Lluis Bassets

El cóctel del miedo

Por: | 13 de junio de 2010

Inmigración, impuestos, delincuencia y Unión Europea. Estos son los cuatro ingredientes del cóctel populista que triunfa en todas las barras europeas. Su base se resume en una palabra: miedo. Agitados y mezclados en proporciones adecuadas a cada país dan los resultados que conocemos, de momento electorales, en Italia como en Hungría, en Dinamarca como en Francia, y ahora, en grado superlativo, en los Países Bajos, donde el Partido de la Libertad, que lidera Geert Wilders, es el que mejor ha sabido servir la mezcla, en su caso con un toque directamente islamófobo.

Estos cócteles funcionan porque se nutren de ingredientes reales, sentimientos a pie de calle, irracionales en casi todos los casos, pero en absoluto inventados por los maquiavelos extremistas. Tienen además la virtud de que desbordan a los partidos que los utilizan. Si Wilders ha llegado tan lejos es porque roba votos a puñados de los partidos tradicionales, las viejas formaciones de masas europeas, representantes de ideologías moderadas y correctas, que han sido de gran utilidad durante más de medio siglo, pero no han sabido luego renovarse y reconectar con los ciudadanos.

Hay que partir de un principio: todo lo que se ha dicho de la socialdemocracia vale también para la democracia cristiana. Cuando el sistema que hemos conocido hasta ahora empieza a caerse a trozos, vemos con nitidez que ambas ideologías eran en realidad los dos brazos de un mismo árbol, responsable de la mayor parte de las cosas buenas que tenemos, como la Unión Europea, el Estado social, o la era más larga de paz, prosperidad y estabilidad de la historia. Y si ahora han entrado en una severa crisis, es porque con la globalización y las turbulencias financieras han entrado también en la zona de lo contingente tanto el Estado de bienestar como la construcción europea; y porque aquellos viejos partidos no tienen idea de cómo acompañar a los ciudadanos en el camino hacia esta nueva Europa que saldrá de la crisis y sobre la que de momento todavía nada sabemos.

El ejemplo holandés es explícito: ha sido la democracia cristiana la que ha mordido el polvo como nos tenía habituados en los últimos años la socialdemocracia. Su líder y primer ministro, Jan Peter Balkenende, ha sufrido la humillación de quedar desplazado hasta el cuarto puesto. El partido de Wilders es ahora la fuerza imprescindible, incluso para formar gobierno, con ideas tan peregrinas a cuestas como imponer un impuesto al velo femenino, prohibir el Corán o cerrar el Parlamento Europeo.

Ante el cóctel del miedo podemos rasgarnos las vestiduras y escandalizarnos como fariseos. Pero sería más útil que todos, ciudadanos y responsables políticos, intentáramos una seria reflexión sobre sus causas y sobre la marcha de nuestras sociedades y nuestras democracias.

Hay 7 Comentarios

La social-democracia ha existido como contraposición al autoritarismo y al libre mercado (?), lo primero me parece bién, lo segundo es subdesarrollo. Como ideología, está hecha para describir el mundo de forma grandilocuente, e inhibir o deshacerse de lo que no cuadra. Pero hay que saber a qué inhibir. A los fachas? Me parece tirando a bién, aunque yo quiero que queden algunos, porque son muy folk y a mí me gusta lo folk. Pero, a mi libertad? No.

La socialdemocracia ha ridiculizado la libertad.

Hoy, sus objetivos propios cansan, no gustan, y no son lo que toca.

Igualdad? Pero si se trata de tener una economía y trabajo, sin sovietismo: se trata de emprender.
Europa? Un constructo viejuno-continental de la arrogante Francia y de la expansiva Alemania, que quieren aún insistir en sí y auto-convencerse de que América y la Sociedad Abierta ni existen ni son interesantes. Y nostros hala, a seguirles el cuento como tontos.

ZP por ejemplo ha escogido petrificarse, mimar una cultura del *asalariado*, despreocuparse de tener una economía sin indústria (ni flexibilidad ni creatividad), pero sí turismo y servicios, venderse al "paraguas" de la UE, esperar con celo a malos que no llegan, y excluír de lo razonable a lo que no entre en su decálogo de progre.

Hemos vivido en un cuasi-Régimen, dónde la libertad ha sido objeto de burla. Y no desde el Gobierno directamente, sinó desde la cultura progre, que ha instalado a ZP en la Moncloa. Millones de personas sin otras referencias que el "América malo, Europa bueno".

Pero, miremos ahora nuestro paisaje económico, que lo tiene todo que ver con cómo España es y del que tenemos que desembarazarnos: turismo, mercado inmobiliario, tiendas de ropa, servicios. Dónde están las fábricas? La potencia? Los trenes de mercancía? El orgullo?

