Lluis Bassets

La micropolítica

Por: | 28 de julio de 2009

Las ideas y las imágenes políticas más potentes se trazan y toman cuerpo en los grandes espacios y en las confrontaciones de dimensión planetaria. Pero las victorias y las derrotas se decantan en esas jugadas confusas dentro del área pequeña, donde se acumulan jugadores y se mezcla el juego sucio con las peores habilidades tácticas y los malabarismos. Lo que marca la diferencia y permite despegar a un dirigente político es su buena actuación en el minúsculo y a veces mezquino territorio de la micropolítica, donde con frecuencia naufragan los mejores y más preparados.

Estas consideraciones pueden valer para la reforma del sistema de salud en la que Obama está comprometido y que ya le está produciendo dificultades e incluso desperfectos en su propio campo. Por más giras gloriosas y discursos admirables que pueda pronunciar, no serán los grandes cambios geopolíticos ni las nuevas estrategias desplegadas con enorme cálculo y prudencia en relación a las regiones más conflictivas del planeta los que vayan a conseguir el afecto de los ciudadanos y las posteriores e imprescindibles rentas electorales, sino su difícil cuadratura del círculo de la asistencia sanitaria, consistente en obtener mayor cobertura para más norteamericanos gastando menos dinero tanto público como privado (que es como tapar más con una manta más pequeña).

Si Obama no saca su reforma de la salud antes de fin de año, estaremos ya en 2010 en año electoral correspondiente a las elecciones de mitad de mandato, en las que se renovará la entera Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Si el presidente sufre cuando cuenta con la doble mayoría, gracias a la ausencia de esa disciplina de partido de efectos tan devastadores en países como el nuestro, como está sucediendo ahora mismo con su reforma, hay qué ver lo que será este presidente y cómo va a sufrir sin apoyos mínimos en el conjunto del Congreso: ya lo vimos con Clinton. La propia reelección presidencial se puede jugar por tanto en los próximos meses con la controvertida reforma del sistema de salud como eje central de todo su despliegue político.

Pero entremos con detalle en el área de penalti donde se está jugando ahora mismo este balón. La semana pasada hemos visto como todos los esfuerzos de Obama por convencer a la opinión pública se le iban por el desagüe por un detalle aparentemente menor que afectaba a una cuestión finalmente mayor. Su cuarta conferencia de prensa de dos horas, dedicada enteramente a la reforma sanitaria, terminó con una pregunta respecto al trato que suelen recibir los negros norteamericanos por parte de la policía blanca, a propósito de la detención en su casa de Cambridge (Massachussets) del historiador de Harvard Henry Louis Gates, en un confuso incidente con la policía, avisada por un vecino que consideró sospechosa la forma de entrar en la casa de su propietario forzando una puerta atrancada.

De pronto, la identidad afro americana del presidente, subsumida y superada hasta entonces por una gestión impecable que convertía en irrelevante la cuestión de la raza, se ha convertido de nuevo en objeto de debate. Bajo la calma y la frialdad de Obama está también el negro airado por el maltrato histórico, del que se sospecha incluso que puede haber sido él mismo objeto de conductas vejatorias por parte de la policía. La debilidad de este hombre que ha llegado a la Casa Blanca con un discurso pos racial y que ha mostrado su capacidad para actuar como presidente de todos es que no puede reprimir el comportamiento estereotipado que va ligado a su identidad, que se expresa como una carga irredimible por parte de todos, de quien la impone y de quien la sufre.

Obama se ha excusado con toda rapidez y claridad, de una forma nada habitual en muchos países, el nuestro entre otros, pero la extrema derecha ha aprovechado la circunstancia para poner en duda su lugar de nacimiento y su derecho a la ciudadanía y para resucitar como consecuencia el mito del extranjero, el ‘alien’ que se ha colado en la propia cúpula del país. Todo se juega finalmente en los detalles y en los detalles es donde se encuentra el peor y más irreconciliable enemigo, que es el diablo.

Hay 5 Comentarios

Lluís, después de tres posts seguidos en el universo de "los grandes cambios geopolíticos", añorando los mejores tiempos de la guerra fría, la madre de todas "las confrontaciones de dimensión planetaria", hoy nos trasladas a un rincón del "minúsculo y a veces mezquino territorio de la micropolítica": "la reforma del sistema de salud". Lamentas que "conseguir el afecto de los ciudadanos y las posteriores e imprescindibles rentas electorales" dependa de cuestiones tan insignificantes como la salud ciudadana. Y esto lo haces después de una serie de siete posts sobre la crisis del periodismo.

