Lluis Bassets

Catalanes, mediterráneos, europeos

Por: | 13 de septiembre de 2011

Cataluña es el país más atractivo del antiguo Mare Nostrum, el lugar desde donde se ejerce la capitalidad de la región mediterránea, según palabras del presidente de la Generalitat, Artur Mas, en su primer discurso conmemorativo del 11 de septiembre, la fiesta oficial catalana. Este argumento, a veces poco visible, no admite mucha discusión. Barcelona y su área conforman la región económica e industrial más potente de toda la cuenca mediterránea, con un enorme poder de atracción de capitales, turismo y migraciones. También es evidente la vocación para ejercer la capitalidad mediterránea, por la que pelea desde 1995, cuando celebró la cumbre europea por la que se inició el Proceso de Barcelona hasta hoy mismo cuando intenta consolidar la Unión para el Mediterráneo, la averiada institución que debería ocuparse de las relaciones con nuestros vecinos del sur y cuyo secretariado se encuentra en el palacio de Pedralbes. Numerosas instituciones públicas y privadas, think tanks, universidades y empresas apoyan y desarrollan esta vocación que continúa y recupera un viejo y glorioso protagonismo medieval.

A pesar de la capitalidad indiscutible, el presidente Mas no tuvo ni siquiera una leve alusión a los acontecimientos que vienen conmocionando a la entera cuenca sur del Mediterráneo desde el pasado enero. Tres tiranos derrocados, un cuarto que sigue triturando a su pueblo durante siete meses ya, dos transiciones inicialmente pacíficas, una guerra civil con intervención internacional, cambios de gobierno, reformas constitucionales, medidas populistas para acallar las protestas y, sobre todo, una evidente desconfiguración del mapa geopolítico árabe, sin ningún diseño claro que organice esta zona crucial del planeta por sus recursos naturales, su demografía y los conflictos que alberga.

Junto al desorden y a la incertidumbre que acompañan a las revoluciones, también hay indicios interesantes: estos cambios significan la incorporación de millones de personas a la nueva realidad global, primero en sus aspectos más políticos, pero ante todo en sus beneficios económicos. Algunos de estos países se hallan en excelente disposición para emerger como potencias económicas con vocación de liderazgo regional. Turquía e Israel ya lo son y lo serían más en un Oriente Próximo que consiguiera resolver satisfactoriamente la reivindicación palestina. Pero son varios los países, desde Egipto hasta Marruecos, con un enorme potencial de crecimiento si saben navegar por sus transiciones y sacan partido de sus enormes riquezas, como serían el caso de Argelia con sus reservas de gas y Libia con su petróleo.

La capitalidad mediterránea hoy no es discutible. Todavía. Si el rumbo y el ritmo de las revoluciones árabes es similar al que tomaron los países del centro y del Este de Europa a partir de 1989 no es nada seguro que Cataluña pueda seguir reivindicando entonces el mayor atractivo de toda la cuenca y ni siquiera que Barcelona siga albergando las instituciones de integración regional. Por eso, atender a los cambios que se están produciendo en el sur no es solo una cuestión que afecta a la solidaridad democrática y a la estabilidad y seguridad de la región, sino también a los intereses estratégicos.

Los europeos, seamos claros, hemos sido lentos de reflejos y hostiles y reticentes a los cambios, al principio, y obligadamente coadyuvantes, cuando nos hemos dado cuenta de que eran ineluctables; nuestras instituciones se han manifestado ausentes e ineficaces y solo muy lentamente han ido pensando en organizar su participación y su papel en la construcción del nuevo mundo árabe; y tampoco las sociedades se han mostrado a la altura, más preocupadas por la inmigración, las suspicacias respecto a los musulmanes, el precio de la energía y los hipotéticos problemas de suministro que por las necesidades de las transiciones políticas y del bienestar y la libertad de nuestros conciudadanos árabes. Probablemente, sería excesivo pedir que los catalanes y su Gobierno, a pesar de nuestros frecuentes tropismos narcisistas, fuéramos ahora más despiertos y mejores que el resto de los europeos y de sus instituciones.

