Lluis Bassets

Tiempo de purga

Por: | 29 de marzo de 2012

El ascenso pacífico parece tocar a su fin. La violencia es consustancial a la acumulación de poder. Sobre todo cuando no hay contrapesos ni controles. La única forma para que un poder en expansión no se convierta en virulento es su fragmentación y su difusión: esos son los beneficios aportados exclusivamente por la democracia, el peor régimen exceptuados todos los otros. Así como nadie puede imaginar una superpotencia pacífica y benéfica que vaya imponiéndose exteriormente por aquiescencia de los dominados, menos cabe esperar la creación espontanea de consensos y arbitrajes internos por parte de quienes detentan desde siempre un poder sin reglas precisas y conocidas, sin contrapesos ni controles.

El consenso de Pekín, capaz de magnetizar a las élites económicas occidentales, acaba de recibir un duro revés en el interior del propio Partido Comunista de China, el segundo en un año. Primero fue el revés externo de las revueltas árabes, que erosiona la imagen y el prestigio del modelo autoritario y lleva a las autoridades a extremar las precauciones y controles para evitar la contaminación. Ahora el golpe es interior y se produce como resultado de una sorda y feroz lucha entre dos facciones del aparato comunista. Es el sino de los partidos únicos: la ausencia de pluralismo no impide la fragmentación interior e incluso la estimula, hasta convertirla en una guerra sin cuartel que termina con la liquidación de los vencidos. Stalin fue el maestro de estos combates, que le proporcionaron la palma de mayor asesino de comunistas de la historia: ni las dictaduras de derecha le superaron en la liquidación de sus camaradas de partido para imponer una y otra vez su poder.

Ha caído en desgracia uno de los príncipes comunistas, Bo Xilai, 62 años, jefe del partido en Chongqing, 30 millones de habitantes y una de las cinco mayores ciudades, purgado justo cuando iba a entrar en el Comité Permanente del Politburó, donde se sientan los nueve hombres fuertes del régimen. Ahora está arrestado, así como su familia. Era hijo de Bo Yibo, uno de los ocho ancianos que garantizaron la estabilidad del régimen con Deng Xiaping en los años 80 y 90. Su caso no es extraño; el futuro presidente Xi Jinping es también un príncipe comunista, hijo de un camarada de Mao Zedong, y, como casi todos ellos, purgado por el fundador de la República Popular durante la Revolución Cultural.

La purga de Bo Xilai tiene todos los componentes de un culebrón en el que se mezclan crimen y política. En noviembre pasado fue hallado muerto en un hotel de Chongqing un ciudadano británico de 41 años, amigo de la familia Bo, y sobre todo de su hijo Guagua. La versión oficial atribuía el fallecimiento al consumo excesivo de alcohol, pero el jefe de policía de Chongqing, Wang Lijun, acusó a la familia Bo y específicamente a la esposa del dirigente, Gu Kailai, de encargar su envenenamiento por una disputa de negocios.

Wang realizó esta acusación en el consulado de Estados Unidos en Chongqing, donde buscó asilo a mitad de febrero huyendo, según su versión, de las represalias de su patrono, a quien acusó de otros crímenes y asesinatos. El incidente terminó en 24 horas con la entrega voluntaria del exjefe de policía a las autoridades chinas, pero sus efectos se notaron un mes después durante la reunión del Congreso Nacional del Pueblo, el órgano de representación parlamentaria del régimen. El primer ministro, Wen Jiabao, criticó de forma clara y concisa a Bo Xilai como máximo dirigente de Chongqing. Al día siguiente fue destituido de todos sus cargos y arrestado, al igual que varios miembros de su familia.

Bo Xilai se hizo famoso por su lucha contra la corrupción y la persecución del crimen organizado, a cargo precisamente del jefe de policía que le traicionó. En su última campaña al frente del Gobierno local detuvo a casi 5.000 personas, empresarios, jueces y cuadros del partido, entre otros, acusados de gangsterismo. Muchos detenidos fueron torturados. Trece fueron ejecutados. Bo es un izquierdista, que resucitó la simbología maoísta para reivindicar las esencias igualitarias del régimen contra el enriquecimiento fraudulento, y ha sido vencido por la facción más liberal.

Lo más relevante del caso son los instrumentos utilizados para dirimir los conflictos y competir por el poder. Las diferencias ideológicas se traducen en mutuas acusaciones de corrupción y de crímenes horribles entre las bandas rivales. La tortura y la pena de muerte terminan siendo la llave resolutiva. Amnistía Internacional ha dado a conocer esta pasada semana su último informe sobre la pena de muerte, en el que registra un lento declive mundial pero señala que la admirada China del crecimiento económico sigue llevándose la palma en número de ejecuciones, aunque en su caso no hay cifras disponibles por la absoluta opacidad de las autoridades.

Hay 8 Comentarios

China. Ese país. Al que todo el mundo mira con aprensión. ¿Haré un genuflexo, o miraré con ansias como otro se lleva con ansias el oro amarillo?

En realidad, se puede decir que la fábrica del mundo dejó sin trabajo por mor de competitividad (en salarios, claro) a medio mundo.

Y las democracias, entre genuflexas y estiradas, se preguntan ... quien manda de verdad? el dinero? la gente? la economía? estaremos dando la razón a los historiadores materialistas?

Deng Xiaoping dijo: "Ser rico es glorioso" ,"Quien no sabe como hacerse rico, no hará ricos a otros, ergo, no es digno de gobernar".

Coño, nosajodío. Si ser rico es lo que importa... a la vista de cómo van las cosas, va a ser que sí... pa qué coño voto? Si el capitalismo preconiza que la acumulación de capital (y por tanto recursos) es buena y tiene sentido, y lo dice además un rojo... Ahí tienes.

