Lluis Bassets

Difíciles silogismos

Por: | 22 de julio de 2011

No dimite porque sea inocente. Dimite porque debió dimitir mucho antes, cuando aparecieron las pruebas de su culpabilidad.

Y dimite ahora porque ya no hay aplazamiento posible. Aceptar lo que le pedían sus jefes era confesar su culpabilidad y sus mentiras.

Por más que los suyos le tranquilizaran, no podía seguir siendo presidente: iba a dimitir igualmente, solo que un poco más tarde.

Si no lo aceptaba y quería seguir siendo presidente, debía enfrentarse a un juicio que iba a convertir en un espectáculo electoral la discusión de las pruebas de su culpabilidad.

Esto no se lo podían admitir quienes mandan. Podía peligrar la futura y segura victoria: si hubiera hecho falta sus propios parlamentarios le habrían derribado.

Antes de llegar a un espectáculo tan penoso, mejor la dimisión ahora, acompañada del espectáculo fallero.

Pero el insiste en que dimite porque es inocente. Y que lo hace precisamente para demostrar su inocencia.

Además lo adorna: para ofrecer nuevas glorias a España y al Partido Popular.

Y luego grita inocente, inocente. Para eso dimite. Para poder chillar como los niños al final del recreo.

Dimite para desaparecer de una vez por todas, después de ocupar durante dos años todo el espacio político a su alcance y de ganar unas elecciones hace dos meses.

Dimite por haberse emboscado detrás de las urnas para evitar la dimisión.

Pero si dimite ahora es porque se equivocó antes cuando no dimitió. Le engañaron los refranes: quien resiste no siempre gana; el sentido de invulnerabilidad: ¡y por tres trajes!; y los amigos que le persuadieron sobre una cobertura que no existía: él ha aguantado, pero los otros no. Le dejan solo. A la intemperie.

Si hubiera querido reivindicar su inocencia habría dimitido mucho antes o habría fabricado su inocencia pagando los trajes a su debido tiempo, al menos el primer día en que empezó este maloliente asunto.

Hay silogismos difíciles, que cuesta formular y solo en situaciones límites arrojan la conclusión como una máquina expendedora: Camps dimitió súbita e inopinadamente porque se sabe culpable y para evitar la confesión de culpa.

Dimite porque es culpable. Presumiblemente, de dejarse sobornar por unos trajes. Pero con toda seguridad de creerse por encima del bien y del mal, de las leyes y de los tribunales.

Hay 29 Comentarios

Aunque no sea el tema que tratas, Lluís, yo también quiero hablar de la tragedia de Noruega, porque me ha llamdo la atención el titular y el contenido de la crónica que hoy publica R. Martínez de Rituerto: "Un extremista camuflado de cristiano y ecologista". El asesino noruego será cristiano y de derechas, pero no ecologista: ningún agricultor ecológico compra seis toneladas de fertilizante químico, ni siquiera medio kilo, porque está prohibido por todos los Consejos Reguladores del mundo. Dice Ricardo Martínez que es "director de una explotación agraria que desarrolla la línea bio". La línea bio no tiene nada que ver con los productos procedentes de la agricultura ecológica. Se trata de una denominación muy interesada, que trata de confundir al consumidor poco informado y de aprovecharse del prestigio de los productos verdaderamente ecológicos.

Con la civilización todo tiene solución. Con la barbarie no hay futuro para nadie. Lo de Oslo ha sido un ejercicio de barbarie desde dentro de la civilización. La civilización, como la razón, también crea monstruos. La cuestión es cómo defenderse de ellos, pues resulta imposible impedir su nacimiento.

Valores,toda corrupción es denunciable y detestable,y todas pasarán por donde deben para ser juzgadas.Camps mintió descaradamente antes de unas elecciones.Los trajes ¿a cambio de qué?. En Andalucía ya se están juzgando los hechos.Quien es demócrata debe estar en esa linea que la ética marca,no fuera o de lado,tan solo porque esta democracia sea eso;democracia y no un nido de mafiosos.Es nuestra responsabilidad como ciudadanos no votar a sospechosos de corrupción que mienten.

Amigo psiquiatra: un buen lugar para estos locatis sería el zoo, pero dentro de las jaulas de los animales feroces y en permanente contacto con ellos, a ver si se les pega algo de ellos y solo atacan cuando se encuentran acorralados y por hambre, no de manera gratuita e innecesaria como el monstruo de Oslo. Claro que no hay nada que dialogar con quien carece de raciocinio, pero por ello mismo hay que utilizar mucho más la razón que con quien está desprovisto de ella, siquiera hasta tenerle controlado del todo. Hasta tenerle cogido, cualquier arma es buena, incluido el engaño que promete garantías.

El hecho en sí es lo esencial y grave. La cuantía es irrelevante pues, es cuestión de oportunidad. Por eso las leyes penalizan más el hecho y la reincidencia, que la cuantía, independiente de los atenuantes, que no eximentes.

