Lluis Bassets

La obligación de decidir

Por: | 22 de enero de 2013

Es difícil discutir el derecho a decidir. Más fácil es disentir de la obligación de decidir. Quienes reivindican el derecho a decidir no lo sienten como una obligación. Pero no es el caso de quienes no lo ven claro, quienes tienen dudas o quienes directamente no están de acuerdo. Todos estos lo perciben como la obligación de decidir, algo con lo que difícilmente se puede estar de acuerdo.

Eso se ha resuelto en las elecciones, dicen quienes defienden el derecho a decidir. También es un argumento dudoso: no todo el mundo entiende las elecciones de la misma forma. La teoría del mandato electoral tiene sus partidarios, pero cojea por muchos lados. Que cuatro de los seis grupos parlamentarios que conforman la cámara catalana defiendan nominalmente el derecho a decidir no significa que todos coincidan en el qué, el cuándo y el cómo: sin ir más lejos, para el PSC no es lo mismo que para CiU, como para CDC no es lo mismo que para UDC.

Veamos. Es posible, por ejemplo, que alguien defienda el derecho a decidir al final y como coronación de un proceso de negociación en el que las dos partes de este asunto concuerdan la nueva relación que se quiera establecer y la ratifican mediante una o varias consultas, a todos o a una de las partes. Derecho a decidir, sí; por parte de los catalanes solos, también; pero al final del proceso, simultáneamente a una consulta a todos los españoles; concordado con todos; y por supuesto, dentro de la legalidad.

También es posible lo contrario. Que el derecho a decidir se anteponga a cualquier otro paso. Que se sitúe por encima de cualquier legalidad. Que se reduzca el diálogo con Madrid a un mero trámite previo a una decisión unilateral. Los argumentos que se utilizan para defender este procedimiento son muy serios, tan serios como que son autorreferenciales: decido solo yo, y quiero decidir que soy soberano, por la única y exclusiva razón de que soy soberano y de que no admito ni puedo admitir ninguna otra soberanía por encima de la mía.

Así planteado el derecho a decidir ha decidido antes de tomar la decisión. Basta con adherirse al derecho a decidir previo a cualquier negociación para que se convierta automáticamente en la decisión misma. Se entiende que quienes estén en desacuerdo con tanta perentoriedad lo sientan como una obligación que se les impone para no quedar descabalgados e identificados con el PP y C’s. También se entiende que quienes quieren ejercerlo se dejen de zarandajas y exijan decidir lo antes posible, ya, aquí y ahora, sin mayores dilaciones, antes de que la crisis escampe. Tiene, además, una ventaja: si no lo sacan adelante al menos sacarán réditos electorales y dividirán a los socialistas.

El derecho a decidir como premisa previa y exclusiva, que es lo que defienden CiU y ERC, es un programa de ruptura. Fruto de un mandato, pero no precisamente electoral sino de los manifestantes incontables, de la movilización y agitación popular. Legítimo, por supuesto. Pero ruptura. Con la Constitución y con el marco legal vigente. Así de llano.

Se puede intentar, pero hay que tener fuerzas para coronar la cima. Y hay que contar con aliados fuertes e influyentes dentro y fuera para acompañar la cordada, cosa más que dudosa, a estas alturas al menos. Y luego, aceptar con todas las consecuencias el riesgo de que se fracase e incluso de que se pierda más en el intento de lo que se gane. Ha sucedido ya otras veces. Y sabemos el precio que hemos pagado.

Hay 89 Comentarios

De todos modos; después de tanta ambigüedad, tantas palabras huecas a lo largo de tantos años, tal vez sea bueno que los socialistas, los miembros de Unió y tantos otros se decidan por fin a elegir entre sus almas enfrentadas y dejen de marear al personal, aunque probablemente perdamos grandes discursos de homenaje a la sutileza. Mi pronóstico: habrá una consulta pero no habrá independencia y el asunto nacional se dividirá en tres tercios, como en Euskadi: Un tercera parte independentistas; una tercera parte nacionalistas posibilistas ; y una tercera parte de españolistas, unionistas o constitucionalistas. Los posibilistas se diferenciarán de los constitucionalistas en que serán nacionalistas de discurso pero no querrán ni oír hablar de consultas en un par de décadas. Luego veremos.

El fundamento de considerar si Catalunya tiene o no derecho a decidir o no está en considerar si es o no una Nación. Si es una Nación es evidente que a la luz del derecho internacional tiene derecho a decidir, esté o no de acuerdo España. Si no es una nación no hay ningun derecho que ampare tal decisión. Esta es la cuestión. Es evidente que una mayoria de catalanes consideramos que catalunya es una nación (sólo basta con mirar la composición del parlament). Falta que fuera de Ctalunya se nos considere como tal, y que se esté a la altura de las circunstancias para ser capaz de aceptar lo que democráticamente se decida, así de sencillo y así de complicado.

