Lluis Bassets

La palabra devaluada

Por: | 10 de junio de 2012

Ya que no podemos devaluar la moneda, hagámoslo con la palabra. La palabra política se deprecia cada día que pasa en España. Empezando por la del presidente del Gobierno que la sacrificó en el altar de la patria: está dispuesto a desmentirse y a romper sus promesas tantas veces como lo exija la salida de la crisis. Una palabra depreciada no sirve para la persuasión. Tampoco para la explicación. La desconfianza en la palabra conduce al mutismo. Es la política sin comunicación, de larga tradición despótica: ve esclavitud en la palabra y dominio en el silencio. Nada de transparencia ni de control democrático, nada de explicaciones ni de discusión de las decisiones. No hay democracia sin palabra, inscrita en su raíz en el nombre del propio parlamento.

La palabra es también respeto y consideración hacia los ciudadanos. En plena devaluación de la palabra no extrañan los eufemismos, silencios y tergiversaciones como los practicados por el presidente del Gobierno. Este sábado ha incurrido en una flagrante desconsideración con su mutismo y ausencia ante la decisión probablemente más importante de nuestra reciente historia. Tuvo que ser el ministro de Economía, Luis de Guindos, en su calidad de miembro del Eurogrupo, no de gobernante y representante de los españoles, quien diera la correspondiente conferencia de prensa para presentar el rescate financiero de la banca española como si fuera una mera y simpática apertura de una línea de crédito incondicionada a unas empresas en crisis.

Ni siquiera se permitió explicar inicialmente la cantidad exacta a disposición del sistema financiero español, el bazooka de 100.000 millones de euros. Según dijo, fue por cortesía con sus compañeros del consejo de ministros de Economía de los países del euro o Eurogrupo, cortesía que no hizo extensible a los más afectados, los ciudadanos españoles, y que su patrono, Mariano Rajoy, prefirió diferir hasta la desangelada conferencia de prensa que convocó en La Moncloa en la mañana de hoy domingo.

Era evidente que una comparecencia inmediata de Rajoy con el bazooka en la mano, tal como exigían las circunstancias, habría escenificado con mayor claridad la gravedad de la decisión europea, cuando lo que interesaba era exactamente lo contrario. También habría suscitado preguntas que a estas horas no tienen respuesta, sobre la resistencia española a solicitar la ayuda europea, los esfuerzos para aplazarla o la pérdida efectiva de soberanía implícita en la decisión.

El presidente del Gobierno prefirió la cortesía diferida de comparecer el domingo por la mañana, a pelota pasada, enfriadas ya las primeras reacciones y con los piadosos titulares en primera página de la prensa amiga, desmintiendo el rescate que todos los medios de comunicación internacionales anuncian sin eufemismo alguno.

Rajoy se ha presentado como el salvador del euro y ha exhibido su capacidad de presión para obtener el maravilloso regalo de un rescate a medida y una intervención circunscrita al sector financiero, a sumar a la intervención en toda regla que él mismo ya desveló antes de alcanzar La Moncloa, cuando todavía no practicaba los eufemismos, las medias verdades y las directas tergiversaciones. Hay que hacer la media entre lo que decía cuando era el jefe de la oposición y lo que dice ahora, pues la suma de las exageraciones de antaño y los disimulos de hogaño da como resultado exacto un país sin márgenes presupuestarios ni espacio para la política y las decisiones del Gobierno, donde tanto da que la mayoría sea absoluta como relativa y que las comunidades autónomas estén intervenidas porque el país entero lo está, gracias a que lo está su sistema financiero.

No es una mala noticia, es verdad. Tiene Rajoy harta razón en una cosa: es bueno para el euro y bueno para Europa. La mala noticia es la devaluación de la palabra que sufrimos y que permite mantener el silencio y la opacidad, soslayar las investigaciones y los parlamentos y exhibir con cinismo las mayorías absolutas y la inutilidad de las comisiones parlamentarias del pasado. La confianza perdida se debe a la devaluación de la palabra. Por mucha liquidez que inyectemos, si no recuperamos la confianza, el valor de la palabra, no saldremos de la crisis.

Hay 40 Comentarios

No, no es la palabra la que ha salido devaluada ante la imposibilidad de devaluar la moneda, sino el voto. Algo mucho más grave pues aseguran que es el fundamento de la democracia.

