Lluis Bassets

De crisis en crisis, como siempre

Por: | 16 de junio de 2008

Apenas unos 110.000 votantes irlandeses han conseguido paralizar la ratificación del Tratado de Lisboa. Será dificil que alguno de los países que quedan por ratificar no se enganche a esta oportunidad. Los conservadores británicos quieren que su país lo someta a referéndum para poder rechazarlo, desalojar a Gordon Brown de Downing Street y dar al fin un voto negativo a la Unión Europea deseado y esperado durante décadas por la opinión euroescéptica británica, ampliamente mayoritaria. También están mal las cosas en la República Checa, pendiente de la firma presidencial de Vaclav Klaus y de la revisión de su máxima autoridad judicial. Y en Italia, donde la Lega Nord ha echado las campañas al vuelo y puede obstaculizar la ratificación parlamentaria.

Está claro que ya la tenemos armada, como sucede regularmente en Europa desde hace 20 años. Pero mejor no desesperarse. Estamos perfectamente habituados a que sucedan cosas así desde el Tratado de Maastricht. Dinamarca, Irlanda, Francia y Holanda han interrumpido procesos de ratificación en distintas ocasiones. Europa vive permanentemente en crisis e incluso vive de las y para las crisis. El mayor responsable de todo y quien debe dar las primeras indicaciones es, sin lugar a dudas, el taoisech (primer ministro en gaélico) Brian Cowen. Es una crisis europea, pero antes es una crisis irlandesa. A ver qué nos propone el gobierno de Dublín al resto de los europeos.

Esta crisis fastidia, y de qué manera, a Nicolas Sarkozy. La mejor manera de que Francia regresara a Europa era liderándola, y esto es lo que intentó su presidente, apenas estrenado, apoyando e incluso quitándole protagonismo a Angela Merkel, en aquel momento presidenta de turno. La presidencia francesa que empieza este primero de julio iba a tener en su agenda la aplicación del Tratado de Lisboa, algo que le iba a muy bien a Sarkozy en todos los sentidos. Coronaba su esfuerzo e iba a convertirse en el honesto intermediador de los nombramientos para altos cargos previstos en el Tratado: el nuevo presidente del Consejo Europeo, el nuevo vicepresidente de la Comisión y alto representante de Asuntos Exteriores de la UE, y el propio presidente de la Comisión.

Ahora, con el Tratado colgado, no habrá nombramientos dentro del semestre francés. La agenda de la presidencia francesa quedará, además, dominada por la búsqueda de una salida al Tratado de Lisboa. A señalar, sin embargo, que esta crisis pondrá a prueba las dotes de improvisación y el talento político de Sarkozy. Se trata de una dificultad, pero también de una oportunidad, que es lo que los chinos entienden por crisis.

Las dos siguientes presidencias, de Chequia y Suecia, poco margen tendrán para hacer avanzar las cosas, aunque este año próximo habrá elecciones europeas bajo las reglas todavía de Niza que pueden convertirse en un momento interesante del debate europeo. Las presidencias semestrales seguirán teniendo protagonismo, precisamente porque no podrán producirse los nombramientos hasta que el Tratado no entre en vigor. Aunque con Lisboa no iba a desaparecer este turno rotatorio, sí quedaba claramente relegado a la organización de reuniones ministeriales de segundo nivel, pues se perdía la presidencia del Consejo Europeo y del Consejo de Asuntos Exteriores. Será dificil que antes de 2010 se resuelve el embrollo, por lo que es muy probable que España presida de nuevo la UE en el primer semestre de 2010, y se le ofrezca así una oportunidad incluso de dar un impulso al proceso que actualmente acaba de descarrilar.

