Lluis Bassets

La noche más oscura

Por: | 10 de enero de 2013

Este mes se cumplen 11 años de la apertura de Guantánamo y cuatro desde que Obama llegó a la presidencia con el propósito, todavía incumplido, de cerrar el campo de internamiento en doce meses. Por este agujero negro del derecho han pasado 779 hombres, todos musulmanes, de los que nueve han fallecido en reclusión. Quedan allí 166, de los que 86 han sido exculpados de todo cargo. A otros 46 se les ha asignado la detención indefinida sin juicio ni imputación. Estas y muchas otras cifras y datos sobre las violaciones de derechos humanos en la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo son difundidos una y otra vez por el Centro para los Derechos Constitucionales, ocupado en el seguimiento del limbo legal creado por el presidente Bush.

Esta ong estadounidense dedicada a la defensa legal de detenidos se encarga de recordarle continuamente al presidente Obama esta y otras promesas incumplidas en el capítulo de derechos humanos y libertades. La persistencia de Guantánamo no es responsabilidad exclusiva del presidente, puesto que el Congreso de mayoría republicana ha interpuesto todos los obstáculos que ha podido para impedir el traslado de los presos a cárceles de EE UU y su juicio por la jurisdicción ordinaria. Tampoco han ayudado los países aliados, que solo han admitido en cuentagotas a presos de Guantánamo. Y menos aún los países de origen de los presos, porque podrían ser directamente liquidados, torturados o encarcelados en caso de ser repatriados a lugares como Yemen, Arabia Saudita o Argelia.

La cuestión es que Obama va a empezar su segundo mandato sin visos de resolver el rompecabezas y con la amenaza de dejar la Casa Blanca dentro de cuatro años con Guantánamo en funcionamiento. La prisión no es el único recordatorio sobre la ambigua política de derechos humanos de alguien que obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2009. El estreno de una película como Zero Dark Thirty, en español La Noche más Oscura, de la directora Kathryn Bigelow, se ha encargado también de situar de nuevo en el primer plano del debate público un tema tan espinoso y angustiante como el uso de la tortura por la CIA en la lucha contra el terrorismo, en una narración trepidante sobre otra cuestión controvertida como es el asesinato selectivo de los terroristas por decisión presidencial, en este caso el del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden en Abbotabad el 2 de mayo de 2011.

La película explica y sintetiza todas las artes empleadas por la CIA y el ejército de EE UU en su guerra contra el terrorismo. En primer plano, la tortura. Luego la detención ilegal y la entrega extraordinaria de terroristas a terceros países para su interrogatorio extrajudicial. Hay un atisbo de las vejaciones sexuales que fueron filmadas y fotografiadas en la cárcel de Abu Ghraib. También de las cárceles clandestinas, como la de Bagram, que nos remiten a la mayor de todas que es Guantánamo. Y como culminación, la ejecución extrajudicial de Bin Laden.

La Noche más Oscura arruina la insostenible tesis de que no son torturas el ahogamiento por agua, la privación del sueño, las posiciones forzadas, por no hablar de los golpes, las vejaciones y los malos tratos, como pretendieron demostrar los equipos de juristas de George W. Bush y todavía seguían defendiendo buen número de candidatos republicanos a la presidencia. Podemos reprocharle a Obama que no haya pasado cuentas con quienes infringieron la ley con sus autorizaciones y justificaciones legales para torturar, incluso que haya utilizado la información obtenida bajo tortura para liquidar a terroristas como Bin Laden, como puede desprenderse de la película: algo, que, por otra parte, haría cualquier gobernante responsable. Pero no que haya intentado legalizar la tortura, que es lo que ensayaron Bush y sus juristas neocons. Obama se está ocupando de otra cosa, de difícil sino imposible justificación, como intentar dar cobertura legal a los asesinatos selectivos de sospechosos de terrorismo, sin orden judicial ni proceso probatorio, por una mera decisión presidencial.

El filme de Bigelow ha sido el detonante de varios debates cruzados sobre las fronteras entre la realidad y la ficción, la justificación y la utilidad de la tortura o la filtración de información secreta de la CIA a los periodistas y a los autores de la película. Sus autores sabían de su potencial explosivo, y por eso la estrenaron después de la elección presidencial. El estreno coincide con el relevo del general David Petraeus en la cúpula de la CIA por John Brennan, hasta ahora zar antiterrorista de Obama y con 25 años sobre sus espaldas como agente. Brennan fue precisamente el número dos de la agencia cuando Bush quiso convertir la tortura en una forma legal de extraer información a los detenidos, y ya con Obama se ha encargado de los asesinatos selectivos mediante el uso de drones teledirigidos.