Hay 8 Comentarios

El material que se extrae de una mina o cantera, no siempre se aprovecha con la principal finalidad de quien realiza la labor. En este caso, para deleite e interpretación de quien sea, el mérito está en la transformación de la materia prima. Felicidades.

Mal gesto de Mas el de no acordarse de sus compañeros de costa. Pretender ser capital del Mediterráneo y olvidarse de las revueltas que liberan a una parte importante de sus moradores es propio de un hombre, más que de Estado, de región.

Es una lástima que en el resto de países de la cuenca mediterránea aún no se hayan dado cuenta de la capitalidad de Catalunya y no vuelvan sus miradas hacia Artur Mas, esa lumbrera. También es increible que el consejo y el arbitraje del Molt Honorable no hayan sido requeridos por los gobiernos de Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Estados Unidos, Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Siria, etc en estos momentos en que se están produciendo en el norte de África y en el próximo oriente cambios y transformaciones que van a modificar las reglas del juego en la región. Ellos se lo pierden. De momento Barcelona ya gana a Marsella en la intensidad del olor a meado en las calles de su casco antiguo, en el número de trileros por 1000 habitantes y en en el precio de la cerveza en ese patio de Monipodio en que se han convertido las Ramblas gracias al buen hacer de los hosteleros locales. Rule, Catalonia!

De Arthur Mas no espero mucho, francamente, antes, con sus gestos vacuos de independentista (consultas) y ahora menos, que recibe sueldo del gobierno y está callado.

No espero, en particular, que se interese por lo que sucede fuera de Barcelona xD

El nacionalismo, per se, se mira bastante el ombligo.

Señor Bassets, Barcelona es un nodo importante en el Mediterraneo, pero pretender que está por encima del nivel de otras capitales mediterraneas demuestra no reconocer que en Barcelona hay todavía mucho por hacer. Es sin duda un agradable destino turistico, y mantiene un tejido industrial cercano, pero en mi opinion, el empuje que tuvo desde el 92 está empezando a desgajarse.
En ese sentido, Madrid como centro de negocios y hub economico está más desarrollada. Las veces que he ido a Madrid, he podido disfrutar de un teatro de buena calidad, y buena calidad de vida en Móstoles o en pleno centro, en la Calle Huertas. Por no olvidar el Parque del Retiro.

Barcelona tiene mucho encanto, pero barrios clásicos de esa ciudad están demostrando ser descuidados. Y zonas como las Ramblas están en franco desdoro. Algo que el Consell debería tener en cuenta.

Luego, los accesos por carretera, y mejorar la red metro deben ser mejoras pertinentes, en parte porque benefician el tráfico y el estado de la ciudad.

Y por último, como destacaba Monocle, esa biblia urbana en formato revista (la recomiendo a todos aquellos que aman las ciudades, tanto en su superficie como en sus mecanismos internos),
lo esencial de una ciudad es conciliar la atracción de los capitales del trabajo con la calidad de vida....

Barcelona es una ciudad dinámica, que gana con el cosmopolitismo (véase Barcelona 92) y no con una política provinciana.

Las ciudades que lindan con el mar, tienen esa sensación de ser de todos, de ser puertos-mundo, rehuyendo del encasillamento.

En cierto modo, no me extraña ver como los barceloneses no se sienten compelidos a encasillarse. Se sienten mediterráneos, primero, europeos, después, y españoles y catalanes a partes iguales.

Como todos los hijos de las grandes ciudades, rechazan el primitivismo del blanco y negro.


En cualquier caso, el siglo XXI es un reto no sólo para ellos, sino para cualquiera.


Obama: "Grecia es lo inmediato, pero el mayor problema es España"

¿Y ahora qué? ¿No está Cataluña quebrada con el resto de Europa? ¿Qué importa que sea un "país" atractivo si su población se muere de hambre? Ahora la orgullosa "Madre Patria" de las Repúblicas Bananeras se comporta peor que sus hijas. Lo de Argentina fue un ensayo de laboratorio comparado a lo que le viene a España.

