Lluis Bassets

Europa, esa desconocida

Por: | 30 de octubre de 2011

La amenaza es de destrucción, declinada en todas sus variantes. Y a cámara lenta, por cierto: a la crisis de nunca acabar se suma la lentitud exasperante con que se van trenzando los debates y desgranando las decisiones. Empezó con “Si cae el euro, cae Europa” y ahora estamos incluso en “Si cae el euro cae Alemania”. En el último episodio los conservadores británicos han llegado a tomárselo en serio: ¡Qué caiga! El euro, Europa, todo junto.

La realidad, en cambio, lleva desmintiendo tales amenazas. Todo va virando al sepia años treinta, cuando aquella Gran Crisis que terminó tan mal, pero ya se ve que el euro aguanta. No aguantan los Estados de bienestar. No aguanta el empleo. Ni las empresas. Menos aún la paciencia de los sufridos ciudadanos, que se indignan por un lado y votan a la oposición por el otro. Pero el euro y la Unión Europa sí aguantan.

No hay destrucción, sino cambio. Cuando termine, todo será distinto. Y no solo serán distintos el euro y la Unión Europea, sino todos sus socios, las relaciones de poder entre ellos y la influencia y papel de los europeos en el mundo. Hace algo más de un año había dudas sobre si el FMI debía acudir al rescate de Grecia o era tarea exclusiva de los europeos. Ahora ya se trata de pedir a China que haga su aportación a la financiación de los rescates. Entonces todavía se hablaba de un directorio de los países más ricos que marcaba el paso a los periféricos, pero al poco quedó reducido a dos, Sarkozy y Merkel, y ahora a uno solo, la canciller, que discute y vota en su parlamento por la mañana lo que obligará a aceptar a los 17 socios del euro por la tarde.

Las instituciones europeas han quedado profundamente modificadas por toda esta tormenta. Desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa, a finales de 2009, hasta ahora, han crecido más las estructuras de gobierno del euro que en sus diez años anteriores: Autoridad Bancaria Europea, presidencia de la Cumbre del euro, Junta Europea de Riesgo Sistémico… Las recién creadas —presidente del Consejo Europeo, alto representante de Política exterior—, y las que ya había —la Comisión—, no han terminado de encontrar su papel. Y no sabemos en qué terminará y cómo se gobernará el invento: si habrá algo parecido a un Tesoro o a un alto representante del Euro.

También están cambiando los países. La crisis coloca a cada uno en su sitio. El peso del tribunal constitucional, parlamento y cancillería alemanes supera al de sus homólogos de cualquier otro país, incluidos sus correspondientes de la UE, que apenas tienen vela en este entierro. La presidencia francesa, excepcional en sus poderes inventados por De Gaulle, puede morir en el intento. La del Consejo de Ministros italiana ya lo ha hecho. Con el resto, España incluida, no hay problema: a obedecer y callar. Cuando termine todo, habrá que hablar de nuevo de democracia.

Hay 10 Comentarios

El Tratado de Lisboa trata de dar identidad propia y sólida a la Unión Europea, establece caminos y criterios muy claros, pero tal vez no se haya sabido aplicar bien en dos de sus puntos cruciales: la figura del presidente y la de la "ministra" de asuntos exteriores. Realmente, no dan la imagen ni la talla para un proyecto tan trascendente.

Estimado Lluís, en esta ocasión no estoy de acuerdo con la sentencia final de “obedecer y callar”, pues prefiero mantener la dignidad como ser humano, muriendo derecho si es necesario, a vivir arrodillado en sintonía similar, al sacrificio altruista por el bien común de los principales accionistas de tu empresa Editora Prisa, y sin la menor duda, el de muchos ciudadanos europeos.


En la actual coyuntura de crisis, desde su recrudecimiento iniciado el año 2.000, la constitución e integración en la CEE y el euro, ha sido la mejor decisión acertada que los ciudadanos de los países europeos hemos podido realizar, tras siglos de conflictos. Nunca podremos saber lo extraordinario de esta gran decisión y acierto. Posiblemente algún día lleguemos a saber en qué situación estaríamos ahora de no estar en la CEE con el euro, pero hay indicios más que suficientes para asegurar, que estaríamos casi todos en Europa mucho peor, desde hace al menos 4 años.


Desde la creación del euro, hay que empezar a decirlo alto y claro, la hegemonía del dólar como moneda de uso en los intercambios comerciales mundiales, hubiera ido decreciendo si EEUU no hubiera puesto en funcionamiento la maquinaria de la arquitectura financiera de las subprimes y asociadas, entre otras que algún día se sabrán. Si tenemos en cuenta, que desde los años 80, los 9 premios Nobel de economía, trabajan para quienes controlan desde lo alto de la pirámide la economía mundial y, si analizamos el dogma e ideario de todos ellos respecto a multitud de cuestiones económicas, sociales y humanas, además de las consecuencias evidentes en el tiempo transcurrido de sus consignas, a lo largo y ancho del planeta, podremos ver claramente cuanto sucede, respecto a la dura y tiránica dictadura económica que tenemos y que, muchos economistas de prestigio solapadamente vienen advirtiendo desde hace tiempo. Hoy sin ir más lejos, aquí en El País en la Tribuna Paul Krugman, “Islandia, el camino que no tomamos”, podemos leer entre líneas cuanto sucede, añadido a las conversaciones publicadas aquí también de la Sra. Merkel con el Sr Charles Dallara, director general del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que representa a los 400 bancos más importantes del mundo, con la advertencia de "Asuman la quita del 50% o prepárense" y la declaración de ayer sobre la deuda del Sr. Zapatero, que deben de estar sufriendo lo insufrible junto al resto de gobernantes y dirigentes europeos, por encontrar una solución a la crisis de la dictadura de la deuda con el mínimo de repercusión para sus ciudadanos.


