y confeso, ¿hasta qué punto podrá protegerse a sí mismo?

Con sus últimas declaraciones “colaboracionistas”, Nixon ha ganado tiempo. Ahora los investigadores recibirán nuevo material presidencial, lo estudiarán, decidirán. La máquina burocrática se pondrá en marcha y el caso puede depender durante meses y meses de nuevas pruebas que la Casa Blanca podrá suministrar cada vez que el cerco se estreche. Los republicanos preferirían una retirada estratégica del presidente para evitar el desastre electoral que se les avecina. Pero Nixon no manifiesta otra intención que salvarse a sí mismo, como si hubiera asumido hasta sus últimas consecuencias el lema electoral republicano: “Nixon, the one”.

08 de marzo de 1974. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

John I el deseado

Por: | 15 de agosto de 2007

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

El misterio Kennedy pertenece más a un capítulo de la cultura de la imagen que a un capítulo sobre ciencia política. De momento, los códigos de lectura de carismas están poco afinados, apenas sí se dan a nivel de laboratorio, y Kennedy soporta valoraciones políticas que son insuficientes. Bajo su reinado florecieron las artes y las letras, según reza la vieja fórmula de los libros de texto al hablar de reyes afables y poco guerreros. Pero también bajo el reinado de Kennedy la humanidad vivió una de las situaciones bajo el reinado de las más graves de su precaria existencia: la llamada crisis del Caribe. Kennedy ha tenido la suerte de que la clientela olvidara los disgustos que dio y sólo recuerde sus facetas agradables. O tal vez no se trate de suerte, sino de una extraña habilidad sólo al alcance de expertos en la ciencia de sí mismos.

Y sin embargo, es posible hacer una valoración objetiva de la significación de Kennedy al frente del sistema mundial capitalista. La II Guerra Mundial había dejado establecido el punto de arranque de una nueva redivisión mundial en la que la hegemonía la compartían soviéticos y norteamericanos. Los malos modos que siguieron a la muerte de Roosevelt han sido injustamente atribuidos a la escasa educación política de Truman o a las escasas luces de Eisenhower, cuando de hecho ambos presidentes se comportaron según la lógica de la situación. Estados Unidos se había convertido en el gran gendarme de un sistema mundial lleno de agujeros y destrucciones consecuencia de la guerra. Hasta que no se hicieron los remiendos suficientes y se repararon las trincheras estructurales para oponer a los avances del comunismo, no pudo retomarse la senda de la coexistencia que habían empezado a abrir Stalin y Roosevelt.

Guerras de contención como la de Corea y Grecia, o acciones imperiales como las de Guatemala, Irán o Líbano, o represión interior contra el marxismo y los nuevos radicales, no fueron medidas fruto de la “maldad” o “bondad” de determinadas personalidades políticas, sino fruto de la necesaria estrategia de un sistema para sobrevivir. Kennedy incidió en un momento en que era necesario un cambio de táctica, un cambio que veían precisamente los elementos más lúcidos del sistema y al que se oponían los que más intereses tenían comprometidos con las viejas fórmulas de actuación.

Delalfileralelefante_15 Los objetivos históricos de Kennedy eran los de Foster Dulles. Cambiaba la forma de conseguirlos, porque previamente habían cambiado condiciones objetivas fundamentales: apuntalamiento económico de Europa, ordenación de la economía soviética hacia la producción de bienes de consumo, capacidad para controlar las independencias nacionales del Tercer Mundo, establecimiento de la lógica armamentista de la “disuasión mutua”. Sobre esta base, Kennedy y su equipo comprendieron que debían reformar el estatuto de dependencia con los países colonizados, en parte para frenar tensiones políticas, “pero fundamentalmente para convertirlos no sólo en fuentes copadas de materias primas, sino en mercados con poder adquisitivo para comprar los productos elaborados en la metrópoli. Y en cuanto a la política interior, el kennedysmo trató de integrar en el sistema los brotes del nuevo radicalismo americano, expresión de tensiones peculiares derivadas de una realidad nacional peculiar e intransferible a los esquemas del análisis marxista clásico.