Veremos qué dice a todo esto Zapatero hoy en su discurso sobre política exterior, y si sabe tomar algún protagonismo en un campo en el que hasta ahora se le ha echado en falta. Vamos a ver pues si para él, como para Sarkozy, hay una oportunidad a aprovechar dentro de esta crisis europea. Tiempo habrá para discutir a fondo sobre esta nueva interrupción de la construcción europea. Sólo anotar que se produce en un momento especial, de ascenso de Rusia de nuevo como superpotencia energética, con grandes intereses de todo tipo en Europa; justo cuando Estados Unidos está preparando un relevo presidencial y probablemente un cambio de rumbo; y, finalmente, en plena crisis económica de una profundidad y trascendencia tan discutidas como temidas. Es decir, que los europeos nos atamos la mano en la espalda justo cuando más necesitábamos ampliar nuestros márgenes de acción.

Hay 10 Comentarios

Ha dicho algo Zapatero?

Ha dicho algo Zapatero?

Ha dicho algo Zapatero?

En el último enfrentamiento entre el eurofundamentalismo decrépito y el joven neoeuropeísmo racional y solidario ha ganado el segundo. La vieja casta mercado-sacerdotal y sus telepredicadores están que trinan.

Cuando se recurre a los falsos silogismos para suavizar la derrota, se ha tocado fondo, Lluís. Se ha quedado uno sin recursos dialécticos. Decir: los fascistas votan no, los irlandeses votan no, luego los irlandeses son fascistas, es un argumento patético, que sólo puede convencer a las mentes simples. Tan simples como las de quienes lo enarbolan más arriba en el blog para justificar su voto por el sí, aquel día.

Irlanda, la isla esmeralda, es hoy el verde de la esperanza (otra Europa es posible) y de la sana envidia de quienes, si pudieran, votarían como ellos, aunque ya se han encargado sus "representantes" políticos de que no puedan hacerlo. La democracia sólo es loable cuando se ejerce en el otro lado del océano, ¿verdad Lluís?

Go raibh míle maith agat, Éire!

Pues todo grande, como en América. 30 km de puente, agua a todos lados, como en medio del océano. Daba miedo, e íbamos a 150, una locura, a lo ruta irlandesa del aeropuerto al centro bagdadí. Después, nos suben al helicóptero para ver instalaciones en el puerto y polígonos, auténticas ciudades. Un poco de viento, se movía demasiado a mi atemorizado parecer y pensé, vamos a acabar como Rajoy y la lideresa en la plaza de toros, pero no. Al bajar no besé el suelo como Wojtyla por no hacer el ridículo. Apenas nos dejaron pasear más allá de Weihai y Nanjin, cerca del Huangpu, con los grandes hoteles de lujo internacionales, un buen decorado. Hay cibercafés a cientos, legales o no. Jóvenes que en el 88 sólo podían leer el Libro Rojo ahora tienen Internet como cualquiera, pese a la censura oficial a la que Google se sometió y por la que critican al premiado. Total, lo mejor, la comida, nada de rollitos de primavera.

Camino de casa he estado haciendo lecturas atrasadas. Entre ellas, un artículo de G. Yang comentado en Le Monde. La web, en lo relacionado con China, estaba libre, e imprimí, en folios con el membrete del hotel (¿para ficharnos?) a Yang. Habla de liberalización: movilización cívica a través de la Red tras el terremoto y mayor transparencia informativa, también gracias a Internet, sobre el sismo. Las autoridades tienen que ganarse la legitimidad (el Mandato del Cielo divino o rojo ya no vale) y quieren aprovechar el potencial del capital social participativo creado por activistas y ONG enganchados en red por un PC. ¿Utopía? No me extraña; al menos en las ciudades, están tan informatizados como nosotros, el “Primer Mundo”, cosa que dejaremos de ser en poco tiempo. Eran negocios y alianzas estratégicas, no turismo, así que nos llevaron a donde quisieron, como al parque de atracciones. Pero se ve: van a hacerse con el mundo, una maravilla. Lo comenta Blair: no somos conscientes de que, realmente, nos ganarán. A principios de mes, de vuelta a Europa, a ver si hago escala en Hong Kong, no muy lejos. Los alrededores despegan: Zhuhai, que tendrá otro puente gigantesco, antes pobre, hoy sube como la espuma. Como decía, todo muy grande, demasiado para no darnos cuenta ya.