Efectivamente sin duda, el Euro va a resistir y se van a superar muchas de las dificultades de cohesión e integración político económica sociales europeas, a poco que los gobernantes tengan la suficiente visión y valentía de apoyarse en sus ciudadanos, hablándoles con claridad de cuanto sucede, para conseguir el respaldo solidario de toda la sociedad en general. En este aspecto los medios tenéis una gran responsabilidad y oportunidad única en asumir con independencia, la función social que os corresponde en libertad. Los ciudadanos estamos suficientemente preparados y conscientes, aunque no lo parezca, como bien sabéis los medios de comunicación bien informados y posicionados.


En esta situación crucial más que nunca, todos los ciudadanos de Europa debemos hacer piña y apoyar a los gobernantes. Los dirigentes empresariales de las grandes empresas y medios de comunicación deben de hacer piña y perder falsos miedos y amenazas velas o directas al posible colapso, que no se va a producir, pues todos tenemos mucho que perder. Naturalmente se debe evitar el enfrentamiento frontal, procurando respetar y mantener el statu quo, integrando en la solución el llegar a un acuerdo objetivo de un aplazamiento a muy largo plazo de la mayor parte de las deudas, sin tiritas y parches, que para lo único que serviría es, para seguir manteniéndonos esclavizados en corto a todos los ciudadanos y al sistema productivo empresarial, incluida vuestra industria, con graves restricciones de toda naturaleza que, al final, nos llevaría a una explosión social con multitud de consecuencias y calamidades a nivel humano. Aún estamos a tiempo, hay que bien reflexionar cuanto sea necesario y tantear en la próxima cumbre del G20, y si es necesario, convocar otra cuando proceda. Es lo menos que nos merecemos los ciudadanos como seres humanos, que es lo esencial a defender, por encima de cualquier otra consideración.


Ciertamente hay multitud de obstáculos a superar de intereses entrecruzados, solapados y servidumbres, pero de no bien solucionarse la actual crisis, el rebote será imparable sin alternativa de solución, pues se habrán reducido los muros de contención y la red de protección social estará llena de agujeros. Así, es fundamental bien actuar en cuanto es esencial de los seres humanos y en el progreso y coexistencia de la civilización universal. Iniciemos todos juntos el cambio para bien con dignidad como seres humanos inteligentes responsables y conscientes.

Obedecer y callar. No hay problema. Es a lo que los españoles estamos acostumbrados. Por lo menos desde la época de Franco. Lo que vino después, al parecer, sólo fue un espejismo. Y de todas maneras, muchos lo dicen en la red: es preferible obedecer a un buen político alemán que a un mal político español. ¿Hay que poner ejemplos?

No olvidemos que el dólar luchó para seguir la moneda en manos de
No olvidemos que prácticamente desde principios del siglo pasado y en concreto año 1913, una supuesta desconocida asociación luchó para tener y mantener la hegemonía financiera mundial en el uso del dólar. Les da igual lo que le pase al euro aunque lo más cierto tenga algo que ver en los tropiezos de su crisis y la identidad europeas. Algo inquieta en saber la razón de ver a la moneda británica fuera de la estructura del euro. ¿Tendrán los conservadores británicos algo en común con sus agonistas americanos, por lo menos en su política hacia el euro? La falla griega es el inicio de este gran abismo llamado crisis financiera de la zona euro. ¿No tuvieron los americanos algo que ver en falsificar la solvencia griega antes de su entrada en el euro? Sepamos que el Sistema de Reserva Federal es la institución tapadera de quienes se oponen a la presencia de otra moneda que pueda hacerle sombra al dólar o destronarlo de su trono. En Europa hemos sido más ingenuos en manifestar nuestras intenciones. Los Chinos están consiguiendo las suyas sin levantar sospechas, más aún, su apoyo necesario repercutirá más a su favor.

Resulta dificil decir que se puede anticipar de esto, pero a menos que se dé una cadena de decisiones afortunadas y un liderazgo más claro, con un buen consenso detrás, Europa puede muy bien hablar de un retroceso en influencia regional y economica que interrumpe las expectativas de sus ciudadanos (se supone que todavía ahora somos formalmente "citizens of the EU" aparte de la nacionalidad de origen, algo que se empezó en Schengen). Europa historicamente conoció mayores periodos de expansion economica cuando carecía de trabas aduaneras.

