Lluis Bassets

El ojo velado del terror

Por: | 12 de septiembre de 2011

No hay quien borre esas imágenes. Han pasado diez años, pero pueden pasar muchos más. Entre quienes las vieron aquella mañana clara de septiembre no habrá quien las elimine de sus memorias. No hablemos ya de quienes sufrieron y sobrevivieron a aquellos ataques fulgurantes que destruyeron los símbolos más altos, físicamente incluso, del poder del dinero y de la fuerza militar. La huella devastadora en los cuerpos de miles de personas y en las mentes de millones tiene la fuerza de una guerra entera de exterminio. Y así lo entendieron Estados Unidos y el mundo. Con un ataque terrorífico a las dos metrópolis, política y económica, americanas, que es como suelen terminar las guerras, empezó la que George W. Bush declaró al terrorismo, con el propósito de restaurar su capacidad disuasiva en el mundo después de sufrir en su territorio lo que era la mayor afrenta militar de su historia, jamás osada anteriormente, ni por Japón y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, ni por supuesto por la URSS durante la guerra fría.

Mucho se ha visto y se ha contado de aquellas horas de conmoción. Sabemos cómo lo vivieron los principales responsables del Gobierno de Estados Unidos. Centenares de testigos han explicado su experiencia. Todos hemos narrado en un momento u otro qué estábamos haciendo en aquellos instantes lúgubres. Centenares de libros, reportajes y películas nos han explicado minuto a minuto aquella agonía y el terror de los días que siguieron, cuando se fue ensanchando la herida en nuestras mentes y los principales responsables de la Casa Blanca temieron vivir sus últimas horas de vida antes de un ataque de mayores dimensiones. Decenas de teorías para todos los gustos han intentado explicar lo que no cabe en una mente humana, la razón para tanto dolor, los motivos para el nihilismo hipnótico que movilizó a los suicidas. Conspiraciones paranoicas, fobias racistas y religiosas, profecías y viejas inscripciones en textos sagrados aliñan muchas de esas explicaciones que nada explican.

Y sin embargo, diez años después, sabemos mucho, casi todo, de Al Qaeda y de su disminuida estructura, en buen parte físicamente liquidada y políticamente derrotada, después de que consiguiera alcanzar con su zarpa todos los continentes. Pero la idea de un ataque simultáneo y a gran escala a los corazones financiero y militar del mundo será difícil que deje de golpear en la mente de quien todavía hoy intente penetrar en el significado de aquellas imágenes increíbles del horror que cambiaron la historia. El 11-S es todavía un ojo ciego que nos mira, la cuenca vacía de una calavera que nos sonríe, en la que podemos vernos a nosotros mismos, los humanos de todas las razas y religiones, con toda nuestra capacidad de fanatismo y de destrucción.

Hay 13 Comentarios

Opinión El País: Almudena Grandes "La verdad"
Almudena Grandes 12/09/2011

Escribo esta columna bajo el impacto que me ha causado el último libro de Ángel Viñas. Fruto de una investigación exhaustiva en secciones recientemente desclasificadas de diversos archivos...

....

La verdad, por muy remota que sea la fecha a la que remite, siempre aflora a tiempo. Algún día se sabrá quién diseñó esta crisis. Nosotros no viviremos, pero otros aprenderán quién planteó el empobrecimiento de las clases medias occidentales como una inversión rentable. Y entonces, aunque abunden los tontos que digan que no, la historia enseñará a nuestros nietos a comprender su presente, y el futuro de sus hijos.