Nadie te obliga a decidir, puedes no hacerlo. I si no te gusta lo que pueda salir por mayoria entonces es que ya has decidido.

Falta ver que opinan los catalanes cuando se enteren de las obligaciones que van atadas a los derechos que buscan.

Lo dicho Sr. Bassets, como sospechaba ayer por la noche la mayoría de los que han comentado su artículo no es que no lo hayan entendido, es que parece que ni siquiera lo han leído. Los más maquiavélicos, los Trolls profesionales, deciden solo coger una parte del mismo para poder criticarla a su antojo sin darse cuenta ( o dándose demasiada cuenta) de que, como todas las cosas complejas, solo se encuentra su sentido si se abordan en toda su complejidad. En fin. Pero me ha gustado leer otra vez su artículo.

Hay un acuerdo histórico llamado España, para bien o para mal ratificado por todos, incluidos catalanes. Ese acuerdo inmemorial tiene unos costes.El desacuerdo que plantea Más, tiene otros costes.La pregunta que me hago como español e hijo de catalán es : quien paga los costes del desacuerdo unilateral? Cómo calcular los inmensos costes para España? Dónde están las joyas de mi madre ?

Yo es que tengo la duda de dónde acaba el derecho a decidir y si los que lo defienden lo harían si va en su contra. LOs independentistas hablan de Cataluña como un todo. ¿Qué pasa si hubiera parte o partes de Cataluña que no quieren decidir separarse? ¿Tienen derecho a quedarse o, en ese caso sí, Cataluña es un todo y, por tanto, el derecho a decidir es sólo para mis intereses?

Mas podría aprovechar para hacer una segunda consulta sobre salir de Europa. Puestos a salir, que salgan del todo, y así se evitan los vetos.

¡Cuanto malabarismo, sr. Bassets! Decidir sobre la obligacion de decidir... O sea: decidir si eso de decidir está bien que sea obligatorio o si, como me obligan, en realidad ya no decido decidir. ¿Y si decidimos sobre la decisión obligatoria de decidir sobre el derecho a decidir? Claro que podría considerarse una obligación el tener que decidir sobre la decisión obligada de decidir sobre el derecho de decidir...
¿Se acuerda del gag de los hermanos Marx y la primera parte de la parte contratante? Pues eso. El alambre sobre el que camina el socialismo es cada vez más delgado y un día tendrá que saltar para un lado o para el otro. ¿O ya está cayendo?

Que difícil es decidir sobre el derecho a decidir.
Personalmente creo que el debate debe versar no sobre aspectos constitucionales y jurídicos del derecho a decidir sino sobre si es necesario o no recurrir al derecho a decidir, el por qué y sobre sus costes y consecuencias.

Que tonteria de articulo, van a preguntarles a todos los europeos si los ingleses se salen de la UE, o lo van a decidir los ingleses solitos ?

Para los amantes de la estabilidad esto es perturbador. Si tenemos unas leyes y un grupo de ciudadanos decide cambiarlas, puede que genere inestabilidad, pero por otro lado fomenta la discusión y fortalece la democracia. Estoy a favor del derecho a decidir y aparejado también la "obligación" a decidir si es que queremos ser ciudadanos de pleno derecho.

El "derecho a decidir" es un derivado del "derecho a la autodeterminación" acuñado para los procesos de descolonización. Pero en ningún pais "civilizado politicamente" -es decir, que vive en una democracia representativa y no, bajo la bota de una metrópoli, como Argelia respecto de Francia-, se puede esperar que desde el orden constituido -que por cierto es el que da legitimidad al gobierno catalán-, se aplauda una unilateral ruptura de la legalidad en base a una originaria verdad del pueblo. Pero vale. Mas puede proponer lo que quiera. Ahora bien ¿le está explicando a la gente los enormes sacrificios y a muy largo plazo que esto significa? La Vanguardia, El Periódico, TV·3 ¿están informando de verdad lo que esto supone? ¿De verdad creen que en Europa les esperan con los brazos abiertos? En una eventual secesión de Cataluña ¿les ha explicado Mas, en una comunidad quebrada a nivel de bono basura -Fitch, Standard, Mood´ys dixit-, lo que esto significaría para el funcionario, el parado, el pensionista?

Su artículo está trufado de medias verdades, ergo es muy tendencioso. Le expondré sólo una de ellas, dice usted: "El derecho a decidir como premisa previa y exclusiva, que es lo que defienden CiU y ERC, es un programa de ruptura. Fruto de un mandato, pero no precisamente electoral sino de los manifestantes incontables, de la movilización y agitación popular. " Y yo pregunto, donde estuvo usted en Noviembre, cuando hubo elecciones catalanas, de vacaciones en el Polo sur?

