Lluis Bassets

Armas sin retroceso

Por: | 14 de junio de 2012

Los martes, sentencias de muerte. Franco las firmaba mientras desayunaba. Barack Obama preside una comisión con la que repasa y decide a partir de las fichas, foto y biografía, sobre los candidatos a la pena capital. La firma del dictador español significaba que al día siguiente el preso era fusilado. La autorización del presidente estadounidense, que el sospechoso de terrorismo será atacado por un misil lanzado desde un avión teledirigido.

Obama
El lugar donde se toman estas decisiones es la Situation Room, el mismo desde donde se siguió la acción de los Navy Seals que dieron muerte a Osama Bin Laden en la ciudad paquistaní de Abbotabad en la madrugada del 1 mayo de 2011. De aquel episodio nos queda una foto, en la que se ve a Obama rodeado por todo su equipo y concentrado ante una pantalla, desde donde el entonces director general de la CIA, Leon Panetta, le da explicaciones sobre el curso de la acción.

Las cifras sobre ejecuciones extrajudiciales, que afectan sobre todo a las regiones tribales de Pakistán fronterizas con Afganistán, hablan por sí solas. En los últimos días de mayo y primeros de junio se han producido 27, entre las que se encuentran la del número dos de Al Qaeda, Abu Yahya al-Libi. Si Bush ha pasado a la historia por su guerra preventiva en Irak, la legalización de la tortura, las entregas de terroristas a terceros países para ser interrogados o liquidados y la creación del campo de Guantánamo para mantener en detención indefinida a los sospechosos de terrorismo, Obama lo hará por su decidida liquidación de los caudillos de Al Qaeda y de centenares de sus militantes, menores de edad incluidos.

No debiera sorprender a nadie. El actual presidente se opuso a la guerra de Irak y rechazó la política antiterrorista de Bush, que ha corregido en la medida de lo posible: no ha podido cerrar Guantánamo porque no se lo ha permitido el Congreso. Pero nunca se opuso a la política de asesinatos selectivos, que Bush apenas inició. Y no lo hizo porque estaba de acuerdo en continuarla. En 2007, cuando solo era un senador que iba a presentarse a las primarias demócratas, declaró que "si tenemos información útil sobre objetivos terroristas de alto valor en Pakistán y el presidente Musharraf no actúa, lo haremos nosotros".

En la recta final de su actual campaña para la relección, los focos han iluminado de pronto la escena glacial y terrible de los martes de muerte en la Casa Blanca. Con la aparición de varios libros y reportajes sobre estas actuaciones ha quedado documentada la idea de un presidente al que no le importa aparecer como juez y a la vez verdugo de los terroristas. Todas estas informaciones en mitad de la carrera presidencial, cuando Obama ya se enfrenta directamente con el candidato republicano Mitt Romney, han sido interpretadas como gesticulación electoral para aparecer como alguien a quien no le tiembla el pulso al defender la seguridad de los estadounidenses. La propia Casa Blanca se ha visto obligada a salir al paso y a desmentir, no la información sobre los ataques con drones y las listas de ejecutables, pero sí la voluntad de exhibición de tales prácticas.

Para remachar y dar verosimilitud al desmentido, el fiscal general Eric Holder ha nombrado a dos fiscales especiales con la misión de investigar las filtraciones sobre estas decisiones secretas de la Casa Blanca. Además de la elaboración de las listas de condenados a muerte, Holder quiere que se investigue la filtración sobre Stutnex, el arma cibernética utilizada conjuntamente con Israel para atacar los sistemas informáticos de la industria nuclear iraní, así como el uso de un agente doble en la desarticulación de un complot terrorista.

Michael Ignatieff, el intelectual y ex dirigente liberal canadiense que primero apoyó la guerra de Irak y luego se arrepintió de haberlo hecho, ha terciado muy atinadamente en esta polémica al señalar cómo las nuevas tecnologías de la guerra, sean drones o armamento cibernético, crean la ilusión de un arma que daña pero no tiene retroceso (Financial Times, 13 de junio). Muchos dudan sobre la constitucionalidad de las decisiones letales de Obama, al menos cuando afectan, como ya ha sucedido, a ciudadanos estadounidenses. A otros les preocupa su absoluta inadecuación con la legalidad internacional. Pero basta con pensar en el retroceso de estas armas, es decir, en las consecuencias para quienes las utilizan, para percibir la oscura ambigüedad de la geografía bélica en la que nos estamos adentrando.

Hay 4 Comentarios

@Antoni de Sallas:

"Water boarding" en Guántanamo. Le animo a que lo pruebe. Luego me dice si le deja secuelas o no. Lo que sí es seguro es que ganas de repetir no tendrá.

Seriously, dude...