Kennedy se dio cuenta de la necesidad de la “reforma” en el seno de un país que aún no era consciente de ello. Su victoria electoral fue escasa. Su auténtica victoria electoral fue postmortem, en parte por la morbosa nostalgia, pero también en parte porque sus sucesores, al abandonar el kennedysmo como forma de actuación, retrasaron la evidencia de que la gran reforma era necesaria. Kissinger no ha hecho otra que ultimar las líneas kennedystas de política exterior, realismo que no ha presidido en cambio las actuaciones de Johnson y Nixon en política interior o en la relación con Latinoamérica. Desde la perspectiva de un “occidentalista” convencido, podría decirse que Kennedy trató de hacer en 1960 lo que será inevitable afrontar en 1980. Veinte años de retraso en la asunción de la realidad no son muchos años, si tenemos en cuenta que con la asunción de la realidad se van a perder buena parte de los beneficios que se obtienen al ignorarla cotidianamente.

22 de noviembre de 1973. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

No apto para menores

Por: | 14 de agosto de 2007

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Los responsables de la concesión del Premio Nobel de la Paz han convertido la historia en un espectáculo casi tan escabroso como El último tango en París o La Gran Bouffe. En un mundo que huele a pólvora por los cuatro puntos cardinales, han dirigido el reflector sobre la pareja Le Duc Tho-Kissinger para sorprenderles en el momento justo en que se besaban, en que se daban ese beso final con el que Hollywood tantas veces nos ha dicho que el mundo estaba bien hecho. Lástima que no hayan esperado a la llegada de la Navidad, que sonara como música de fondo el Singing bells en la voz de Frank Sinatra o el Vert abet cantado por el entrañable Cuarteto Vocal Orpheus, mientras una nieve de algodón en rama o de poliuretano esponjoso mancha con sombras felices un horizonte en tecnicolor, susceptible de convertirse en parcelas a vender en cómodos o incómodos plazos.

No tiene ningún sentido que se convierta a Le Duc Tho en el protagonista de una paz que se ganaron millares de combatientes y muertos con el fusil en la mano. No tiene ningún sentido que se convierta a Kissinger en protagonista de una paz que para él llegó como la resolución de una ecuación algebraica o la ratificación fatal de una evidencia de computadora. El sentido de la concesión se extingue definitivamente cuando anotamos el dato de que en Vietnam la paz ha costado más de 100.000 vidas humanas desde la firma de los acuerdos de París. Sorprende que los miembros de la Academia sueca tengan un talante histórico de lectoras de novelas de Corín Tellado y crean que la precaria paz de Vietnam es el resultado de la habilidad de dos hombres y no de la tenacidad de millones de seres humanos.

Delalfileralelefante_14 Como el nivel cultural nórdico es bastante estimable, habrá que dar otras explicaciones e implicaciones a tan convencional final de novela rosa. Los jurados han querido premiar la “imagen-paz-en-Vietnam” frente a la “imagen-guerra-en-Oriente-Medio”, y la intención es encomiable desde el cada vez más devaluado punto de vista “humanitarista”. Pero se han equivocado en la elección de símbolos. Si difícilmente es premiable como protagonista un hombre como Le Duc Tho, portavoz de una decisión colegiada, mucho más difícilmente premiable es Kissinger, uno de los teóricos bélicos más eminentes de la posguerra y uno de los responsables de la caída de Allende y todo lo demás.

La filosofía de Kissinger está escrita. Hace la guerra donde puede y hasta cuando puede y firma la paz donde ya no puede seguir la guerra. La paz para Kissinger es la impotencia de una guerra universal y el final de un conflicto local. Mal asunto además el que se haya premiado a un secretario de Estado en ejercicio, joven por más señas y con toda la vida por delante para firmar paces y armas guerras que desde ahora llegarán avaladas por ese carismático Premio Nobel de la Paz. Las paces de Kissinger serán más paces y las guerras de Kissinger serán menos guerras. Todo ayuda a configurar la sospecha de que los suecos han querido compensar a Nixon de los desaires que ha sufrido al ser una y otra vez rechazado como candidato y al ver su política vietnamita impugnada por miembros del propio Gobierno sueco.

Porque aunque, evidentemente, el premio es para dos, Kissinger es el llamado a usufructuar sus rentas. Le Duc Tho ha vuelto a su anónima oficina en Hanoi y probablemente jamás vuelva a salir de ella. En cambio, Kissinger pisa con fuerza los mejores tablados del mundo e interpreta el papel de divo con una estudiada timidez, pero con Jill St. John colgada de un brazo y el presidente Nixon del otro. Durante estos días, hasta que desaparezcan los últimos ecos de este premio, sería recomendable que los niños no leyeran los periódicos. Por una parte, siempre sorprende que los hombres se besen y, por otra, el moderno esfuerzo racionalista pedagógico que afortunadamente ha vuelto a entrar en España podría verse contrarrestado por este cuento de hadas en el que Caperucita y el lobo se casaron, fueron felices y comieron perdices.