Hay muchos tipos de terror, unos son económicos, otros físicos, otros síquicos, espirituales; unos son directos, otros socapados, unos especificos, otros casuales, unos deliberados, otros fortuitos, pero todos son negativos y destruyen al ser humano.
Hasta aquí, dudo que haya alguien que no esté de acuerdo. Curiosamente, hay ocasiones en que los conceptos sufren cambios y mutilaciones, dependiendo de quién o quiénes son el verdugo y quiénes las víctimas. Y el caso más perverso, es aquel en el que el agresor pretende ser la víctima.
Un 11 de septiembre, en un estrecho y alargado país, modelo de democracia -el único del continente que jamás había experimentado un golpe de estado- sufre un levantamiento militar facistoide, y su democráticamente electo presidente prefiere suicidarse antes que rendirse ante estos asesinos y traidores. El horror y las violaciones a los derechos humanos dura 15 años.
Entonces todo lo que se hacía en nombre de un enfermizo anticomunismo era bendecido y absuelto, justificándose así la barbarie. El "padrino" y sus ayudantes locales casi nunca son mencionados...
Otro 11 de septiembre, 2 aviones chocan contra dos edificios, un acto horroroso e injustificable, que se lleva por delante -como siempre- a cerca de 4 mil víctimas inocentes.
Nadie se pregunta ¿por qué?, sino ¿Quienes fuéron los causantes?, hay que castigarlos! (curiosa interpretación de las escrituras cristianas que casualmente expresan "amar al enemigo" y "poner la otra mejilla").
Aquí empieza uno de los acontecimientos mas turbios, mas manipulados y manipulantes de la historia moderna. Las barbaridades se multiplican exponencialmente, y el odio se corona como el Emperador del mundo. Ya no tenemos al chivo expiatorio de siempre (el comunismo soviético se auto disolvió); necesitamos otro enemigo a quien demonizar y cargar con nuestras culpas...
Una década más tarde, lo que debió ser una invitación a una autocrítica, a una meditación en busca de meditaciones internas, un motivo de pena pero de auto justicia y depuración espiritual (aquella que tanto se pregona todos los días), se transforma en un infierno, y va camino de una apocalipsis.
2 países enteros son reducidos a ruinas, las victimas -inocentes- superan un millón, los daños materiales son incalculables, hay millones de refugiados, lágrimas, dolor y sangre. ¿Son justificables?
Si sólo allí terminase la historia, constataríamos con pena y cierta resignación y pasaríamos página, pero no es posible, una de las tantas secuelas que nos persiguen, es aparte de habernos sumado a la "vendetta" de este tenebroso Imperio, hay un déficit de 12 billones de dólares, suma dificil de maquillar, por mucho que se impriman billetes de banco a destajo, hecho que ha conducido a la moneda estadounidense al abismo, y que amenaza con arrastranos a todos los demás en la caída.
Yo me pregunto dónde estará el sentido común, la inteligencia y la empatía, porque de verdad, es que no las véo por ninguna parte.
Por cierto, a todo este revuelto asunto, cuando se pondrán frente a un tribunal de justicia a los supuestos perpetradores, que ya han pasado una década y aún no han sido ajusticiados y condenados. ¿A qué esperan? ¿Cual sería el motivo de la tardanza?, no me lo digáis, seguramente se trata de provocar una "teoría de la conspiración"...
Claro que pretender que un puñado de ignorántes -por muy fanáticos que séan- hayan podido ser capaces de un operación de ésta envergadura, suena realmente a ciencia...Ficción! (o no se tiene ni la menor idéa de la cantidad de planificación, coordinación, estrategia, medios, y organización para que algo tan grande pueda efectuarse).
Un saludo.

Nadie sería capaz de responder a que si los EE UU llegara a detenerse en su reacción vengativa y cambiara sus política donde debiera, qué otros resultados habríamos vivido a lo largo de estos diez años. Hoy día no estamos más seguros, ni el terrorismo se ha eliminado. O sea, los objetivos verdaderos de la guerra no se han conseguido. La muerte del viejo moribundo y enfermo, conectado a diálisis renal, de Ben Laden no es suficiente, sabiendo la comedia que la envolvió. Mientras en Afganistán la escena no quedó mejor. Los Taliban han recuperado más de dos terceras partes del país. Los EE UU negocian con ellos por una retirada segura de sus tropas.

El sufrimiento y el miedo que generaron las agresiones del 11-S crearon más desastres posteriores, más muertes de inocentes; “bajas colaterales”. ¡Bonito término! Buena excusa para limpiarnos las manos asesinas ensangrentadas. La guerra de castigo contra Afganistán se iniciaría cuatro semanas después del ataque cuando los Taliban rechazaron el ultimátum de la entrega de los jefes de Al Qaeda.
¿Hubiera tenido el presidente Bush otra opción que la audaz y sangrienta represalia? Lo más probable nadie habría tenido la oportunidad de comunicársela. ¿Era legítima esta “cruzada” sin haber agotado la vía política? El tiempo nos lo dirá. Reciente informes afirman la muerte de más de 5.000 soldados norteamericanos y más de 40.000 heridos. El daño económico con endeudamiento que supera los 14 billones de dólares de los cuales 6 billones son debidos a la financiación de esta guerra que participa indirectamente en la crisis económica mundial. Según el reciente informe de encuesta del Gallup Institute, el 46% de los norteamericanos encuestados hace poco cree que han ganado la guerra contra el terrorismo, otro 42% piensa lo contrario y un 10% están convencidos que la han perdido.