Ah, que los afectados no eran ciudadanos estadounidenses. Cool...yeah, right, you wish.

Porque si hicieran eso en una prisión de Whashington o New Jersey, con un ciudadano estadounidense, te digo yo que por muy conservadora que sea la gente, se formaba un revuelo tremendo. Claro que, esto nos lleva a pensar que como los supuestos "terroristas" están fuera del convenio de Ginebra (igual que los mercs), están en un limbo legal.

Esos vuelos "secretos" , los convenios con las ex-satrapías del Medio Oriente sin apenas garantías legales. Lo peor: las connivencias europeas al permitir el paso secreto de esos presos sin control legal ni garantía más que la palabra de EEUU.


Cool, man, cool.

Da gusto saber, que para defender los principios de las libertades (te recuerdo que uno de los objetivos de los padres fundadores era asegurar "ni daño ni perjuicio a las libertades, ni castigo injusto y desproporcionado que las vulnere") estamos dispuestos a mantener cierta esquizofrenia: No dar cuartel ni garantía al extraño o enemigo, pero sí a los que son de los "nuestros". Porqué un violador masoquista o un asesino en serie con nacionalidad norteamericana tiene más derechos y garantías que un guerrillero afgano en Guantánamo...
Que yo sepa, el "water boarding" no se hace más que en territorios de ultramar de EEUU (bases militares, etc) para evitar los controles y garantías. Y no se le hace a ciudadanos americanos, de eso estoy seguro.
Hell, incluso Manning, cuyas acciones se han considerado potencialmente más peligrosas (por alcance y posibles consecuencias) para EEUU que cualquiera de los detenidos en Guantánamo, tiene mayores derechos y garantías, incluso dentro del reglamento militar. No hay por donde cogerlo.

La seguridad jurídica de un Estado, si ha de tenerse en serio, ha de ser coherente. So pena de hipocresía y perder ascendiente y justificación moral.

Y lo sé yo muy bien, porque contra ETA se intentó hacer la guerra sucia de los GAL, que fue un fracaso rotundo que favoreció a la postura violenta de ETA. Sólo la actividad policial y el respeto al proceso jurídico (colaborando con Francia) han permitido minar con constancia a ETA, que cada vez mas se ha ido desprestigiando sola, al perder apoyos a su vereda violenta, hasta tener que admitir que no puede conculcar el derecho de decisión de la sociedad civil de forma pacífica, especialmente si hay un marco democrático para ello.

El tema con los terrorismos, es que se precisa más una aproximación (para combatirlos) desde la óptica policial y jurídica, mediante la concienciación civil (y esto implica "lateral thinking"), de que hay mejores opciones que ponerse al servicio de los terroristas.

Ahora hay etarras que se han pasado casi más de un tercio de su vida tras las rejas. Y dicen, sucinta y calladamente, pero lo dicen. Que no merece la pena. Que mejor estar muerto que volver a la calle con 45, 60 años, y verte sin nada, sin casa, sin trabajo, y sabiendo que se han perdido la posibilidad de ver crecer a sus allegados (hijos, sobrinos, familia en general). Y ahí es donde todo el mito adolescente sobre los gudaris se cae solo. Un gudari (de verdad) vasco es el que se saca a sí mismo y a su familia adelante, cumpliendo sus proyectos personales de vida, sin aplastar los de los demás.

Y es donde está el quid: la prevención civil, la educación, y la garantía de los derechos civiles, que es lo único que nos hace percibir que hay opciones.

O cómo te crees que Martin Luther King superó el discurso de Malcom X y los Panteras negras.... Dando ejemplo. Y apelando a todos, sin distingo alguno.

¿Se imaginan si hubiera sido George W. Bush???? ¡JA! Pero claro es Obama. Y entonces este artículito. ¿"Cómo que muchos dudan sobre la constitucionalidad..."? ¿Así que está bien y ES LEGAL mandar matar sin juicio previo a un conciudadano, sospechoso de ser terrorista, sólo porque está en el extranjero y no en su patria?? Y de paso matar gente inocente, que su único delito es estar cerca de dónde cae la bomba. Lamentable SR.Bassets.
P.S.: No soy ni republicano ni partidario de Bush, simplemente alguien que le molestan estas clases de "comentaristas" que tratan de defender lo indefendible

Por lo demás, lo que necesitamos es políticos y políticas sin retroceso. Esa sí que sería un arma definitiva.

El dinero no huele, venga de donde venga, dicen los amigos del dinero. Los defensores de la pena de muerte buscan lo mismo, que no huela, que no manche y que no traspase. Pero lo cierto es que huele, mancha y traspasa conciencias y fronteras. No hay compresa capaz de retener tanta podredumbre.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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