Si las entidades de la banca española con problemas quedan satisfechas con 100.000 millones de euros, si no necesitan mas dinero publico para hacer frente a vencimientos y cubrir el resto de necesidades de recursos, algo que dudo, la operación puede pasar a la historia de España como un éxito del Gobierno. Pero si a corto plazo hay entidades que vuelven a necesitar mas recursos públicos todo habrá sido un completo error consecuencia de una improvisación realizada por el actual Gobierno español y pagada por toda la sociedad para únicamente favorecer intereses concretos de elites de la sociedad española.

Lo único claro en estos momentos es que la petición de ayuda financiera, rescate o lo que sea representa un nuevo fracaso de la Unión Monetaria acordada en el Tratado de Maastricht, 1992. Una Unión Monetaria realizada demasiado de prisa, mal diseñada y todavía peor gestionada. El euro no sale por tanto fortalecido sino todavía mas debilitado.

Mariano Rajoy = al iceberg (monstruo helado) que hundió al insumergible "Titanic" (España, en este caso). Si no fuera por este inepto, pero mentiroso compulsivo, y otros de su "escuela", España saldría adelante, por supuesto que los españoles tenemos mucho de "ave fénix"; pero es que estos políticos y gobernantes que tenemos que sufrir son un lastre que nos impiden reflotar. ¿Todavía tenemos que aguantarle 4 años? Pues si esto es el principio, no me quiero imaginar lo que vendrá a continuación. Además de inútil, prepotente. Si sigue así, nos echan de la Eurozona; no pueden estar rescatándonos constantemente.

Es espectacular que piense que es posible convencer a los españoles de que el rescate no es tal cosa, sino el maná caído del cielo, gracias a él. La alternativa es aún más alarmante: que realmente se lo crea....

http://quepenaconustd.blogspot.com/

Rajoy, orgulloso del trabajo bien dicho, que no hecho. Hacer no hace nada, pero para cambiar lo dicho es un 'as'. Y para atribuirse méritos ajenos, si dicen que los hay, más.

Vaya cara que tiene este Rajoy

Pronto ha empezado a ejercer de no-presidente. Orgulloso, eso sí, pero no-presidente. Un no-presidente muy vivo todavía, pero eso solo será hasta el segundo colmillazo.

Sí, desde luego, debe ser verdad que es genial, porque está en el palco de Gdansk muerto de la risa y con su hijo pequeño de mini vacaciones. Su tranquilidad nos relaja a todos, desde luego, es un tipo de máxima confianza.

http://casaquerida.com/2012/06/10/dudas-a-raiz-del-no-rescate/

Y por lo demás, Europa se está convirtiendo en el reino de los no-presidentes como Transilvania en el de los no-muertos. Y qué hay hoy más muerto que un no-presidente como lo es Rajoy.

O dicho en román paladino, cara, gana, cruz no pierde. Y esa es un poco la vida del político maleable poco responsable. Y ahora al fútbol. La verdad, Rajoy sabe cómo hacerse prescindible. No sé si habremos tenido un presidente peor preparado para la realidad. Para la falsedad es posible que tampoco lo hayamos tenido mejor.

Los argumentos del 15M para salir a la calle ya son un chiste comparados con los motivos actuales. Y la gente aguanta. Supongo que es una herencia de nuestro pasado íbero, en donde aquí todo el que venía hacía de este trocito del mundo su patio particular sin que apenas nadie le plantase cara. No sé a qué espera este país para levantarse. Quizás los historiadores encuentren una explicación dentro de 50 años.

q periodico mas objetivo...

Y de todas maneras, como insinúa el autor, qué frustrante para el gobernante tiene que ser ganar para disponer y al final solo figurar para obedecer y callar.

Se sigue negando incluso hoy domingo, antes de tomar el avión a Polonia:

"Es una línea de crédito".

Ah¡¡ Qué bien¡¡ Vuelve a fluir el crédito¡¡ Que siga la fiesta:

http://escrisis.blogspot.com.es/2012/06/hurra-espana-esta-salvada.html

Alguien nos tendría que rescatar también de la mentira.

Y aunque habían dicho que la euroconferencia se había hecho sin ellos pedirla, ahora resulta que todo ha sido por obra de ellos. Y luego nos dirán que no se puede decir lo mismo antes que después de lo comentado por una cuestión de responsabilidad. Y de ese modo, pues te vas más tranquilo al partido, convencido del trabajo bien dicho, más que hecho.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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