¿Hubo otras alternativas de enfrentarse al terrorismo sin tamaño daño? O ¿La guerra ya tenía otros objetivos y estuvo planeada años atrás?

Creo que podíamos haber negociado con el que hiciera falta para detener a Ben Laden, sin la devastadora destrucción causada por la guerra contra Afganistán. Igualmente habernos ahorrado entrar en otra guerra ilegítima como injusta, la invasión de Irak, para derribar a Saddam, cuyo pueblo ya venía sufriendo del embargo global… Saddam dejó de formar la amenaza en la que nos engañaron para justificarla. La CIA o cualquier otra agencia de inteligencia de la región pudieron haber llevado a cabo la misión de terminar con él sin dañar a todo un país y someter en el caos de la corrupción.

Fanatismos,codicia,vuelta a los fanatismos. Escudo antimisiles, Bush y la saga Bush,y un día dos aviones atraviesan las Torres Gemelas. Conmoción y cambio sustancial en las políticas internacionales de USA-Occidente. No importa cargarse lo que sea con tal de quedarse con lo necesario;el petroleo (y ahora también el gas de Libia),pero no conformes quieren imponer modos de vida,sin el respeto que cualquier cultura necesita,y que los cambios,evoluciones se hagan por sí mismos,por la lógica de sus historias,por respeto a esos principios antropólogicos. ¿Qué,quiénes son Al Quaeda?,todavía no sé bien hasta dónde llegan sus tentáculos porque las revoluciones que después hemos contemplado en el norte de África son laicas.
Yo hacía poco volvía de ese país que me acogió como hispana siempre en una confusión constante con mexicana,esa ignorancia de no saber ni dónde está cada país que tan bien lo materializó Bush.
Nadie se creyó lo que estaba pasando,yo me quedé pegada a los informativos y llamé allí;todos pegados en la tv. Desde entonces la seguridad se acrecentó y algo cambió para siempre;los conceptos de libertad y de democracia.Y si ya existía la cultura del miedo en esa sociedad estadounidense,después de aquel trágico hecho mucho más.Los musulmanes han sufrido allí todo ese miedo y aún ahora muchos están con miedos.
Hubo mucho dolor y miedos de todo tipo.
Es curioso que el cine de Hallywood a finales de los 90 señalaran ya al terrorismo islámico y la foto de Ben Laden como terrorista muy peligroso en una de sus películas,creo que fue en Mentiras Arriesgadas.Pero después de la caída de Las Torres gemelas se instaló como el peor enemigo de Occidente aquel barbudo,Coran en ristre...
Saludos a todos.

Lambda dice: “Y en este caso, EEUU ha perdido algo de inocencia, y también cierta preponderancia, en el desgaste bélico.”

Pero una bonita reversión de la cita sería:

“La inocencia” no es recuperable porque es el saco psíquico que queda para siempre. “Lo bélico” es recuperable porque se materializa a voluntad de la imaginación del hombre.

El 11/S está muy candente todavía.

De todos modos, alguien preguntó que porqué no se atentó contra una central nuclear.

Aparte porque están blindadas, el terrorismo del 11/S en cierto modo usa un lenguaje muy americano. Golpea los símbolos, y provocarás una reacción. Es decir, espectacularidad.

Más raro aún es que la normativa de construcción de las Torres Gemelas tenía en cuenta la posibilidad de los impactos de aviones.

El Empire State superó de manera impertérrita un impacto de un Boeing en los años 40...

En cualquier caso, el terrorismo es vacuo. No aspira a crear, sino a destruir, a atemorizar. Es una pálida sombra de aquello que aspira a derrocar.

En ultima instancia, es absurdo, por muy justificado que se considere.

Lo es, porque plantea una lógica de guerra total, de ceguera psíquica, de arrastrar a todos a su plano mental.

