Lluis Bassets

Guerras necesarias

Por: | 19 de enero de 2013

Es clásica la diferenciación entre guerras necesarias y guerras de elección. Las primeras se definen porque no hay otra opción: la guerra es el único camino para evitar un mal mayor que está perfectamente garantizado en caso de no hacer nada. Las guerras optativas responden a una decisión política que conduce a preferir la guerra a la diplomacia, las sanciones o la negociación.

La que ha emprendido Francia en Malí pertenece al primer tipo, las guerras necesarias, aunque buena parte de los países europeos y de la comunidad internacional parecen comportarse como si fuera del segundo, una guerra opcional francesa en la que no se juegan sus intereses. No es así. El presidente francés ha mandado sus aviones y sus soldados a Malí porque no había otra respuesta posible al avance de las columnas insurgentes. Nada se podía negociar ni nadie había con quien negociar. Ningún papel puede jugar la diplomacia, ni nada puede disuadir a las katibas islamistas de que sigan cometiendo crímenes de guerra y de lesa humanidad, atacando y expulsando a la población e imponiendo la sharía islámica más rigurosa como método de dominación.

La guerra cuenta con la cobertura legal interna del Gobierno de Bamako, que ha pedido la intervención militar urgente para evitar que los rebeldes islamistas del norte lleguen a la capital y se apoderen del país entero. También con cobertura multilateral internacional, a través de la resolución 2085 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada por unanimidad el pasado diciembre, con los votos de Rusia y China.

La guerra necesaria es una guerra justa. Lo es la causa, bien delimitada por la propia resolución de las Naciones Unidas, de restaurar la integridad territorial de Malí y evitar así que el país saheliano se consolide en un Estado terrorista. Cabe calificarla de defensiva, tanto para los malienses que sufren el régimen de terror islámico implantado en el norte y la amenaza de su extensión al sur, como para los países vecinos e, incluso, los europeos, tal como ha demostrado su extensión a Argelia por la acción sangrienta de la banda de Mojtar Belmojtar en la planta gasista de In Amenas. No es una guerra por la energía, tal como reza un típico reproche antibelicista, sino una guerra en la que está en juego la seguridad energética de los europeos.

La mayor paradoja de esta guerra es que sea Francia sola quien la libre, como si esta crisis fuera un tema regional, de calibre menor para Estados Unidos y para la Alianza Atlántica, comprometida en cambio en el lejano Afganistán. No lo es en absoluto para la Unión Europea, que se enfrenta a ella cuando todavía no ha terminado de salir de la crisis del euro y tiene evidentes dificultades para reconocerse y actuar como agente de estabilidad y seguridad, no ya en el mundo, sino meramente en el entorno regional donde se hallan los grifos del petróleo y del gas que llega a los hogares europeos.

Hay 13 Comentarios

“No es una guerra por la energía sino una guerra en la que está en juego la seguridad energética de los europeos”. ¡ Bravo! ¿ Es consciente el Sr,. Bassets
de la frase que ha escrito ?

¿ No es el concepto de “guerra justa” cristiano y – lo que es peor – medieval ?

No salgo de mi asombro con su comentario. Me imagino que al “solanesco” ( como le llamaba Haro Tecglen ) Sr. Solana sí debe haberle gustado.

¿ Hay males mayores que las guerras?

Ayer en su periódico ( cada vez más suyo – de ustedes - y menos nuestro ) el artista Santiago Sierra, en una entrevista de Fietta Jarque, dice que la OTAN es la mayor organización terrorista de la historia del planeta ( sólo por estas cosas, a veces, tenemos la impresión de que el periódico sigue siendo un poco nuestro, de los lectores de siempre ) . Todo el contenido de la entrevista es magnífico. Lástima que salga únicamente en la edición impresa ( o en Kiosco- de pago -) y no se le pueda dar – a través de loe envíos de Internet la difusión merecida.

Invadir Mali, por supuesto. ¿Cómo no se nos había ocurrido? Ahora vamos a invadir Mali, no tenemos otra cosa que hacer. Y claro, en nombre de la République y la seguridad internacional (que ellos mismos están enturbiando con tanta tontería).
.
Un país inteligente, normal, decente, serio, se ocuparía de la economía, no a invasiones africanas. No hay necesidad alguna de ir a la guerra en Mali, salvo hacerse el gallito en un país tercermundista, en el que hay algunos miles de milicianos y materias primas baratas - y que forma parte de la maltrecha África Francófona.
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Es su guerra, y lo que hay que hacer es decirles que sí, que vayan a por ello, y que se empantanen si es lo que quieren, haciendo la guerra por principios hipócritas, que los demás no compartimos sus tesis, ni la necesidad de aventurarnos. Que gracias.
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Luego, es incomprensible la desfachatez con que tratan al resto de países de su entorno: Alemania o a Reino Unido, o a España, o a los EEUU. Se nos da a entender que deberíamos estar agradecidos para que nos escojan en una guerra imperial que ni siquiera nos compete. El "commander in chief" Hollande (que bién podría denominarse "travesti in chief"), nos reclama ni más ni menos que hacer la guerra como redención. ¿Se puede saber qué clase de oferta es esa? ¿Qué idea tienen de la gente? ¿Y se enfadan cuando les damos largas?
.
Nadie en su sano juicio aceptaría ir a una guerra gabachil, pero parece que ellos no han caído en el detalle.
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De convenir, ni siquiera les conviene a ellos solos, lo cuál hace pensar que viven en su propia pantomima desde hace tiempo. Y para acabar de aliñarlo todo, resulta que es un gobierno (agárrense) social-demócrata, que se supone que son tan majos. Todo tan discorde, violento, ideólogique, neoconservateur... (y defendido por nuestro querido Lluís).