El impasse tiene un precio extra. En tiempos de crisis, adoptar la posición fetal, pedir moderación, delegar la fuerza al paraguas de la UE que te dice cosas sin tener ni idea y decidiendo por tí, señalar a los mercados que simplemente anotan quién está fuerte con respecto a su tamaño y quién no, todo esto, pues bién equivale a dimitir como jefe de Gobierno, y la gente ya lo ha entendido.

Sumemos algo más al pastel: en ésta situación de Fin d'Époque, tendremos un cambio sin conflicto (al menos en España), lo cual da una idea de lo sacrificada y responsable y sin ganas de lío que está la gente.

A los políticos españoles yo les diría algo: hagan un gobierno de concentración. Y cuando la situación se calme, contemplen disolver sus respectivas formaciones políticas. No les corresponde servir ya más a los ciudadanos porque no saben hacerlo. Se necesitan más actores políticos (liberales), blindados a la corrupción y el jetismo y a las referencias espeluznantes al siglo XX español.

Y dejemos paso directamente a la sociedad, a la sociedad libre, a la sociedad emprendedora, a la Sociedad Abierta (post-Europa), egoísta y afilada y dónde cuenta cada cuál. Disuelvan el 80% del Estado, Autonomías en primer lugar. Restauren las Fuerzas Armadas que son las que nos tienen que defender si Francia nos intimida o Marruecos nos burla las fronteras. Retírense de la UE porque nos han atropellado el orgullo con su colonización política.

Hay más cosas en el mundo.

Cultura de la empresa y relaciones internacionales post-europeas.
Ésa es la tarea de un presidente español, de un político de verdad, sirviendo a una nación Atlántica como España.

Como que los países europeos se han hartado de la progresía rabiosa, y se mueven a liquidarla, o por lo menos ponerla en orden. Adiós sueños zapateriles de grandes alianzas supinas con extraños.

La civilización europea durará unos cuantos años más. Nadie creería que la civilización más exitosa en la historia de la Humanidad se convertiría en suicida sin razón alguna.

D. Lluís, muy buen artículo.
Ahora torne su mirada hacia un país que los economistas ponen de contraejemplo a España, que nos dicen que cuando España apostaba por el ladrillo ellos por tener una gran preparación apostaron por la tecnología. Un país europeo pero en la esquina norte de Europa, por eso pocas noticias en profundidad de ahí: ¡Finlandia!

Están arruinados. Sí, ellos también.
Hay grandes lecciones ahí, para el que sepa extraerlas.

Europa fue un sueno de una noche de verano..nada mas

"Y cuando desperto, el dinosaurio todavia seguia alli".
Europa se tomo unas vacaciones del extremismo, la xenofobia y el racismo que caracterizaron a sus sociedades durante el siglo pasado.

Pero esa cultura sigue alli, y a medida que la memoria del nazismo, fascismo y totalitarianismo socialista se erradica en la mente de nuevas generaciones, los impetus racistas, extremistas vuelven por sus fueros.

De acuerdo que "sería más útil que todos, ciudadanos y responsables políticos, intentáramos una seria reflexión sobre [las] causas [del miedo] y sobre la marcha de nuestras sociedades y nuestras democracias". Pero sin olvidar que "camarón que no nada se lo lleva la corriente", y que "el que antes se viste antes se calza", y ambas cosas sí que las están haciendo los responsables de las "turbulencias financideras" que encima están ocupando los poderes estatales mismos contra los que luchan, y así ponerlos a sus pies desde dentro sin mover un dedo. ¡O revolución contra el capital, o mañana ni nos veremos!

La democracia cristiana en Europa tiene mayor capacidad de reacción para adaptarse a las nuevas situaciones.
La socialdemocracia vive presa de un discurso hueco y vacío que solo se soporta con el grado de confianza autoimpuesto a sus propios ciudadanos.
No se puede vivir y mantener un discurso que cargue todo el peso de la responsabilidad social en los ciudadanos mientras evade constantemente sus obligaciones de generar un espacio más adecuado a las necesidades reales de los mismos.
El éxito de los partidos demócratacristianos radica en que nace como alternativa a la socialdemocracia, y en la medida que desarrolle estas diferencias, se acabará consolidando como alternativa política.
Sin embargo, podemos ver, como la mayoría de los partidos políticos de Europa son de esta rama democristiana, evidenciando a veces que supone una ideología diferente a la socialdemocracia pero que aún no ha sabido hacer frente a su propio complejo, demostrando que en Europa, hasta la democracia cristiana, a veces es presa de otros intereses extranjeros.
Por eso hace falta una unión política en europa que defina bien cual es la estrategia a seguir en un cambio de modelo en donde los principales elementos que destaca al principio del artículo: inmigración, impuestos, delincuencia y Unión Europea tengan una respuesta común y objetiva.
Un saludo

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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