La supuesta guerra contra el terror ha acabado haciendo mella de forma inesperada. Como en todas las guerras, todos pierden algo.

Y en este caso, EEUU ha perdido algo de inocencia, y también cierta preponderancia, en el desgaste bélico.

Ya no puede aspirar a imponerse, si no que debe jugar bien con su balanza para influir ahora mismo.

La crisis económica, la vuelta en masa de veteranos que requieren adaptarse al empleo y a vida civil, con el coste sanitario correspondiente, son el "blowback" que nota EEUU.

Europa, que más o menos desde la WWII ha caminado a rebufo de EEUU, empieza a darse cuenta, que aunque siendo un gigante comercial, sin voluntad política no tiene más destino que un lento descenso hacia la irrelevancia, y con ello, la posibilidad de ser una pelota entre gigantes.

Desconocemos a nuestros vecinos, durante décadas hemos ignorado porqué demonios su admiración hacia el mundo occidental ha ido variando en algunos sectores hacia una sensación de ser avasallados o ignorados, y ver el terrorismo como una salida a esa frustración.

Ahora sabemos que quieren ser modernos, aspiran a ser demócratas, pero, vemos con disgusto como aparecen partidos con tendencias religiosas.

No deberíamos sentirnos sorprendidos, cuando nosotros tenemos a los democristianos, e incluso en España, la religión también aspira a influir sobre las leyes.

Son signos de que, a pesar de todos los adelantos científicos y culturales, seguimos siendo ese mismo primate que danzaba alrededor de la lumbre cuando volvía de la caza, o de derrotar a un clan rival.

El 11/S es el testigo del sinsentido, de la capacidad del ser humano para escapar de la razón y a la vez, usar los artefactos nacidos de la razón para vulnerarla y deshacerla y volvernos hacia el caos primigenio.

Quizá deberíamos orientar a la razón para entender los sentimientos, y detener la locura que germina en ese tipo de actos.


"El sueño de la razón produce monstruos".

(Goya, un genio lúcido)

"El infierno de uno, son los otros".

(Con Sartre yo no estoy de acuerdo, pero su frase basta para hacer desear que no sea cierta, cuando lo es).

Ayer estuve en NY rindiendo tributo a los caídos, y vi que es cierto que ese fatídico día aun repercute en la memoria del americano como “la cuenca vacía de una calavera que nos sonríe”, como bien dice Lluís. Pero ese día también vi y debió mostrar al mundo entero que después de diez años la entereza, perseverancia y genuina creencia de que el pueblo americano AHORA tiene un creíble destino sobre la posición demoniaca que habita el planeta. Después del atentado, esos niños y jóvenes vieron la maldad en primer plano y ahora por miles de miles están dispersos voluntariamente trabajando como infatigables abejas en todos los rincones de la orbe, especialmente, en el oriente.

¿Han cambiado los Estados Unidos su política en el lejano y medio oriente?

Ayer hizo diez años al ataque violento contra las dos torres Gemelas en Nueva York, símbolo del poderío económico capitalista del continente americano, contra el Pentágono además del cuarto avión que cayó en Pensilvania. En total se cubro la vida de 2749 personas. El acto fue el más agresivo e inesperado desde Pearl Harbour contra bienes de los EE UU, que dejó unas imágenes indelebles en nuestra memoria. Las repercusiones violentas no han cesado desde entonces, dejando muerte casi a diario.