así es, estados unidos necesita una guerra cada 10 años...

Ya contabilizo varios equívocos suyos en política internacional. Predijo que la Sra. Clinton sería la próxima Pdte. de USA., y mire cómo está. Ahora habla de guerras necesarias. Será una calificación de estudiosos naif, porque a mi modesto entender n-i-n-g-u-n-a guerra es necesaria.

Si es que no puede uno hablar de Mali. Quiere hablar de Mali y le sale Bárcenas. La guerra, como la corrupción, ha existido, existe y existirá, es una realidad que podrá limitarse pero no eliminarse del todo. Como los políticos han tratado, tratan y tratarán siempre de suavizar el impacto de la corrupción interna en la opinión pública, con la sabida cantinela de que el partido no sabía nada, o la de que la clase política no son solo manzanas negras, es normal. Y es normal porque puede ser así, en lo primero, y es así, en lo segundo. La presunción de inocencia asiste a todos. Pero hay un detalle que ha cambiado y que debería cambiar la actitud de los políticos. Antes, cuando las vacas gordas, cuando la bonanza, se aceptaba todo porque las cosas se ven de otra manera con el estómago lleno, pero ahora, en la penuria, en las vacas flacas, la sensibilidad ciudadana está a flor de piel ante la corrupción rampante, y está más sensible porque observa que esos comportamientos comprensivos y esos subterfugios se siguen manteniendo en un momento en el que muchas personas ven limitadas sus prestaciones sanitarias y educativas, además de soportar importantes restricciones salariales y laborales. Limitaciones y restricciones que provienen de nuestros representantes, siquiera de manera mediata, y que hacen que todas esas personas se pregunten de qué sirve apretarse el cinturón cuando quienes nos lo aprietan siguen usando tirantes, siempre mucho más flexibles a la hora de sostenerse los pantalones.

Francia siempre ha considerado el Sahel (sobre todo el occidental) como su patio trasero y ha procurado que ninguna otra potencia desempeñe allí un gran papel. Ahora los demás les dicen: vosotros mismos. C'est la vie¡

Cada vez entiendo menos los criterios que utilizan los paises para intervenir o no en un conflicto internacional.

Eso sí, aunque la guerra sea económica o este componente pueda ser importante, lo es para toda la economía euro, no solo para la de uno, por lo que se ve que en el caso de Europa, aun tratándose de una guerra necesaria por motivos varios, entre ellos el económico, no parece que motive lo suficiente para moverse en bloque.

Pero claro, todo lo que lleva la palabra economía como que lo devalúa todo, y sin embargo, siempre está presente.

Quizás habría que hilar más fino: guerras económicas necesarias.

Los alegatos del articulista son mas flojos que calzon de estriptisera, la politica de la OTAN, UE, USA, es la robar y asesinar y punto, los ejemplos sobran: Irak, Libia, Afganistan, Paraguay, Honduras, etc.; ¿han notado que donde hay(o hubo) petroleo, siempre hay dictaduras militares, o gobiernos "felipillos"?, en Africa es peor, dejaron seudo paises fallidos, con elites vendepatria, con minorias(o mayorias) que nada tenian que ver con los ahijados de las potencias, ¿que tienen que ver los Tuaregs nomadas, librepensadores, con mujeres libres, con los politicos gorilas de Bamako?, ¿los musulmanes negros de la frontera del desierto, con los concesionarios de minas?.

En mi opinión, todas las guerras tienen una motivación económica. Es la vieja ley de la selva... una parte de la humanidad no ha sido capaz de superar la condición animal. Y lo peor del timo ético es el disfraz ideológico que siempre han usado y usan los poderosos y sus imitadores. Basta con ojear un poco la historia de todos los imperios y vereis la belleza de los saqueos, los genocidios etc., etc.

Todo humanitario no? Que Francia sufra por su suministro de Uranio y quiera una posición predominante con su antigua colònia nada que ver no?

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Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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