Lluis Bassets

Abogados de trinchera

Por: | 18 de abril de 2013

Apenas tres días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush obtuvo del Congreso de los Estados Unidos la autorización del uso de la fuerza militar contra sus autores y en prevención de futuros ataques. Esta resolución se vio apoyada el 20 de septiembre por una declaración presidencial ante una sesión conjunta del Congreso y del Senado, en la que se anunciaba el inicio de una guerra contra el terrorismo, que no terminará “hasta que cada uno de los grupos terroristas de alcance global sea localizado, neutralizado y derrotado”.

La guerra contra el terror, a diferencia de las anteriores libradas por EE UU, no fue dirigida solo por sus generales, sino que fue en buena parte cosa de los juristas que asesoran legalmente al departamento de Justicia. Aquella contienda, que todavía no ha terminado, fue “la guerra de los abogados”, según la denomina el Informe sobre trato a detenidos, que acaba de ser difundido por The Constitution Project, una organización estadounidense independiente y bipartidista de defensa de las libertades y el Estado de derecho.

Los juristas del Gobierno, que actuaban como si fueran una especie de tribunal supremo interno de la Administración, redactaban informes legales en los que apuraban y retorcían los márgenes de la ley para atender a las peticiones de la Casa Blanca. Un primer paquete de sus textos consideraba que el presidente gozaba de poderes constitucionales para suspender las convenciones de Ginebra sobre prisioneros de guerra, detener a ciudadanos estadounidenses como si fueran combatientes enemigos, autorizar escuchas e intercepciones de comunicaciones o declarar la guerra de forma preventiva contra los grupos terroristas o contra los Estados que les protejan y alberguen, aunque no tengan relación directa con los atentados del 11-S.

Un segundo paquete de informes, conocidos como los Memos de la Tortura, analizaban distintas técnicas de coacción a los detenidos, entre las que se encuentra el famoso waterboarding o ahogamiento por agua. El Informe del Constitution Project rechaza y desmiente las pretensiones de los abogados y declara que esas técnicas son una evidente forma de tortura que comprometió al Gobierno: “EE UU no puede declarar a un país culpable de tortura y quedar exento él mismo de dicha calificación por una conducta similar si no idéntica”, asegura el documento.

Sin el trabajo legal de aquellos abogados oficiales no hubiera sido posible la creación del campo de detención de Guantánamo, limbo del derecho donde se puede detener e interrogar indefinidamente a los detenidos. Y tampoco hubiera sido posible la figura del combatiente enemigo sin Estado (stateless) al que se puede extraditar de un país a otro sin orden judicial alguna (las famosas entregas extraordinarias o secuestros de la CIA) o la creación de centros secretos de detención e interrogatorio en bases estadounidenses en Irak y Afganistán o en instalaciones de Tailandia, Polonia, Rumanía, Lituania y de países árabes cuyos servicios policiales colaboraron con los de Washington.

El Informe sobre el trato a detenidos concluye también que sobre los más altos dirigentes de Washington pesa la responsabilidad de haber permitido y contribuido a la extensión de la tortura. Corrige así, al menos moralmente, uno de los aspectos criticados de la presidencia de Obama, como fue su negativa a analizar y buscar responsabilidades retrospectivas por los abusos. No es la única crítica a Obama que contiene el Informe, pues también señala que “el régimen de captura y detención ha sido superado por la tecnología y suplantado en buena medida por el uso de los drones o aviones no tripulados”.

Los abogados del departamento de Justicia, ahora demócratas y antes republicanos, también han sido decisivos en el uso creciente de esos drones para liquidar a sospechosos de terrorismo. El actual presidente prohibió la tortura, terminó con las entregas extraordinarias y se propuso aunque no consiguió cerrar Guantánamo, pero ha intensificado el uso de los drones hasta convertirlo en una política establecida, incluso para quitar la vida a conciudadanos. “Nuestra nación está en guerra”, admitió en su primer discurso de toma de posesión, en enero de 2009. Y desde entonces ha actuado en consecuencia.

¿Pueden unas bombas caseras desafiar el poder de la mayor superpotencia de la historia? Obama ha reconocido el atentado de Boston como “un acto de terrorismo”, lo que equivale en este contexto a identificarlo como un acto de guerra, aun antes de saber quién lo ha perpetrado. Las matanzas por francotiradores en escuelas y centros comerciales son un mal que viene de dentro, mientras que en los atentados terroristas los estadounidenses vislumbran un mal exterior que justifica una guerra sin fin, equivalente a un sistema permanente de suspensión de derechos y libertades como el que propugnó Bush y Obama no ha sabido ni querido rectificar.