Hay 8 Comentarios


Eliminar a presuntos terroristas, con los métodos habituales usados por la CIA, sin su previa detención y darle el derecho a un justo juicio también es acto de terrorismo.
La pregunta es: ¿Cuánta legitimidad tendrá Washington persiguiendo el terrorismo pero a la vez está causando la muerte de numerosos inocentes civiles? Lo paradójico a la muerte de inocentes es que estimula a familias agraviadas a identificarse con las organizaciones terroristas.
En vez de hacer un mundo más seguro, como declaró Jimmy Carter “… los EE UU violan los derechos humanos más universales, lo cual incita a nuestro enemigos y distancia a nuestros amigo.”
En 2011 más de dos mil personas fueron asesinadas sólo en Pakistán por medio de ataques de Drones, su mayoría niños y mujeres, “… aceptando la ejecución de estos como inevitable”. En Afganistán otros actos similares como en Yemen, con colaboración de la aviación militar saudita, y en Somalia, sin ser estos dos países declarados como territorios de guerra, aunque hayan cargado a más de 300 supuestos miembros de Al Qaeda, nada de esto se puede justificar. Según Carter la persecución mediante los drones debe ser clasificada dentro de los crímenes de “asesinatos ilegales”. El gobierno de los EE UU está violando claramente por lo menos 10 de los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada en 1948.
Washington debe cambiar de rumbo y recuperar el liderazgo moral de acuerdo con las normas internacionales de los DDHH.

Amendment 1 - Freedom of Religion, Press, Expression.

Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances.

Enmienda 1 - Libertad de religión, de prensa, de expresión.

El Congreso no hará ninguna ley respecto al establecimiento de religión, o prohibiendo el ejercicio libre de la misma o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo de reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios .

Mmm... Petition = Solicitar = Lobbying. Libertad de Expresión... Primera enmienda a la Constitución. A veces me pregunto de qué se quejan con tanta insistencia e ignorancia de tema. Me imagino que no saben el significado de la palabra.

Ramon, en ambos grandes partidos americanos hay intereses de las grandes fortunas. No te confundas. Acaso verás algún dia coto al lobby de las armas, o de los grandes holding financieros de wall street? Money makes the world go around, amigo.

El tigre Bush y el gato Obama, ambos son felinos; el primero, feroz y escondido en la selva tejana, y el segundo, domesticado y enjaulado en la mansión presidencial. ¿Quién gobierna ese imperio llamado Estados Unidos de América?. La respuesta es sencilla... el gran loby financiero, cuyo antifaz político es el Partido Republicano, un partido que compite con el nazismo, eso si con disfraz democrático.

El dilema de Obama ya se analizaba en el Tao Te King; y la respuesta sigue siendo insatisfactoria para cualquiera que no sea Taoísta, supongo.

LXXIV Vencer al error
Cuando un pueblo ya no teme a la muerte /¿Por qué asustarlo con el espectro de la muerte? /Si puedes hacer que un pueblo tema siempre a la muerte /y si hay criminales que desafían la ley. /¿Quién tendrá el valor de atraparlos y darles muerte? /Para eso existe siempre el gran magistrado /a él compete aplicar la ley de la muerte y no a otros. /Quien levanta el hacha sin ser carpintero /se hiere con sus propias manos.

En otras palabras, Sr. Bassets, a Ud. no le gusta Bush ni Obama, pero no veo que los insulte por igual. Ud., siempre tan de izquierdas, está dispuesto a atacar a la percibida derecha, mientras le perdona lo que sea a la izquierda.

Lo verdaderamente increíble es la duración de su vitriolo hepático, Bush salió de la Casa Blanca hace cuatro años, pero Ud. continua odiándolo como si viviera al lado suyo. Aunque menciona los "pecadillos" de Obama de vez en cuando, NUNCA lo he leído ATACARLO por hacer lo mismo, o peores cosas, que Bush. ¿No será el suyo un caso crónico de hipocresía levógira?

EE.UU, la democracia más añeja, hace sangre por muchos de sus poros.

Siempre tan amigos de los musulmanes. Y la simétrica presencia de vuesto añejo antisemitismo.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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