No estoy seguro de la justicia en estos términos y tiempos,según en qué circunstancias, pues no es lo mismo que el acto lo cometa un funcionario que un gobernante, dirigente o ejecutivo que un ciudadano normal sin responsabilidad y cargo en el que muchas personas dependen de sus decisiones.

Suscribo íntegramente el comentario de Lambda.
Simplemente Gracias.

Para algunos parece mas grave aceptar unos trajes en Valencia que robar millones de dinero público en Andalucía.

CIRO: ¿usted cree que se puede 'dialogar' con monstruos como el de Oslo? ¿se va enterando usted que el fanatismo es una enfermedad psiquiátrica incurable y muy peligrosa? Hay gente con la que se puede dialogar, negociar y entenderse (Gorbachov, por ej.) y hay gente con la que eso es imposible (Hitler, Bin Laden, por ej.) No somos todos iguales... en absoluto!

El atentado en Noruega me ha entristecido mucho.

De alguna manera, parece sugerir que incluso a quienes tenemos por modelo, temen la zozobra que nos viene (y que parece que se dilata eternamente en la espera).

Me entristece por un país, cuya vocación es pacífica y de esfuerzo común.

Evidentemente, quienes han hecho eso, lo han hecho por maldad.

Cuando se mata, es por lanzar un aullido que espanta la razón, que desata nuestros miedos y temores más irracionales y pretende responderlos en el mapa cenagoso de nuestro hipotálamo o el de nuestros semejantes.

¿Nos hemos domesticado, o simplemente creemos serlo?

Las sociedades libres se basan en la creencia, en la necesidad de un mínimo de sociedad, de civilización.

Al contrario que los orangutanes, el homo sapiens aguanta difícilmente la soledad, tanto la externa como la interna.

Y por ahí se rompe la costura de las sociedades, puesto que no siempre hay respuesta al dolor del miedo, al sudor acre del temor y a esas acciones generadas aparentemente por un cálculo enfermizo, pero enraizadas en ese humus del cerebro que rechaza la posibilidad de "lo diferente", de lo inesperado, o de la fría posibilidad de que la existencia sea un mero azar.

No hay respuesta, excepto el sentido de que no hay más que responder con los mecanismos que nos hemos dado, el Estado de Derecho, y la contención social de semejantes desastres.

La Razón no siempre es suprema, y por eso pasan estas cosas. Puede usarse en pro del mal, volverse como una célula cancerosa, y dañar.

Entenderlo, superarlo y controlarlo,prevenirlo ¿quizá?

En ese intento radica la idea noble de la democracia.

Pero es una zozobra brutal en sociedades acostumbradas a certidumbre de una seguridad cotidiana.

Y por eso es un reto responder.

Mi más sentido pésame a los noruegos, y también mi apoyo.

El verbo hablado y escrito, es una grave limitación del conocimiento y el pensamiento que libremente vuela sin límites...

Si todo se confirma, se trataría de un miembro de la ultraderecha con tendencias islamófobas, que ha pensado que las juventudes progresistas eran el mejor sucedáneo para alimentar su odio.

Con el terrorismo empieza a ocurrir algo parecido a lo que ocurre con la inmigración: siempre se echa la culpa al de fuera, así de primeras. No ayuda a esta percepción el que grupos ligados a Al Qaeda saltan a la primera que explota para atribuirse la autoría del atentado, como el que se alegra de cualquier acción que vaya dirigida contra sus mismos objetivos y solo busca participar de su repercusión.

C. Harías carrera en el periódico de Murdoch, una pena que lo haya cerrado. ¿En qué basas tus acusacions?, o estás simplemente dando alas a tus prejuicios...
El tema es Camps, su mitomanía, su cleptomanía, sus trapichéos e irregularidades, sus "compañeros de equipo", su moral y ética -o la falta de ellas- su constante negación de la realidad. En otras palabras la peór expresión de la política, que no tienen la menor conexión con la violencia física, ni el terrorismo nacional o internacional -por el motivo que fuese.
Cuando se demuestre que te equivocaste, y apuesto doble contra sencillo que sucederá, esperemos que por lo menos pidas disculpas por tus precipitadas e injustas conclusiones. Sin acritud.

Escuchado ayer a última hora en la piscina de la Generalitat valenciana‏:
-Señor Camps, ¿Usted ya no nada nada?
-Es que no me traje traje.
(Anónimo)
Un saludo.

Y qué razón tiene, Brisa. Mejor dar la noticia bien que darla mal por querer ser el primero. Pero bueno, peor es todavía saber quién ha sido y decir que ha sido otro por intereses espurios.

Pues mire C, no sé si será el diálogo lo que se impone,aunque siempre es mejor,pero acaban de apuntar que lo de Oslo , los responsables son grupos locales y no terrorismo internacional...Mejor reflexionar,mejor la paciencia que escupir fuera del plato.Un saludo

Dimite. Y un día después intervienen la CAM, que supuestamente iba bien y que su gobierno y partido arruinó --más bien una asociación para delinquir.