Coincido con Michelin en la valoración de su análisis. Pero, sucede que los medios de comunicación mayoritarios de Catalunya, como TV3, no dan audiencia a tal posicionamiento frente al tsunami del derecho a decidir que nos arrastra bajo la idea de que, como las medidas de recortes, no hay ninguna otra posibilidad de actuación. Sin ir más lejos, ayer, en el programa Divendres envié un SMS que, muy sintéticamente, venia a defender una tercera opción enfrente de CiU y PP. No fue publicado, aunque escrito dentro del tiempo del debate al respecto. Curioso.
Pilarin

"El derecho a decidir como premisa previa y exclusiva, que es lo que defienden CiU y ERC, es un programa de ruptura. Fruto de un mandato, pero no precisamente electoral sino de los manifestantes incontables, de la movilización y agitación popular"


Sí, un mandato popular. ¿Eso le parece malo? Tanta admiración por la "democracia real" que tenía que evitar los vicios del sistema, pero cuando el pueblo expresa lo que quiere fuera de las estructuras del sistema, si eso que quiere el pueblo no es lo que quiere el sr. Bassets, entonces la democracia real ya no vale, ya sólo vale el sistema. Evidente doble criterio. Democracia sí, pero sólo mientras no ponga en peligro la indisoluble unidad de la sagrada nación española. En tal caso, primero el sistema, el estado indisoluble, y luego, si no molesta, la democracia.


Pero también es un mandato electoral. Por mucho que el sr. Bassets quiera confundir sobre el derecho a decidir con alambicadas dudas sobre lo que quiere decir, la realidad es que la gran mayoría del pueblo catalán votó a partidos que defendían el derecho a decidir, tanto si incluye al PSC (que lo hacía, aunque pusiera condiciones a cómo ejercerlo) como sólo a CiU, ERC, ICV y CUP. ¿Eso no es un mandato electoral, sólo porque los que defienden ese derecho puedan discrepar en cómo ejercerlo? Según esa lógica, sr. Bassets, si ganaran las elecciones los partidarios de salir de la OTAN, eso no supondría un mandato electoral si unos quisieran hacerlo en un plazo de cinco años y otros quisieran hacerlo inmediatamente. Absurdo, ¿verdad?

"Así planteado el derecho a decidir ha decidido antes de tomar la decisión. Basta con adherirse al derecho a decidir previo a cualquier negociación para que se convierta automáticamente en la decisión misma"


Eso no tiene ninguna lógica. El mismo PSC contradice ese argumento, defendiendo (en principio) el derecho a decidir y declarándose contrario a la independencia. El PSC quiere decidir que no a la independencia, ERC quiere decidir que sí a la independencia. Ambos defienden el derecho a decidir, pero con decisiones distintas y opuestas.

El derecho a decidir es decir que una unidad, en este caso Catalunya, tiene derecho a tomar decisiones no subordinadas a otra entidad. Un derecho que España reclama para sí misma, pero niega a Catalunya. ¿O es que España que la China exigieran decidir sobre los asuntos españoles? ¿En tal caso, acaso el sr. Bassets y los nacionalistas españoles lo aceptarían? ¿No invocarían el derecho a decidir de los españoles?


¿De verdad es tan difícil entender eso? A mí me cuesta creer que gente con una cierta capacidad intelectual, como el sr. Bassets, sea capaz de confundir los términos de esa manera... salvo que eso sea precisamente lo que quiere hacer: confundir los términos para no decir claramente que ellos ya han tomado una decisión: la de no cambiar nada, y para ello no permitir que los demás puedan decidir.

1- El derecho a la autodeterminación es un derecho humano. ( Esto parece no admitir dudas).

2.- La sacrosanta Constitución se cambió en poco más de 15 días para limitar el déficit público ( a lo que nos obligaban los poderes económicos). No se consultó a los ciudadanos.

3.- El nacionalismo españolista (el que más rechazamos algunos no nacionalistas ) parece querer “modernizarse” reconociendo el derecho a la independencia pero poniendo como condición que si “no deciden irse” nosotros ( un señor de Segovia, por ejemplo) podemos rechazarlos. Supongo que Europa también, entonces Cataluña sería una especie de país independiente no existente. Una entelequia.

4.- “ El independentismo ha dejado de ser una radicalización” ( inteligente opinión de Ramoneda en un artículo reciente ).

"Los argumentos que se utilizan para defender este procedimiento son muy serios, tan serios como que son autorreferenciales: decido solo yo, y quiero decidir que soy soberano, por la única y exclusiva razón de que soy soberano y de que no admito ni puedo admitir ninguna otra soberanía por encima de la mía."