Sinceramente, como ciudadano más interesado en pequeñeces como la salud, el sustento y el cobijo de todos los que habitamos este planeta que por la crónica social del club de megalómanos que lo dirige, comprendo y celebro esa crisis: http://lacomunidad.elpais.com/johndoebeach/2009/7/25/man-on-the-moon

Estimado Lluís, de acuerdo en la esencia, en condiciones normales posiblemente ese sea el rol, pero en las circunstancias actuales, no veo la manera de que la humanidad se libere del yugo de la economía sin que en verdad se libere el instrumento de intercambio con jugadas políticas o micropolíticas. Los chinos están asustados por si pierden su 1,5 billones de los de aquí en Europa. La reforma sanitaria de Obama aun necesitará 1,5 billón adicional ya da igual sean Us Doll o Euros. El déficit americano lleva carrera de alcanzar el tropecientos, ya ni me acuerdo y nadie dice nada de cuanto se necesita allí y acá para los nuevos vehículos que no contaminen y dejen de consumir petróleo. Así rodando, rodando, según mis cuentas con lo ya gastado, y comprometido en Usa, Europa, y donde queramos, la factura sube ya la friolera de más de 7 Billones y sigue sumando sin parar, aparte los así como 12 15 billones necesarios para reconvertir la industria del locomoción y dejando al margen las energías eléctricas. No sé, me parece que el mudo se está volviendo rematadamente loco. El monto de estas facturas en tan poco espacio de tiempo, simplemente son imposibles de asumir, no ya por nuestros nietos si no por nuestros tataranietos. Así entiendo, las alternativas son mínimas, o se cambia de verdad en cuanto al modelo de economía y producción o no veo progreso alguno en adelante.

Ya es posible un mundo de abundancia en que el beneficio de uno no sea la ruina de otro. Obviamente, tiene su lógica si el beneficio sólo fuera irrelevante, así sí sería posible construir un mundo de abundancia. No obstante mejor sería, ampliar el progreso para todos sin división alguna por raza, cultura, lugar y credo, en donde todo cuanto ha creado el hombre estaría a disposición de la humanidad, sin más restricción que la libre disponibilidad de los recursos, aunando el conocimiento en bien del progreso para todos, en libertad de elección, preferencia y disponibilidad de cada cual. Será Obama quien aglutine y dirija este encuentro de los dirigentes influyentes del mundo, en bien del progreso de la humanidad? Entiendo, ésta es la gran jugada, que puede iniciar los necesarios cambios que todos los gobernantes de buena voluntad necesitan para sus respectivos países. Voluntad y transparencia es cuanto se necesita. Será posible?

MICROPOLITICA O MICROPOLITICOS/AS

Efectivo y abundante en ideas el articulo de hoy de Lluis. Como estoy en Denver (Colorado) pasando mis vacaciones por primera vez en EEUU, me ha llegado totalmente la informacion facilitada en su escrito. Veo todos los dias en las noticias, tanto el debate sobre la sanidad como los sucesos acaecidos y comentarios entorno a la detencion del profesor H.L.Gates.
Pero lo que mas me ha llamado la atencion del articulo de Lluis, es en el primer parrafo lo siguiente :"Lo que marca la diferencia y permite despegar a un dirigente politico es su buena actuacion en el minusculo y a veces mezquino territorio de la micropolitica...", pues ello me suscita una serie de cuestiones que, como las he vivido en directo, me siguen haciendo pensar sobre el papel de la micropolitica en la nueva accion politica que se avecina.

Fracase absolutamente en ese terreno, deje un partido basicamente porque me sentia sucia dentro de el, aunque sigo pensando que es la organizaci'on partidaria que defiende mis ideales y el casi unico partido en Espana con una cierta sensatez ideologica. He visto a colegas fanaticos, locos directamente, astutos, buenos y malos, pequenos y pocos muy pocos grandes, comprendo sus mezquindades pero no puedo compartirlas, me supera. Por suerte se que se puede hacer otra clase de politica fuera, la unica pena que me queda es no haber podido hacer tantas cosas como las que puede permitir un cierto poder, aunque tambien he visto que el poder esta limitado al club de los pares, dentro de toda organizacion partidaria.
Sigo dudando de que con los mimbres que se forma la cesta partidista sea posible cambiar en algo el mundo y los comportamientos humanos de unos hacia otros y no como hasta ahora, de unos contra otros.
No obstante respeto a muchas de las personas que siguen sufriendo la vida partidaria aunque mucho me temo que sus escrupulos contra lo sucio son bastante diferentes a los mios.
Arendt, la condicion humana y la banalidad del mal, como ha dicho Lluis en su escrito y me parece un brillante final: "...en los detalles es donde se encuentra el peor y mas irreconciliable enemigo, que es el diablo".
Son los micropoliticos el peligro, o el diablo?

ESE DEBE SER SARKOZY, PEQUEÑO PERO MATÓN

http://comielotrodia.wordpress.com/

En cuanto a la reforma del sistema de salud, Paul Krugman lleva un tiempo realizando aportaciones como ésta: http://krugman.blogs.nytimes.com/2009/07/25/why-markets-cant-cure-healthcare/
Ha hablado bastante del tema en su blog y tiene apuntes muy interesantes.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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