A veces, emplear una palabra equivocada te puede condenar de por vida, sobre todo si es mal entendida. Alguien me recordó que esta batalla contra el terrorismo estaba casi ganada, y que desde lo del 11-S, 11-M y 7-J, no se habían producido ataques. Oslo se suma a la desgraciada cadena con su 22-J, o el de Estocolmo de hace siete meses. Atentar es lo más fácil del mundo, lo sabemos en España. Podemos decir que somos mejores y que somos más fuertes, pero nuestro propio régimen de libertades nos hace más vulnerables. También tenemos una gran capacidad para recuperarnos y seguir haciendo frente al enemigo con más y mejores medios, pero ¿es suficiente? ¿Acabaremos con ellos o acabaremos por entender que ninguno puede con el otro?

¿Por qué nos odiarán tanto?, deberíamos preguntarnos. Y ya por preguntarle a usted, ¿cuál podría ser la solución para acabar con el fanatismo? Habla de dialogar con ellos, de explicarles las bondades de nuestro sistema, pero no sé si ello serviría. Con el terrorismo etarra, por citar un ejemplo cercano, se ha tratado de hablar en otros tiempos pero sin contrapartidas, y al final, ha sido la presión policial y judicial la que les ha arrinconado. No sé si con estos será suficiente. ¿Qué contrapartidas piden los terroristas de Al Qaeda? A nosotros nos piden que nos vayamos de Afganistán, y ya de paso, aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla, que les demos Al-Andalus. Qué les piden a los noruegos. A veces, con ciertos criminales lo peor que te puede pasar es no llevar nada en la cartera.

No, a los asesinos solo queda detenerles y juzgarles.

CIRO: ¿que hacemos con los de Oslo, 'dialogamos' con ellos, o mejor ponemos un 'mediador' de conflictos? ¿O mejor les explicamos las ventajas de la tolerancia, la libertad de religión y expresión y el buen rollito? Seguro que nos entenderán ¿verdad? Y mientras tanto ¿sólo hablamos, o hacemos algo mas... por las dudas?

Asistimos a una sesión continua de mentiras y fingimientos, si finalmente el dimitido es condenado o termina por conformarse con la acusación. Si tal cosa ocurre, podremos afirmar que primero nos mintió el vestido por cuenta ajena y acto seguido nos quisieron engañar sus defensores por cuenta propia. De la primera se habrá respondido plenamente, penal y políticamente, pero de la segunda solo podremos tomarnos la revancha en las urnas.

Y una última cuestión: ¿cuántos seguirán llamándole Paco Camps si es condenado por vestirse a cambio de otorgar favores? Lo veremos, veremos entonces la grandeza de quienes hoy le defienden.

Claro, que quién teme al venal, si se confirma que se vendió. De vendidos al río, eso si es que se celebra el juicio, porque digo yo que ahora, como ciudadano normal, sin los focos mirando al detalle, igual consigue recaudar fondos para pagar la deuda y se reconoce culpable para evitar el juicio.

Me gusta mucho Lluís cuando te pones en plan bíblico retratando corruptos españoles.

Es un tema TAN importante!

Yo te invito Lluís a mirar a España en el espejo de una sociedad abierta. Así en minúsculas, sustantivo y adjetivo, de la mano y sin historia, sin institución intelectual; meras, diminutas palabras, traducibles a otros idiomas, nada de grandes ideas.

Una sociedad dónde nadie tiene que pedir disculpas por existir ni al colectivo ni a los burós, dónde no hay verdades de Estado porque la gente no las desea, dónde el Estado no legisla ni quién eres, ni quién amas, ni con quién te juntas, ni cómo ser, ni cómo te desenvuelves económicamente.

Y, sin prejuicios de un tipo u otro, hacer el juego de las semejanzas y las diferencias. ¿Se puede decir que la española es una sociedad abierta? ¿Se puede defender por el contrario el claustro y la cultura cínica, que define el mundo de antemano con prejuicios e ideologías?

Debe ser duro mantener un blog Lluís, a veces los comentaristas actuamos como pandilleros. Pero al mismo tiempo pocos periodistas en España han tenido el lujo de leer lo que nunca hubieran leído en sus capillas particulares. Lo sabes, en el sentido que se nota que lo sabes, porque hasta cierto punto lo promueves.

No me estoy "quejando" de cómo las cosas son en el Páramo (España), al contrario, soy alguien feliz, exultante: los únicos que debemos defender las libertades individuales de la máquina de "soluciones" estatal-gitana que aquí en España todos legitiman con sus ladridos-voto, somos cada uno de nosotros, y no nuevamente el Estado.

Háganse hombres, y hombres libres, en una España global y no local (lo que incluiría aceptar el pequeño detalle de nuestra dimensión americana), de una maldita vez.

Entonces podremos empezar a hablar entre semejantes.

Los mejores os estamos esperando.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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