Pues sí, eso es lo que implica la soberanía. Y esos argumentos que el sr. Bassets presenta de manera tan terrible son los mismos argumentos por los cuáles el pueblo español se proclama soberano por la única y exclusiva razón de que es soberano y de que no admite ni puede admitir ninguna soberanía por encima de la suya. Eso lo acepta el sr. Bassets (y todos los nacionalistas españoles) como lo más normal del mundo, como algo bueno, la base del estado español. Pero si los catalanes quieren *exactamente lo mismo" para Catalunya, es algo terrible.


¿Por qué lo que es bueno (tanto en un sentido práctico como moral) para España es malo para Catalunya? Esa es la pregunta que ni el sr. Bassets ni los nacionalistas españoles saben responder.

El no querer decidir sobre un posible cambio ya es una decisión: la de dejar las cosas como están. Con el añadido de que quienes no quieren que se decida pretenden impedir que los demás decidan, y así imponer su decisión de no cambiar nada.


En otras palabras, los partidarios del derecho a decidir quieren que todo el mundo pueda expresar su decisión, tanto los que quieren un cambio como los que no. Los contrarios al derecho a decidir, en cambio, quieren que su decisión, la de no cambiar nada, sea obligada para todos.


¿Qué opción es preferible para un demócrata?

Curioso, en el caso catalán llevamos 30 años intentando negociar contra una pared que ni ve, ni oye y ni siquiera respira, por ahí ese paso previo de negociar es un "cul de sac", segundo paso demos al pueblo español la posibilidad de expresar su opinión, así la mayoría decide que tenemos que hacer, imaginemos que por amplia mayoría española se decide que somos una España en lo universal pero que en la zona de Cataluña sale por amplia mayoría que de eso nada, ¿que hacemos?. ¿España y los españoles seguirán secuestrando a una población que no quiere formar parte de esa nación? Creo sinceramente que sería mejor primero saber que es lo queremos los catalanes y después ver como solucionar el dilema, eso creo es mucho mas racional.

Yo creo que ya va siendo hora de que se plantee el derecho a decidir de Barcelona. Porque señores, no nos engañemos, entre Barcelona y cualquier pueblo de la Cataluña interior.....En fin ya está bien de que Barcelona pague con su turismo interior y exterior etc, la ineficacia de otras zonas. ¡Urnes al Passeig de Gracia ya!

"...decido solo yo, y quiero decidir que soy soberano, por la única y exclusiva razón de que soy soberano y de que no admito ni puedo admitir ninguna otra soberanía por encima de la mía. "
Hay voluntad de satirizar este presunto solipsismo. Sin embargo, la mayor parte de las declaraciones de soberanía que se han dado en este ancho mundo se fundan en ese mismo principio: los representantes de un grupo humano, comunidad o nación declaran que el sujeto que hace la proclama, desde el mismo momento de emitirla, no reconoce ninguna soberanía superior a la suya. Y claro que es una ruptura. Toda proclamación de una nueva soberanía lo es.

Y luego está la insidia de que esta ruptura no es fruto del mandato electoral. Bueno, pues yo leí bien claramente que esta ruptura figuraba en los programas de ambos partidos. Pero vamos, puede que los electores no votasen para que se cumpliese el programa...

Un servidor puede intuir la guía de pensamiento que sigue el articulista: es una guía dicotómica: separa el derecho a decidir de la obligación de decidir. Bien : se puede ser unitario: se tiene la obligación de decidir siempre y se tiene el derecho a decidir. Si se tiene la obligación de decidir es posible que se vea que los partidos del derecho a decidir lo usen partidariamente y no siempre exista la obligación de decidir ni el derecho a decidir..cuestiones importantes Con lo cual el derecho a decidir resulta discutido. Ej.:Hay países en el mundo donde los ciudadanos deciden muchas más cuestiones que los catalanes no "decidirán".

Pues yo lo siento pero me parece un artículo absurdo. El derecho a decidir no se pide, no se suplica, no se mendiga: se tiene o no se tiene, y no me parece rupturista. Si tienes problemas con tu marido lo hablas e intentas solucionarlo y si os ponéis de acuerdo seguís juntos, pero si no, te divorcias y no necesitas pedirle permiso. Si vives con tus padres y te quieres ir de casa y vivir tu propia vida, no les pides permiso; aunque les siente mal te vas. Eso es el derecho a decidir, una manifestación de expresar que eres un (pueblo) adulto y puedes tomar tus propias decisiones, decisiones que pueden implicar continuar como hasta ahora, no porque alguien te obligue o graciosamente te dé permiso, sino porque tú lo eliges.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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