La administración de los EE UU lo consideró como un acto de guerra con la firma terrorista y así lo entendió todo el mundo. Actuó por el instinto de la venganza sin pensar en las consecuencias, ni si éstas se tornarían contra sí. La figura de Ben Laden, jefe de Al Qaeda, se repitió en todas las televisiones del mundo acusándole como el cerebro de los ataques. El gobierno de Afganistán le proporcionaba entonces base para entrenamiento en reconocimiento de su previa ayuda guerrillera contra el invasor soviético. La administración se emprendió en la guerra contra el terrorismo, llamada por la sublime ignorancia del presidente Bush como su cruzada. Se fijó la recompensa de 25 millones de dólares por su captura; vivo o muerto. Esta administración inició su estrategia atribuyéndose explícitamente el derecho de utilizar cualquier arma de guerra en su poder (nucleares, bacteriológicas, químicas, todas proscritas por acuerdos internacionales), de atacar a las naciones donde cree albergan los terroristas, de intervenir en los sistemas financieros y en sus operaciones, de mentir o adulterar las informaciones, de interceptar llamadas telefónicas y vigilar correos electrónicos, de realizar "operaciones encubiertas" cuando sea oportuno (asesinatos, sabotajes, desestabilizaciones económicas o políticas y otros golpes de guerra interna donde crea conveniente) y de proscribir los regímenes o Estados que no se alineen con él, entonces oímos la máxima de Bush: "cualquier nación, en donde sea, tiene ahora que tomar una decisión: o están con nosotros o están con el terrorismo", así declaró el presidente. Ha dividido al mundo en dos bandos: eje del mal y eje del bien y exacerbó la islamofobia a cargo de la prensa norteamericana en particular. Se violó la privacidad de todo ciudadano, con escuchas inconstitucionales en contra de las reglas de regímenes democráticos y con vigilancia de cualquier “sospechoso” que lo delata su nombre o fisonomía. El propio ciudadano norteamericano sufrió también en sus derechos por la aplicación de diversas medidas de seguridad. En occidente nos limitaron nuestras libertades, a cambio nos mantuvieron la autonomía pero carece de libertad, que es el ingrediente clave del bienestar que anhelamos. Y así nos convertimos en esclavos de impulsos que la propia autonomía nos condiciona para hacernos aceptar la vida que llevamos en vez de vivir la que deseamos.

TRIBUNA: ANDRÉ GLUCKSMANN
Nada ha terminado

Bin Laden ha muerto, su red sobrevive dispersa. Pero la capacidad de daño que golpeó a Manhattan persiste. Fueron suficientes unas regiones fuera de la ley (eso nunca falta), unos padrinos sin escrúpulos (que tampoco faltan), para que un pequeño grupo armado con cúteres golpeara en el corazón de la potencia mundial número 1. ¡Imaginemos los estragos si lo hubiera hecho en una central nuclear! El paradigma de Hiroshima ha prescrito, en adelante, la capacidad de asolar la historia y de poner fin a la aventura humana escapa al monopolio de los grandes estados. ¿En provecho de quién? En provecho de no importa quién. "Una vez derribados los límites de lo posible, es difícil volverlos a levantar", dejó dicho Clausewitz, anunciando que la era de las batallas con megamasacres no se acabó con Napoleón. La Belle époque se burló de ello, pero el siglo siguiente lo confirmó. Bin Laden ha desaparecido, pero no la estrategia de los odios radicales y sin piedad.

Si así se respondió a un ataque terrorista de una organización sin estado, cómo se habría respondido de tratarse de un ataque químico o nuclear por parte de otro Estado en el corazón de USA. Estamos vivos de milagro, me parece, a falta de una chispa lo suficientemente fuerte como para arrancar..., como para arrancarnos la vida.
Voy a contar mi experiencia: caer la segunda torre y cancelar un vuelo a París fue todo uno. Hasta aquí, una reacción inteligible. Ahora viene la segunda parte, la ininteligible: qué me empujaría (está claro que el miedo irracional) a ir al Alcampo a comprar tres kilos de arroz y dos de azúcar. Como si con esa magra ración se salvara uno del fin del mundo.
Y ahora, un libro que me está gustando de la editorial Errata Naturae: "Nueva York, 8:45 A.M.", con varios reportajes de importantes periodistas sobre el suceso, y con prólogo de la valiente Ana Pastor.

NO TODAS las culturas o religiones somos igualmente fanáticos, para muchas los siglos no han pasado en vano. El capitalismo y la democracia han superado ampliamente al medioevo. Nadie en occidente se 'inmola' para morir matando. No todos los musulmanes son terroristas, pero casi todos disfrutan de un atentado (lo vimos en Gaza y otros sitios). Y casi todos los terroristas son musulmanes. Es que brotan de una mente medieval y perversa que, cuando el crudo valía poco, no podían joder a nadie, pero desde el boom del petróleo que no paran de financiar su locura medieval contra los 'infieles' con miles de millones de petrodólares a su servicio! No es nada nuevo en la historia, ya lo hicieron también los cruzados en su momento para evangelizar! Por eso, es de una gran incultura culpar a occidente de ese fanatismo de oriente, como hacen Robert Fisk y casi todas las plumas europeas y latinas!

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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