Hay 10 Comentarios

"Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda." Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

No me voy a meter con EEUeU ,ni a decir si es una buena o mala nación, cada uno que la juzgue según sus convicciones. Lo que si es cierto es que en este país, siempre hay un "enémigo público número uno" por motivos de uno u otro tipo y que la caza del mismo - caiga quien caiga - se lleva hasta sus últimas consecuencias. pero...¿Quién crea realmente a esos enemigos?

Yo tengo la sensación de que los estadounidenses tienen la costumbre de matar moscas a cañonazos. Son desproporcionados y excesivos. Lo vimos en la guerra de Irak, pero es que lo vemos en Boston, donde para controlar a un par de asesinos movilizan a la virgen santísima y advierten a la población, atemorizan, más bien, de que no salgan de sus casas ni abran sus negocios. Alguien imagina algo parecido en este o en cualquier otro país regido por el estado de Derecho. Con semejante despliegue solo abonan el terreno para nuevos atentados. El que quiera publicidad sabe que la tendrá, y lo que es mejor, sabe que el terror conseguirá lo que busca. Más que preparación ante la adversidad siento decir que demuestran lo contrario. Actúan como un boxeador sonado, que ataca a todo lo que se mueve. Y que sí, al final acierta y tumba a los culpables, o eso nos dicen, pero a costa de asustar a todo el personal. Primero les asustan los terroristas y luego los que dicen perseguir a los terroristas. No sé quién da más miedo.

Lambda.
Pero también esta el principio de acción-reacción, ante determinadas acciones es lógico , entendible y aceptable que se produzcan las correspondientes y justas reacciones . La primera obligación de todo Gobierno democrático es proporcionar seguridad a todos sus ciudadanos y proteger su integridad física.

@ECO,
Al contrario la labor de The Constitution Proyect me parece válida. Confronta los límites de un Gobierno a la hora de actuar. Difícilmente, como se detalla, puede criticar EEUU el uso de la tortura si también hace uso de métodos similares. La fortaleza de la democracia consiste precisamente en reconocer sus límites morales y éticos a la hora de actuar.

Para los EE.UU todo es terrorismo y siempre encuentran a alguien que pague los platos rotos ya sea que el problema venga de adentro o de fuera.

ECO: ¿Sabes quién es el principal contribuyente a la manutención del Constitution Project? El mismo que financia a la mitad de los "periodistas de izquierdas" (varios de quienes trabajan en este periódico. Ej.: José Ignacio Torreblanca): GEORGE SOROS. Acuerdo contigo en tu opinión de punta a punta. Yo estoy esperando el libro "La Oca del Sr. Obama. Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional a punta de violar la Constitución y dronar a medio mundo", pero lo espero sentado. ;))

Lejos de pensar en que si el par de bombas caseras pueden desafiar a la superpotencia que es Estados Unidos, hay que preguntar de que son capaces ellos con tal de tener un acto de molestia (Terrorismo) para poder desatar una guerra en contra de cualquier cosa, país o persona que quieran y por el cual tengan intereses ocultos.

¿Pueden unas bombas caseras desafiar el poder de la mayor superpotencia de la historia?, NO. Lo que si pueden provocar es un rápido incremento de la inestabilidad internacional, agravar la crisis económica e incrementar sus consecuencias negativas. Lo que si puede provocar es que el Gobierno de los Estados Unidos declare en breve la guerra a un nuevo país.
¡Que malos y crueles son los americanos ¡aquellos que tenemos más de 40 años sabemos que ese es un mensaje de propaganda, ya muy viejo, desgastado y falso, difundido durante la guerra fría por los partidarios del bloque comunista. Ahora la falta de imaginación, la mediocridad ha llevado a nuevas generaciones a volver utilizarlo para intentar desacreditar la actuación de los Estados Unidos en otro tipo de luchas en defensa de su seguridad, en defensa de los derechos humanos y para promocionar la democracia.
¿Quién financia The Constitution Porject? Por qué este grupo no defiende también las libertades y los derechos de los americanos que son objeto de violencia. Tirar piedras contra los Estados Unidos, criticar su cultura, su política, sus actuaciones militares ha representado y representa, de una u otra forma tirar piedras sobre el tejado de Occidente, pues en ese gran país de una u otra forma estamos todos. Recordemos Europa es lo que es hoy gracias a los Estados Unidos, gracias al sufrimiento de muchos americanos y al esfuerzo económico realizado por ese país al acabar la IIGM.
¡Que malos son los americanos ¡ pero cuanto nos gusta su tecnología, cuanto nos gustan los frutos de sus investigaciones, cuanto nos gusta que nos apoyen militarmente si hay problemas con un tercer actor, cuanto nos gusta ir a ese país a ganar dólares. Demasiada hipocresía.

El terror como excusa para usar el terror, este es un poco el hilo argumental de EE.UU., gobierne quien gobierne.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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