En fin, ahora me paso en Sydney dos semanas, entre cursos, conferencias y paseos, una joya de ciudad. Luego volveré a la otra punta del país para una semana y el 1, con todo bien atado al menos hasta otro año, a nuestra querida Francia, a Biarritz, a pasar parte del verano con los mayores, a los que he inculcado el amor al surf. Además, está a una hora de Donosti, la ciudad más bella del mundo junto a… Por cierto, bien ayer Vicent, siempre que no se mete en política: me pasa lo mismo como profesor que a los hinchas.

Para incapaz: el Pulsómetro: empatado con el débil Rajoy, ZP se desploma en popularidad… Le pasa lo mismo que a Bush: recién reelegido, la debacle: en USA fue Irak y en Spain, la economía. Para quererse tan poco, se parecen mucho. Salgo a cenar, que es de noche. Como dijo ZP, good night and good luck. Suerte necesitará.

No hay que olvidar la gira de despedida del presidente americano más inutil de la historia, para despedirse, para darse cuenta de quien cree realmente en Europa y quien utiliza esa bandera como cortina de humo de intereses más empresariales.

Me alegro Gaspard, cuéntame, me temo que tu liberalismo es tan útopico como mi socialismo.
Supone que no hay burocracia y que el capitalismo sabe aprender, pero con este voto de Irlanda vemos que no aprendieron nada del no francés y holandés, (y yo voté oui también y no me arrepiento)
y tu Sarko, con su bella moitié, que se ha prestado a una operación de marketing, va a tener que aprender más aún, y para mí es incapaz de ello y me lo demuestra cada día. Y no hablemos de su ministro de Affaires Étrangères su ambición europea por los suelos...

Lo más interesante del post: si Zapatero o el PSOE lo leyera,(alguno habrá) sería que ya es hora que España, y su gobierno, juegue el papel que le corresponde pero me temo que son como el corresponsal de EL País en París, Martí Font (que se satisface y os satisface, con resumir la opinión de la Tele francesa, sin nunca cuestionarla) ADICTOS o afrancesados pero no como Jovellanos.
Esta segunda legislatura de Zapatero ... me huele a chamusquina, que el PP haya comprendido que tiene que viajar al centro no supone que el PSOE tenga que hacerlo más aún.
Los franceses han ganado, Susi, con cada fracaso de Sarkozy los franceses ganan. A lo mejor acabarán por comprender que tienen que cambiar de cara al futuro y no mirándose en el atrás de la Historia para verse grandes, como decía Ramiro de Maeztu de España en el 98 (1898).

Sr. Bassets, por sus palabras, y sobre todo por su frase final, tan pesimistas, parecería que hemos echado a perder una oportunidad de oro, pero...una oportunidad ¿para qué? qué es lo que esos ingratos 110.000 irlandeses nos han hecho perder a los demás europeos???, desde luego, en su mensaje no queda nada claro. Si, queda claro que Sarkozy ha perdido la oportunidad de “quitarle protagonismo a Merkel” de aplicar “el Tratado de Lisboa, algo que le iba a muy bien a Sarkozy en todos los sentidos”, pero... los franceses ¿qué han perdido?

Ja sóc aquí, recuperado del mini jet-lag.