17 de octubre de 1973. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

El quinto jinete del apocalipsis

Por: | 13 de agosto de 2007

Con esta guerra iba a desencadenarse la crisis del petróleo. Empezó el Día del Perdón de los judíos, el Yom Kippur, que luego dio nombre a la conflagración. Israel empezó mal, muy mal, hasta el punto de que su Estado mayor especuló con la utilización del arma nuclear. Faltaban todavía quince días para que terminara pero MVM escribió una columna clásica, propia de un excelente comentarista de internacional.

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Gran Bretaña ha anunciado que prepara cupones para el caso en que se vea obligada a racionar gasoil y gasolina. Paralelamente a esta noticia llegan otras que evidencian un cierto pánico europeo ante la posibilidad de que el conflicto de Oriente Medio se prolongue y afecte al suministro de petróleo. Una disminución de ese suministro no sólo significa una crisis del “fin de semana” para los propietarios de seiscientos, sino una posibilidad de graves parálisis industriales y de precariedad en el tráfico comercial. Empieza a especularse sobre la posibilidad de que escaseen incluso los alimentos como consecuencia del asma del transporte en carretera por culpa de la escasez de gasolina.

En vano, los Gobiernos hacen declaraciones sobre las reservas de energía de que disponen. La conciencia pública especula con el catastrofismo y se predispone a lo peor. Las gentes que han vivido las guerras europeas de estos últimos cuarenta años se plantean incluso la necesidad de almacenar alimentos. Y eso a los seis días de la guerra árabe-israelí, cuando no están dichas ni hechas las palabras y las acciones más graves. Es como si Europa realizara un fantasmagórico ejercicio táctico-mental de ensayo general de catástrofe. Los hechos explican con su evidencia una prodigiosa lección de interrelación mundial. El suspiro de un millón de chinos en Cantón llega a Londres en forma de corriente de aire y propaga la gripe. El pleito histórico entre árabes y egipcios puede colocar a las superpotencias industriales ante la necesidad de intervenir en la zona y cortar por lo sano un conflicto que amenaza a su propia supervivencia.

La escasez de energía se convierte así en el quinto jinete del Apocalipsis. Un jinete que ha existido desde el inicio de la revolución industrial, pero que sólo ahora ha adquirido una talla equivalente a la del hambre o la muerte. La escasez de energía puede paralizar un sistema y la parálisis del sistema puede romper toda clase de pactos sociales, explícitos o implícitos. A mayor desarrollo industrial, más grave perspectiva. Tanto los países árabes como Israel guerrean con esta consideración entre ceja y ceja. Los bombardeos practicados por Israel contra depósitos de petróleo han sonado como una advertencia dirigida a las grandes potencias.

Delalfileralelefante_13 Todo conduce a la evidencia de que el conflicto sigue controlado a distancia, tanto en la forma como en el fondo, por las grandes potencias. Israel se prepara a recibir de Estados Unidos las primeras reposiciones de armamento y utillaje perdido en los primeros días de lucha. Los árabes mantienen un puente aéreo con la URSS que cumple el mismo objetivo. En las discusiones entre Breznev y Nixon en Estados Unidos se debatió incluso el tipo de artillería que podían vender a los bandos en litigio sin llegar a la frontera de lo inaceptable. Pero pocas guerras terminan según lo calculado, y los cambios más profundos del siglo XX, desde la revolución soviética hasta la china, han sido consecuencia de resultados imprevisibles de guerras que comenzaron muy controladas. De todos los resultados imprevisibles de la actual guerra árabe-israelí, el menos aceptable por las potencias occidentales es el del corte del suministro del petróleo.

Pero no sólo por las potencias occidentales, sino por la mismísima URSS, consciente de que tal corte pondría en el disparadero de la supervivencia a todo el sistema capitalista, y especialmente a las superpotencias europeas que dependen del petróleo de Oriente Medio incluso en mayor medida que Estados Unidos. Así se explica el ligero proarabismo de Francia a pesar de la influencia aplastante que el capital judío-francés tiene en la vida nacional. Así se explica el reforzamiento de los lazos entre Londres y Jordania, a pesar de que Gran Bretaña fue históricamente la madre del cordero israelí y de su función de cuña en el subsuelo de Oriente Medio. Vamos a asistir a una decidida presión internacional para detener la guerra. Si esa presión no consigue sus propósitos, habrá motivos para alarmarse seriamente. Muy seriamente.

