Lluis Bassets

Como en un concierto de rock

Por: | 04 de noviembre de 2012

No tengo la menor idea de quién va a ganar el martes la elección presidencial. Encuestas y apuestas juegan en favor de Obama. Pero las cifras son todas muy ajustadas, de forma que al final puede jugarse en un bolsillo de votos en uno de los estados considerados indecisos (swing states). No tengo ninguna duda, sin embargo, si juzgo a partir del instrumento más impreciso y subjetivo, que es el de mi percepción directa de la imagen y la actuación de los candidatos en los mítines a los que he podido asistir estos días.

Asistí a dos mítines de Mitt Romney, ambos perfectamente representativos de la clientela electoral que acude a los llamamientos del Partido Republicano, racialmente muy homogénea. A los escasos afro americanos e hispanos que acuden se les ve en el escenario detrás del candidato. Lo mismo sucede con los candidatos del distrito al senado y al Congreso, así como los cuadros locales, todos pertenecientes a una mayoría blanca que se encoge y se disuelve en el melting pot coloreado y pronto será una minoría más.

La imagen de Mitt Romney, su oratoria y gesticulación, todo pertenece a este mundo, que tuvo sus tiempos de mayor fulgor y gloria en los años 50 y 60, los tiempos en que se sitúa la serie Mad Men. Pronuncia bien sus discursos, al igual como sabe debatir con eficacia e inteligencia, como saben hacerlo centenares de miles de estadounidenses educados desde niños en el arte de liderar, de mandar y hacerse obedecer, de convencer y persuadir; todos quieren ser presidentes cuando sean mayores.

Con la política americana sucede como con la música. La calidad de sus músicos, su número, su talento, son infinitos. Pero solo unos pocos llegan y consiguen llevarse al público entero. Romney es un excelente orador político, pero del excelente montón de excelentes oradores políticos que pueblan las cámaras parlamentarias, la federal y la de los Estados, los gobiernos y, por supuesto, los tribunales, lugar de una especial oratoria y una especial persuasión no estrictamente política pero políticamente muy importante; sin contar, claro está, con el enorme talento oratorio que encontramos en los medios.

Barack Obama, en cambio, es una estrella del rock. Le vi anoche, casi de madrugada en un inmenso anfiteatro de Manasas, Virginia, al lado de otra estrella del rock llamada Bill Clinton. Un negro y un blanco, dos estrellas del rock únicas, que levantaron a un público radicalmente distinto al que había visto en los mítines de Romney: hispanos, negros, asiáticos, muchos jóvenes, muchas familias de todo tipo.

La bandera es la misma y luce de forma espectacular como fondo del escenario en los mítines de ambos partidos. También es el mismo el patriotismo que se exhibe en los mítines. Incluso la música no difiere en exceso, más country la republicana, más rock la demócrata. Es el público, en buena correspondencia con los candidatos, el que difiere y refleja el ideal de sociedad que cada candidato tiene en su mente.

Romney es el candidato que más se parece a como eran los Estados Unidos hasta ahora, mientras que Barack Obama es quien más se parece a cómo han empezado a ser y serán en el futuro y a cómo es ya el mundo global. Nada significa todo esto respecto a los resultados electorales. Si es una elección tan cerrada, con los dos candidatos codo a codo, es porque en el conjunto del país hay todavía muchas dudas y resistencias sobre el camino que debe tomar.

Hay 4 Comentarios

La verdad es que veo mucho mejor a Obama, sin embargo no se si mantendría a Bernanke en la FED, y realmente en cuanto a precipicio fiscal y política monetaria está haciendo mucho daño al mundo...

Este momento necesita a Obama como tras la gran Depresión necesitó a Franklin Delano Roosevelt. Ahora estoy leyendo un libro, "Seis discursos del New Deal" (Ediciones La Lluvia), de recentísima publicación. Cuántas de las cosas que decía en sus discursos el presidente por antonomasia serían aplicables hoy, allá y acá. Que sirve de poco que les vaya bien a unos pocos si a los demás nos va de pena, que hay que reducir gastos pero no ahorrar con el hambre de la gente, que no hay que tener miedo más que al miedo mismo, etc... Desde luego, no veo a Romney en este papel. Al republicano, como mucho, le veo alimentando el miedo al miedo.

Si, pero que importa, las minorias o la economia?
http://usaworldgaze.wordpress.com/2012/11/04/americas-choice-for-president-mitt-romney-or-barack-obama/

Sí, eso parece, Romney es el pasado, habría sido un candidato idóneo en los sesenta, en los 60 del siglo anterior al anterior, quiero decir. Y Obama es el presente, un candidato moldeado por la nueva realidad demográfica y moldeador a su vez. El primero juega un papel pasivo y el segundo un papel beligerante. El primero se deja llevar y el segundo no deja de dirigir. Vamos, esto dicho tras la lectura del artículo, pero también desde la total ignorancia que me embarga, y más a estas horas de la tarde.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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