En la otra punta del mundo, la UE provoca compasión: éxito económico enorme, a pesar de la aún débil unidad de mercado, la primera potencia mundial, por delante de USA, se dispara en el pie regularmente: en 2001 (Niza), cuatro años después (Constitución 05) y de nuevo ahora con Lisboa. Rudd propone una especie de UE con Asia y el Pacífico, y la reacción a izquierda y derecha, desde el último primer ministro laborista hasta la oposición, no se hace esperar: no cedamos soberanía a indonesios o chinos. Lo mismo dicen los cuatro periódicos del Father Rupert, medio millón de ejemplares en un país que justo llega a 4, subyugado a la vez que abandonado por los británicos, que luchó sangrientamente por la independencia y se desgarró para firmar la paz con los ingleses, nacionalmente celoso. Sentimiento amplificado por el dueño del Sun de Londres, que amenazó a Blair con no apoyarle en las generales sin referéndum para la Constitución, reemplazada luego por el Lisboa hoy en vía muerta. No son los miedos por la falsa “deriva antisocial” lo que dieron el “no”, sino el miedo de los Pymes a decir adiós a impuestos bajos, motivo del surgir y rugir del Tigre Celta. No a súper-integración federalista y defensa del neoliberalismo están detrás del resultado, con el fondo de la brutal desaceleración, aprovechada por la prensa “amiga” del Independent, que no es de Murdoch, pero pone a parir a Cowen, sólo un mes en el cargo, por “poca autoridad y ausencia de liderazgo”.

Que se centren en lo concreto (inmigración, clima, energía) y apuesten por la unión económica competitiva/globalizadora post-euro y dejen las veleidades constitucionales. ¿No funciona bien la estructura para 15? Parece que sí. Refórmense los aspectos institucionales más prosaicos, y en el resto del mundo la UE dejará de ser tratada como un niño ensimismado. Podrá hacer frente a los chinos, que no se inventan más súper-uniones que el puente Shanghái-Ningbo, en la bahía de Hangzhou. Te llevan no por necesidad, el aeropuerto está en la misma orilla, sino para vanagloriarse y exigir respeto. Ante las dimensiones impresionantes de la infraestructura, la buro-élite Bruselas parece una hormiga, sus caprichos normativistas una colección de indulgencias. Nos superará China en unas décadas mientras seguimos con pretensiones ridículas de ser un contrapoder político de USA y enarbolar no sé qué bandera social.

Cada vez que pregunta a la gente, como si fuera un espejo, quién es el más guapo del mundo, los consultados responden claramente a la UE: tú, desde luego, no. Y que conste que voté a favor, jamás coincidiría con estalinistas varios, Le Pen y De Villiers. Liberales y democristianos (Schuman) han sido siempre proeuropeos, no socialistas antiliberales y gaullistas chauvinistas, de Pasqua a Guaino. Conformémonos con lo que hay. Europeísta crítico, lo considero suficiente. Los que han votado en contra, como los que lo han hecho a favor, no tenían ni idea de aquello sobre lo que opinaban (Fintan O’Toole), dada su complejidad. ¿Tiene sentido un referéndum con tal embrollo jurídico? ¿Se sortea al 1% que la ha fastidiado, para salvar el tratado, castigando y aislando a Irlanda, como quieren los tecnócratas Merkel y Sarko, o se tira a la basura Lisboa, pretensión de Brown? Vaya pérdida de tiempo y energía. La Europa plácidamente irrelevante de Kagan y Rachman.

Tranquila, Maririu. Está Jouyet, lo mejor del PS, sensato y trabajador: corrige sin rubor al jefe cada vez que critica a Trichet, Alemania y otros. Podría mandar a Carla para una ofensiva de encanto, con lo popular que es. Hice acopio en París y tengo “(Petites) exceptions françaises: 25 bonnes raisons pour que le monde ne nous envie pas”. Empieza con el Dictionnaire des idées reçues de Flaubert: Exception: dites qu’elle confirme la règle. Ne vous pas à expliquer pourquoi. La Bruni, en medio de los quebraderos de cabeza de Sarko, lo es; mejor no averiguar por qué. Una de las chicas serias de “Le petit Nicolas” (nada que ver con Sarko), que gustan a mis petit enfants. Bucólicos maestros, gendarmes y curas. ¿Encaja la heroína iraní y la cocaína colombiana de sus nuevas chansons? Pues parece que sí: gusta, además de a jóvenes, por transgresora, a mayores, por formalita en Londres. Más difícil de entender que lo del tratado. Pedías que trajera algo más que estadísticas; luego te cuento mis andanzas a lo Willie Fogg.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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