12 de octubre de 1973. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

La oscura muerte de Auden

Por: | 12 de agosto de 2007

Del alfiler al elefante

Por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Tanta muerte, tanto estupor ante tanta muerte, sin duda ha impedido que el mundo se fijara en un muerto concreto. En la ciudad de Viena, 28 de septiembre, ha muerto el ciudadano norteamericano W. H. Auden, un hombre considerado por algunos como el heredero de Elliot en la jefatura de poesía anglosajona y por otros como un ciudadano norteamericano que ni siquiera mereció los honores de una gacetilla necrológica. Auden vivía en la región de Wienerwald, y alguien habría explicado a sus vecinos la importancia del poeta porque habían rebautizado la calle en que vivía con el nombre de Audenstrasse.

Curiosa vida la de este apátrida que, nacido inglés, hizo el viaje inverso al de Elliot y se nacionalizó norteamericano. Mucho de número debió haber en aquella medida que desdecía la pasión europeísta de la primera “generación perdida” norteamericana: Henry James, T. S. Elliot, Ezra Pound. Auden pertenecía a una espléndida promoción de poetas ingleses cuajados en los años treinta en la que, de alguna manera, cabría integrar a Stephen Spender, Day-Lewis, MacNeice, Campbell y al más joven Dylan Thomas. Auden, con Spender, Day-Lewis y MacNeice inventaron algo parecido a la “poesía social”, precisamente para encontrar posición moral y lenguaje adecuados a la guerra española, experiencia que les traumatizó e hizo escribir buena parte de sus mejores versos. Experiencia que hundió a Auden en un pesimismo histórico personal e intransferible, hasta el punto de que metiera la cola heterodoxa entre las piernas y volviera al seno de la religión anglocatólica.

Delalfileralelefante_12 En los años cuarenta, el poeta vive momentos estelares. La orla de combatiente en la guerra española, de cáustico crítico antiestalinista, de inglés converso al “norteamericanismo” le convierte en un delicado plato para los norteamericanos cultivados. Monta giras por universidades, gana el Pulitzer en 1948 y el National Book Adward en 1956, en un momento en que, en opinión de la crítica, Auden ha llegado a un cierto agotamiento de sus propias posibilidades. Su escepticismo histórico había repercutido en su posición estética y su regreso al yoísmo, a una poesía a veces escrita para dos o tres personas que estaban en la clave, destruía la imagen de un poeta que se había inventado la fórmula del compromiso civil de la poesía y de la poesía como “experiencia propuesta para compartirse”. Para dar un ejemplo, el tránsito de Auden sorprendía como hubiera sorprendido el de un Neruda de pronto católico, apostólico y romano y escritor de tankas.

Pero el tránsito no se detuvo en estas contenciones. Con el tiempo, Auden se adentró en los pasillos de la fortaleza reaccionaria y llegó a aprobar el papel norteamericano en la guerra de Vietnam. Desde alturas situadas por encima del bien y del mal, Auden ya era esclavo de su representatividad e hizo un uso amplio del crédito mundial que había ganado con poemas cargados de generosidad y esperanza. Sólo le conservaron en el pedestal de su memoria los que comprendían que estaban en presencia del mejor poeta anglosajón vivo, de un hombre cuya presencia cultural había nutrido y modificado la cultura literaria anglosajona durante estos últimos cuarenta años.

Por lo que respecta a España, Auden no sólo fue uno más de los combatientes extranjeros en nuestra Guerra Civil o uno más de los poetas que dedicaron palabras y síntesis a la tragedia. La influencia poética de Auden ya alcanzó a algunos poetas de la generación del 27, especialmente a Cernuda, y en la reconstrucción poética de los años cincuenta Auden y toda la “generación inglesa de los años treinta” influyó sobre todo en poetas del área cultural catalana, tan definitivos y talludos como Gabriel Ferrater o Jaime Gil de Biedma.

Lo curioso es que la muerte de Auden haya sido desplazada de la página de nuestros diarios por la muerte de un ex recordman mundial de fondo.

10 de octubre de 1973. Tele/eXpres

A Manuel Vázquez Montalbán, primera entrada del blog (21 de abril)

Página oficial de MVM

Página oficiosa de MVM

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal