Lluis Bassets

El peligro alemán

Por: | 12 de noviembre de 2009

Margaret Thatcher y François Mitterrand se llevan la palma, a los 20 años del memorable acontecimiento. Se supo entonces, pero se ha confirmado todavía más ahora. Pero no estaban solos. Al contrario. Fueron muchos los que acogieron la caída del Muro con serios reparos, que fueron creciendo a medida que el horizonte hasta entonces lejano de la unificación alemana iba acercándose a toda velocidad. En España hubiera habido mayoría en contra si se hubiera puesto a votación entre los dirigentes políticos a derecha e izquierda. Helmut Kohl ha evocado con agradecimiento el caso excepcional de Felipe González.

La mayoría de los políticos españoles del momento hacían suya la frase del escritor François Mauriac, que no de Mitterrand como se ha dicho: estaban tan enamorados de Alemania que preferían que hubiera dos. Una Alemania unificada, nos decían, volvería a las andadas. Toda Europa marcaría el paso de la oca al compás de sus tambores. Regresarían el nacionalismo y el militarismo, incluso el antisemitismo. Quizás un nuevo Hitler surgiría de las sentinas de la sociedad alemana.

Todo eso no era más que una enorme demostración de conservadurismo político, estrechez moral y miseria intelectual. Y también de un curioso prurito historicista, profundamente perezoso, que sólo sabe ver el futuro como repetición de un pasado convertido en mito inmutable. Aunque los hechos han desmentido todos y cada uno de los temores, vale la pena hacer un rápido balance de lo que ha sucedido en estos 20 años respecto a los miedos europeos ante el regreso de Alemania.

Para empezar, no tenemos una Europa alemana, sino una Alemania europea, tal como quería Kohl. La unificación alemana ha traído también la unificación europea, que arrancó inmediatamente con el ingreso de los países que habían sido neutrales en la guerra fría, Austria entre ellos. Ante este movimiento, también hubo quien se echó las manos a la cabeza: otra vez la Anschluss o anexión de Austria, como en 1938. No ha sido así, al contrario. Austria es un socio europeo más, que comparte la moneda con Alemania, pero desarrolla su vida política propia con total independencia de Berlín.

El euro es la moneda de 13 países y no una nueva denominación del marco alemán. El miedo a una continuación de la llamada zona marco, en la que la moneda más fuerte actuaba de cabeza de la serpiente monetaria europea, ha quedado desmentido por los hechos. El Banco Central Europeo no es el Bundesbank y el euro no es un disfraz del marco. La renuncia de Alemania a su soberanía monetaria es el precio contante y sonante con el que Berlín ha pagado por el apoyo a la unificación.

La extrema derecha nacionalista tampoco ha renacido ni lo ha hecho el racismo xenófobo y antisemita, como los agoreros más truculentos se empeñaban en profetizar. Hubo en los primeros años algunos incidentes, a veces trágicos y con víctimas mortales, con trabajadores extranjeros, pero no en mayor medida, quizás incluso menos, de lo que se registran en otros países. Tampoco ha habido resurgimiento alguno del militarismo como fruto de la unificación y de la salida de las tropas soviéticas. El Ejército alemán ha participado por primera vez en misiones en el extranjero, fruto de una decisión tomada por un Gobierno rojo y verde, con un ministro de Exteriores como Joschka Fischer al frente, primero en los Balcanes y ahora en Afganistán. Y no ha pasado nada.

Los sucesivos Gobiernos alemanes se han entregado con toda franqueza a la construcción europea y no han sido ellos, sino sus vecinos holandeses, franceses, irlandeses, polacos y por supuesto británicos, quienes han aprovechado las sucesivas reformas para poner obstáculos y barrer hacia casa. Se ha notado, es cierto, un repliegue nacionalista en toda Europa, pero no ha sido obra de los alemanes, sino de los socios de siempre. Alemania ha sido un jugador leal y europeísta en un momento de depresión y desaceleración en la construcción europea.

La ampliación, con la que los británicos buscaban diluir la UE, ha sido muy interesante para Alemania, pero por razones sobre todo económicas. La lengua alemana y la influencia cultural han menguado en todo el centro de Europa, pero no las inversiones ni el comercio. Una razón adicional para desmentir los temores de quienes blandían los espantajos del hegemonismo y del expansionismo.

La capitalidad de Berlín, que también fue esgrimida en algún momento como alguna forma de inconveniente, ha enriquecido a toda Europa, que cuenta con un nuevo centro cultural y político de enorme dinamismo y extiende así la influencia europea hacia el profundo Este europeo. En la urbe prusiana repite mandato Angela Merkel, hija directa de la unificación y la primera mujer que preside un Gobierno alemán. Todo contribuye a que los 20 años de la Alemania unida sean un motivo de alegría y de esperanza para todos los europeos.

Hay 9 Comentarios

Me gustaría compartir en este blog la dirección de otro. Se trata de uno que también publica informaciones internacionales, pero sólo aquéllas que tratan la actualidad española. Sólo para ver cómo nos ven desde fuera. Espero que les guste: http://extranjeronews.blogspot.com/

yo contestaría con el peligro inglés o británico, motivos, varios claro, son socios de la unión y parece que su misión es conseguir la desunión, no quieren el euro, quieren un presidente británico sin ser europeistas, no quieren que las directrices europeas les obliguen a cambiar y quieren imponer su manera de hacer las cosas, a veces parece que sean un agente doble que trabaja para los americanos, por eso temen a los alemanes, porque saben que son más eficientes y trabajadores que ellos.
Se acerca la hora de que Europa le ponga un ultimátum a Gran Bretaña para que se integre definitivamente y adopte el euro, sólo después de conseguir este hito se podrá hablar de la unión europea como tal, sólo así se podrá ver la capacidad de persuasión internacional en política exterior conjunta, política económica, etc.

Yo sin embargo, aunque peque de trasnochado; recordaré otra vez la experiencia de la Comuna de París, los Communards, aquellos valientes idealistas que cayeron bajo el golpe conjunto de la oligarquía franco-prusiana, que veía amenazado su orden.

Deberíamos recordar que el Pasado es así, suele disfrutar apareciéndose una y otra vez como rescoldos añejos en el presente del futuro inmediato que vivimos.

Sin embargo, brindaré todavía diciendo: Ich Liebe Deustchland!

Es ahora la única, merced a Merkel, Nación que hace realmente Europa y la cohesiona.Es verdad, que la Europa que conocemos es débil, trastabillante a veces, pero no deja de ser un petit Colossus, un refugio que ahora deberá aprender a alzarse por su pie. Sin caer en un clientelismo respecto a los otros Poderes. Recordemos, que muchas veces Europa fue un ideal, un sueño probable, desde los tiempos de Roma.

Pax, Europa, Civitas, Humanitas. Este debería ser la auténtica opción al nacionalismo reduccionista, simple y corto de alcance político que siempre, siempre arrastraremos, hasta que nuevas generaciones lo olviden, porque el mundo habrá cambiado (otra vez).

Mmm... ¿Tan rápido se dan por salvados? ¿No veis que el agua os llega al cuello? ¿Nadie recuerda la historia?

La República de Weimar bajo presión económica debido a los pagos por reparaciones de guerra exigidos por Francia sucumbe a la inflación desbocada. Desasosiego público por artes de los comunistas, aprovechado por los Nacional Socialistas (leer con cuidado la palabra con "S".) Quiebra bancaria generalizada, aparece Adolfo como salvador del mundo, adorado por la MAYORÍA de los europeos.

¿Nadie nota la similitud de las circunstancias? Veremos que pasa con Adolfo Obama... O a lo mejor nos aparece un nuevo adolfito europeo en alguna parte... "Le Boche ne dort jamais pour longtemps, il attend seulement que la bande militaire commence la marche..."

Recuerdo la burla que dice: "¿Por qué los caminos franceses tienen árboles a los dos lados? Porque la Wehrmacht gusta de marchar por la sombra."

magnifico comentario sobre la Alemania actual! asi es ni mas ni menos
fdo.
un residente en Alemania desde hace mas de 30 anhos

Bravo, un post genial y sincero. Como se señala en el texto ninguno de los escenarios apocalípticos tras la reunificación se ha dado, de hecho, la Alemania de hoy es la mejor de las imaginables en los noventa. Sobre la ultraderecha creo que habría que decir no sólo que no está aumentando en Alemania, sino que en muchos de sus vecinos (comunitarios y no) sí lo está haciendo. Y junto a polacos y británicos deberián constar checos como torpedeadores comunitarios profesionales. Saludos.

Bueno, pues pienso que la Unión Europea es una creación franco-alemana, pagada con dinero alemán. O sea, que la Unión es un proyecto elitista de las clases altas y medias de Alemania para crear un ente supranacional que tenga el mismo nivel de decisión que Estados Unidos. Como ha quedado demostrado con el Tratado de Lisboa son las elites (incluidos los periodistas europeos) los más interesados en llevar adelante el proceso tal y como se configura, es decir, poco democráticamente. O con poca participación de la base de la sociedad, que asume lo que le imponen -como el euro, la directiva Bolkenstein, etcétera-.

Particularmente, creo que una vez que nuestro país deje de percibir subvenciones y el BCE comience a subir los tipos de interés sin que la economía española logre sustituir el motor fundido del ladrillo por otra cosa, es cuando los españoles empezarán de verdad a poner en duda la UE. Como siempre, somos un país de oportunistas sin ideales. Claro que para creer en el Mercado Europeo dirigido por banqueros y clase dirigente, mejor dejar de soñar y echarse a la bartola.

Europa...esperanza??
Aqui veo claramente las 2 posiciones que me recordaron la caida del muro,
la primera perfectamente comentada por el editor de como antiguos fantasmas resucitaban y de como alemania volveria a intentar conquistar el mundo de nuevo con Austria y un nuevo Hitler al mando (es verdad todavia me acuerdo del inevitable pesimismo de los consrvadores)
La segunda mucho mas optimista , mucho menos fatalista, pero igual de irreal, la de una europa de derechos, igualdad y todo ese bla bla que los socialistas e izquierdistas intentaban vender en aquellos tiempos.
Hoy nos queda la realidad, ni una III guerra mundial, ni una sociedad igualitaria y perfecta donde se valore al individuo por lo que es y no por lo que tiene...
Ambas utopias, y todavia hoy ambos lados intentan vender la misma historias, pero con disfraces mas sutiles o por lo menos eso es lo que ellos creen.
Aqui soy de la opinion de T.A.G
, Europa esta tan preocupada de mirarse su propo ombligo que no se ha dado cuenta que una nueva epoca empieza en la que su papel se va a contar mucho menos con ella, por lo menos si siguen por este camino.
La verdad, ojala sea asi que nuevos tiempos con diferentes perspectivas son necesarios.

Un saludo

es mayor la nostalgia por la vida anterior en la Alemania oriental... y lo que es mayor es el paro: el doble que en la Alemania occidental

los que celebran la caída del muro apoyan Guantánamo, el muro de Israel en Palestina, etc...

¿qué decías de la alegría y de la esperanza?

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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