El mercado puede ser tan fuerte como para hacer que cambies la ley. Por ejemplo, puede hacer que efectivamente, las mujeres se planteen dos veces tener hijos si trabajan. Pueden despedirlas (no todo el mundo es tan afortunado como Soraya Saénz de Santamaría). Al fin y al cabo, no es igual de rentable en producción un sujeto que menstrúa, y que puede tener embarazos de larga duración. Así piensan muchos empresarios en España.

Al final va a ser que el único voto que hacemos realmente es comprar. Manquesea para que no desaparezca la economía local. Así lo prueban las potentes organizaciones de consumidores en EEUU. Vamos, que ellos sí se enteran.


Me gusta Xi Jinping y China va a por todas.
Si fuese china me importaría la posibilidad de TRABAJAR y de GANAR DINERO que me ofreciera mi país.
¡A ver si tomamos nota por estas latitudes!

Las purgas son asuntos internos de cada país. Y por lo que leo en China no se andan con bromas. No llenan las cárceles, ejecutan de un plumazo.
Método Oriental expeditivo y eficaz.

Tiempo de reformas justas, tiempo de purgas milagrosas. La reforma trajo la purga. Ni la purga Benito, dirá Rajoy. No es cierto, nadie pretende exigir efectos automáticos y sorprendentes antes de la aplicación del remedio, lo que quiere la gente, me parece, es que no se les prive de derechos como medida preventiva para que funcione la medicina que se le quiere hacer tragar, que no es lo mismo.

Qué semanita lleva Rajoy. Confiaba en enterrar la huelga con Andalucía y le han sepultado ambas. Confiaba en que la huelga descansaría en paz y resulta que ha resucitado. Y una cosa importante, la respuesta es hoy contra unas políticas, no contra los autores intelectuales. La ciudadanía distingue entre ambas cosas. A mí me parece que no se quiere cambiar políticos sino políticas. Los mismos políticos pero con distintas políticas, mejor dicho. Pero me da que si sigue el presidente erre que erre no tardaremos en ver cómo los protagonistas de las protestas pasan a ser los políticos en primera persona. Si nos fijamos, esta huelga no era contra Rajoy sino contra la reforma laboral. En la siguiente puede que el primero se convierta en la estrella invitada de la huelga y la política en una mera convidada de piedra. Primero convencer a las personas de que otras políticas son posibles, que es posible decir no a Merkel, y cuando esta respuesta se antoja imposible, la presión empezará a personalizarse en Rajoy, que se desgastará más deprisa que Yorgos Papandreu.

Guerra justa, huelga justa. Me permito parafrasear al autor del blog en un apunte anterior, "El derecho a hacer la guerra": Hay una tabla de condiciones para empezar una huelga justa que, con pequeñas variaciones, puede fijarse en seis puntos: la causa debe ser justa, debe decidirlo la autoridad legítima, el objetivo debe ser correcto, hay que agotar todos los medios pacíficos antes de declararla, la acción debe ser proporcionada y hay que contar con altas probabilidades de éxito. Estamos hablando del derecho a empezar una huelga, que inmediatamente se convierte en el derecho durante la huelga, es decir, en resolver el problema de cómo librar una huelga justamente. Es la distinción escolástica, expresada en latín, entre ius ad huelgam (derecho a la huelga) y ius in huelga (derecho en la huelga). Creo que el 29-M es una huelga justa y necesaria, justo lo contrario de la reforma laboral que combate.

AMEN, RAMON. (Es que estoy de servicios mínimos)

Estando totalmente de acuerdo con usted en el análisis sobre la deriva estatal y de poder de los regímenes comunistas, y como consecuencia, asimismo, de creer que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos pues se basa en los imprescindibles contrapesos de poder para que ninguno sea lo suficientemente fuerte para dominar y someter a los otros, echo de menos, y precisamente como defensa de la democracia, una segunda parte en que sean analizadas las denominadas “democracias” liberales y el modo en que estas están contrapesando el poder económico, que como todo poder en un estado de derecho debería estar regulado por leyes que garanticen el interés general.
No se trata, como comúnmente se hace, de contraponer el poder despótico de los ricos al poder despótico de gobiernos totalitarios. Ninguno de los dos es un poder democrático.
Le aseguro que tendremos guerras, revueltas y sufrimientos en nuestras mal llamadas democracias y que volverá a pasar lo que antes pasó cuando el poder económico dejó de estar supeditado al interés general de los pueblos. Pasó cuando se desarrolló el mercantilismo en los siglos XV y XVI, volvió a suceder con la Revolución Industrial y está volviendo a pasar ahora. Las condiciones de vida de la gente no se pueden ocultar indefinidamente con discursos grandilocuentes de libertad y democracia. La realidad es tozuda y la injusticia social evidente. La clase política deberá reaccionar ante las condiciones de vida impuestas por ese omnipotente poder económico mediante un chantaje insufrible para la dignidad de los pueblos. O reacciona o será justamente echada por el pueblo soberano que no aceptará que sus representantes políticos se hayan vendido al poder económico para darles unas condiciones de vida que traicionan todos los avances sociales conseguidos por generaciones pasadas. Tiempo al tiempo.

Lo que escribió Marx (la igualdad social) nada tiene que ver con el sadismo de Stalin, y lo que enseñó Jesús (el amor al prójimo) nada tiene que ver con el sadismo de la santa inqusición. Desde sus orígenes el Homo Sapien ha oscilado y sigue oscilando entre la bondad y la maldad, jugando con las palabras y sobretodo con sus grandes instrumentos de poder como son la mentira, y el miedo. Los grandes imperios de ayer desaparecieron y eso les espera también a los imperios de hoy. Es el perpetuo ciclo de los reciclajes naturales, y en el ciclo humano con los crímenes y la corrupción del poder.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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