Ya lo ha dicho medio mundo: "El socialismo es la tumba de las economías" y "El separatismo es la muerte de los tontos." A separarse y a morirse de hambre... pero orgullosamente catalanes.

¿Qué será de los españoles cuando la sanidad deje de funcionar? ¿Serán "atrasados" como los Americanos? Me imagino que con suficiente hambre hasta las piedras de la calle sirven para sopa.

El pueblo árabe ha decidido cambiar los ancianos y decaídos déspotas sicarios. Su era ya pasó. La revolución en Túnez y en Egipto nos pillaron de sorpresa y reaccionamos tarde para desviarla hacia la protección de lo que se pueda conservar de nuestros intereses.
La de Libia, más descarada fue la intervención de la OTAN, si no demuestran que no hay intereses particulares de todos los participantes al lanzar a la protección de los libios de su terrorista rehabilitado. Dudo mucho de que seamos tan altruistas en esta intervención. La prueba de ello es la postura de Occidente en general (Comunidad Europea) y de los Estados Unidos en concreto hacia las revueltas en Yemen, Bahréin, Jordania y Siria donde la medida con doble vara es muy evidente. Algunos por carecer de recursos naturales, otros por ser fronteras de amortiguación del enfado popular árabe y del resto del mundo musulmán hacia Israel, sin darle a esta entidad más calificativos.
Espero que España y porque no, Cataluña tomen una actitud más activa como les corresponde por el histórico legado que les une al mundo árabe.

Cataluña es una tierra fabulosa llena de oportunidades. Hubiera sido un sitio idóneo para consolidar esa Unión por el Mediterráneo.
El partenariado de Deuville quizás haya resultado ser más efectivo para intentar desarrollar un proceso democrático en determinados países con el fin de llevar a cabo proyectos que promuevan la estabilidad democrática, en una función que todavía no queda lo suficientemente clara si no se mide en sus verdaderos términos.
No pueden confundir las churras con las meninas. En Libia debe haber un verdadero proceso de reconstrucción porque ha existido una guerra pero ¿qué sentido tiene librar fondos a Marruecos o Jordania para desarrollar reformas democráticas? En 37.800 millones de dólares se cifran las ayudas a este nuevo sistema. Son positivas y el único lenguaje que se acaba comprendiendo con facilidad en cualquier lugar de la tierra.
Podría haber sido el Partenariado de Barcelona pero ahora mismo somos más presa y objetivo de las políticas que a este respecto se desarrollan que elementos de un lenguaje de convivencia que se mide en términos de deuda pública.

Barcelona capital, y del Mediterráneo además. Qué bufada, no salga agitando la banderita, D Lluís.
¿Dónde queda Atenas?
¿Y Constantinopla, la ciudad más importante del Mediterráneo, excepcional desde todo punto de vista?

Si vamos al caso Tel Aviv, Israel es del tamaño de la C Valenciana pero bastante más importante que todo el Mediterráneo español, sobre todo en lo cultural, científico y político donde la contribución de Cataluña es insignificante.
Produce más ciencia el minúsculo Israel que toda España.

¿Y Roma, Génova, Nápoles?
O Alejandría, Egipto es una potencia mediterránea mucho más importante no ya que Cataluña, que toda España.

Y, last but not least, la dinámica ciudad de Marseille a la que tanta tirria Ud tiene, la segunda ciudad del país más importante de Europa -en Lyon simplemente vive más gente.

Barcelona se parece cada vez más a una capital servo-croata.

Los españoles, ahora arruinados para siempre -PARA SIEMPRE, apunte lo que le juro- un país habitado por gente nula como se está demostrando, en destructiva y acelerada decadencia, sin ciencia, sin educación, sin formación, sin industria propia, sin construcción, un comercio elemental -pepinos, tomates, coches de fábricas de otros- sin creatividad, sin Literatura D Lluís, sin Teatro D Lluís, sin Ópera D Lluís, sin Cine, con la peor Televisión de Europa y sobre todo, D Lluís: sin Petróleo, sin Gas y sin Carbón, se precipita a la irrelevancia y al abismo del Colapso, lo estamos viendo hoy lunes de la 3ª semana de Septiembre.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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