La menos que improbable desaparicion de el euro ( excepto que se circunscriba a unos pocos paises, que es una posibilidad) un simbolo apresurado y peor planificado, pero que ha llegado a tener la misma importancia que el denario o el sextercio romano, sólo tendría compensación en la rápida organización de un Gobierno Economico Europeo más plausible que el actual (cesta de monedas, unificación de los ministerios de economia en un marco federal, flexible, pero con unos planes de desarrollo claros). De lo contrario, el retroceso ("setback") puede ahogar en mucho tiempo las tentativas de crear un espacio economico autónomo respecto de las grandes potencias económicas, dejando Europa inerme y sin iniciativa suficiente para manejarse en un siglo XXI con tendencias aglutinadoras, donde el juego se dirime entre países muy grandes y con muchos recursos economicos, en plenos ciclos de expansión, a medida de que sus clases medias empiezan a poder gastar. La otra posibilidad seria un escenario de monedas diversas y con bajo valor, algo que definitivamente acabaria por retrasar, quizá definitivamente, la tentativa de crear una Union Federal Europea. Algunos paises podrian recuperarse en esta coyuntura con destreza, pero la impresión final sería un entorno economico del que desconocemos su desenlace, aunque sospecho que sería muy similar al de una Europa con cliclos monetarios muy divergentes, con prospension a diferencias muy marcadas de valores monetarios , y un mapa fragmentado en los clásicos intereses nacionales. Sólo que en ese momento, muy pocos paises podran tener la suficiente potencia industrial como para tener autonomia politica y economica suficiente respecto de las tendencias exteriores (recursos, acceso a bienes y tecnologia, los valores de cambio).

La deriva actual lleva a suponer una mayor dependencia de China, el FMI y de EEUU. Alemania, uno de los pocos focos industriales del subcontinente, por primera vez empieza a considerar dejar de lado el mercado europeo (su coto tradicional) y ampliar, como recientemente ha hecho, las ventas a paises fuera del ambito europeo , o sea, como China. ¿Significa eso que Alemania estaría dispuesta a abandonar el papel que tiene dentro de Europa? Sí, y no. Alemania ha sido un país esencialmente práctico tradicionalmente, y el rumbo que toma concuerda mucho con la visión de un país menos acomplejado, seguro de su capacidad técnica, y frustrado con los que considera unos compañeros de viaje un tanto renqueantes. Le resulta extremadamente tentador sumarse al carro de una exportación exterior fuerte, con una demanda sostenida, pero también es consciente que si el espacio europeo se deprime , las consecuencias serían inmediatas. Busca un equilibrio que quizá acabe irritando a todos y no satisfaciendo a nadie, más si cabe, si está claro su interés propio.

Dicho en corto: Que esto va camino de ser una chapuza muy mal hecha, remendada con más chapuzas. Tiene varias soluciones, algunas pasablemente buenas, pero todas duelen demasiado a unos o a otros. Entre otras cosas, porque el camino político ha sido demasiado tortuoso, manifiestamente poco claro, y con escasa participación de la opinión ciudadana.

Replantear Europa, no es sólo deseable, sino necesario.

Hay que plantear ya qué forma tendrá y sus competencias completas y el fin que persigue, simplificando mucho de lo escrito en su Constitución.
En mi opinión, una forma federal como la Estadounidense sería deseable. de llevarse a cabo, la aparición de una Jefatura de Estado superior a las nacionalidades y elegida por sufragio europeo sería inevitable...

El presidente del Fondo de Rescate Europeo, el alemán Klaus Regling, se ha entrevistado el viernes con las autoridades chinas con el fin de interesar a este país de invertir en el FEEF, cuyo fondo está en un 40% en manos asiáticas y el 60% restante en inversores no asiáticos. Hay que añadir que, en los últimos meses China ha comprado bonos de deuda pública de países europeos en crisis, como Grecia, Portugal, España y Hungría. Interesante será saber bajo qué condiciones las autoridades chinas invertirían en el FEEF.

Así que vamos todos muy juntitos, como los presos que salían en "Toma el dinero y corre", la película de Woody Allen. Eran una familia muy unida, decían. A la fuerza, pero había que disimular. La historia del euro empieza a parecerse a esa cadena. El euro parece un grillete, algo más inteligente, pero grillete. Así que no se me alejen, ni se me retrasen, que diría un mejicano.

Por lo demás, se dice que en esta cumbre ha ganado Alemania, que España ha perdido, que tal y que cual, pero a mi me da que en esta guerra por sostener el euro más nos vale que cada cual no mire por sí. Es evidente que las deudas de unos las terminamos pagando todos, y que quien hoy pierde una batalla o queda postergado habrá que ir a buscarle con toda la impedimenta, o como dicen los castizos, 'pa dil y volver, más vale no dil', en donde 'dil' es adelantarse y volver es volver para rescatar.

Lo de Merkozy lo leí en La Reppublica. La referencia a la zona Merkel la extraje de un libro muy interesante sobre lo que está pasando en Europa. Se titula "¿Qué está pasando?" y lo escribe el corresponsal de Cinco Días en Bruselas.

De zona euro a zona Merkel, pasando por el Merkozy. Vuelo sin escalas (periféricas), salvo que sean técnicas para repostar.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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